Follando también se conoce gente, pero más profundamente ….
Woody Allen
 
 
Y, por fin, llegó el último dragón: cuando le conoces a él, el rey. Agárrate la corona y que no se te caiga con la emoción.
El rey te empujará a las mazmorras que aún te quedan por visitar, haciéndote mirar de frente los blindajes que hay en ellas. Sólo un verdadero rey te conmiará a hacer esto, pues sabe en su psique que las reinas son valerosas. Las otras, las que se quedan en damiselas que aspiran a ser reinas, ni se atreven ni han visto el coraje en su vida. Amar a un rey no es cualquier cosa: no finje, no miente, no espera, no manipula, no engaña, no tergiversa, no te dice lo que quieres oír sino lo que piensa o siente; va a su aire pero cuenta contigo, te hace preguntas directas pues quiere saber si la relación tiene posibilidades …. Igual deberías hacer tú.
Rosetta FORNER en “La reina que dio calabazas al caballero de la armadura oxidada”.
 
Soy un rey que espera encontrar a su hada ….
 
En cuanto al mundo de los salones y de los bailes, ¿quién osaría negar sus seducciones?
Y ¿quién podría salir de allí como ha entrado? Habría que ser un San Jerónimo o un témpano de hielo. Pero si un baile parece idealizar la vida, no lo consigue más que del mismo modo que lo hace el cloroformo o el hachís. No dura más que un instante. Sus alegrías febriles, sus ilusiones y su embriaguez, se pagan demasiado caro. El placer es, a menudo, la tumba de la felicidad, y el mundo no vale tanto la pena como para desearlo. He aquí por lo menos lo que yo pienso, que después de haber probado todo para encontrar el secreto de la felicidad, no lo he conseguido. ¡Muy lejos de ello!
Nadie ha amado tanto el vals como yo, era un verdadero delirio. Y sin embargo, cuantas veces, electrizado por el viento a la salida de un baile, conmocionado por el silencio augusto de una noche sin nubes, y rejuvenecido por la brisa del Oriente, cuantas veces me he dicho, encontrándome solo y frente a la naturaleza a las cuatro de la madrugada: “¿Qué he hecho en el envenenado ambiente de los falsos placeres y de las pasiones? ¿No he marchitado mi corazón y mi salud? ¿No he dejado lo más puro de mí mismo? ¡Qué farsa y qué locura!”
Si iba con placer, siempre me marchaba con felicidad, sobre todo cuando veía en el horizonte las nieves lejanas de los Pirineos plateados por la luna o la aurora. Convertido en filósofo en menos de cinco minutos, buscando en la naturaleza el saludable olvido de mis locuras, ya no comprendía cómo el mundo había podido seducirme, con remordimiento en el alma, daba sólo largos paseos, esperando el despertar de los pájaros y del día.
Conde Henry Patrick Marie Russell-Killough en “Recuerdos de un montañero”.
 
… piensa que lo realmente magnetizante es la energía que emites, tu vibración personal. Desde la calidad de los alimentos que ingieres hasta tu forma de masticarlos y digerirlos, pasando por las prácticas tántricas de elevación de la energía, puedes disponer de un regalo constante de energía magnética que influirá positivamente en tu calidad de vida, desde los negocios hasta la sexualidad.
Guillermo Ferrara en “Lecciones de sexo tántrico”.
 
La Fenómena es una chica que hace cosas que no se esperan, por ejemplo, si se organiza un sarao en una habitación de hotel, ella no sólo acepta, sino que lleva la coca-cola o una botella de güisqui y/o trae a una amiga.
La Fenómena hace las cosas que deben ser hechas. Si hay que follar en el campo, se folla en el campo, por lo tanto una Fenómena no puede ser demasiado pija; si hay que ir al teatro y vestirse de largo, la Fenómena lo hace, en su estilo; por lo tanto, no puede ser demasiado hippy o antisocial.
La Fenómena es un sueño para todo hombre porque siendo natural, siendo ella misma y sin dejar de ser mujer se atreve con cosas, como por ejemplo, entrar en un bar lleno de chicos o, por ejemplo, romperse la falda en medio de la Semana Santa para andar mejor o quitarse los zapatos porque le molestan. Es una persona que tiene pocas ataduras mentales y por lo tanto hace a veces cosas que sus semejantes no (incluyendo hombres y mujeres). Por eso preferimos el nombre de Fenómena al de seductora, porque la Fenómena y el Fenómeno son gente especial que no van con modas, que no comulgan con cualquier cosa, que son tolerantes, que se toman su espacio de libertad sin necesidad de ir molestando a nadie.
La Fenómena no se maquilla en exceso, pero si un día le apetece lo hace. No se compra ropa cara, pero si tiene oportunidad y ganas sí la compra.
La Fenómena hace lo que debe de acuerdo con sus principios, por ejemplo bebe si le apetece y luego si no quiere no bebe, lo mismo con todo. No se deja guiar por modas o por anuncios o por lo que diga su vecina/o; la Fenómena es libre, pero no es una niñata porque piensa y hace las cosas intentando no molestar.
Manolo en “Sé mala”.
 
Cuando uno se encuentra totalmente solo en la montaña, sin otra compañía que la de las hayas y los abetos, sin otra conversación que el alegre murmullo del agua escurriéndose bajo la hierba o el infinito lamento cariñoso del viento a través del bosque, es cuando se enamora de verdad.
J. Massó i Torrents
 
Busco a una amiga (si es con derecho a roce mejor que mejor) que esté cerca de la zona del valle de Benasque (Pirineo de Huesca) para poder salir de excursión y a esquiar los fines de semana, de viaje y hacer trekkings las vacaciones, ir al cine, salir a cenar, participar en actividades culturales, charlar, ver estrellas, escuchar pájaritos, etc. eso sí ….. sin malos rollos ….    
¿Te busco a tí? ……. ¿sí? contáctame !!!!! 😉