Blog de Miquel J. Pavón Besalú

Desvaríos escritos en cualquier hora intempestiva de la noche

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Punta Giordani (4046 m)

dot Situación: Es un cuatromil de los Alpes y está en el macizo del Monte Rosa en Italia. Tiene una altura superior a los 4000 metros pero muchos lo consideran una simple prominencia final de la arista sureste de la Pyrámide Vincent mas que una montaña con personalidad propia. Si no tuviera la altitud que tiene seguramente casi nadie la hubiera tenido en consideración.
dot Aproximación: La aproximación norte desde el refugio Valsesia es seguramente la más interesante e impresionante de todas pero ascender al refugio cuesta casi cinco horas y unos 700 metros de escalada. En cambio, por el oeste sólo son unos 40 minutos si se hace cuesta abajo desde la Pyrámide Vincent. Lo habitual es subirla desde la vertiente del refugio Gnifetti.
dot Puntos de partida:
Alagna (1180 m). Situado al sureste de Liskamm en el val Sesia y a 35 Km de Varallo que es la estación de tren más cercana. Hay servicio de autobús. Hoteles, posadas, pensiones, camping y museo.
Foto: Vista de la Punta Giordani que queda a la derecha y parte de la arista que sube a la Pyrámide Vincent vistos desde el lado italiano.
dot Ruta normal:
Vertiente Suroeste. F. Son menos de 2 horas y unos 400 metros de desnivel desde el refugio Gnifetti. Es un recorrido glaciar.
dot Otras rutas:
Arista Noroeste. AD (III). Son unos 40 minutos y unos 200 metros de bajada desde la Pyrámide Vincent. Es una arista glaciar y mixta. Posteriormente se desciende al valle siguiendo el glaciar Indren.
Arista Noreste. AD. Son unas 5 horas y unos 750 metros de desnivel desde el refugio Valsesia. Es una escalada mixta.
dot Refugios: refugio Citta de Mantova (3498 m), refugio Giovanni Gnifetti (3647 m) y capanna Valsesia – Gugliermina (3312 m).
dot GPS (WGS84): 32T 412203 5084208.
Mapas: Zermatt (núm. 1348), Suisstopo a escala 1/25000. Monte Rosa, Alagna Valsesia, Macugnana, Gressoney (núm. 109), Instituto geográfico italiano a escala 1/25000.

Mönch (4099 m)

dot Situación: La cumbre del Mönch se sitúa entre los cantones suizos de Berna y del Valais. Es el cuarto pico más alto de los Alpes Berneses. La muralla helada de las caras norte del Eiger, el Mönch y el Jungfrau es posiblemente única en toda la región alpina.
dot Aproximación: A pesar de su imponente apariencia su proximidad a la estación del tren del Jungfrau lo convierte en el cuatromil más escalado desde este punto de partida. Antes de que existiera el tren la aproximación requería un largo día de marcha normalmente a través de las pendientes sur del Eiger.
dot Punto de partida: Grindelwald (1034 m). Situado en el Oberland bernés. Hay hoteles, pensiones, camping y un albergue juvenil. Tiene un buen acceso por tren y autobús. Está a 20 Km de Interlaken.
dot Foto: El Mönch visto desde el Jungfrau. Podemos ver el Nollen en el perfil izquierdo, la arista suroeste elevándose desde el Jungfraujoch en el centro de la foto y la ruta normal que va por la arista sureste en el perfil derecho de la montaña.
dot Ruta normal: Arista Sureste / Arista Este. PD (tramos de II). Hasta 45 grados de inclinación. Hay unas 3 horas desde el refugio Mönchjoch. Unos 450 metros de desnivel. Es una ruta corta pero presenta dificultades tanto en roca como en hielo. Hay una afilada y aérea arista de hielo cerca de la cumbre que requiere equilibrio y calma en la que a veces forma una peligrosa cornisa. Los problemas derivados de la altitud y de la mala aclimatación producida por un ascenso rápido en telesférico se pueden medio solventar pasando una noche previa a la ascensión en el refugio Mönchjoch Hut.
dot Otras rutas:
Arista Suroeste. AD- (III). Hay unas 4 horas desde Jungfraujoch. Unos 650 metros de desnivel. Terreno mixto (sobretodo roca). Como la ruta normal suele estar atestada de gente esta arista es una interesante alternativa aunque es algo más difícil que la ruta normal. Es una travesía de montaña interesante si utilizamos la ruta normal para el descenso.
Cara Sur. D+. Hasta 57 grados de inclinación. Unas 4 horas y 450 metros de desnivel desde el inicio de la pared. Ruta de hielo. Es importantísimo empezar muy temprano y después de una buena helada.
Cara Noreste. D. Hasta 57 grados de inclinación. Unas 3 horas y unos 350 metros de desnivel. Ruta glaciar. Es una ruta con un gran encanto.
Espolón Noroeste (vía Eisnollen). Hasta 66 grados de inclinación y el máximo se da en unos 10 metros, hay 55 grados de inclinación en unos 80 metros. Hay unas 7 horas desde el refugio Guggi. Unos 1300 metros de desnivel. Hay una trepada de roca de unas 2 horas hasta la punta  de 3112 metros y luego hay nieve dura y hielo. En esta ruta el paso clave es un resalte helado que se conoce con el nombre de “Nollen” y es más empinado que el “Eisnase” del Piz Scersen del grupo del Bernina.
Arista Noreste. D+ (IV un par de largos). Unas 10 horas desde el Jungfraujoch. Unos 750 metros de desnivel. Terreno mixto y roca.
Espolón de la cara Norte (ruta Lauper). D+/MD (V- un tramo). Hasta 60 grados de inclinación. Unas 13 horas desde el refugio Guggi. Unos 1000 metros de desnivel desde el inicio de la pared. Es una escalada mixta y una larga pendiente de hielo. Es una escalada muy sostenida pero bastante libre de peligros objetivos.
Cara Oeste. Hay unos 1200 metros de desnivel que dan al glaciar Guggi. Hay los couloirs Central y Faden.
Cara Noroeste. Es una de las más serias de los Alpes. La ruta más directa es tremendamente expuesta por la constante caída de piedras durante durante todo el año.
dot Refugios: refugio Mönchjock (3630 m), refugio Guggi (2792 m) y Jungfraujoch (3454 m).
dot GPS (WGS84): 32T 423339 5155645.
dot Mapas: Grindelwald (núm. 1229) y Finsteraarhorn (núm. 1249). Suisstopo escala 1/25000.

Alpinistas versus drogadictos

¿Es posible que realmente exista una estrecha relación entre el estado en que uno se encuentra en el límite de la zona de la muerte y la embriaguez producida por las drogas? Hay científicos, como por ejemplo el profesor Solomon Snyder de la universidad John-Hopkins de Baltimore, USA, que afirman que el sistema nervioso de las personas expuestas a situaciones límite produce unas sustancias similares a la morfina que amortiguan el dolor y provocan alucinaciones y sentimientos de felicidad.
Estos opiáceos que produce nuestro cerebro para sí mismo también provocarían la adicción. ¿Es por tanto el alpinismo una suerte de adicción a causa de que su práctica hace sintetizar a las personas unas sustancias equiparables a las drogas? ¿Serían impensables estas “subidas” naturales sin los opiáceos que produce el cuerpo? No lo sé. Sólo sé por propia experiencia que los que buscan el peligro vuelven a escalar montañas una y otra vez como si se encontraran en un estado de adicción física, y que muchos necesitan emprender recorridos aún más difíciles – unas dosis mayores por lo tanto.
Ya que los adictos a las drogas pueden tener realmente experiencias similares a las de los escaladores a gran altitud – salir fuera del propio yo, ruidos parecidos a la música, ausencia de cualquier temor – la anterior teoría queda reforzada. Pero también la falta de oxígeno y el exceso de dióxido de carbono pueden producir apariciones visionarias de ese tipo.
Todas esas explicaciones ya se trate de algo “manufacturado” por la Naturaleza – incremento en la producción de hormonas como reacción ante una situación límite, síntesis de opiáceos en el propio cuerpo para amortiguar el dolor o para incrementar el placer – o únicamente de “alucinaciones”, desde mi punto de vista no son suficientes para equiparar el “high natural” con el artificial. Creo que entre estos dos tipos de experiencias existen diferencias fundamentales. No se trata sólo de que el “high natural” no requiera el empleo de sustancias destructivas, sino que éste produce siempre un efecto liberador que amplía la consciencia. Por el contrario, en el caso de la embriaguez inducida por medio de drogas, se busca un asalto inmediato al subconsciente, y el despertar, si es que éste llega a producirse, resulta mucho más deprimente y la alineación es más fuerte que antes. Estos dos “highs” conducen ciertamente a otros estadios de consciencia, y en este sentido la experiencia de la zona de la muerte es, al igual que la iluminación por medio de las drogas, una puerta abierta a otras realidades. A los adictos a las drogas no se les puede apartar de ello agitando ante sus ojos el peligro de muerte que les amenaza. ¿Puede decirse lo mismo de los alpinistas?
Reinhold MESSNER en “La zona de la muerte”.

Una experiencia extracorpórea a 8000 metros

Es cierto que ahora me falta un saco de dormir para protegerme adecuadamente del frío y una cuerda para precaverme ante una caída, pero a pesar de ello, pensar en la noche que tengo por delante no despierta en mi ningún temor. Me encuentro en un estado de una rara placidez. Todo resulta tan evidente …. Tiene que ser así, es algo que va con ello. Casi me siento indiferente ante esta noche a 8000 metros de altura. Más arriba naturalmente hubiera tenido unas posibilidades mucho mejores, incluso hubiera podido tumbarme, pero ahora ya estoy aquí. 
(…)
Súbitamente me despierto y alzo la cabeza. ¿Qué pasa? ¿Dónde estoy? Constato asustado que me encuentro en una abrupta pared de roca del Nanga Parbat, sin protección, con un enorme vacío por debajo de mí, un abismo negro. Pero a continuación ya no tengo ningún tipo de dificultades para respirar, ya no me parece encontrarme a una altitud de 8000 metros. Intento mantenerme despierto con todas mis energías, pero el sueño se empeña en vencerme una y otra vez. Doy nuevas cabezadas continuamente y es un verdadero milagro que no pierda el equilibrio ….
Todavía hay estrellas en el cielo. ¿Es que nunca se va a hacer de día?
Miro añorante, casi con la mirada fija, en dirección a la franja detrás de la que ha de aparecer el Sol. Finalmente palidece también la última estrella. – ¡Se hace de día! Me recuesto contra la roca, la mano derecha todavía se sujeta a la presa, la izquierda aferra los bastones de esquí. Tengo los pies como si fueran tarugos de madera, las botas heladas, las suelas de goma llenas de escarcha. Me alcanzan los primeros rayos de Sol. ¡Cuánto bien me hacen! Acaban con mi estupor. Comienzo a escalar de nuevo y regreso a la fisura. ¡Pero ahora hay que prestar mucha atención! Es el doble de peligroso, todo está espantosamente resbaladizo. Desciendo un poco más por el interminable corredor; todavía con un solo crampón, el otro se encuentra en el bolsillo frontal de mi anorak.
(…)
En estas horas de enorme tensión me embarga una sensación única. ¡Ya no estoy solo! Ahí hay un compañero que me guarda, me vigila, me asegura. Yo sé que esto es una tontería, pero la sensación permanece …. Una escarpada pared interrumpe el corredor. La roca es muy quebradiza y se astilla con facilidad. Tengo que quitarme los guantes, los guardo en los bolsillos de los pantalones e intento alcanzar el corredor. Pero todo se parte y me parece demasiado arriesgado. ¡Un resbalón, una pequeña caída, serían mi fin! Y seguro que arrastraría al compañero, al amigo – que en realidad no está allí ….. tengo que destrepar cuidadosamente cada metro.
¡En casa, en nuestras montañas, simplemente saltaría al interior de la canal! Vuelvo a subir y al querer ponerme los guantes de nuevo, descubro que ya no están. Le pregunto asustado a mi misterioso acompañante: “¿Has visto mis guantes?”.
Oigo la respuesta claramente: “Pero si los has perdido ….” Me doy la vuelta – pero no veo a nadie. ¿Me habré vuelto loco ya?
¿Es un espectro el que está jugando conmigo? Pero yo había oído claramente la voz y esta me resultaba conocida. ¿A cuál de mis amigos pertenecerá? No lo sé.
Sólo sé que la conozco …. Busco los guantes pero no los encuentro por ninguna parte. Tienen que estar por aquí por algún sitio. ¿O es que se me han caído arriba en la pared? Registro mis bolsillos una vez más  mientras recuerdo asustado la tragedia del Annapurna, – pero ya he descubierto mis guantes de reserva. Parece que he salvado de nuevo la situación.
Sigo descendiendo, vuelvo a introducirme en el corredor de nieve, lo atravieso y salgo hacia las rocas. A la derecha, casi a la misma altura, aparece el collado de Bazhin. Pero yo tengo que seguir descendiendo hasta el final de las rocas, y mi compañero, que tan conocido me resulta a pesar de que no lo veo nunca, me acompaña durante toda la travesía. Esta sensación es más intensa especialmente en los pasajes más difíciles. Me tranquiliza, me arrulla. Seguro que si me resbalo o me caigo, el otro me sujetará con la cuerda. Pero no hay ninguna cuerda. No hay ningún “otro”. Al instante siguiente me doy de nuevo perfecta cuenta de que estoy solo, y también se que aquí no puedo permitirme ni el menor descuido …..
(…)
Riño a mi acompañante por haberme pasado aquellos hierros tan malos. ¡Sigo notando que viene siempre detrás de mí!.
(…)
Mis pensamientos se extinguen repentinamente. ¡Qué placentero resulta! Abro los ojos y miro alrededor. ¿Acaso me he dormido? Echo un vistazo al reloj y veo que ya ha pasado una hora. ¿Dónde estoy en realidad? ¡Veo huellas por todas partes, y hombres de piedra! ¿Estaré en una excursión con esquíes? La consciencia regresa paulatinamente: ¡Estoy solo en el Nanga Parbat aproximadamente a unos 8000 metros de altitud! Las huellas son únicamente obra del viento y los hombres de piedra son torres de roca. Oigo voces allí enfrente, entre las rocas situadas debajo de la cumbre. ¿Me estará llamando alguien? ¿O es solo el viento? ¿Es posible que mis amigos estén esperándome allí arriba?
(…)
Ahora veo puntos. ¿Será una ilusión? No, tienen que ser mis amigos. Quiero gritar, aullar, pero no consigo emitir ningún sonido. Los otros se acercan. ¿Debo esperarlos? La distancia es demasiado grande – salgo a su encuentro. Paso a paso, mecánicamente, cansado y a trompicones. Cuando miro de nuevo hacia la ondulada superficie de nieve los puntos han desaparecido. La decepción es infinita ….. Pero ….. Ya están los puntos otra vez ahí ….. ¡No el nevero vuelve a estar vacío! ¿Me estarán gastando una broma? Estoy aquí solo en esta ocasión casi infinita, en este desierto de hielo sin esperanzas.
(…)
“¡Hermann, Hermann!” ¡Incluso oigo a gente conversando! Pero no veo a nadie. ¿Será que mis sentidos me engañan? ¿Alucinaciones? ¿Es esto el comienzo del fin – el propio fin? ¿Dónde estará la mochila? No puedo encontrarla.
(…)
Yo ya no soy yo, sólo soy una sombra, una sombra detrás de otra sombra.
Extracto del relato del descenso del Nanga Parbat en solitario.
Hermann BUHL

¿Cómo afecta la altitud al cuerpo humano?

Los daños graves comienzan a la altura de 7000 metros: la “deterioration” como dicen los ingleses. Los dolores de garganta pasan de ser inflamaciones simples a unas úlceras muy dolorosas. Las congelaciones son tanto más de temer por cuanto el organismo está sometido a una oxigenación deficiente. El corazón, que se adapta con dificultad, experimenta hipertrofias. El insomnio pasa a ser insuperable. La falta de vitaminas vivas hace que nos abandone el apetito. Por último, la muerte blanca acecha a quien intente permanecer tiempo por encima de los límites fisiológicos impuestos por la frontera de la altitud.
Edouard WYSS-DUNANT

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2017 - Miquel Pavón