Blog de Miquel J. Pavón Besalú

Desvaríos escritos en cualquier hora intempestiva de la noche

Etiqueta: anorak

Una experiencia extracorpórea a 8000 metros

Es cierto que ahora me falta un saco de dormir para protegerme adecuadamente del frío y una cuerda para precaverme ante una caída, pero a pesar de ello, pensar en la noche que tengo por delante no despierta en mi ningún temor. Me encuentro en un estado de una rara placidez. Todo resulta tan evidente …. Tiene que ser así, es algo que va con ello. Casi me siento indiferente ante esta noche a 8000 metros de altura. Más arriba naturalmente hubiera tenido unas posibilidades mucho mejores, incluso hubiera podido tumbarme, pero ahora ya estoy aquí. 
(…)
Súbitamente me despierto y alzo la cabeza. ¿Qué pasa? ¿Dónde estoy? Constato asustado que me encuentro en una abrupta pared de roca del Nanga Parbat, sin protección, con un enorme vacío por debajo de mí, un abismo negro. Pero a continuación ya no tengo ningún tipo de dificultades para respirar, ya no me parece encontrarme a una altitud de 8000 metros. Intento mantenerme despierto con todas mis energías, pero el sueño se empeña en vencerme una y otra vez. Doy nuevas cabezadas continuamente y es un verdadero milagro que no pierda el equilibrio ….
Todavía hay estrellas en el cielo. ¿Es que nunca se va a hacer de día?
Miro añorante, casi con la mirada fija, en dirección a la franja detrás de la que ha de aparecer el Sol. Finalmente palidece también la última estrella. – ¡Se hace de día! Me recuesto contra la roca, la mano derecha todavía se sujeta a la presa, la izquierda aferra los bastones de esquí. Tengo los pies como si fueran tarugos de madera, las botas heladas, las suelas de goma llenas de escarcha. Me alcanzan los primeros rayos de Sol. ¡Cuánto bien me hacen! Acaban con mi estupor. Comienzo a escalar de nuevo y regreso a la fisura. ¡Pero ahora hay que prestar mucha atención! Es el doble de peligroso, todo está espantosamente resbaladizo. Desciendo un poco más por el interminable corredor; todavía con un solo crampón, el otro se encuentra en el bolsillo frontal de mi anorak.
(…)
En estas horas de enorme tensión me embarga una sensación única. ¡Ya no estoy solo! Ahí hay un compañero que me guarda, me vigila, me asegura. Yo sé que esto es una tontería, pero la sensación permanece …. Una escarpada pared interrumpe el corredor. La roca es muy quebradiza y se astilla con facilidad. Tengo que quitarme los guantes, los guardo en los bolsillos de los pantalones e intento alcanzar el corredor. Pero todo se parte y me parece demasiado arriesgado. ¡Un resbalón, una pequeña caída, serían mi fin! Y seguro que arrastraría al compañero, al amigo – que en realidad no está allí ….. tengo que destrepar cuidadosamente cada metro.
¡En casa, en nuestras montañas, simplemente saltaría al interior de la canal! Vuelvo a subir y al querer ponerme los guantes de nuevo, descubro que ya no están. Le pregunto asustado a mi misterioso acompañante: “¿Has visto mis guantes?”.
Oigo la respuesta claramente: “Pero si los has perdido ….” Me doy la vuelta – pero no veo a nadie. ¿Me habré vuelto loco ya?
¿Es un espectro el que está jugando conmigo? Pero yo había oído claramente la voz y esta me resultaba conocida. ¿A cuál de mis amigos pertenecerá? No lo sé.
Sólo sé que la conozco …. Busco los guantes pero no los encuentro por ninguna parte. Tienen que estar por aquí por algún sitio. ¿O es que se me han caído arriba en la pared? Registro mis bolsillos una vez más  mientras recuerdo asustado la tragedia del Annapurna, – pero ya he descubierto mis guantes de reserva. Parece que he salvado de nuevo la situación.
Sigo descendiendo, vuelvo a introducirme en el corredor de nieve, lo atravieso y salgo hacia las rocas. A la derecha, casi a la misma altura, aparece el collado de Bazhin. Pero yo tengo que seguir descendiendo hasta el final de las rocas, y mi compañero, que tan conocido me resulta a pesar de que no lo veo nunca, me acompaña durante toda la travesía. Esta sensación es más intensa especialmente en los pasajes más difíciles. Me tranquiliza, me arrulla. Seguro que si me resbalo o me caigo, el otro me sujetará con la cuerda. Pero no hay ninguna cuerda. No hay ningún “otro”. Al instante siguiente me doy de nuevo perfecta cuenta de que estoy solo, y también se que aquí no puedo permitirme ni el menor descuido …..
(…)
Riño a mi acompañante por haberme pasado aquellos hierros tan malos. ¡Sigo notando que viene siempre detrás de mí!.
(…)
Mis pensamientos se extinguen repentinamente. ¡Qué placentero resulta! Abro los ojos y miro alrededor. ¿Acaso me he dormido? Echo un vistazo al reloj y veo que ya ha pasado una hora. ¿Dónde estoy en realidad? ¡Veo huellas por todas partes, y hombres de piedra! ¿Estaré en una excursión con esquíes? La consciencia regresa paulatinamente: ¡Estoy solo en el Nanga Parbat aproximadamente a unos 8000 metros de altitud! Las huellas son únicamente obra del viento y los hombres de piedra son torres de roca. Oigo voces allí enfrente, entre las rocas situadas debajo de la cumbre. ¿Me estará llamando alguien? ¿O es solo el viento? ¿Es posible que mis amigos estén esperándome allí arriba?
(…)
Ahora veo puntos. ¿Será una ilusión? No, tienen que ser mis amigos. Quiero gritar, aullar, pero no consigo emitir ningún sonido. Los otros se acercan. ¿Debo esperarlos? La distancia es demasiado grande – salgo a su encuentro. Paso a paso, mecánicamente, cansado y a trompicones. Cuando miro de nuevo hacia la ondulada superficie de nieve los puntos han desaparecido. La decepción es infinita ….. Pero ….. Ya están los puntos otra vez ahí ….. ¡No el nevero vuelve a estar vacío! ¿Me estarán gastando una broma? Estoy aquí solo en esta ocasión casi infinita, en este desierto de hielo sin esperanzas.
(…)
“¡Hermann, Hermann!” ¡Incluso oigo a gente conversando! Pero no veo a nadie. ¿Será que mis sentidos me engañan? ¿Alucinaciones? ¿Es esto el comienzo del fin – el propio fin? ¿Dónde estará la mochila? No puedo encontrarla.
(…)
Yo ya no soy yo, sólo soy una sombra, una sombra detrás de otra sombra.
Extracto del relato del descenso del Nanga Parbat en solitario.
Hermann BUHL

La ruta del oso chiquito por la calzada helada

UNA TRAVESÍA INVERNAL POR EL PARQUE NACIONAL DE OULANKA (Finlandia)

Noitarumpu

“Las brisas del Amanecer tienen mucho que contarte.
Debes preguntarte lo que verdaderamente quieres saber.
No te entretengas entre los dos mundos.
Las dos puertas ya están abiertas”.
 
Cántico de los bruj@s Sami mientras tocaban el Noitarumpu (En el s.XI eran considerados indiscutibles expertos en las artes ocultas, la brujería, la adivinación y la hechicería).
 
Sábado, día 17 de diciembre del 2005.
 
El pronóstico del tiempo es que va a hacer la noche más fría del año. Llamo al mediodía a Josep para decirle que iremos mi hijo y yo con el grupo de excursión al Bassegoda que organiza el Centre Excursionista de Banyoles. Le comento que será la noche más fría del año y me contesta con su habitual despreocupación ……
– “Ya sabes como son estos del tiempo siempre exageran”.
Ellos saldrán a las 4 de la tarde pero nosotros dos iremos más tarde porque tenemos una comida familiar. El amigo de mi hijo y su padre tienen pensado añadirse al día siguiente por la mañana porque no les gusta quedarse a dormir. No tienen buen equipo para dormir con tanto frío.
Después de comer me voy un rato a casa a preparar la comida y a organizar todas las cosas. Lo coloco todo en la furgoneta. Cuando termino voy a buscar a Néstor a casa de su abuela. Me lo encuentro impaciente porque sus primos se fueron poco antes al reparto de juguetes que organiza un centro comercial de una conocida marca comercial.
Nosotros encarrilamos hacia Banyoles. Cuando pasamos por Besalú Néstor quiere saber el por qué coincide el nombre del pueblo con el de mi segundo apellido y el de su abuela. Seguramente es porque nuestros antepasados procedían de ese pueblo, le explico. Eso le entusiasma. Se imagina que el pueblo algún día será suyo y que sus antepasados construyeron las primeras casas. Ideas de niño ….. Pasamos por Montagut. Con una noche cerrada y circulando por un valle solitario llegamos a Sadernes. Es un pueblo casi de risa porque sólo hay una iglesia y una casa, comenta el niño. Más de risa va a ser la estrecha pista forestal que nos conducirá hasta el valle de Riu donde tenemos pensado pernoctar. Charlando y charlando se nos pasa rápida la media hora de estrecheces y dificultades.
Llegando nos encontramos a un grupo reducido si lo comparamos con los años anteriores. No nos encontramos la gran tienda que habitualmente se coloca como centro de reunión. Eso sí, nos encontramos tres chispeantes fuegos muy bien alimentados con leña recién recogida del bosque. Y también nos dan la buena notícia que mañana habrá para comer un arroz que se preparará para todos. Así, pues, podemos comernos toda la comida ya preparada para la cena. Lo vamos calentando todo en las brasas y poco tarda en desaparecer la tortilla de patatas y el pescado. Como la cuestión es que el frío arrecia de verdad y no es que haya mucha conversación pronto todo el mundo se dirije hacia el confort del saco de dormir. Dejo a Néstor que juegue un rato y regreso un último rato al calor del fuego. Cuando llego a la furgoneta me lo encuentro dormido con la máquina entre las manos. Está visto que le pudo más el sueño que las ganas de jugar. Yo me acurruco en mi saco de dormir y dejo una ventana abierta para seguir contemplando la Luna mientras me quedo absorto en mis pensamientos.
 
Domingo, día 18 de diciembre del 2005.
 
-7 grados centígrados. Aunque me he ido despertando varias veces he dormido muy bien. Lo primero que veo al abrir los ojos es la cara de Josep mirando por la ventana. Su maliciosa sonrisa da a entender lo agusto que estamos. Me advierte que ya son las 8:30 y que ya tendríamos que empezar a espavilarnos. Fuera la mañana está muy fría pero dentro de la furgoneta tenemos la calefacción puesta desde hace un rato y se está muy bien.
Pronto desayunamos y nos preparamos para la excursión. La cuestión es que Néstor se ha levantado con un poco de dolor de cabeza y el ver que su amigo no llega por la mañana lo acaba de desanimar. Hacemos la primera parte de la ascensión hasta llegar a la cresta. Una vez allí como no se acaba de encontrar bien del todo decidimos regresar y no acabar la excursión hasta la cumbre del Bassegoda. El resto del grupo continuará hasta la cumbre. Nosotros bajamos tranquilamente charlando y a la hora llegamos al punto de partida situado en los Plans de Riu. Acabaremos de descansar el resto de la mañana y esperaremos a comer el arroz prometido que sale bastante bueno. Una vez nos hemos hartado de comer coca entra el frío de la tarde y tardamos poco en marchar de nuevo a casa.
Debido a las estrecheces de la pista tenemos serios problemas para cruzarnos con otro vehículo que justo sube cuando nosotros bajamos hacia Sadernes. La cara de enfado del otro conductor es mayúscula cuando ve que detrás nuestro bajan otros cuatro o cinco coches más. No tiene más remedio que hacer él las maniobras para apartarse. Después de algo más de media hora de sube y baja consigue medio apartarse lo suficiente para que podamos pasar todos.
 
Martes, día 20 de diciembre del 2005.
 
Por la mañana recibo un mensaje al móvil. Me dicen de la agencia que no se ha podido pagar el hotel de Madrid para la noche del día 25 de diciembre y es que resulta que puse el número de una tarjeta Visa de débito en lugar de una de crédito cosa que hace que el sistema no sepa, o no quiera, cobrar. Pues nada le digo al chico de la agencia el nuevo número de la tarjeta de crédito y asunto solucionado. De todas formas ya podrían poner un aviso en la web y ahorrar problemas a la gente …. ¡¡¡¡¡ Digo yo !!!!!
Por la tarde hablo con Carolina de Tierras Polares y me dice que me acaba de mandar por mensajero los billetes de avión, contrato y póliza de seguro de la Ruta del Oso por el parque Nacional de Oulanka en Finlandia y que ellos tienen programado entre sus ofertas y a la que yo me he apuntado. También he concretado el material que ellos prestan y el que llevaré yo. ¡¡¡¡¡¡¡ Estupendo !!!!!!! Parece que ya todo está preparado para la marcha y no queda ningún detalle pendiente.
 
Miércoles, día 21 de diciembre del 2005.
 
No llegan los billetes ni nada de nada.
 
Jueves, día 22 de diciembre del 2005.
 
No llegan los billetes ni nada de nada. Por la mañana llamo a los mensajeros. Me dicen que efectivamente esta mi sobre en camino pero que está perdido entre tanto regalo de Navidad y que andan desbordados. Me aseguran que lo van a buscar y que me dicen algo al respecto. Llamo a Carolina de Tierras Polares y me dice que también va a insistir por su parte a ver si entre los dos conseguimos solucionar el tema. Al cabo de varias horas me llaman de la empresa de mensajería y me aseguran que me lo entregan esa misma tarde. Por fin han localizado el paradero misterioso de mi sobre en el que va la documentación y los billetes de avión. Efectivamente, pocos minutos antes de las ocho de la noche aparece el mensajero por mi casa y me lo entrega todo. ¡¡¡¡¡¡¡¡¡ Bufffffffffffff !!!!!!!!, ¡¡¡¡¡¡¡ Qué respiro !!!!!!!. Llamo inmediatamente a Carolina para decirle que todo está solucionado. Creo que da un suspiro de alivio mayor que el mío.
 
Domingo, día 25 de diciembre del 2005.
 
Por la mañana toca hacer las mochilas. Voy punteando cosa por cosa todo lo que hay que llevar. No sé porqué tengo el convencimiento que habrá que llevar todos los días todo el equipo. Procuro ahorrar el máximo peso y espacio posible. Luego va a resultar que no es así. En la cabaña que estaremos el primer y último día con algo más de confort se podría haber dejado cosas sin necesidad de llevarlas todos los días. Así que se hubiera podido cargar con algo más de ropa, por ejemplo. Pero tanto da porque una vez terminada la travesía tampoco he llegado a echar de menos nada en especial así que lo llevado ha sido más que suficiente.
Después de la comida familiar de Navidad: rumbo aeropuerto de Barcelona para ir a dormir a Madrid.
A la chica que factura las mochilas en Barcelona para ir a Madrid se lo digo una y mil veces que solo quiero enviarlas a Madrid porque me hacen falta para pasar la noche. La verdad es que no se entera y no se entera o no se quiere enterar ….. Total, escribe y escribe en el ordenador. Imprime etiquetas que luego rompe. Al final opta por hacer una etiqueta a mano y …. se le rompe la goma. Necesita hacer otra etiqueta. Así que con mala letra y con una cara de malas pulgas impresionante, sin mediar palabra, le pone una cochambrosa etiqueta a las mochilas. ¿Qué pasa? Pues lo que era de temer ….. Al llegar a Madrid las mochilas no aparecen. En el reclamo de equipaje dicen que en el ordenador indica que …. ¡¡¡¡¡ Estan facturadas a Amsterdam !!!!!!!! Mira que te mira en la pantalla y con mucha amabilidad me dice el responsable que las mochilas estan en una terminal de tránsito para enviarlas a Amsterdam al día siguiente y que si las reclamamos pueden tardar cosa de cuatro o cinco horas en llegar. ¡Vaya que llego antes si las voy a buscar a pie que si me espero a que el sistema me las devuelva!. Llorándole un poco y dado que ya son altas horas de la noche las pide urgentemente por teléfono. He conocido a dos miembros que van a formar parte del grupo, David y Alfonso, justo donde se recojen las maletas. Ellos se esperan amablemente a que se resolviera el problema de las mochilas pero les digo que se vayan a descansar al hotel una vez ya sé que las han reclamado y están de camino. La verdad es que al cabo de poco rato aparecen. Eso sí le agradezco amablemente al empleado el gran esfuerzo realizado por la compañía antes de ir a dormir.
 
Lunes, día 26 de diciembre del 2005.
 
Hemos quedado a las 7 de la mañana en el terminal del aeropuerto de Madrid todos los componentes del grupo. Al final seremos nueve: el guía de la expedición de la empresa Tierras Polares Jaime B. y el resto de los componentes del grupo David (de Sabadell), Jaime (de Barcelona), Ángel (de Madrid), Alfonso (de Alicante), Manolo (español afincado en Munich), Rosa (española afincada en Munich), Adriana (de Aguascalientes, México) y yo (de Girona). Estos negocios de Internet hace que se organicen grupos de lo más variado que uno se pueda imaginar.

mapa del centro de Finlandia

Una vez nos hemos presentado brevemente ya aflora cierto nerviosismo. Yo no me enteré que tenía que llevar una segunda mochila pequeñita para llevar un mínimo de equipo para pasar un día en el caso que haya algún percance con los bultos que se facturaran así que me atendré a las posibles consecuencias. Se redistribuyen los equipajes y se reparte el material personal a cada uno en especial las botas y parkas. La idea es llevar el máximo como equipaje de mano y procurar facturar lo mínimo posible para procurar preveer posibles problemas con las maletas. La cuestión es que al final hay que facturar trece grandes bultos porque es imposible materialmente llevarlo todo en la mano. Nos abandonamos a la suerte y a la eficacia de los servicios aeroportuarios. Pero aparece un problema de última hora: no encontramos los billetes de Jaime por ningún lado. Mira aquí, mira allá y nada de nada. Pensando, pensando se llega a la conclusión que deben de estar por casa. Mal asunto. No habrá más remedio, al final, que comprar otros billetes y a la vuelta pedir el reembolso de los billetes extraviados caso que se encuentren. No es plan quedarse en Madrid en estas circunstancias.
El viaje es mas bien aburrido aunque no deja de ser entretenido con tanto trasbordo. La ruta la hacemos de Madrid a Amsterdam, de Amsterdam a Helsinki y de Helsinki a Kuusamo. Iberia no te da ni las gracias pero los de Finnair tienen el detalle de darnos algo de comer en cada trayecto. Lo malo es que dan un arroz y pollo con una salsa al curry que acabas necesitando beberte dos coca colas para que te pase el picor de garganta. Ahora entiendo porque casi todos se piden para beber una botellita de vino navarro.
Lo que realmente sorprende cuando llegas a Finlandia es que a eso de las tres de la tarde ya se hace de noche. Lo que realmente no sorprende nada cuando llegas a Finlandia es que de trece bultos solo llegan once. Yo siempre he pensado que soy una persona algo inteligente y me cuesta bastante hacer todos los trasbordos en esos complicados aeropuertos internacionales. Por lo tanto, una maleta que no piensa creo que le es mucho más difícil saber encontrar el mismo camino que debo hacer yo. Resumiendo: la cara de enfado de David es para grabarla en video porque un bulto de los que falta es su mochila. El otro bulto que falta es el petate de Alfonso que se lo toma con mucha más filosofía. Ayer ellos tuvieron más suerte en Madrid con las mochilas y hoy les ha tocado a ellos la mala suerte. Creo que para los próximos viajes de avión que haga me plantearé muy en serio llevar en el bolsillo unos calzoncillos de repuesto para solventar las pérdidas de equipaje. Mi hermana me sugirió la idea de ponértelos al día siguiente del revés ….. jejejejeje. Y es que las compañías de avión además de dar tan prolija información sobre seguridad deberían añadir algunos consejos de este estilo para el caso que te pierdan el equipaje. En mi caso, al llegar a Madrid, me supieron informar. No me daban la mochila pero estaba acotado el problema. Ahora la cosa tenía aspecto más complicado porque no eran capaces de decir nada. Los ordenadores no facilitaban información de ninguna clase al respecto. Como hoy ya no llegará otro vuelo de Helsinki es imposible que lleguen los bultos que faltan más tarde. Así que no hubo más remedio que cargar las cosas en un pequeño autobús y nos dirijimos a Kitkajoen donde nos esperaba nuestra cabaña equipada con servicios y sauna.

Kitkajoen
Kitkajoen

Al llegar a la cabaña hay un rato de relajo. Más o menos todos empiezan a organizarse la estancia. Jaime B., el guía, nos da la primera lección: ¿Cómo se hace una sauna finlandesa?. El tema va que primero la sauna tiene que estar a temperatura. Una vez la sauna ya está preparada entras en ella y te das un buen sofocón de calor. Cuando ya no aguantas más el tema está en salir a la nieve y darse un revolcón en ella para entrar rápidamente de nuevo a la sauna y coger temperatura de nuevo rápidamente. El proceso se repite tantas veces como guste el consumidor. Asímismo, aclara que se puede hacer con ropa interior, bañador o desnud@. Y ya puesto en alforjas, cuenta que hubo un año que un marido al ver a su esposa desnuda por la nieve casi le da un desmayo ….. Y es que en estas tierras un@ pierde la noción básica de casi todo ….. jejejejejejeje seguro que tod@s los componentes del grupo estarían encantados de las vistas a excepción del marido ¡¡¡¡¡ claro!!!!!. En fin, acaba diciendo que es voluntario y que cada un@ haga lo que le venga en gana.

 
sauna finlandesa

Ya durante la cena se hacen las parejas para llevar las pulkas, que son los trineos que se van a arrastrar. Jaime B. explica que es casi lo mismo una pareja de hecho que una pareja de pulka. Y es así porque las parejas de hecho tarde o temprano se enfadan entre sí y las parejas de pulka más temprano que tarde acaban enfadándose entre sí. Y no es para menos porque el peso que hay que arrastrar es impresionante. Menos mal que David anda muy eufórico hoy. Cada vez que se dice quien quiere llevar algo del material común se presta muy animosamente a llevarlo. Jaime, pareja de pulka de David, no aplaude tan entusiásticamente el peso que poco a poco se acumula en su pulka. Con un ambiente animado y una buena tertulia acaba el día y todos van desfilando poco a poco a dormir.
 
Martes, día 27 de diciembre del 2005. Kitkajoen.
Coordenadas GPS [Datum WGS84]: 35 W 596090 7354455 257m 27-12-05 09:51

Kitkajoen

El horno no está para bollos. Nos faltan dos bultos todavía. Jaime B. se pone a primera hora a gestionar su localización. Jaime ha dejado a su compañero de pulka David unos calzoncillos limpios porque está sin mochila todavía. Así que el día va a transcurrir mas bien tranquilo. Aprovechamos para dar un paseo por los alrededores para familiarizarnos con el equipo de abrigo y manejarnos con las raquetas. Más de uno termina varias veces tropezando y cayendo sobre la nieve. Por la tarde Jaime B. nos da una charla sobre supervivencia y los ambientes fríos. Terminamos aprendiendo cómo se hace un fuego sobre la misma nieve y las increíbles posibilidades que ofrece el abedul para hacer un refugio en su interior. A última hora aparecen los bultos extraviados. La alegría y entusiasmo para empezar la marcha se nota en el ambiente. Una sauna antes de cenar y a dormir pronto que al día siguiente hay que madrugar para empezar a andar.

sauna finlandesa

Miércoles, día 28 de diciembre del 2005.
Karhunkierroksen lähtöpiste. Coordenadas GPS [Datum WGS84]: 35 W 591368 7364403 28-12-05 07:34
Torrente (escaleras). Coordenadas GPS [Datum WGS84]: 35 W 591396 7364381 28-12-05 08:16
Llano. Coordenadas GPS [Datum WGS84]: 35 W 592967 7364481 28-12-05 10:00
Zona acampada y leñera. Coordenadas GPS [Datum WGS84]: 35 W 593192 7364594 28-12-05 11:14
Cruce cartel indicador falta 2,2 Km. Coordenadas GPS [Datum WGS84]: 35 W 593529 7365009 28-12-05 11:49
Cartel indicador paso collado. Coordenadas GPS [Datum WGS84]: 35 W 594643 7365857 28-12-05 13:08
Cabaña Ristikallio. Coordenadas GPS [Datum WGS84]: 35 W 594716 7366176 28-12-05 17:31

Cruce escaleras torrente

-13 grados centígrados. Nos levantamos pronto. Es la primera jornada y la que va a ser más dura y más larga. Serán unos 5 kilómetros en total y tardaremos algo más de 6 horas en realizar todo el recorrido. El autobús nos deja en un aparcamiento a la entrada del parque natural de Oulanka. Pocos minutos después de empezar ya nos encontramos con una primera seria dificultad. Hay unas escaleras muy pronunciadas que bajan primero a un torrente y poco después otras escaleras suben para superar el cauce profundo del río. Las escaleras en sí no tendrían mucha dificultad. Lo complicado es bajar y subir los grandes pesos de las pulkas sin que no se vaya el cargamento a tomar aires. Primero se impone la fuerza bruta pero al poco montamos un sistema de poleas para reducir el esfuerzo a realizar. El camino está bien señalado con marcas de un color anaranjado que resaltan en los árboles. De todas formas la gran cantidad de nieve que hay por doquier tapa muchas de ellas. Esto hace que a la hora larga ya nos despistamos por primera vez. Es debido a que las pisadas que seguimos marcadas sobre la nieve se alejan de las marcas que señalan el camino. Jaime nos explica que hay que comprobar siempre las huellas sobre la nieve porque no son fiables nunca del todo. Pasa a ser necesario el uso del GPS para encarrilar y encontrar de nuevo la ruta. Los nervios hacen que en lugar de poner como objetivo el siguiente punto se ponga el anterior y hacemos unas cuantas vueltas por el precioso bosque ártico. En un momento de confusión total el guía necesita que le ayude con el GPS. No puede ir abriendo huella y mirar el GPS a la vez. Aunque la máquina indica hacia otro lado mi intuición me dice que el camino debe de estar por otra dirección. Acabo bien hartito de la maquinita. Al final Jaime va hacia la dirección que creo es la correcta. El resultado es que al rato damos de nuevo con la huella y todos damos un suspiro de alivio.

Bosque ártico de abedules

Llegamos a una zona de acampada en la que hay una leñera y se impone un pequeño descanso. La ruta es cansada por la cantidad de veces que la pulka se atasca. Se oye decir repetidamente muchas maldiciones. Incluso hay quien asegura que es mil veces mejor recorrer la banquisa del polo que el camino que hacemos. El motivo es que el camino está lleno de tablones que protegen el suelo. Como hay poca nieve todavía y la nieve está muy poco compactada puedes acabar bloqueado en algún agujero por culpa de los tablones. Yo tengo la suerte de no atascarme muchas veces porque procuro andar algo despacio y mirar de no errar el camino. Los que tengo delante van como desbordados. No paran de caer una y otra vez. Aunque nos hayamos levantado pronto acaba anocheciendo cuando llegamos a la cumbre de una loma y eso que no son ni las tres de la tarde. Vamos muy lentos. Otra vez nervios. Otra vez no encontramos el camino. Nos ponemos los frontales. Vuelvo a ponerme detrás del guía con el GPS en la mano. Hay que abrir huella con la pulka por un terreno muy accidentado. Está claro que la cumbre del collado está en el camino correcto porque recuerdo haber visto unos carteles indicadores. Eso sí no indican la cabaña, pero bueno. El GPS me indica una dirección muy rara porque me apunta hacia un barranco. No está bien inicializado todavía. Para colmo me dice que la cabaña está a unos 340 metros primero, 350 metros poco después y 360 metros poco más tarde. Tengo claro que estamos descendiendo por el lado que no es por lógica aplastante. Menos mal que Jaime da media vuelta. La gente se queja por el cansancio. Varias parejas de pulka discuten a quien le toca arrastrar las pulkas. El GPS sigue marcando como dirección correcta hacia donde Mahoma perdió la camiseta pero la distancia que falta para llegar al objetivo se reduce a marchas forzadas. 320 metros, 310 metros, 300 metros, 290 metros, ….. voy cantando en voz alta. Cuando marca que faltan 280 metros para la cabaña se ve perfectamente como seguimos una loma que desciende hacia un lago que se ve al fondo de todo entre los árboles. Estamos en el buen camino seguro por mucho que diga el GPS que es hacia otro lado.

equilibrios con la pulka

Justo después de dos bajadas pronunciadas nos damos de narices con la cabaña de Ristikallio. Llegando a la cabaña nos organizamos un poco. Al rato reina el buen ambiente de nuevo. Se oye maullar un lindo gatito una y otra vez. Pero en realidad no hay ninguno. Resulta que Rosa quiere tener un gato, o varios, y está mentalizando a su marido de ello. Para convencerlo no se le ha ocurrido mejor idea que comprarse una especie de sonajero que maulla como un gato. Nos explica que convencerá a su marido a base de torturarlo con el maullido de marras. Y es que parece que no hay nadie muy cuerdo en este grupo.
Por la noche después de una comida-cena nos explica Jaime B. algunas nociones de orientación. Adriana me comenta que no acaba de estar muy convencida de beber el agua obtenida de fundir la nieve. No hay otra, le comento yo. Jaime B. ha explicado el sistema de filtrado de suciedades con un colador. Su duda está en si se abrá escojido un buen lugar que sea limpio para recojer la nieve. Una duda más que razonable porque alrededor de la cabaña está sucio de la gente que ha ido haciendo sus necesidades.
Luego empalmamos directamente con los chistes y la tertulia. Tiene mucho éxito un chiste que va de un mono que le hace una guarrería española a un león, el rey de la selva. La verdad es que ya no me acuerdo del final. Eso sí de lo mucho que nos reímos ni me enteré de como acababa. Cuando aparece la risa tan fácil es que hay cansancio básicamente y lo que procede es descansar.
 
Jueves, día 29 de diciembre del 2005.
Puente. Coordenadas GPS [Datum WGS84]: 35 W 594804 7366910 29-12-05 09:13
Cabaña Puikkokamppä. Coordenadas GPS [Datum WGS84]: 35 W 596164 7367231 29-12-05 10:22
Inicio escaleras. Coordenadas GPS [Datum WGS84]: 35 W 597746 7367206 29-12-05 11:45
Cabaña Taivalköngas. Coordenadas GPS [Datum WGS84]: 35 W 597793 7367166 29-12-05 12:18

Torrente

-8 grados centígrados. No he dormido casi nada. La sinfonía de ronquidos de la noche ha sido de lo más variada. El repertorio musical ha dado mucho ambiente. He entendido porque en la lista de material que facilitó Tierras Polares sale que hay que llevar tapones para las orejas. Es para poder dormir con ronquidos de fondo. Es altamente recomendable llevarlos.Parece que el día va a ser menos duro que el anterior. Hay que recorrer 4 kilómetros en lugar de los 5 kilómetros de ayer. El terreno va a ser mucho más cómodo. No nos vamos a encontrar tantos tablones. La cuestión es que con unas 4 horas de marcha llegaremos a nuestro destino. Y la verdad es que el camino es mucho más cómodo. Podemos hacer una buena parte a un ritmo constante. No nos perdemos mucho. Pronto pasaremos por un primer puente colgante que supera un torrente. Hay que ir con cuidado. Maniobrar algo la pulka pero se pasa bien.

Puente colgante

El día nos va a deparar paisajes preciosos. Justo ahora pasamos por el primero. Al cabo de una hora más de marcha tranquila llegamos al llano donde se ubica la cabaña de Puikkokampa. En ella hacemos un buen merecido descanso. Aprovechamos para comer y beber algo. Está muy bien la idea de llevar un termo con bebida caliente. La verdad es que en este ambiente frío se agradece mucho más que la bebida fresca que apetece más cuando se llega a las cabañas al final del día.

 
cabaña de Puikkokampa

Después de algo más de una hora de marcha a través de un terreno con pendientes suaves y superar un montón de lomas llegamos a unas escaleras que hay que descender. Otra vez se impone montar un sistema de poleas para bajar las pulkas directamente a la cabaña de Taivalköngas.

puentes colgantes de Ruppusillat

Jaime B. nos apresura para que no nos entretengamos mucho. Dejamos las cosas en la cabaña y a toda prisa le seguimos. Hay un pequeño sendero salpicado de puentes colgantes que cruzan la zona de Ruppusillat. Las vistas merecen la pena. El mejor puente colgante es último de todos. Ya casi no hay luz. Pero el recorrido es espectacular.

 
Ruppusillat
En la cabaña de Taivalköngas

Por la noche volvemos a oir maullar al proyecto de lindo gatito de Rosa varias veces. ¡¡¡¡¡ Cómo no !!!!!!! Pedimos a Jaime que nos cuente de nuevo el chiste del mono que le hace una guarrería española al león. Pero esta vez lo que nos provoca una hilarante risa global es cuando Jaime nos aserta sobre los aludes de nieve. Parece ser que una vez te ha pillado un alud y vas a rescatar al accidentado hay que hacerle una primera pregunta …. ¿Te sientes las piernas? Y si tu compañero te contesta ….. ¡¡¡¡¡¡¡ NO, NOOOOOO ME SIENTO LAS PIERNASSSSS !!!!!!!!!!! No tienes ante tí al famoso actor holliwoodiense ….. ¡¡¡¡¡¡ NO !!!!!!! Se trata de tu compañer@ o amig@ que está muy cascao, pero muy, muy cascao ……. No sé bien bien como salió la memez en cuestión pero la cosa está en que estuve mucho rato con un tremendo dolor de barriga por culpa de la tontería que nos dio una risa larguísima.
 
Viernes, día 30 de diciembre del 2005.
Cartel señalizador. Coordenadas GPS [Datum WGS84]: 35 W 596620 7368556 30-12-05 11:15
 
-28 grados centígrados marca el termómetro cuando salgo por la mañana a hacer mis necesidades matutinas. El frío es intenso y se nota sobretodo en la nariz porque su interior se congela a pesar de la temperatura corporal. Es quizás algo menos de frío de lo que viví en la cumbre del Mont Blanc o un invierno en el fondo del valle de Benasque. Como la necesidad aprieta salgo. Me alejo de la cabaña en dirección a la leñera y la pequeña cabañita que se usa como servicio o letrinas. La cuestión es que el tremendo mal olor me hace desistir de entrar y me situo justo detrás. Al poco rato llega Ángel que va directo a la letrina. Cada uno a lo suyo en silencio pero Ángel me oye. Pregunta en voz alta …. “¿Quién anda por ahí?” ….. y no le contesto. Al llegar de nuevo a la cabaña mientras desayunamos cuenta lo sucedido. Explica que ha oído a alguien, que no le contestó, que medio vio pasar a alguien con un anorak naranja porque tenía la puerta medio abierta y queda el misterio en el aire. Yo llevaba un anorak rojo y negro. Seguramente vio algo mal el color del anorak y eso ocasionó el misterio. Hasta el último día se citó al misterioso personaje una y otra vez. Incluso se le llegó a poner el nombre de Sr. Mojón. Pero como su mención era objeto de risa no me empeñé en desvelar el misterio en ningún momento. Hubo todo tipo de especulaciones sobre el misterioso personaje. Que si era un oso. Que si era un guarda forestal en motonieve. Que si se lo había imaginado. Que si el anorak se parecía al de David. En fin …. de todo.
Para ir a la cabaña de Savilampi hay que subir las pulkas por las escaleras de nuevo. Como hay de vez en cuando un rellano la subo a la brava aprovechando que hay ya la traza bien marcada de todos los demás que me han precedido. Una vez arriba nos encontramos con una pareja de chicos finlandeses que hacen la ruta a la inversa. Serán los únicos humanos que veremos en todo el recorrido. Nos comentan que la cabaña está muy bien. Eso sí ellos ya terminan su ruta. Nosotros justo la empezamos ahora. A medida que va pasando el día el cielo se tapa de nubes de nuevo. Ello hace que suba la temperatura rápidamente. Hay bastante relación entre el cielo despejado y las bajas temperaturas. De la misma manera que si el cielo está tapado hay temperaturas relativamente altas.

Maniobrando la pulka

Los cuatro kilómetros del día los hacemos en poco más de dos horas. Sólo nos perdemos una vez que hacemos una especie de zigzag unos 20 metros. Esta vez no nos representado perder mucho tiempo. Esta vez fueron Alfonso y Manuel los que ayudaron dirigiendo ya que es muy difícil abrir huella y llevar el GPS en la mano. El problema que tienen los GPS es que no indican la dirección correcta hasta que no ha transcurrido un buen rato. Esto hace que hasta que no para de oscilar y no da la dirección correcta marea a cualquiera. El terreno de este día es muy suave.

 
Buscando la ruta
vista sobre Kanjoni

Por la noche ya ubicados en la cabaña se vuelve a oír maullar al gatito de Rosa hasta que encuentra una revista finlandesa titulada Erotica. Rosa quiere hacer sufrir al personal masculino sin dejarles ver la revista y la esconde. Como represalia le esconden el gatito. Durante la noche se intenta pactar un cambio, revista por gatito, pero no se llega a ningún acuerdo. Después de oir de nuevo el chiste del mono junto con otros más divertidos nos vamos a dormir.
 
Sábado, día 31 de diciembre del 2005. Kanjoni.
-11 grados centígrados. El día nos lo tomaremos casi de descanso. Vamos a subir por la mañana a la parte alta para ver el cañón de Kanjoni y hacer algunas fotos.

vista sobre Kanjoni
vista sobre Kanjoni
vista sobre Kanjoni
vista sobre Kanjoni
vista sobre Kanjoni
vista sobre Kanjoni

De regreso paramos cerca de la cabaña para hacer unas prácticas de rappel. Como al empezar ya tenía frío me ofrezco voluntario para asegurar a la gente que quiere rapelar. Pienso que así me voy a mover más. La realidad es que estar tumbado mucho rato sobre la nieve me sienta peor. El resultado es que me paso el resto de la tarde dormitando con algo de escalofríos. Mientras, el grupo se enfrasca a construir un igloo con la ayuda de un par de pulkas para que el techo no se desplome. Aún y así son necesarios tres intentos hasta que el techo coje cierta consistencia. Tal y como asegura Jaime B. al día siguiente el techo estará ya tan duro que aguantará el peso de una persona. Alfonso lo comprobó y explicó que era cierto. La cena de fin de año es a base de carne de reno y salmón ahumado regado con cava y vino. A la hora de las campanadas ya me recupero y las celebramos con pasas a falta de uvas. La animación continua todavía unas horas. Tanto es así que Alfonso y David deciden terminar el año con algo realmente diferente y se van a dormir al igloo bien pertrechados y decididos.

prácticas de rappel
cena de fin de año

Domingo, día 1 de enero del 2006.
Cabaña de Savilampi. Coordenadas GPS [Datum WGS84]: 35 W 596206 7369727 168m 01-01-06 08:07
Aparcamiento Rupakivi. Coordenadas GPS [Datum WGS84]: 35 W 596418 7370865 01-01-06 10:55

Savilampi
Savilampi
Savilampi
Savilampi
Aparcamiento Rupakivi

-10 grados centígrados. Hay que recorrer los dos últimos kilómetros. Otras dos horas largas nos quedan para llegar al aparcamiento cercano a Rupakivi. En el camino nos cruzamos con cuatro renos que llevan un collar rojo. Son los únicos animales que veremos aparte de algún que otro pájaro. Estos días hemos visto restos de arce, huellas de liebre y poca cosa más. Hemos quedado para que nos recojan con una motonieve a las once y media de la mañana. Hemos llegado media hora antes. La verdad es que con el camino complicado que hemos seguido estos días podíamos habernos despistado muchas más veces. Gracias a la experiencia de Jaime B. por estos parajes hemos llegado al final del recorrido sin contratiempos especiales. Lo primero que te viene a la cabeza ahora es que parece mentira poder conseguir cruzar un bosque ártico de estas características. Tiene el mismo aspecto siempre. Tienes todos los números para perderte una y otra vez. La oficina de turismo de Finlandia advierte que hay que ir con precaución porque incluso en verano hay que rescatar gente perdida. No ha sido nuestro caso. Sólo hemos tenido despistes provocados por una huella que no seguía las marcas correctamente. A través de una pista de unos 6 kilómetros nos llevarán hasta un cruce en el que nos esperará un autobús que nos conducirá de nuevo a la cabaña de Kitkajoen en la que estuvimos los primeros dias. La pista de motonieve no está muy bien marcada todavía. A medio camino acabo sepultado en la nieve. El remolque en el que iba vuelca y acabo literalmente enterrado en una nieve polvo de más de un metro de espesor. Menos mal que con el grito el conductor se para rápido y no me pasa el remolque por encima. Ya en el autobús iré cojiendo calor. El dolor que me queda en el costado me durará algo así como una semana pero poco a poco se me irá pasando.

MP
mapa de la ruta realizada

Llegando a la cabaña lo que más se desea es un buen baño después de tantos dias sin lavarse. Cada uno expresa sus caprichos. Los hay que no tardan ni un minuto para acercase al supermercado cercano. Lo malo es que está cerrado y habrá que esperar hasta mañana. Una sauna después de la ducha es casi obligatoria. Antes de la cena más o menos todo queda recogido. Queda una última charla que va sobre nudos. El material común se lo queda Jaime porque espera la llegada de otro grupo para repetir la ruta.

sauna finlandesa

Lunes, día 2 de enero del 2006.
 
Es el día de las despedidas y del regreso a la civilización cotidiana. Muchos van en una escapada al supermercado a satisfacer pequeños placeres. Hay quien no aguanta ni un día más sin comer un yogurt. Otro se muere por unas patatas fritas. Y yo voy a comprar un plano del parque natural de Oulanka. No compro ninguna coca cola porque solo hay pepsis.

regreso en autobús
en el aeropuerto de Kuusamo

A media mañana nos recoje el autobús para desplazarnos al aeropuerto que está a unos 40 kilómetros. Vemos el paisaje que no pudimos ver a la ida porque ya era de noche. Se ve todo muy bonito. Al llegar al aeropuerto Jaime B. se entera que el grupo que tendría que llegar hoy han perdido la conexión de Amsterdam debido a que Iberia llegó con más de dos horas de retraso. Ya empieza su nueva ruta con los percances habituales ocasionados por los aviones. Nosotros, en cambio, no vamos a tener ningún problema de ningún tipo. Incluso las mochilas están en la cinta cuando llegamos a Barcelona. Asombroso pero cierto …..

Néstor

Jueves, día 5 de enero del 2006.
 
-8 grados centígrados. Debo padecer alguna enfermedad que me hace que no sepa vivir lejos de la nieve seguramente. Estoy durmiendo en el parking de las pistas de esquí de Beret. Son las 4 de la mañana. Me despierta un tractor de las pistas de esquí que empieza a trabajar a esta hora. Estaba aparcado justo al lado de la furgoneta. Va a limpiar de nieve la zona. Cae una ligera nevada, muy ligera. Me viene a la cabeza la queja de mi hijo: quiere acompañarme a los próximos viajes que haga. Yo le recrimino que para viajar hay que comer casi de todo. Esa condición ya no le gustó tanto ….. Pero para la próxima vez me lo plantearé en serio que me pueda acompañar. Sí.

Néstor
Néstor

Hace unos días estaba en las tierras de Santa Claus. Termino en las tierras de los Reyes Magos ….. Desde las tierras de bruj@s por excelencia …… ¡¡¡¡ Gracias a todos !!!!!! Y en especial a Jaime y al equipo de Tierras Polares. ¡¡¡¡¡¡¡ Buen año 2006 !!!!!!
© Miquel J. Pavón i Besalú. Año 2.006.

Campamento Taga XV: agua constantemente (I)

Una excursión realizada el 18 de julio de 1978.
A pesar de la oposición declarada al deporte del montañismo por grandes sectores de la población gerundense y del mismo colegio, más por ignorancia que por otra cosa, nuestra afición a la montaña no decae y las llamadas para organizar el campamento han sido más numerosas que nunca. Unos días en los que la gente desea pasar el calor submergiéndose casi desnuda en las azules aguas de nuestra Costa Brava sin pensar en las colas que habrá que hacer para poder llegar. Y es que cansarse por cansarse yo prefiero el Pirineo a las planícies. Menos mal que para neutralizar un poco la cosa nos han puesto un Governador civil que el campamento le debe agradecimiento por su jamón y otras delicias del mismo calibre.
PK está levantado desde las tres y todo el mundo llega puntual al lugar de reunión mostrando una cierta impaciencia para abandonar esta muy inmortal y a la vez muy contaminada ciudad de los cuatro ríos. Las ganas se acrecientan más si cabe cuando vemos llegar las cajas de melocotones un tercer domingo bastante caluroso de julio. Los coches se van llenando de cosas útiles y de gente. No encontramos ya respuesta a la pregunta de si falta algo más.
La despedida pasa por la desagradable aduana que es el río Guell rojo de sangre animal que nos empuja a salir cuanto antes a buscar las aguas puras del Pirineo. Antes de llegar a la fuente hemos de soportar el para y avanza de los barceloneses que van a tostarse la barriga a Castelldefels, los relieves suaves y huérfanos de vegetación de la zona de Cabra, el Segre a su paso por Lleida y su complejo piscinícola lleno a rebentar, el río Sosa totalmente seco pero con el recuerdo de una destrozadora crecida que hizo caer el puente que lo cruzaba, la alegre compañía de Pere F. y sus compañeros en Graus bajando del Aneto en un día precioso, la salida de la bajada del Ésera con piraguas, la dura prueba de ir detrás de un tractor cargado de paja a paso de pulga después de ir a velocidades vertiginosas, la compra de una docena de huevos y un pan de menos (compensadas con un bastoncito de más), las advertencias de PK en Benasque, y, finalmente, la cascada que hay llegando a la presa de Senarta que nos anuncia un buen remojón en el puente del Plan de Baños.
Recibidos los primeros encargos, y esquivando a los mosquitos, nos disponemos a poner las tiendas tarea difícil si tenemos en cuenta la gran cantidad de piedras y la inclinación del terreno, en el que nos hemos puesto por un mal entendido. Faena que no habrá más remedio que terminarla con la luz del butano. La cena tiene hoy un tanto de improvisación fruto de otro mal entendido. Pasamos con poca cosa pues tampoco es que hayamos gastado tantas energías a parte de los conductores. En la sobremesa se nota el sueño y otros factores psicológico-físicos por lo que en lugar de contar chistes salen encargos, historias pasadas y avisos para un futuro campamental mejor.
Lunes día 17 de julio de 1.978.
Nos levantamos a las ocho. El agua helada del Ésera despierta nuestro físico. Un par de vasos de leche con chocolate deshecho, galletas y mermelada preparan nuestro estómago para la apretada mañana que nos espera a los acampados.
Los corazonistas han tenido el buen corazón de dejarnos el mástil y sólo hay que desplazarlo y clavarlo entre unas piedras que van de perilla. En la cocina se desarrolla una tarea de búsqueda de losas, limpieza de ortigas, cálculo de la situación del fuego y la instalación de un cordel para colgar los utensilios. Con más pena que gloria avanza la excavación de un hoyo para la basura y la fabricación de una mesa de tal forma que para la comida ya la podremos usar eso sí vigilando no te caiga el cubierto, vaso o catimplora entre el ramaje de su superficie.
Después del café la parábola del niño que rompía geranios saliendo enfadado del vestuario porque había perdido el partido y que fue invitado por el profesor a plantarlo de nuevo me hace pensar que es lo que deberían practicar muchos de los ecologistas vociferantes de hoy día. Los practicantes de la montaña no solemos ir a patadas pero sí podemos utilizar indebidamente el piolet, las manos o la palabra. Sea como sea, con estos pensamientos en la cabeza empezamos a preparar la ascensión al Aneto por el valle de Coronas.
Los que tienen la suerte de hacer el camino hasta Vallhiverna a pie gozan del largo encanto de ver la maravillosa colección de cascadas que cuelgan de los verticales relieves de este valle tan característico. Los que tenemos que sufrir la agobiante prueba de hacerlo en coche con el objeto de subir el material de acampada y las mochilas reciben, para no dormirse, pesadas lecciones de geografía pirenaica y geología lacustre adornadas de comparaciones tan burdas como las que se establece entre el Lago de Banyolas con los de Cregüeña y Llosás. También presenciamos el paso de un rebaño de 2800 ovejas conducidas por dos únicos pastores y dos perros que son realmente algo que pronto veremos extinguir. Prueba de ello son sus quejas hacia el Ayuntamiento de Benasque por dejar pasar vehículos por esta pista y que les hacen ir mal en sus tareas cotidianas.
Con pesadas mochilas y tiendas emprendemos el camino de Coronas a paso calmoso. Tendremos que sacarnos el pañuelo del bolsillo para secar el sudor que nos cubre el rostro. Las peladas y retorcidas montañas de Vallhivierna y Culebras ofrecen un contraste patente con la cascada que ruidosa baja entre la hierba y los matojos del primer ibón de Coronas y las afiladas losas manchadas de nieve de la cresta de Cregüeña.
Un trueno, modesto por su ruido pero funesto por lo que anuncia, es el toque de atención. Algunos se dan prisa para plantar las tiendas pero en realidad no les da tiempo ni a poner la primera. Con la misma destreza que habían utilizado para clavar los clavos se disponen a desclavarlos y salir a esconderse. La tienda bajo una piedra y los que la ponían en una cueva cercana que resultará apta para ver los destellos de los rayos aunque tengo un molestísimo goteo que me va justo a la oreja. Los que vienen detrás sólo han podido llegar a un pequeño montículo que da justo encima del ibón y no nienen mas remedio que tumbarse al suelo con la única protección de su mochila ante el gran viento y pedrizo que les cae. Con el desconcierto se dejan en el lugar piolets, crampones y algún anorak.
Nota del traductor: querría ampliar el dantesco espectáculo que tuvimos… Yo estaba al final de la comitiva. Ni siquiera habíamos llegado al montículo. Teníamos enfrente la cascada que cae del ibón. En el grupo íbamos casi diez personas. La gente estaba más que aterrorizada. Para muchos era su primera excursión a la alta montaña. Se vio clarísimamente cómo el viento llegaba a tener tanta fuerza que el agua de la cascada no llegaba a caer al suelo. El viento huracanado y encajado levantaba por completo todo el agua de la cascada y la subía un centenar de metros con una violencia increíble. Agua por doquier de la lluvia y de la cascada. Un pedrizo nunca visto. Un chaparrón de los que hace historia. A todo esto vociferando espoleaba a la gente para ir al refugio de la cueva. Pero… cuando veías los rostros de la gente se veía claramente la expresión del horror… no avanzamos ni un paso así… hubo que esperar a que amainara… Pero la aventura no acaba así… Continua el cronista.
Pasados los primeros espantos y remojones acabamos todos bajo la gran cueva y nos cambiamos la ropa los que podemos.
Nota del traductor: ¿todos? igual como lo del Astérix… ¿todos, todos? ¡No! Resulta que los ánimos van calmándose bajo la cueva poco a poco y la gente se empieza a organizar. Ha parado de llover. Yo en eso que un no sé porqué cuento a los que estamos allí… ¿y? Pues que me faltan dos. Vuelvo a contar… Sí me siguen faltando dos… Le digo a Robert que disimuladamente cuente él… Y llega a la misma conclusión que yo. Faltan dos. Decidimos Robert y yo no decir nada a nadie. A PK le decimos que nos vamos a mear. Empieza el rastreo… Nada por aquí. Un piolet por allá. Un peazo tienda en esa rama. Una bolsa de comida en unas piedras. Y… ¡Por fin! Nos encontramos a los dos que nos faltaban. Acurrucados. Abrazados. Llorando… ¡de miedo! ¡de terror! Se habían quedado allí inmóviles y allí se hubieran quedado estoy seguro de ello si nadie va a por ellos. Una vez tranquilizados regresamos con el grupo… Continua el cronista.
Cuando para de llover es pronto pero oscurece pronto. Nos disponemos a plantar de nuevo las tiendas cerca del ibón y cenar un poco. Una especie de espanto y sordera acaba adueñando a todo el mundo. Un “broncón” que se queda paradójicamente sin respuestas. Se empieza a trabajar en silencio. Sigue faltando más material. Objetos de valor como los piolets y los crampones son necesarios para poder mañana subir al Aneto. Por suerte dos voluntariosos se pasan parte de la noche rastreando las cercanías y acaban dando con todo lo que falta justo en la cumbre del montículo. Nos ponemos a dormir entre las doce y la una de la noche. Aparecen las estrellas en el firmamento y con ellas la calma que le sigue a toda tormenta.
Martes día 18 de julio de 1.978.
El más impaciente se levanta a las cuatro. Un viento frío te hace venir una piel de gallina. Cuatro estrellas hacen que alguien empiece a tocar un impertinente pito a estas horas tan inoportunas. Nadie hace mucho caso al toque de diana y la verdad es que hacen bien. Finalmente se decide a despertar al jefe con el infalible sistema de hacerle cosquillas y percusión aunque no logra su objetivo a la primera. El viento y el frío han parado. La voz acaba siendo secundada y abandonamos el campamento a las cinco y media. Cuando el cielo se aclara unas nubes finas y no muy dispuestas a moverse hacen acto de presencia por el sur. Las piernas empiezan a enflaquecer y presienten nuevas tormentas como la de ayer. Poco tardamos en empezar a pisar grandes manchas de nieve no muy dura.
La llegada al segundo ibón constituye una alegría muy reconstituyente puesto que además del espectáculo que representan sus aguas azules, heladas en su zona central, comprendo que hemos pasado lo peor, el tarteral de piedra, y que ahora toca el turno a la nieve y a pasear. El tercer ibón es más grande y está totalmente helado. El bacon y la limonada tienen mucho éxito a pesar de que no son tan buenos como otras veces.
La larga subida por nieve hasta el collado de Coronas no se hace excesivamente pesada ya que la nieve está normal incluso tirando a dura en algunos lugares por lo que decidimos encordarnos con una visión del Posets sumamente animadora. El ibón Coronado con el hilo de agua que lo cruza y abandona por un hueco en el hielo viene a ser un oasis en este desierto de nieve y hielo “de dos brazos de ancho y cuatro o cinco de largo” que es el glaciar del Aneto. Llegando a él todavía hace falta realizar un último esfuerzo hasta la cumbre. Las palabras del poeta lo recuerdan y viendo el mar de nieblas con pequeñas islas y levantando la cabeza tímidamente por encima de la Vall d’Aran y del Garona francés me permito pronunciar junto con Verdaguer sus versos…

“los núvols, que voldrien volar sins a sa testa,
si no els hi puja l’ala de foc de la tempesta,
s’ajauen a sos peus”.

Hay una rara calma del aire y eso que estamos por encima de los 3300 metros. El Sol deja sentir su carícia quemando nuestra cara y ablandando la nieve a nuestros pies de tal forma que casi me ahogo al andar en cordada muy lentamente. En las frecuentes paradas me entretengo a mirar la afilada cresta que del Coronas sale hacia la Maladeta y la gran cuenca que se forma bajo su protección, a La Forcanada que sobresale entre las nieblas y el Ibón de Barrancs que parece una gota de agua fundida al pie de un vaso de hielo. Después de estirar la cuerda unas cuantas veces llegamos a la plataforma que hay antes de pasar el paso de Mahoma. Son las once. Hemos de esperar que los grupos que han llegado antes que nosotros pasen este temible accidente geográfico. Una espera que se hace larga sin el líquido elemento y sin nada sólido que poder echarse al estómago. El corto trayecto hasta la cumbre más alta del Pirineo es algo más que entretenido y culmina en la cruz y la Pilarica que lo presiden.
Desde aquí se puede apreciar a la cresta sur que parece asequible junto con las paredes que flanquean el Tempestades. Las fotos de ritual. La alegría es desbordante para muchos que han logrado su primer tresmil.
En la bajada la nieve se hunde más, aunque no en exceso, hasta el collado de Coronas. Encontramos a varias cordadas que justo ahora estan subiendo y una de ellas viene del Coronas que nos explica que allí la nieve está más dura. El agua del ibón Coronado sirve para llenar las catimploras de vitaminas que nos hacían mucha falta y para imprimir un poco de cautela a nuestros movimientos en el siguiente tramo del camino. La cuerda para muchos resbalones y acaba presenciando formas de descenso un tanto peculiares.
Una dosis de preocupación y tristeza nos entra cuando oímos gritos de socorro y pánico mientras vemos caer y chocar con las piedras de la vertical brecha inferior de Llosás a un excursionista que la pretendía bajar sentado cuando nosotros estamos en el segundo ibón de Coronas. Intentamos hacer algo enseguida y en su auxilio pero vemos como los compañeros suyos llegan y nos indican que no es necesario que subamos por lo que marchamos desconociendo la magnitud del accidente. Mientras, los primeros que han bajado han desplantado las tiendas y emprendemos entre fuentes y cascadas por todos los lados la bajada hasta la pista.
Llegando al campamento base las cosas han cambiado un poco para hacer la cosa más emocionante. El río baja mucho más caudaloso y acelerado por debajo del puente de troncos, el viento ha tumbado un par de tiendas y ha repartido por doquier todos los objetos de la cocina. Sacrificamos el baño, ya que el Sol también se ha ido, con el objeto de arreglar pronto los desperfectos y hacer una comida-cena ya que hay hambre y tampoco se va a cocinar nada más. Una nueva tormenta traslada al estado mayor del campamento a Los Baños de Benasque y en el bar se respira un ambiente muy amigal y familiar al ritmo de las melodías de Antonio Machín. En el campamento hay alguien que ha estornudado tan fuerte (no es exactamente así) que ha hecho caer el palo de la tienda y acaban siendo infructíferos los esfuerzos para levantarlo de nuevo por lo que acaban durmiendo con la cosa tal cual. Mañana será otro día.
© Joan Fort i Olivella y traducido al castellano por Miquel J. Pavón i Besalú. Año 2.002.

2017 - Miquel Pavón