Blog de Miquel J. Pavón Besalú

Desvaríos escritos en cualquier hora intempestiva de la noche

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Cabaña Boval

dot Nombre oficial (en suizo): Chamanna Boval. Es propiedad del SAC (Suiss Alpin Club).
dot Situación: Está en el macizo del Piz Bernina de los Alpes suizos. Localizado en el val de Morteratsch y en canton de Grigioni.
dot Acceso: Desde la estación de tren de Morteratsch (1896 m).
dot Ruta: El camino está bien señalizado y marcado. Transcurre por la morrena del glaciar de Morteratsch hasta que se sube la pequeña elevación de Chamin (2343 m) donde habrá que subir una zona de roca con la ayuda de unas cuerdas fijas. Hay unos 600 metros de desnivel que se hacen en unas tres horas.
dot Principales ascensiones: Piz Bernina (4049 m), Piz Morteratsch (3751 m).
dot Travesías: Al refugio Marco e Rosa de Marchi (3599 m) en unas 5 horas pasando por el Buuch. Al refugio Diavolezza (2973 m) en unas 5 horas (F). Al refugio Tschierva (2573 m) por la via Fuorcia da Boval unas 3 horas.
dot GPS (WGS84): 32T 571095 5140590
dot Altura: 2495 metros.
dot Web: www.boval.ch.
dot Mapa: Piz Bernina (núm. 1277). Suisstopo 1/25000.

Guía alpina de Guadarrama

dot Tengo poco material de la Sierra de Guadarrama. De todas formas, pienso que más vale poco que nada. Así que lo poco que tengo realmente os lo pongo por si os puede servir de alguna ayuda. En primer lugar podeis ver una vista general de la Sierra.
La segunda foto corresponde, si no me equivoco, a la montaña conocida como Los Siete Picos (2127 m).
dot Relatos:
dot Crónica de una excursión al Peñalara (2430 m): “Del monte en la ladera por mi mano plantado tengo un huerto”.
dot Crónica de una excursión a la Bola del Mundo (2179 m): “En las vacaciones navideñas un invento para la posteridad”.
dot Crónica de una excursión al Yelmo (1727 m) en La Pedriza: “Carretera, carretera y Yelmo”.
dot Crónica de la travesía de la Cuerda Larga de Rascafría hasta Cotos pasando por el Nevero Alto (2139 m): “Cuando se hunde la estructura”.

 

diccionario de montaña

La primera vez que la tercera vez no ha sido “la vencida”. ¿Será la cuarta vez la última vez? …. La Barre des Écrins (4101 m)

En este especial fotográfico os voy a enseñar las fotos que se pueden hacer subiendo a la Barre des Écrins por el Glacier Blanc. Impresionante. El camino hasta el refuge des Écrins puede hacerse en un tiempo, más o menos rápido, en función de muchas variables (nuestra forma física, el peso a transportar, el estado de la nieve, …) pero casi hay que contar unas seis horas. Tiempo que si se destina a contemplar el paisaje cambiante, como vereis a continuación, seguramente será uno de los mejores a mantener en el recuerdo. No subais el valle con prisa: es un error. Además, resulta que es uno de los “cuatromiles” que se me resiste y por lo tanto no voy a tener muchos inconvenientes en volver a recorrer este paisaje una vez más … Las fotos, que vais a ver, corresponden mezcladas a las tres veces que he subido (una en el año 1985, otra en el 1987 y la última en el 2001). Es fácil distinguirlas por la cantidad de nieve que se ve. Dejemos pues el coche aparcado en le Pré de la Madame Carle y empecemos a subir …
No se ha caminado un cuarto de hora, para cruzar el gran llano, que empiezan unas primeras rampas y ya a nuestra izquierda aparece el valle del Glacier Noir y al fondo se distingue muy bien el temible col des Avalanches. A la derecha del col sube ya sin intermedios la gran pared hasta la misma Barre des Écrins que se la conoce como la cara sur. A la izquierda resalta el afilado Fifre y el algo más fácil Pic Coolidge (jejeje! esto casi es una broma de mal gusto …).

Fifre y Coolidge
Fifre y Coolidge

Subimos las primeras rampas y nos encontramos el cruce de caminos. Uno que nos conducirá al Glacier Noir y el otro al Glacier Blanc. Suele ser momento para mostrar las primeras debilidades ante la cuesta que nos espera y la excusa suele ser perfecta: el paisaje. Es lo mismo que lo anterior pero quizás lo que se muestra con toda su gran magnitud es la vertiginosa pendiente de la interesante pared sur a la Barre des Écrins.

pared sur de la Barre des Ecrins
pared sur de la Barre des Ecrins

La subida ya puede con los más fuertes. Incluso ellos van a tener que parar para recuperar el aliento. El repechón que nos permitirá superar la cota de la Tête du Vallon nos va a deparar algunas sorpresas. La vista va perdiendo el valle del Glacier Noir. Poco a poco empezaremos a ver la morrena terminal del Glacier Blanc. Aunque, de momento, no la llegaremos a ver aún. Veamos en un último vistazo el valle que vamos a dejar.

Glacier Noir
Pré de la Madame Carle

Enfrente … el impresionante macizo del Mont Pelvoux …

Mont Pelvoux

Y lo que se nos acerca …

Pic Coolidge
Glacier Blanc

Una vez llegamos arriba el camino va a cruzar el río. Un torrente aparece con una fuerza increíble debajo del gran glaciar. Quizás es el momento de reponer fuerzas. Incluso admirar las proezas de algún aficionado a la escalada en hielo. Y, como no, empezar a pensar en superar un segundo gran desnivel que nos conducirá directamente al mismo refuge du Glacier Blanc. Os pongo de lado dos fotos realizadas casi desde el mismo lugar: la de la izquierda es del año 1985 y la de la derecha del año 2001. Podreis apreciar claramente el diferente tamaño del glaciar entre una y otra foto.

Glacier Blanc des Ecrins
Glacier Blanc des Ecrins

Ahora entiendo porque se llama refuge du Glacier Blanc … La verdad es que no se han tenido que esforzar mucho con el nombre …

Glacier Blanc des Ecrins
Glacier Blanc des Ecrins
Glacier Blanc des Ecrins
Glacier Blanc des Ecrins

Justo a la salida del refugio ponen un letrerito diciendo que el camino empieza a ser de alta montaña … Y digo yo. ¿Dónde estamos ahora pues? Jejeje! Y es que quieren indicar que a partir del refuge du Glacier Blanc empiezan las dificultades técnicas. Advierten la cosa a la gran cantidad de turistas que recorren este primer tramo. En realidad la única dificultad que hay hasta este punto es única y exclusivamente el andar. Mucho andar. Pero sólo andar. Veamos las dificultades que nos va a deparar el camino.

Glacier Blanc des Ecrins
Glacier Blanc des Ecrins
Glacier Blanc des Ecrins
Glacier Blanc des Ecrins
Glacier Blanc des Ecrins
Glacier Blanc des Ecrins

Terminado el tercer tramo de gran pendiente llegamos al borde del gran plateaux. Este tercer tramo nos ha permitido superar todo el desnivel del frente glaciar. Hemos llegado a la lengua del glaciar. El camino se suaviza un poco. Terminan las dificultades de la zona de las grietas pero hay que mantener la prudencia. Un paso en falso nos puede hacer pisar un débil puente de nieve y con él caer dentro de una grieta oculta. Nos queda más de un kilómetro hasta el refuge des Écrins. Un paseo por encima de los tresmil metros sobre el nivel del mar.
Glacier Blanc des Ecrins
Glacier blanc des Ecrins
Glacier Blanc des Ecrins
La vista encima de la lengua del glaciar es sublime. Normalmente ya no se habla con el amigo. Vas andando sumergido en tus pensamientos. Hay un horizonte nuevo. El del hielo. Un frío glacial te penetra por todo el cuerpo. Hay que abrigarse y mucho. Esto es el reino del viento. Campa a sus anchas …

Glacier Blanc des Ecrins
Glacier Blanc des Ecrins
Glacier Blanc des Ecrins

A nuestra izquierda tenemos al nuevo inquilino de nuesta vista: la Barre des Écrins.

Barre des Ecrins

La Barre des Écrins esconde sorpresas. Va a intentar seducirnos. No nos va a mostrar su cara directamente. Tendremos que ir girando poco a poco en el valle siguiendo la gran curva. Lentamente. Muy lentamente.

Barre des Ecrins
Barre des Ecrins
Barre des Ecrins
Barre des Ecrins
Barre des Ecrins
Barre des Ecrins

Subir desde el plató al refuge des Écrins nos va a poner a prueba nuestras últimas fuerzas. Una “subidita” final de unos 150 metros de desnivel. Pero al fin podremos dar descanso a nuestro cuerpo, reponer fuerzas, comer alguna cosa y dormir. La subida desde el refuge des Écrins empieza muy temprano. Más de lo que te imaginas. Esta vez no tuvimos la ayuda que le corresponde a quien madruga. La nieve estaba muy blanda. Hasta las rodillas. Con mucho trabajo realizamos toda la subida de la gran pared que va desde la base hacia la izquierda hasta llegar a la gran rimaya somera. Una vez allí arriba depende de como esté la rimaya que se pueda cruzar por un lado u otro. Normalmente hay que hacer una gran travesía hacia la derecha para ir a buscar el Dôme de Niege. Nosotros llegamos a la cota de los cuatro mil metros casi. Enfrente de la gran y última gran rimaya. No la pudimos cruzar. En la foto se ve claramente como hay el problema del gran desnivel vertical que, hasta cierto punto, es superable. El problema real está en el hueco de su base. No se puede saber si te va a tragar una grieta oculta. Lo más seguro es que sí. En realidad las huellas terminan aquí. Nadie ha continuado más. Por algo será …

rimaya
rimaya

Con la alegría de haber llegado hasta donde se ha podido llegar. Convencidos que hoy la montaña no se va a dejar subir. Os dejo con la foto de lo que se ve desde el lugar más alto que he podido llegar. Al subir arriba de una montaña, que se podía ver el mar desde la cumbre, Néstor, mi hijo de cinco años, me dijo maravillado … ¡papa! yo no sabía que el mar es tan grande … Sí lo es, sí ….

Glacier Blanc des Ecrins

DATOS GPS DEL ITINERARIO DESCRITO
Refuge Cézanne – Pré de Madame Carle 32T 296119 4977286 1893
Cruce caminos Glacier Noir – Glacier Blanc 32T 295435 4977946 2037
Pont sur le T. du Glacier Blanc 32T 295757 4978714 2279
Cruce caminos Ancien ref. Tuckett – ref. Glacier Blanc 32T 295926 4978965 2463
Refuge Glacier Blanc 32T 295843 4979492 2580
Refuge des Écrins 32T 293650 4980622 3186
dot Guía excursionista: Barre des Écrins.
dot Mapa: A6: Écrins, Burg d’Oisans, Briançon. IGN Rando 1/50000.
© Miquel J. Pavón i Besalú. Año 2.002.

El segundo accidente de Joan

Lo que me escribe Robert el 25 de julio de 1981.
(…) Los dos días siguientes son muy malos: nieva, llueve, graniza, hace frío, … y los pasamos metidos en la tienda. Leemos, hablamos de montaña, dormimos y oímos música. El buen tiempo llega y vamos al refugio de La Renclusa. El próximo objetivo: hacer las Maladetas Occidentales. En el collado de Alba la nieve está helada y la piedra muy descompuesta. Cuando estamos subiendo por la directa hacia la cresta encontramos una zona de hielo muy dura y de gran pendiente. Joan empieza a tallar escalones y de repente … patina, pierde el piolet, comienza a bajar, adquiere velocidad, esquiva unas piedras pero al final hay unas rocas … En el momento del choque me tapo los ojos. Joan está allí abajo. Estirado. No se mueve y yo bajo a toda velocidad a ver qué ha pasado. Hay sangre por la piedra, en su ropa, tiene las puntas destrozadas al intentar cogerse al hielo duro e inpenetrable. Está muy mal herido. No dice nada. Enseguida voy al collado a buscar ayuda y un botiquín. Mientras Alfonso lo cura yo voy corriendo al Diente de Alba a buscar a PK. Para bajar le tuvimos que encordar entre Alfonso y yo con tal de poderlo asegurar. Le falla una pierna y tiene las manos inutilizables. Con mucha calma llegamos al refugio. Con el Sol y el tiempo Joan se va recuperando poco a poco. Parece como si hubiera sido un presagio puesto que el tiempo siguió malo hasta el día que nos fuimos de Benasque. (…)
Lo que me escribe PK el 1 de agosto de 1981.
(…) Robert y Joan por su cuenta y riesgo intentaron la Maladeta Occidental III. Joan sufrió una caída de perspectivas mortales. Milagrosamente el primer golpe, el más fuerte, lo dió con el glúteo y gracias a eso sigue hoy vivo. Le hicimos las primeras curas, lo encordamos y gracias a Alfonso lo fuimos animando y bajando por la chimenea de Alba. Fueron más de tres horas de angustia pues no sabíamos qué tenía Joan pero la lección fue formidable. La montaña es como la concibo yo: en el justo equilibrio del riesgo. Esta experiencia es muy clara. (…)
© Miquel J. Pavón i Besalú. Año 2.002.

El orden de los factores no altera el producto

7 de julio del 2002.
Pocas veces he salido de excursión solo y esta vez ha sido una de ellas. Según mi madre, que aún tiene humor de leer los periódicos, en el día de hoy aparece un artículo en la prensa que dice que no hay que salir sólo a la montaña. Como a lo largo de mi vida me ha gustado sistemáticamente ir a la contra de todo lo que se supone que hay que hacer yo atiendo estas sabias indicaciones haciendo lo que no hay que hacer. La verdad es que no me lo he pasado mal dejando aparte el terrible calor que se notó ya desde las nueve de la mañana y de una acidez importante en el estómago resultado de un experimento culinario poco afortunado. Sería eso de las seis de la mañana, o algo antes, que estaba exprimiendo unos limones, cuatro para ser exactos, en mi cocina. Como ya sabía que iba a pasar mucho calor y que últimamente sufro unos ataques de sed impresionantes en la montaña no se me ocurre nada mejor que prepararme una limonada natural para combatir la futura sed. El resultado del concentrado de limón junto con una buena dosis de azúcar y una pequeña cucharadita de sal lo pongo en mi cantimplora y espero a añadirle agua a que llegue al Pirineo y recojerla de cualquier fuente o riachuelo. Otra cosa que no hay que hacer porque resulta que puedes salir contaminado … Pero como a estas alturas de mi vida ya debo estar requete-contaminado disfrutaré de una refrescante y fría bebida durante todo el día. Absorto en este pensamiento acabo de preparar la mochila y, un poco antes de las siete de la mañana, salgo por el portal. Sé que es algo antes de las siete porque la panadería que tengo delante de mi casa, aún y siendo domingo, no ha abierto sus puertas al público. Aunque tiene ya la luz abierta y, según tengo entendido, puedes intentar comprar lo que puedas necesitar si tienes un poco de paciencia después de llamar a la puerta. Y es que hoy día lo primero es el trabajo y luego la diversión. Aunque suelen ser los que acaban de divertirse los primeros clientes de los primeros que empiezan a trabajar. Pienso que quizás puedo comprarme algo de pan o algún que otro bollo pero la verdad es que voy ya desayunado y con el estómago lleno dicen que se suele comprar menos. Algo de verdad debe tener este dicho puesto que yo no compro nada y me voy al coche directamente.
Salgo de Girona cruzando una ciudad desierta. En la entrada de la ciudad no están los “Mossos” haciendo soplar al personal por lo que pienso que ya voy un poco tarde pero tanto da. Hoy no funciono al ritmo del reloj. Tengo tiempo de disfrutar de un amanecer algo sombrío porque todavía queda un cielo encapotado como continuación del mal tiempo que hizo ayer. Pienso hay que tener algo de fe en las predicciones del tiempo pero la verdad es que todos los pronósticos apuntan para el día de hoy un tiempo magnífico. ¡A ver si será verdad! La carretera me la conozco de memoria y voy más absorto en mis pensamientos que en la ruta que hay que seguir. Son algo menos de dos horas lo que hay de coche desde Girona hasta el aparcamiento de las pistas de esquí de VallTer 2000 por lo que llegaré sin ningún imprevisto remarcable a eso de las nueve menos cuarto de la mañana.
La cuestión es que voy todo el trayecto algo adormilado y se me queda en la cabeza eso del trabajar de la panadera y de un pensamiento salto a otro. Me viene a la memoria la conversación que tuve el día anterior con el director de la caja por teléfono. Resulta que me dice que termina las vacacines hoy domingo y que se ha ido a trabajar anteayer viernes. Es raro, ¿no? Debo estar muy dormido pienso yo … ¿Cómo es posible que alguien que termina unas vacaciones hoy vaya a trabajar anteayer viernes? Le van a pagar lo mismo … ¿o no? ¿Y porqué lo ha hecho? Y si lo ha hecho es porque seguramente se ha pasado unas vacaciones de “perros” pensando que le han quedado cosas importantes pendientes a la caja. Pero ¿qué cosas importantes pendientes puede tener alguien que trabaja para una caja y que cobra lo mismo tanto si la caja tiene cosas importantes pendientes como si no las tiene? ¿Será lo que me ha dicho por teléfono una cosa importante pendiente de la caja motivo suficiente para que un director de una oficina disfrute de un día menos de sus preciadas vacaciones? La verdad es que sigo conduciendo muy adormilado y la cadena de pensamientos continua … Vamos a ver … Pero si a mi me ha llamado por algo que es una estupidez. Claro que es una estupidez a mi modo de ver las cosas. Supongo que al modo de ver de una caja mi tema es importante y requiere una pronta resolución caso contrario le ejecutaremos lo que tenga hasta que se quede en calzoncillos y tal y tal … ¡Oooooossstraaasssss! En definitiva: no estoy adormecido lo que estoy es soñando porque esto es metafísicamente imposible. Algo que para mí no es importante y para otro sea cuestión de vida o muerte, más de muerte que de vida, no puede ser posible en el mundo real. Pero una vez más en esta vida estoy equivocado. Analicemos la cuestión. Resulta que me ha llamado, preocupado, amenazante, agobiado y sin un día menos de vacaciones porque en una cuenta tengo unos novecientos euros en negativo desde no sé cuantos días … ¿y qué? le respondo yo algo alucinado. ¿Eso es algo novedoso o realmente importante que merezca una llamada agonizante? me pregunto yo algo idiotizado. ¿No verdad?. Pues resulta que es algo importantísimo tanto que el mundo puede llegar a una crisis económica de índoles incalculables … ¿Veis? Nunca os ireis a dormir sin saber algo más … Os lo anuncio: voy a ser yo el responsable por deber no sé cuantos días algo más de cien mil cochinas pesetas a la caja de que se vaya esta inocente entidad a la quiebra. Y como resultado de ello no habrá podido cumplir con sus acreedores y ellos a su vez a sus otros acreedores y así hasta el infinito momento en el que el mundo va a llegar a un paro económico de gravedades irreversibles. Y todo por mi culpa. Tranquil@s. No todo está perdido … Se va a poder evitar la hecatombe económica mundial. Continuando con mi simpleza telefónica le contesto al representante legal de una caja a punto de quebrar por mis pasivos … oye … ¿y por qué no traspasas el dinero que te falta de forma tan imperiosa de alguna de las otras cuentas que tengo en tu agónica entidad y la salvamos del fiasco? ¡En fin! Miserias del mundo aparte. Ahora que estoy despierto sigo sin entenderlo. Pero a lo tonto a lo tonto ya he llegado al aparcamiento de las pistas de esquí y empiezo a ver algo de normalidad a mi alrededor. Salgo del coche y a pesar de que voy sólo oigo un agradable “bon dia” que me pone en situación.
Con las botas puestas me pongo a caminar hacia las ruinas del antiguo refugi de Ull de Ter para llenar mi cantimplora de fresca y contaminada agua para terminar de preparar mi limonada. Delante mío hay un grupo de un club excursionista que ha llegado en autobús. Lo típico. Después de bajar se oyen los consabidos consejos y recomendaciones de última hora y el guía o cabeza de grupo se las pira a toda velocidad dejando a la peña distraída a su suerte. Hay una pobre chica que ha pensado al bajar del bus que necesitaba embadurnarse con la crema para protegerse del Sol y ha necesitado rescatarla del fondo de la mochila. Para ello ha tenido que deshacerla toda en medio del aparcamiento, embadurnarse y rehacer la mochila de nuevo. Mucha tarea es esta en un mundo en el que impera la velocidad puesto que al terminar esta cadena de innumerables cosas y mira en busca de los integrantes de su club resulta que ya casi no se ven el horizonte. No tardaré en verla dentro de una hora, extenuada del esfuerzo que representa poder intentar alcanzarlos, en el coll de la Marrana planificando su abandono en lugar de disfrutar del paisaje reinante.
Al poco rato y a un paso realmente lento llego a las ruinas del antiguo refugio después de subir un par de largas cuestas herbosas. Me paro. Lleno la cantimplora de agua. La agito. La cantimplora … evidentemente … Y bebo el primer sorbo de mi refrescante limonada … ¡Agggggggggggggg! ¡Más ácida imposible! ¡Esto quita la sed hasta al mismo Mahoma después de cruzar el desierto y de haber perdido todo su aliento! La relleno de nuevo de agua para rebajar la acidez todo lo que pueda y continuo por unos suaves repechos rodeado de vacas. Al final del llaneo se llega al camino que es el GR-11 y empieza la subida propiamente dicha al coll de la Marrana. La palabra camino no es lo que lo define mejor puesto que la cosa se parece más a una autopista que a un camino. Aquí ya se puede ver a más gente y se aprecia bien los diferentes tipos de aficionados a la montaña en una situación de crudeza sin igual. El Sol aplasta con su agobiante calor. La subidita de marras conduce al coll de la Marrana por lo que la pendiente de la subida es una “marranada”. No es que sea lugar de paso del Tour pero en este tramo se suelen ver todas las miserias de la humanidad. Veo a una familia con el padre delante cargado con la mochila, los hijos quejándose a pesar de que no llevan mochila y allí, rezagada, a la madre que está dudando del porqué de su existencia viendo a sus seres queridos allí en la lontananza. Me adelanta un grupo de fornidos y jóvenes chicos vestidos todos con la misma kamiseta a todo “meter” y entre ellos una única chica con un paso igual de rápido que el de los machos y con la única diferencia de la kamiseta que, aparte de ser diferente, la lleva remangada al igual que los pantalones largos porque habrá pensado que hoy es una buena ocasión para rebajar alguna que otra caloría y es un buen momento para coger algo de morenez para su blanca piel. Unos minutos más tarde también me adelantará otra chica que ha perdido ya el tren de su grupo. Conozco a qué grupo pertenece por la kamiseta que lleva y entiendo que este es un buen sitio para rebajar esos molestos kilos que la sociedad se encarga de recordarnos que hay que perder y así mejoramos, de paso, la economía de los hospitales públicos. Como la subida es larga ya casi en la coronación del collado me alcanzan dos abueletes que han venido a pasar el domingo y haciendo uso de su incontestable experiencia ya van preguntándose si esas nieblas que se ven a lo lejos hoy van a derivar hacia una tremenda tempestad de consecuencias impredecibles. Aunque soy lento pero no tanto llego finalmente yo al coll de la Marrana y me los encuentro a todos retozando o recuperando el precioso aliento. No me entretengo mucho. Apunto los datos que me indica el GPS mientras muchos me miran intrigados y de reojo. Sólo un simpático y listo niño de unos cinco o seis años que sabe bien que el aparato que tengo entre las manos no es un móvil viene con toda naturalidad a preguntarme que es. Yo con la garganta algo dolorida por culpa de otro trago a mi exquisita y ácida limonada le contesto muy brevemente que es un GPS pero antes de que pueda explicarle algo más detalladamente su utilidad prefiere ir corriendo a preguntárselo a su madre que le reconoce desconocer qué aparato es un GPS. Mientras yo ya he recojido todos mis bártulos y emprendo camino hacia el coll de Tirapits siguiendo el GR-11.
Voy parando cada vez que encuentro algo que pueda ser de interés de medir con el GPS y me voy cruzando con la avanzada de otro grupo excursionista que ya van algo agobiados por la falta de agua y que van a poder saciar su sed en las fonts del Freser. En la cabaña de Tirapits aprovecho para comer aguna cosa y por uno de esos misterios que tiene la ciencia no se me queda grabado el punto en la memoria del aparato. No me doy cuenta de ello hasta que estoy ya en el coll de Tirapits y la verdad es que me da mucho palo volver a bajar para grabar el punto de nuevo. Paso de todo y me quedo analizando el paisaje. Me viene a la memoria lo mal que lo pasé aquí un mes de febrero del año 1979 haciendo la travesía Nuria – Setcases porque estábamos perdidos y también recuerdo lo que me comentaba en una carta mi primo Narcís que en este mismo sitio se perdieron aún y ser verano. No me extraña. El mapa está equivocado por lo que espero que mis datos GPS puedan servir algun día a alguien de ayuda. Me cruzo aquí con dos montañeros que aún y salir juntos de excursión cada uno va a su aire y a uno lo ves por aquí y al otro lo ves por allá pero que muy allá. No tanto como dos perdices que van muy juntitas y que no sé muy bien de qué marca son puesto que me llevan en plena coronilla una cresta de un rojo intenso que no había visto nunca. Ya se nota que no corre por esta zona mucha gente porque no huyen con mi presencia. A lo tonto a lo tonto llego a la primera cumbre del día el Pic Inferior de la Vaca (2832 m). Tiene muy buena vista hacia los Torreneules y la olla de Núria por un lado y hacia el Pic de l’Infern por el otro. En frente se empiezan a ver los lagos franceses y detrás quedan el Pastuira y el Balandrau.
Empieza aquí mi recorrido de hoy por unas cuantas cumbres de más de 2800 metros. A partir de aquí ya el camino deja el GR-11 y sigue ya siempre por la cresta cimera con pocas excepciones casi simbólicas. En la bajada al collado siguiente me encuentro de nuevo al grupo excursionista que me ha acompañado en la bajada del coll de la Marrana. Aquí la madre del niño que me preguntó qué era lo que tenía y que yo le dije que era un GPS no resiste su curiosidad. Me pregunta su utilidad y cuando comento que los datos van a ser publicados en una web ya me miran casi todos los del grupo con una cara de admiración que consigue disimular el evidente cansancio que tenían anteriormente. Más de uno dice que van a visitar mi web por lo que si leen la crónica aprovecho la ocasión para saludarlos. No sé por qué pero el jefe de este grupo que voy encontrando en estas últimas dos horas cada vez que me mira lo hace con una cara como si yo le hubiera hecho algo y estuviera dolido por ello … ¡En fin! Igual la cosa viene de mis anteriores reencarnaciones. No sé. Absorto en el pensamiento de la reencarnación dirijo mis pasos hacia el Pic de l’Infern. Me miro bien los repechones anteriores que hay antes de llegar a la cumbre para intentar descubrir el Pic dels Gorgs que aparece en el mapa de la Alpina. La verdad es que no lo se ver por ningún lado y concluyo que o es un pico fantasma o se trata de alguno de los repechones de la cresta que alguien lo debe considerar como si fuera un pico de verdad. Aún y seguir bastante por la cresta no sé resolver esta geográfica cuestión por lo que la voy a dejar como pendiente para resolverla en una próxima vez y después de estudiarme bien las fotos que he hecho hoy.

Llego al collado sur del Pic de l’Infern y me encuentro con otro grupo excusionista que llevan todos la misma kamiseta. Será que hoy va la cosa de kamisetas y yo no me he enterado. Hay un señor que se planta en el collado renunciando subir a la cumbre mientras comenta sus problemas de corazón y la cantidad de pastillas que debe tomar una y otra vez a casi todos los miembros del grupo a medida que van descendiendo de la cumbre. Otro lo consuela comentando los problemas que le ocasiona su gorda barriga. También hay una chica en el grupo que desentona de la tipología general que se la ve muy a lo suyo en plan “flipe fotográfico”. Veo que la cumbre después de tanto ajetreo me la han dejado para mí sólo y aprovecho para disfrutarla y comer algo acompañado de mi menos ácida limonada que la he podido hacer bebible gracias a que en las fuentes del Freser pude rebajar su ardor al rellenarla una vez más de agua. Eso sí cada vez antes de beber hay que agitarla bien. La cantimplora … evidentemente … más que nada para que el azúcar del fondo la suavice un poco. En la solitud de la cumbre oigo ruido a mi espalda. Es un simpático perro de un no tan simpático solitario excursionista francés. Y al rato llega otro algo más simpático excursionista solitario que me comenta el tremendo calor que hace hoy. Parece que todos llevan prisa y se quedan poco rato en la cumbre que está a 2880 metros. Yo como es la primera vez que sé seguro que la he subido después de muchos años de intentarla la disfruto algo más de tiempo y me voy sentado mirando un rato hacia alguna dirección diferente. Creo que como resultado de mi larga estancia puedo concluir que la mejor vista es hacia el lado francés.
Empiezo a bajar y la cosa va de parejas hasta que llego al Pic Freser (2843 m). La primera pareja es la del típico hombre que va como loco por la montaña de aquí para allá y la mujer que le intenta seguir bastante rezagada. Yo la saludo pero la pobre va tan cansada que no le sale ni tan siquiera un proyecto de saludo. La segunda pareja que me encuentro es de niñas que empiezan a ir por la montaña y van más de cháchara que de montaña. Y a la tercera pareja me la encuentro en el casi único lugar de la travesía que hay que utilizar las manos. Son dos abueletes que van preocupados por que no quieren que les pille la tormenta y nos quejamos de que ahora ya no hay nadie que se dedique a marcar los caminos. Total que estamos allí como tontos buscando el mejor paso posible. Pero como yo ya he hecho la mitad de la dificultad y ellos la otra mitad nos intercambiamos la información y así salimos todos airosos.
En la cumbre del Pic Freser ya no me encuentro más parejas me encuentro a un trío. Mientras una está preocupada porque no ve la cruz que indica que ha llegado a la cumbre otro comenta que le gusta mucho ir al Infierno. Después de leer en la guía excursionista la explicación del camino que deben realizar para ir al Infierno y confirmar que deberían estar en un sitio con una cruz repasan de nuevo todo lo leído con una brújula. Parece que no acaban de estar del todo seguros. Al final les acabo aclarando sus dudas indicándoles tanto el camino que deben tomar como que hace unos diez años yo ví justo en mis pies una pequeña cruz que hoy, efectivamente, ha desaparecido. Esperamos todos que no haya sido esta desaparición por algún fenómeno sobrenatural o infernal dado que estamos al lado del mismísimo Infierno. También comentamos que ellos hacen la travesía del Bastiments al Infierno y yo, en cambio, la hago en el sentido contrario. Discutiendo si puede ser mejor un sentido u otro acabamos concluyendo que el orden de los factores no altera el producto. Es decir, que cansado acabas igual de cansado tanto si lo haces de una manera como de la otra.

Una alegría grande en el día de hoy hubiera sido, por ejemplo, haber podido encontrar y tener de acompañante de excursión a la Araceli Segarra pero no ha sido así evidentemente. En cambio, gracias a que voy solo y alejado del bullicio que hacen los excursionistas en la collada de les Comes de Mal Infern me he encontrado, por primera vez desde hace muchos años por esta zona, a un solitario “isard”. El encuentro ha sido de las cosas más entrañables que me han sucedido en esta vida. Resulta que al vernos por primera vez él me lanza como un grito y yo le contesto intentando imitarlo lo mejor que sé. Sorprendidos tanto el uno como el otro vamos “hablándonos” y consigo irme acercando a él lentamente hasta tenerlo a unos pocos metros. Realmente es un animal inteligente mucho más que muchos de los hombres que nos presuponemos inteligentes. A mi me fascina. Una vez llego a la collada ya no nos gritamos empezamos a jugar. Primero el juego va de mirarnos y escondernos. Cuando yo me acerco él se esconde retirándose collado abajo. Cuando yo me retiro hacia el collado él se me acerca hasta que consigue verme. Si me escondo se me acerca hasta que me ve y al revés. Luego el juego deriva a las proezas animalísticas. Aquí él me gana la partida. Empiezo haciendo un salto. Menos mal que nadie humano me ve … A continuación me imita con unos botes impresionantes. A partir de aquí, de verdad, ya alucino. Me pasa el tiempo volando y yo debido a las miserias de esta sociedad debo partir puesto que me queda una subidita nada desdeñable hasta el Bastiments (2892 m). Me acompaña durante toda la subida el isard que me sigue siempre a distancia. Vuelve a lanzarme su grito característico pero con un tono algo más melancólico. A mí me da mucha pena. Al final también le grito esperando que me salga un tono menos melancólico que el suyo. No sé si lo conseguí o no. Él esperaba mi despedida. Con mi último grito alzó sus orejas. Nos miramos. Y parece que regresó tranquilizado a su reino, a su aire y sin prisas. Yo me encamino hacia el mío la cumbre del Bastiments que me hará parar alguna que otra vez para cojer aliento y es que mi forma física ya no me perdona y debo hacer los últimos metros mucho más despacio que el resto de las subidas.
En la cumbre me encuentro francamente mal. Me empieza a doler la cabeza y tengo un ardor de estómago impresionante como resultado de la limonada de las narices. Sed lo que es sed no he pasado nada de sed pero la acidez de estómago me hace pasar un mal rato. Me obligo a comerme una manzana y me voy a la segunda cumbre del Bastiments medio “grogui”. Allí me encuentro a un grupo de chicos y chicas que acaban de llegar. Les oigo decir que temen una tormenta. La verdad es que no estoy para conversaciones y no les digo nada porque me encuentro mal. Les iba a decir que no habrá tormenta hoy porque hay un isard arriba cerca de las cumbres de las montañas pero esto me requeriría un gran esfuerzo de pedagogía. Si quieres saber qué tiene que ver una cosa con la otra puedes verlo en mi artículo “Las vacas suben, los sarrios bajan; entonces … a las cuatro va a llover”. Son las tres de la tarde. Mientras los chicos del grupo van a la segunda cumbre y las chicas se quedan en la primera yo bajo lentamente hacia el valle. No sé si es que estoy muy “grogui” o que pero me parece ver a dos que estan subiendo al Bastiments a estas horas. Fueran chico y chica pensaría que éstos se lo han pasado de miedo esta noche y después se han decidido subir pero como son dos chicos no entiendo nada. Si yo ya he pasado calor imagínate ellos. Siempre es un consuelo.
Me pongo el piñón fijo y empiezo a bajar lento pero sin parar hasta que llego al río que hay cerca de las ruinas del antiguo refugi d’Ull de Ter. El agua me reanima y me pasa algo el dolor aunque me va a acompañar hasta que llegue al coche. Pienso tomarme una aspirina pero al final prefiero superar la crisis sin ella. Llegaré al coche a eso de las cinco de la tarde pero a medida que voy llegando acaba apareciendo el otro tipo de colectivo que frecuenta habitualmente la montaña: el “botejara”. Es decir, rollo familia incluidos normalmente abuelos, tíos y sobrinos que van a pasar el domingo al monte. A medida que desciendes hacia Setcases la cosa aumenta en “horterismo” puesto que acabas viendo al mismo tipo de familia pero incluyendo tumbona, mesa de camping y cesta de comida. Comprendo que es una actividad como otra, yo mismo lo he hecho, pero ponerse con la mesa a dos metros de la carretera ya es un poco patético, pienso yo, con la de sitios que hay en la montaña. Y es que hoy la gente sólo va hasta donde llega el coche y ni un metro más allá. Menos mal que el contrapunto lo ponen una pareja cargados con voluminosas mochilas que se ve de una hora lejos que están haciendo el trayecto del GR-11 hacia Setcases. Como no hacen autostop continuo. Me paro en la fuente que hay en la entrada de Setcases para beber y llenar la cantimplora de agua. Se acabó por hoy las limonadas. Y ahora ya sí sin parar voy bajando tranquilamente hacia Girona. Poco a poco se me va pasando el dolor de cabeza y la acidez de estómago hasta casi desaparecer.
Una vez llegado a casa me ducho y al poco rato llega mi ex que me trae a Néstor. ¿Dónde has estado que estés tan rojo? En la montaña. Papá, me dice mi hijo, la próxima vez que vayas a la montaña yo quiero ir contigo. Pues el fin de semana que viene nos vamos a intentar tú y yo el Montardo d’Aran …
Datos GPS de los puntos clave de la travesía desde el Coll de la Marrana
Coll de la Marrana (GR-11) 31T 437770.33 4696571 2536.33
Estany Feixa Llarga (GR-11) 31T 437114 4696616 2447
Fonts del Freser (GR-11) 31T 436527 4696790 2423
Cabaña de Tirapits 31T     2706
Coll de Tirapits (GR-11) 31T 435016 4696428 2790
Pic Inferior de la Vaca 31T 434840 4696603 2832
El Portell dels Gorgs 31T 435049 4696905 2747
Coll Sur del Pic de l’Infern 31T 435473 4697301 2854
Pic de l’Infern 31T 435413 4697354 2880
Coll Pic de l’Infern – Pic Freser 31T 435657 4697237 2802
Pic Freser 31T 435871 4697244 2843
Coll Pic Freser – Bastiments (secundario) 31T 436065 4697404 2744
Collada de les Comes de Mal Infern 31T 436287 4697551 2716
Pic de Bastiments II (piolet) 31T 436822 4697663.50 2882.50
Pic de Bastiments I (vértice geodésico) 31T 436988 4697590 2892
Coll de la Marrana (GR-11) 31T 437770.33 4696571 2536.33
© Miquel J. Pavón i Besalú. Año 2.002.

Lo bueno si breve, tres veces bueno

Es un libro bien bien cortito de leer y va en plan superconcentrado y supongo que será por el tipo de sociedad que tenemos de todo rapidez y brevedad que sus ideas han tenido una influencia incalculable. Es un libro clave para entender el actual individualismo americano y su transfondo aparece en muchos libros actuales de autoayuda. Pienso que es un gran filósofo y sabio de nuestra cultura occidental. Dice que el anhelo de satisfacer nuestro potencial ha sido siempre parte de la naturaleza humana pero hoy en día es algo que consideramos justo y posible y no ya un deseo irrealizable. Según Emerson la confianza en uno mismo es algo más que la imagen de una familia norteamericana que labra su futuro en territorios fronterizos. El autor admira la capacidad de salir adelante sin ayuda y disfrutaba mucho de la naturaleza.
Emerson creía que era cosa de necios intentar reformar y mejorar el mundo, incluso dedicándose a las buenas causas, sin haber encontrado antes nuestro propio lugar en el mundo. A este respecto, tiene la bonita cita:
“Todos los hombres se llenan la boca con la mejora de la sociedad y ningún hombre se mejora a sí mismo”.
Este es el camino que escoge la mayoría que se contenta con seguir el programa de la sociedad a cambio de una cierta posición y de unas condiciones materiales razonables. Aunque no paremos de proclamar que queremos romper todos los límites en realidad vivimos cómodamente en el conformismo. Si no pudiéramos autoexaminarnos y reconocer nuestra vocación serviríamos de bien poco. Sin consciencia nos veríamos rápidamente amoldados a los cánones de una sociedad que no se preocupa por la belleza y la libertad individuales. Pero, ¿por qué debemos preocuparnos por la libertad? Solemos contar con cosas como el sexo, el éxito en el trabajo, la comida e incluso con ir de compras para sentirnos realmente vivos. Emerson vio a través del velo de lo exterior y reconoció que son los dominios interiores los que revelan las verdaderas riquezas, la paz y el poder. La única defensa válida contra el conformismo idiotizante es descubrir y recorrer el camino de la unicidad. Nuestro deber último no es hacia nuestra familia, nuestro trabajo, nuestro país sino solamente hacia aquello que estamos llamados a hacer o a ser. Demasiado a menudo el deber esconde una falta de responsabilidad en elegir un camino único.
La filosofía de Emerson está muy influída por las religiones orientales cuando comenta que la vida está llena de ilusiones y de falsos vínculos que nos impiden reunirnos con lo que es eterno e inmutable. Por medio del conocimiento de nuestros propios procesos de pensamiento podemos purificar las nieblas del autoengaño y de la falsa ilusión lo que hoy en día se llama el guión social que dirige nuestras vidas. Confiar en nosotros mismos significa no aceptar nunca las creencias de los demás sin antes comprobarlas. La manera de alcanzar la verdadera consciencia es a través del pensamiento meditativo que en lugar de encerrar el conocimiento en compartimentos aspira a abrirse para recibir la sabiduría plena e inmutable. A este conocimiento primario le llama intuición mientras que a todos los saberes posteriores los consideraba meras instrucciones. El pensamiento meditativo nos pone en contacto con las fuerzas y leyes universales nos conduce a maneras de ser y de hacer que resultan intrínsecamente correctas y exitosas.
Emerson cree que la felicidad es algo que en última instancia generamos nosotros mismos y termina ….
“Una victoria política, un aumento de las ganancias, la curación de un enfermo querido o el regreso de un amigo ausente o cualquier otro suceso favorable te levanta el espíritu y crees que se preparan días buenos para tí. Nada puede traerte la paz excepto tú mismo. Nada puede traerte la paz excepto el triunfo de los principios”.
Ralph Waldo EMERSON en “Confía en tí mismo”.

 

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