Blog de Miquel J. Pavón Besalú

Desvaríos escritos en cualquier hora intempestiva de la noche

Etiqueta: caminante

Comentario de libros de autoayuda

A más de un@ le puede sorprender que se incluya comentarios de libros de autoayuda en un blog muy dedicado a la montaña. Parece que son dos cosas que no tengan casi nada que ver. Pero no. Sí tienen bastante relación. Pienso que practicar montañismo de forma habitual proporciona una alta confianza en uno mismo y un aumento significativo de la autoestima. Es algo que parece como irreal por inconexo. Pensemos que el montañero se propone pequeñas metas: subir este fin de semana a tal cumbre. Bien. El hecho continuado de conseguir objetivos o aprender de los fracasos, que los hay, es la mejor forma para ir formando el carácter. Y, como consecuencia de ello, mejoraremos en el día a día. A ello, hay que añadirle que en la práctica de cualquier deporte se oxigena el cuerpo y la mente. O se crea adrenalina de forma natural que nos va a ayudar a enfrentarnos con los problemas con una visión más optimista. Por útltimo, y no menos importante, el estar rodeados de paisajes espectaculares, ambientes naturales o estar largas horas con un ritmo que facilite que se piense y reflexione acaba por afectar a cualquiera y que se reconozca que hay un antes y un después de cada experiencia alpina.

 

la ayuda que proporciona la autoayuda te puede ayudar

 

LIBROS DE AUTOAYUDA COMENTADOS

dot Abraham MASLOW en “Motivación y personalidad”, ver artículo: Hacia la plena salud mental.
dot Alain de BOTTON en “Cómo cambiar tu vida con Proust”, ver artículo: Las esperanzas pequeñas traen gratas sorpresas.
dot Álvaro GONZÁLEZ-ALORDA, Los próximos 30 años”, ver artículo: ¿Quien tiene un amigo tiene un tesoro?.
dot Anónimo, ver artículo: Imaginación.
dot Anthony ROBBINS en “Pasos de gigante”, ver artículo: Vivir la vida que siempre has soñado.
dot BHAGAVAD-GITA, ver artículo: Deseo o propósito.
dot BOECIO en “Consolación de la filosofía”, ver artículo: ¿Qué harías si supieras que vas a morir torturado?.
dot BUDA en “El Dhammapada”, ver artículo: Camino a la ley universal del universo.
dot Carol S. PEARSON en “El héroe interior”, ver artículo: Hazte consciente de tu poder.
dot Clarissa Pinkola ESTÉS en “Mujeres que corren con los lobos”, ver artículo: Una mujer saludable se parece mucho a un lobo.
dot Claudia NOSEDA, en “Antiestrategias”, ver artículo: Provocar lo temido.
dot Dalai LAMA y Howard C. CUTLER en “El arte de la felicidad”, ver artículo: La felicidad no es ningún lujo.
dot Daniel GOLEMAN en “La inteligencia emocional”, ver artículo: Es emocionante lo de la inteligencia emocional.
dot David D. BURNS en “Sentirse bien: una nueva fórmula contra las depresiones”, ver artículo: Fórmula contra las depresiones.
dot Ellen J. LANGER en “La mente creativa: perspectivas sobre el envejecimiento, la memoria y la salud”, ver artículo: Recobra el control de tu pensamiento.
dot Florence SCOVELL  SHINN en “El juego de la vida y cómo jugarlo”, ver artículo: Las reglas de nuestra propia felicidad.
dot Guido LAMMER, ver artículo: ¿Estás cansado de vivir?.
dot Guillermo F. BATARSE, ver artículo: ¿Qué quieres?.
dot Heidemarie SCHWERMER en “Mi vida sin dinero”, ver artículo: La energía telúrica en la montaña.
dot Henry David THOREAU en Walden”, ver artículo: Asegúrate de que en tu vida tienes tiempo para pensar.
dot James ALLEN en “Cómo el hombre piensa”, ver artículo: Autocontrol.
dot James HILLMAN en “El código del alma”, ver artículo: La imagen de la persona que podemos llegar a ser.
dot John GRAY en “Los hombres son de Marte, las mujeres de Venus”, ver artículo: Sobre la guerra de sexos.
dot Louise HAY en “Usted puede sanar su vida”, ver artículo: Despoja de autoridad a los problemas.
dot M. SCOTT PECK en “Pensamientos del caminante”, ver artículo: La vida es difícil.
dot Marianne WILLIAMSON en “Regreso al amor”, ver artículo: ¿Te interesa hacer un curso de milagros?.
dot Marilyn TAM en “Cómo utilizar lo que tienes para conseguir lo que quieres”, ver artículo: El poder de la perseverancia ….
dot Martha BECK en “Encuentre su propia estrella polar”, ver artículo: Aprender a decir no.
dot Mihaly CSIKSZENTMIHALYI en “Fluir”, ver artículo: ¿Cómo ser feliz?.
dot Norman Vincent PEALE en “El poder del pensamiento positivo”, ver artículo: Logra cosas si tienes fe.
dot Paulo COELHO en “El alquimista”, ver artículo: ¿Cómo ver un presagio?.
dot Pierre TEILHARD de CHARDIN en “El fenómeno humano”, ver artículo: Aprecia y expresa tu propia unicidad.
dot PROUST, ver artículo: Soledad …..
dot Raimon SOLÀ. “Cómo ser feliz cada día. Pequeño manual de inteligencia esencial”, ver artículo: Hoy no me puedo levantar.
dot Ralph Waldo EMERSON en “Confía en tí mismo”, ver artículo: Lo bueno si breve, tres veces bueno.
dot Richard CARLSON en “No te ahogues en un vaso de agua”, ver artículo: Ideas para no ahogarse.
dot Robert BLY en “Iron John”, ver artículo: Como un chamán.
dot Samuel SMILES en “Autoayuda”, ver artículo: Conseguir cosas gracias a la voluntad.
dot Shakti GAWAIN en “Visualización creativa”, ver artículo: ¿Cómo funciona la visualización creativa?.
dot Sir Edmund HILLARY, ver artículo: Conquistar o conquistarse?.
dot Susan JEFFERS en “Aunque tengas miedo, hágalo igual”, ver artículo: La filosofía de la intrepidez.
dot Thomas MOORE en “El cuidado del alma: una guía para cultivar la profundidad y lo sagrado en la vida de cada día”, ver artículo: Llena tu vacío llenando tu vida de alma.
dot Viktor FRANKL en “El hombre en busca de sentido”, ver artículo: ¿Y si acabaras sentenciado en un campo de concentración?
dot William BRIDGES en “Dirigiendo el cambio”, ver artículo: ¿Cuándo hay que hacer la colada?. 

Nieve

En el vocabulario de los pueblos esquimales podríamos encontrar más de cien palabras diferentes para designar a lo que nosotros conocemos como la nieve o hielo. Entre los muchos y diferentes tipos de nieve destacaremos las siguientes:
Nieve blanda: Aquella en la que nos hundimos.
Nieve costra: La que su capa superior es firme pero que también cede bajo el peso del caminante.
Nieve dura: La que es resistente y requiere el uso de crampones si el terreno tiene cierta pendiente. Suele ser muy resbaladiza.
Nieve firme: Nieve costra.
Nieve fresca: Nieve recién caída.
Nieve húmeda: Nieve que tiene un gran porcentaje de agua. Pesada de remover. En pendientes fuertes evitar las travesías puesto que puede dar lugar a un alud.
Nieve persistente: Nieve que no acostumbra a fundirse en todo el año.
Nieve podrida: En general es nieve vieja y a menudo saturada de agua cuando no ha helado durante varias noches seguidas. O bien, es nieve fresca recalentada durante el día y no helada durante la noche porque la temperatura es demasiado elevada. Peligrosa y pesada.
Nieve polvo: Nieve recién caída y seca, la ideal para esquiar. Permite una marcha normal elevando más o menos pies y piernas a cada paso según sea la profundidad de la nieve.
Nieve primavera: La que cae durante la primavera. La primera nieve. Muy esponjosa. Peligro clarísimo de aludes si cae sobre una capa de nieve antigua de años anteriores.
Nieve seca: Es nieve polvo con bajo porcentaje de agua.

Comportamiento simiesco y espíritu rocambolesco

Hay muchos informes, cursilerías y tópicos en la literatura alpina que trata el tema de las experiencias de caídas o de impresiones personales. Y continua Reinhold Messner ….
“Contiene toda una serie de clichés sobre el alpinismo extendidos desde hace ya más de un siglo, mucho fulgor de la aurora, mucho ser felices, pero muy pocas impresiones personales o espirituales.
Creo que hay muchos alpinistas atrapados por esta suerte de cursilería alpina. De puras ansias de conquista. ‘¡He de llegar a la cumbre!’, no son capaces de encontrarse a sí mismos, o bien por una vergüenza mal entendida, ‘eso no se cuenta’, lo silencian todo respecto a su mundo interior.
Si antiguamente la gran desconocida era la montaña, hoy lo es para mí el ser humano con sus miedos, sus sueños y sus diferentes niveles de consciencia.
La diferencia entre lograr el objetivo y quedarse en el camino se describe muchas veces con palabras como ‘valor temerario’, ‘amor a las montañas’, ‘miedo’ o ‘la suerte de la cumbre’. Cuando alguien ha alcanzado una nueva actitud ante el hecho de morir, a partir de ese momento escalará las paredes despreciando a la muerte y el camiante solitario que quiere ‘ver el semblante de la muerte’, cuelga de un desplome sólo con los brazos, las piernas en el aire.
No es de extrañar que muchos de los que están al margen de todo esto nos vean como a unos seres con ‘comportamientos simiescos’ (Spiegel sobre los alpinistas) y meneen dubitativamente la cabeza ante el alpinismo. ¡Cuándo renunciarán las personas a conquistar la Naturaleza (las montañas), a sojuzgarla, a forzarla, ….. a violarla y a destruirla con ello!”
Reinhold MESSNER en “La zona de la muerte

De Pica a Pica y Pico porque me Pica: el Carlit

23 y 24 de abril de 1983.
– Y por sant Jordi, ¿qué picaremos?.
– Qué picaremos, qué picaremos …; ¡la Pica!
– Y ¿por dónde la picaremos, por Vallferrera, por Baborte, o por Riufred?
– ¿Pero, no quieres decir que habrá muchos que la querrían picar? ¡Pobrecilla! ¿Y no nos quedará nada para picarla nosotros?
Y tanto nos picó la cosa que decidimos picar el Carlit, al fin y al cabo, también pica, y aunque durante toda la semana se pronosticó y midió lluvias dispersas, incluso concentradas, a casi toda la Península Ibérica, menos a los finisterre catalanes, en el que -ya se sabía, y si no, ya se sabe- que los “ponents ens porten vents” [los ponientes traen vientos].
Así que ya nos tienes, a las tres, puntuales como siempre, dejando -en compañía del Fura, este animal de cuatro ruedas que hace honor a su nombre- la inmortal y principal ciudad de Girona, y la no menos ídem et ídem Ciutat del Llac, camino del primer puerto puntuable, el de Capsacosta, y del segundo, la Collada de Toses; desde la que nos dejamos deslizar por pendientes suaves y sinuosas que nos conduciran al fondo tapizado de pueblos y prados del llano, para presentarnos con toda tranquilidad, ya que nadie nos persigue, delante la meta volante de la más inoportuna frontera que haya existido nunca. Pero, como no les hemos avisado de nuestro paso -cosa que, bien mirado, tampoco era necesario- la pasamos sin puntuar … y sin canviar moneda, por aquello de la semana inglesa y demás gaitas gallegas; y vamos recorriendo Cerdanya (mirando, ahora el Carlit, ahora el Puigmal, ahora el Cadí, ahora el Puigpedrós, y sus picos y picas picados de nieve primaveral, que sólo hacen que convidarnos), que, desde el coll de la Perxa, ya es Conflent, aunque no se note, porque estamos en el mismo país, el nuestro, el que celebra sant Jordi y tiene cuatro barras rojas y cinco de amarillas por magnífica bandera.
Llegados a Montlluís y aclarados con las direcciones, enfilamos la picada carretera que, pasando pinares y abetos de la más pura verticalidad vegetal, y riachuelos que nos conducen al deleite al trazar proporcionados meandros cristalinos en la verdosa horizontalidad de los prados, nos conduce en un plácido paseo hasta el techo de la etapa, el kilómetro 186, la presa de Les Bulloses (2020 m), un precioso y erosionado circo natural acabado de cerrar por la morrena encementada por la presa mencionada, el cual, en este momento del año y en esta hora del día -hacia las siete-, constituye un frío conjunto de piedras pizarrosas clapeada de oscuras masas de bosque y de lisas extensiones de nieve, sobre el que proyecta sus rayos crepusculares la pelota incandescente que cada día corre volando por encima suyo, y nuestro.

También respira frialdad y humedad el chalet-refugio de Combèleran, circunstancias que incluso parecen acusar la leña que alberga, y los papeles y las piñas que buscamos para remediarlas, puesto que nos cuesta un tiempo indefinible lograr encenderlas y calentar mínimamente la estancia. Bastante bien que lo debe saber todo el demás personal que hay por este inóspito sitio, ya que se dirijen hacia el bar de al lado, o al Hotel Bones Hores, que vela el pantano helado desde el otro lado de la presa o barrage, cercano a una piedra que lleva una pintada que dice “Pic Carlit, 2921 m” … y una flecha que invita a seguir el camino hacia allí.

Y empezamos a ir, hasta que la nieve ya esconde todas las piedras, invitando a nuestros pies mal calzados a regresar al refugio, y a llenar un poco el buche para cuando sea la marcha definitiva.
La humedad retarda el sueño -a los sueños no- y, cuando ya lo estamos conciliando, suena el despertador, fiel siempre a la cuerda dada.
Saltar de la cama, cuesta, pero la voluntad de la Pica y el viento que se ha sentido que ha hecho vibrar el cuerpo cuando, a media noche, ha salido a hacer un trabajo constitudinario, nos hacen aceptarlo sin reticencias.

Y héte aquí que el viento sigue y no deja de picarnos en todo el camino, camino de nieve entre el bosque primero, regateando nubes insidiosas, del macizo del Puigmal, de vertientes también nevadas y bastante verticales, y de lagos y valles nevados después.
El movidísimo acompañante, puesto a picar nuestra moral picaminosa, no nos deja ni picar un bocado de pan ni del resto de alimentos; de forma tal que lo hacemos rápidamente y a desgana -a pesar de que ganas de comer no nos falta-, después de dos horas y pico de ir contorneando lagos picados por la nieve, hasta aquello que se supone es el Estany del Portell, espléndidamente situado bajo el Portell del Carlit y del coll Colomer, entre los cuales se alza verticalmente majestuosa la Pica del Carlit, velada por una aguja humilde que destaca en la cresta SW, la cual nos señala claramente el camino a seguir para picarla elegantemente.

Piernas ayudadme, vamos flanqueando las moderadas pendientes de los cims de coll Roig, lanzando de vez en cuando una mirada de preocupación a la nieve que los cubre, -por si se le ocurriera lanzarse al vacío-, para ir ganando de picada a picada de piolet y de crampones; trastos que nos repartimos como buenos hermanos, porque uno me lo he dejado en casa y el otro no se me ajusta a las botas; la canal del Portell, canal que dejamos, muy cerca de éste y en presencia del viento que lo pica y que incluso nos pica a nosotros, para ir ganando la cresta más arriba, hacia la altura de la aguja que veíamos desde abajo.

Sólo nos falta para conquistar la cumbre meridional de la Pica (2921 m) -hecho que ocurre a las doce menos cuarto- aguantar un rato estoicamente el azote insistente del viento, y el juego entretenido de ir superando las piedras bastante estables y cortantes de la cresta SW.
Juego que compaginamos con alguna que otra mirada de reojo hacia las pendientes y heleros “cortados a pico” del circo de Lanós, dominado por el altivo Puig Pedrós de Lanós -que también apuntamos en la agenda-, y las más lejanas y difusas montañas que cierran la Cerdanya por el lado del mediodía.
De comer, ni lo hablamos puesto que ya hemos picado la Pica del Carlit, y ahora pensamos, mientras contemplamos las nubes que nos rodean por casi todos los lados, pero sobretodo por el occidental, que ha sido un acierto no haber ido a la Pica d’Estats, que lo que conviene es fotografiarlo todo, bajar con mucho cuidado la cresta NE pasando por la cumbre septentrional (2.915 m), y llegar a un lugar donde el viento no nos pique con la furia que nos ha acostumbrado a hacerlo todo el rato, para llenar un poco la barriga, ya que nos está picando a la puerta de la mochila para que la complagamos mínimamente.
Antes de acceder a sus legítimas peticiones, todavía tendrá que esperar a que dejemos la ventolada cresta -hacia las dos menos cuarto-; que bajemos, con la misma prudencia, las fuertes pendientes nevadas que conducen al Estany Sobirà, mientras comentamos las particularidades geográficas de la zona y las posibles ascensiones; que pasamos por el lado de la -casi invisible- cabaña que se encuentra cerca del mencionado lago y de los arroyos que lo siguen; y que pasemos los primeros trozos de bosque, con nieve ya un poco pastosa. El fuet, los higos, el queso, la naranja, el té, etc., etc. entran entonces con más ganas que nunca, es aquello que dicen “picar con ganas”, que es lo que hemos hecho …., o desear hacerlo, todo hoy.
Pero no llegamos a la presa hasta las cuatro y media, dado que nos enmerdamos siguiendo las huellas de unos gavachos, y hemos de soportar las malas jugadas del bosque del lado izquierdo del pantano de Les Bulloses, mala pasada que aprovechamos para criticar las animaladas toponímicas de las señalizaciones y cartografía oficial. Cuando ya llegamos, nos encontramos con uno de estos gavachos, los cuales reconocen que deberían de haber salido a la hora que lo hemos hecho nosotros -a las siete menos cuarto- e incluso demuestran que saben alguna palabra en catalán, ya que están en Perpinyà y conocen al difunto Lluís Mata, del cual hacen pródigos elogios. Las nubes siguen rondando el círculo, incluso dejan caer algun que otro copo de nieve, pero, el viento que los pica insistentemente, no les deja descargar la prodigiosa lluvia esperada.
El regreso lo hacemos por el valle del Aude, para pasar, sin muchos contratiempos, a la del Aglí, pues, así como el coll de la Quillana (1.789 m) y el coll de Sant Lluís (687 m) son puras divisorias de aguas entre el Aude y el Tet y la Bolzana, el congosto que forma el que da nombre a todo un departamento es uno de los más largos, bellos y espectaculares de los Pirineos. La variedad de vegetación desde que empieza hasta que llega a Atsat, junto con la combinación de los verdes de los árboles con el gris oscuro de las rocas pizarro-graníticas y las variantes trasparencias del agua, el blanco azulado ligeramente tostado de las calizas casi-garrotxinas, y las variantes trasparencias del agua que a sus pies se cuela, traspasada con bordados de oro por la magna aguja de luz del Sol crepuscular, da a este país del Sault, el reino de los bosques, lleno de exquisitas intrigas, que cruzaron tantas veces los condes de Carcasona para ir a visitar a sus parientes del Rosselló y del Urgell, de una belleza de exorbitante fuerza, que forzosamente ha de admirar el caminante o el automovilista que por ella transita, sobre todo si baja de la carcanetada pica del Carlit, el reino de “la nieve, y la piedra y la pura frialdad” del poeta rosellonés.
También exorbita fuerza, pero una fuerza crepuscular, el castillo de Puilaurens, uno de los últimos reductos de la esperanza cátara, que, como las pétreas moles catedralicias que velan por el norte de las “Gorges de Saint Georges”, aguanta -hasta que un rayo destruya sus piedras venerables-, para ver el soñado renacer occitano del milenio que llegará, de la mano catalana, que va haciendo, lentamente, sus pasos preceptivos.
El resto ya es ir viendo como los “vignobles de cote” hacen hoja y grano, como el mar lo vamos teniendo más cerca, como el Aglí, el Tet y el Tec van dejando los Pirineos que los han visto nacer para ir a su desembocadura, y como la frontera del Voló es simplemente este 24 de abril, un paso entre estados hermanos, paso que, hoy mismo, han hecho los asistentes catalanes a la fiesta de “lou Coupo Santo”, y que por muchos años la puedan seguir celebrando.
A las nueve y media de la noche estamos en Banyoles, tomando una jarra de cerveza para festejar la picada, puesto que …. “quien pica primero, pica dos veces”. El cuenta kilómetros marca 235 mil metros para la etapa de regreso, un buen paseo para los amantes del Pirineo que no es tan alto.
© Joan Fort i Olivella. Año 2.004.

La vida es difícil

La premisa básica del libro es que afirma que una vez conocemos lo peor estaremos capacitados para ver lo que hay más allá. Coloca la disciplina interior en el primer puesto entre los valores de una vida buena. Si crees que los caminos fáciles hacia la iluminación no existen, ni siquiera hacia la salud mental, y que factores como el compromiso y la responsabilidad son las semillas de la plenitud entonces perteneces a la misma manera de pensar que el doctor Peck. Considera que la gran tarea de nuestros días consiste en la reconciliación entre la visión científica y la espiritual. El libro intenta construir puentes entre estas dos perspectivas y lo consigue con bastante éxito.
El autocontrol es la esencia del tipo de autoayuda ofrecida por el autor. Una persona capaz de retrasar la gratificación tiene la llave hacia la madurez psicológica mientras que la impulsividad es un hábito mental que al denegar la posibilidad de experimentar el dolor crea las neurosis. La mayoría de los grandes problemas que tenemos son el resultado de no haber encarado problemas anteriores, de menor importancia, de no haber sabido estar a la altura de la verdad. El gran error que hace la mayoría de la gente es creer que los problemas desaparecerán por su propia cuenta. La disciplina no tiene que ver solamente con crecer en términos de aceptación de la realidad sino también con la aceptación de la inmensa variedad de elecciones que tenemos delante.
Las personas eligen un camino espiritual concreto. En el libro hay numerosos relatos que muestran la transformación de una vida pero en otros casos la gente se niega a cambiar o no le importa realmente hacerlo. En lugar del horror de la enfermedad mental la mayoría de nosotros tiene que lidiar con la angustia de las oportunidades perdidas. El camino menos recorrido podría ser el camino espiritual pero también es mucho más áspero y oscuro respecto a la autopista habitual de la vida en la que los demás parecen estar bastante contentos. Las recompensas de la vida espiritual son enormes: paz mental y libertad de las preocupaciones hasta un punto que le parecería imposible a la mayoría de la gente.
El carburante para viajar por el camino menos recorrido es el amor. El amor es misterioso pero también exige esfuerzo. El amor es una decisión. Cualquiera se puede enamorar pero no todos pueden decidir que quieren amar.
M. SCOTT PECK en “Pensamientos del caminante”.

 

la ayuda que proporciona la autoayuda te puede ayudar

 

2017 - Miquel Pavón