Blog de Miquel J. Pavón Besalú

Desvaríos escritos en cualquier hora intempestiva de la noche

Etiqueta: CEC

Refugio de La Renclusa

dot Nombre oficial: Refugio de La Renclusa. Es propiedad del CEC (Centre Excursionista de Catalunya).
dot Situación: Está en el Pirineo Central al norte del macizo de la Maladeta. Pertenece al municipo de Benasque de la comarca oscense de la Ribagorça.
dot Ruta: En verano se suele salir de los Llanos de la Besurta (1900 m) y tras una corta ascensión de una media hora se llega al refugio sin problemas técnicos. Otra cosa son los problemas logísticos que hay con el cachondeo que se tienen montado los del parque natural con los autobuses y los horarios. Si se prescinde de los autobuses hay que contar que para llegar son necesarias unas dos horas. En invierno la pista que acerca hasta los Llanos de la Besurta está cubierta de nieve y se suele tener que empezar a andar desde el Hospital de Benasque (1758 m) por lo que ya es necesario unas 2 a 3 horas de camino. Un año me encontré en invierno un alud que cubría la carretera en el mismo Plan de Senarta (1374 m) lo que me representó una bromita de más de seis horas para llegar a la Renclusa.
dot Principales ascensiones: Pico de Alba (3118 m), Diente de Alba (3136 m), Muela de Alba (3118 m), Maladeta Occidental III – Pico Mir (3185 m), Maladeta Occidental II – Pico Sayó (3220 m), Pico Le Bondidier (3185 m), Maladeta Occidental I – Pico Cordier (3254 m), La Maladeta (3308 m), Pico Maldito (3350 m), Punta Astorg (3355 m), Pico del Medio (3346 m), Coronas (3293 m) y Aneto (3404 m).
dot GPS (WGS84): 31T 307482 4726772.
dot Altura: 2140 metros.
dot Web: brilla por su ausencia.
dot Mapas: Aneto y Maladeta, editorial Alpina a escala 1/25000. Aneto-Posets-Maladeta, IGN Rando a escala 1/50000.
dot Comentario personal: Este refugio está petao de gente en verano porque es insuficiente. Tanto en los foros de Internet como los comentarios a nivel personal que he escuchado van en la línea de que hay que mejorar el servicio y no ir tan de sobrados.


Refugi Joan Ventosa i Calvell

dot Nombre oficial (en català): Refugi Joan Ventosa i Calvell. Es propiedad del CEC (Centre Excursionista de Catalunya).
dot Situación: Es un refugio que está en el Pirineo de Lleida. Está situado en la comarca de la Alta Ribagorça en el municipio de la vall de Boí y por encima del estany Negre sobre una pared rocosa.
dot Ruta: Desde la población del Pont de Suert hay que ir en dirección al Parc Nacional de Sant Maurici i Aigües Tortes siguiendo el valle de Boí. Una vez pasado el balneario de Caldes de Boí se sube por una carretera en dirección a la presa de Cavallers (1723 m) donde dejaremos el coche en un aparcamiento que hay en la base de la presa. El camino a pie primero bordea el largo pantano de Cavallers hasta llegar a la pleta del riu Malo. Se continua por el valle que queda a mano derecha hasta llegar al refugio. Son unos 500 metros de desnivel que se hacen en unas dos horas. El camino no tiene dificultades técnicas a excepción de la zona de la presa que en invierno puede caer alguna que otra avalancha o, incluso, yo me he encontrado con la necesidad de hacer un rápel en la misma presa para acceder a la superficie helada del pantano por no haber otro camino posible.
dot Principales ascensiones: Besiberri Nord (3022 m), pic de Contraig (2958 m), Pa de Sucre (2862 m), Tumenèja (2783 m).
dot Travesías: Carros de Foc.
dot GPS (WGS84): 31T 325881 4719172.
dot Altura: 2220 metros.
dot Guía excursionista: Macizo del Besiberri.
dot Mapas: Tuc de Mulleres-Besiberri editorial Alpina 1/25000 y Pica d’Estats-Aneto IGN Rando 1/50000.
dot Comentario personal: Entre el rollo que se han inventado de lo de los Carros de Foc y los graciosos del parque nacional que no te dejan ni vivaquear resulta que este refugio en temporada alta está saturado sistemáticamente por pequeño. Un refugio construido y pensado para las necesidades de hace cien años resulta que las necesidades del siglo XXI no se pueden atender y ahora está difícil de ampliar por un ecologismo de pacotilla. Es triste acabar así ….

 

macizo del Besiberri

El alpinismo visto como una adicción

Anhelo -codicia- ansia existencial.
Pienso que el juvenil deseo deportivo de llenar una lista de rutas con itinerarios famosos que “hay que hacer” va palideciendo con el paso de los años. Esta especie de codicia hace estragos en muchos clubes alpinos y resulta típica de nuestro modo de pensar occidental orientado hacia el rendimiento y la competitividad.
En el polo opuesto se encuentra el anhelo existencial, el deseo de vivir intensamente. Este incremento del tono vital es la base de la eufórica felicidad de la que tantos alpinistas hablan una y otra vez. El deseo resultante de vivir una y otra vez este estado puede culminar  en una “atracción de las alturas” y frecuentemente en una necesidad de permanecer arriba en ese estado de liberación y felicidad similar al nirvana.
Reinhold MESSNER en “La zona de la muerte”.
 
Leyendo ahora a Messner veo que llega a la misma conclusión que llegué yo de joven. Era socio del CEC y quería formar parte del grupo de escalada del CADE porque en él había un ambiente con el que me sentía identificado por la juventud de sus miembros y su manera de pensar. Cuando hice mi petición mi sorpresa fue que fui rechazado porque tenía que justificar haber hecho una lista incomprensible de heroicidades alpinas. Me duró poco las ganas de cumplirlas. Y, lo curioso del caso es que en el momento que cumplí lo que me habían requerido sobradamente se me habían quitado las ganas y, evidentemente, renuncié voluntariamente volver a formular mi petición. Por algo será ….

Ir a comer un bocadillo a Campo

18 de diciembre de 1982.
Todas las salidas a la montaña tienen precedentes. Aunque, muchas de las veces, es en el interior de cada alpinista. Un deseo, una cuenta pendiente, un desafío, … Esta, como no, también lo tiene. Describirlo todo sería necesario remontarse a las completas biografías de un grupo amplio de amigos que se despiden y reencuentran en el tiempo y en el espacio. Muchas veces por una afición común: la montaña. ¡Qué complicado se muestra el destino! ¡Qué fácil puede uno burlarse de él!
Para poner un hito empezaremos en el salón de actos del Centre Excursionista de Catalunya a las ocho de la tarde de un jueves 16 de diciembre de 1.982. El primer día de las vacaciones de Navidad. Estoy viendo una proyección de diapositivas del CADE titulada “Trilogía glacial” y dirijida por el presidente actual del grupo Joan Quintana. A la salida ya había concretado con Robert que nos veríamos para concretar algo. Robert llegará un poco tarde puesto que tenía una conferencia antes.
– “¡Cómo se pasan estos tipos!”, me dijo justo al verme una vez hubo acabado la sesión.
– “¡Hombre! Hay cosas que sí me vería capaz de hacerlas. Pero hay otras en las que no creo que me vean nunca”, le contesté.
Es como un deseo frustrado. Querer y no poder. Un no poder por no saber. Un no saber por no encontrar dónde se aprende de un modo razonable. Y una cadena semejante a la esbozada, en el caso de que tuviera posibilidad de acabar nos llevaría al lugar preciso. Nos indicaría el motivo real de lo que sucede y la forma de solucionarlo al ponerle pies a la cosa.

Ante unos pósters de la expedición catalana al Everest-82 concretamos que el martes 21 le pasaba a recoger por Barcelona a las 7 de la mañana. Plan: ir a dormir ese día al refugi Ventosa i Calvell para que al día siguiente a primera hora pudiésemos intentar la Punta Alta, regresar al refugio, recoger e ir a hacer un vivac a la Pleta del riu Malo. El jueves 23 intentar el Besiberri central y llegar a dormir al refugio vivac. Así, el 24 llegaríamos a cenar a casa.
Esto no acaba aquí. El miércoles ya había quedado con Eduardo para vernos el viernes a la una. Dicho y hecho. Con una sola cerveza por delante ya está concretado el fin de semana. Esa tarde habría que ir a comprar lo imprescindible y al día siguiente a las 5.30 de la mañana, horas antes de que se levanten de la cama los semáforos, nos encontraremos para salir. El plan es de locos. Estamos locos. Hay que comprar en Lleida a primera hora una cuerda. Al mediodía deberíamos estar en Benasque para poder intentar al día siguiente el couloir Arlaud al Posets. Ahora que lo escribo tiemblo de miedo. Bueno, me voy a comprar un par de clavijas para el hielo. Hasta luego.
El plan se fue al traste con una nevada que no nos permitió llegar a Benasque a pesar de intentarlo por dos veces en el mismo día. Nos tuvimos que conformar con comernos un bocadillo en el pueblo de Campo mientras la benemérita está plantada en medio de la Nacional impidiendo el paso a todo coche que no lleve las cadenas puestas …
© Miquel J. Pavón i Besalú. Año 2.002.

2017 - Miquel Pavón