Conciencia o inconsciencia ????

«No estamos centrados. A veces nos sentimos centrados, pero son momentos en los que una situación nos hace conscientes. Si de pronto se produce una situación muy peligrosa, empezarás a sentir un centro dentro de tí, porque cuando estás en peligro te vuelves consciente. Si alguien va a matarte, en ese momento no puedes pensar; en ese momento no puedes seguir inconsciente. Toda tu energía está centrada, y ese momento se vuelve sólido. No puedes moverte hacia el pasado, no puedes moverte hacia el futuro …. este momento concreto se convierte en todo. Y entonces no solo eres consciente del asesino, sino que te haces consciente de tí mismo, el que va a ser asesinado. En ese sutil momento empiezas a sentir un centro en tu interior.
Por eso los deportes peligrosos tienen su atractivo. Pregúntale a alguien que haya subido a la cima del Gourishankar, del monte Everest. Cuando Hillary llegó allí por primera vez, debió de sentir de repente un centro. Y cuando alguien llegó por primera vez a la Luna, debió de experimentar una repentina sensación de centro. Por eso el peligro tiene su atractivo. Vas conduciendo un coche, cada vez a más velocidad, hasta que la velocidad se convierte en peligrosa. Entonces no puedes pensar; los pensamientos cesan. Entonces no puedes soñar. Entonces no puedes imaginar. Entonces el presente se vuelve sólido. En ese momento peligroso, cuando la muerte es posible a cada instante, te haces súbitamente consciente de un centro en tu interior. El peligro tiene atractivo únicamente porque en algunas situaciones peligrosas te sientes centrado.»
OSHO en «Conciencia, la clave para vivir en equilibrio».

Hipnosis

Para Coué, en cada hombre hay una continua interacción entre dos partes fundamentales que están presentes en la configuración de la conciencia individual: el Yo primero consciente y el Yo segundo inconsciente.
Es el Yo segundo el que nosotros no conocemos, el que se presenta de forma dual, mitad genio y mitad esclavo. «Este Yo segundo no duerme nunca y se ocupa de todo lo que el Yo primero le propone. Es el guardián de nuestra memoria, y en cuanto nosotros le pedimos algo que la memoria ha relegado, él lo encuentra sin el más mínimo esfuerzo. Pero se demora en estancias tan lejanas que resulta difícil establecer una relación con él y transmitirle aquello de lo que tenemos necesidad. Parece ser que el mejor momento es aquel en que nuestro Yo primero no está de servicio, es decir, el momento en el cual se está a punto de cojer el sueño, y también el que sigue inmediatamente al despertar» (E. Coué).
Valerio SANFO en Hipnosis y autohipnosis.