Blog de Miquel J. Pavón Besalú

Desvaríos escritos en cualquier hora intempestiva de la noche

Etiqueta: corta

Refugi Besiberri

dot Nombre oficial (en catalán): Refugi Besiberri. Es propiedad de la FEEC (Federació d’Entitats Excursionistes de Catalunya).
dot Situación: Está en el valle leridano de la Noguera Ribagorçana de los Pirineos (España). Pertenece al municipio catalán de Vilaller y la comarca de la Alta Ribagorça.
dot Ruta: En la carretera nacional que va de Lleida a Viella, justo antes de pasar el largo túnel de Viella, hay un desvío a mano derecha un poco antes del Institut d’Investigació de Nauta Montanha que nos deja en un parking situado cerca del refugio de Conangles (1585 m). En este punto se empieza a andar por una senda que nos subirá hasta el estany de Besiberri (1960 m).  En el borde del estany encontraremos las ruinas del antiguo refugio Pere Borès que se lo llevó por delante un alud. Bordearemos el estany para continuar por unas suaves pendientes que nos conducirán al segundo lago: L’Estanyet. Justo en este segundo lago y encima de un pequeño promontorio que está a nuestra izquierda encontraremos el refugio metálico de Besiberri. El tramo del primer lago hasta el refugio está señalizado con estacas pintadas de color amarillo. Son unas tres horas para los 600 metros de desnivel. Su acceso no tiene dificultades técnicas.
dot Principales ascensiones: Tuc de Contesa (2786 m), Tuc des Estanhets (2887 m), Tossal del Molar Gran (2887 m), Tuc dera Canal de Rius (2813 m), Besiberri Nord (3014 m), Besiberri Sud (3024 m), Coma lo Forno (3029 m) y Pic d’Abellers (2982 m).
dot GPS (RE50): 31T 320494 4719341.
dot GPS (WGS84): 31T 320284 4719236.
dot Altura: 2200 metros.
dot Guía excursionista: Macizo del Besiberri.
dot Mapas: Tuc de Mulleres-Besiberri editorial Alpina 1/25000 y Pica d’Estats-Aneto IGN Rando 1/50000.
dot Comentario personal: Se trata de un refugio metálico de tamaño mediano. El refugio es libre y aunque está pensado para que pueda albergar un máximo de 18 personas el número ideal es 9.
dot Nota: No hay que confundir este nuevo refugio con el anterior que estaba situado en la brecha Peyta. Gracias a un mal entendido sentido conservacionista y un sentido común que deja mucho que desear por parte de los sabiondos gestores del parque nacional de Sant Maurici i Aigüestortes y de los de la Vall d’Aran no se pudo instalar este refugio en su emplazamiento original.

 

macizo del Besiberri

Mont Brouillard (4069 m)

dot Situación: El Mont Brouillard es un cuatromil de los Alpes que se encuentra ligeramente apartado de la gran masa del macizo del Mont Blanc. Junto con la punta Baretti es una elevación destacada de la gran arista sur del Mont Blanc. Está en territorio italiano.
dot Aproximación: Lo normal es ir desde el refugio italiano Quintino Sella.
dot Punto de partida:
Lago Combal (1935 m). Está situado en el val Veni de Italia a unos 12 Km de Courmayeur. Hay camping. Se accede por una pequeña carretera.
dot Ruta normal:
Arista norte. AD (II+). Hasta 50 grados de inclinación. Son unas 5 horas y unos 750 metros de desnivel desde el refugio Quintino Sella. Es una ruta de hielo.
Una vez se supera el agrietado glaciar del Mont Blanc hay que subir el corredor que lleva directamente al col Emile Rey. Una vez en el col quedan menos de 60 metros de desnivel hasta la cumbre que se hacen en tres largos. Si están secas las placas de roca son bastante accesibles. Hay travesías ocasionales a izquierda y derecha de la cresta con algunos pasos de hielo.
dot Otras rutas:
Cara oeste. D (V). Hay unas 8 horas y unos 750 metros de desnivel desde el pie de la pared. Es una escalada en roca.
dot Nota: La arista Brouillard al Mont Blanc es más corta y mucho más fácil que la arista Peuterey o la Innominata. Presenta algunas dificultades alrededor del collado.
dot Refugio: refugio Quintino Sella (3371 m).
dot GPS (WGS84): 32T 334081 5076205.
dot Mapas: Chamonix – Massif du Mont Blanc, IGN 1/25000. A1: Pays du Mont Blanc, IGN Rando 1/50000. Monte Bianco, Courmayeur, La Tuile (núm. 107), Instituto Geográfico Italiano 1/25000.

Mönch (4099 m)

dot Situación: La cumbre del Mönch se sitúa entre los cantones suizos de Berna y del Valais. Es el cuarto pico más alto de los Alpes Berneses. La muralla helada de las caras norte del Eiger, el Mönch y el Jungfrau es posiblemente única en toda la región alpina.
dot Aproximación: A pesar de su imponente apariencia su proximidad a la estación del tren del Jungfrau lo convierte en el cuatromil más escalado desde este punto de partida. Antes de que existiera el tren la aproximación requería un largo día de marcha normalmente a través de las pendientes sur del Eiger.
dot Punto de partida: Grindelwald (1034 m). Situado en el Oberland bernés. Hay hoteles, pensiones, camping y un albergue juvenil. Tiene un buen acceso por tren y autobús. Está a 20 Km de Interlaken.
dot Foto: El Mönch visto desde el Jungfrau. Podemos ver el Nollen en el perfil izquierdo, la arista suroeste elevándose desde el Jungfraujoch en el centro de la foto y la ruta normal que va por la arista sureste en el perfil derecho de la montaña.
dot Ruta normal: Arista Sureste / Arista Este. PD (tramos de II). Hasta 45 grados de inclinación. Hay unas 3 horas desde el refugio Mönchjoch. Unos 450 metros de desnivel. Es una ruta corta pero presenta dificultades tanto en roca como en hielo. Hay una afilada y aérea arista de hielo cerca de la cumbre que requiere equilibrio y calma en la que a veces forma una peligrosa cornisa. Los problemas derivados de la altitud y de la mala aclimatación producida por un ascenso rápido en telesférico se pueden medio solventar pasando una noche previa a la ascensión en el refugio Mönchjoch Hut.
dot Otras rutas:
Arista Suroeste. AD- (III). Hay unas 4 horas desde Jungfraujoch. Unos 650 metros de desnivel. Terreno mixto (sobretodo roca). Como la ruta normal suele estar atestada de gente esta arista es una interesante alternativa aunque es algo más difícil que la ruta normal. Es una travesía de montaña interesante si utilizamos la ruta normal para el descenso.
Cara Sur. D+. Hasta 57 grados de inclinación. Unas 4 horas y 450 metros de desnivel desde el inicio de la pared. Ruta de hielo. Es importantísimo empezar muy temprano y después de una buena helada.
Cara Noreste. D. Hasta 57 grados de inclinación. Unas 3 horas y unos 350 metros de desnivel. Ruta glaciar. Es una ruta con un gran encanto.
Espolón Noroeste (vía Eisnollen). Hasta 66 grados de inclinación y el máximo se da en unos 10 metros, hay 55 grados de inclinación en unos 80 metros. Hay unas 7 horas desde el refugio Guggi. Unos 1300 metros de desnivel. Hay una trepada de roca de unas 2 horas hasta la punta  de 3112 metros y luego hay nieve dura y hielo. En esta ruta el paso clave es un resalte helado que se conoce con el nombre de “Nollen” y es más empinado que el “Eisnase” del Piz Scersen del grupo del Bernina.
Arista Noreste. D+ (IV un par de largos). Unas 10 horas desde el Jungfraujoch. Unos 750 metros de desnivel. Terreno mixto y roca.
Espolón de la cara Norte (ruta Lauper). D+/MD (V- un tramo). Hasta 60 grados de inclinación. Unas 13 horas desde el refugio Guggi. Unos 1000 metros de desnivel desde el inicio de la pared. Es una escalada mixta y una larga pendiente de hielo. Es una escalada muy sostenida pero bastante libre de peligros objetivos.
Cara Oeste. Hay unos 1200 metros de desnivel que dan al glaciar Guggi. Hay los couloirs Central y Faden.
Cara Noroeste. Es una de las más serias de los Alpes. La ruta más directa es tremendamente expuesta por la constante caída de piedras durante durante todo el año.
dot Refugios: refugio Mönchjock (3630 m), refugio Guggi (2792 m) y Jungfraujoch (3454 m).
dot GPS (WGS84): 32T 423339 5155645.
dot Mapas: Grindelwald (núm. 1229) y Finsteraarhorn (núm. 1249). Suisstopo escala 1/25000.

Todos los Santos de 1978: la excursión de los Juanes, Caouarere y Culfreda

Una excursión realizada el 4 de noviembre de 1978.
Son las nueve menos cuarto cuando nos encontramos en la calle con la mochila en la espalda cuatro Juanes para hacer con otros seis compañeros más una excursión. Vamos llenando los coches y salimos a eso de las nueve y diez.
Una niebla bastante espesa nos acompaña hasta Martorell y luego se vuelve a reenganchar, ahora de humo y de gases de mal olor, entre Mollet y Sabadell. En El Vendrell tenemos que esperar que pase el tren y aún y así llegamos a Calafell más pronto de lo que la madre de PK se esperaba. Muntaner también tiene ganas de ir a Torredembarra a ver a sus padres. A pesar de lo ocupados que estan los demás lo pasamos con vinillo, almendras, avellanas, sugus y pan de la casa. Salimos de Calafell a eso de las cuatro menos cuarto y llegamos a Plan pasadas las ocho de la tarde. Es de noche y hemos hecho 531 kilómetros. Hace frío. Nuestra primera reacción es ponernos el jersey y entrar en el bar del lado de la carretera. Dentro, la estufa de leña y los hombres quemados por el Sol jugando a cartas dan un tono familiar al ambiente. Pedimos comer los bocadillos que llevamos y nos sirven el resto muy amablemente. Mientras los compañeros cenan PK y Gerald hacen una primera prospección del pueblo y se encuentran con dos gratas sorpresas: una viejecilla que con toda la amabilidad nos acompaña hasta el Hostal y la casualidad de oír por la tele, y de forma muy repetida, el nombre de San Juan de Plan mientras estamos bebiendo en la barra. Resulta que emiten el programa “Raíces” dedicado a los bailes y delicados útiles de trabajo de artesanía -como podrían ser los calcetines de lana, mantas, tapetes, etc- que tan bien se han conservado en este pueblecito tan alejado de la civilización y acostumbrado a sufrir las inclemencias meteorológicas más duras superándolas con los medios materiales que están a su mano. Con un acompañamiento tan gustoso la abundante ración de sopa y las costillas se comen con más deleite. Los que se han quedado en el bar de abajo todavía lo viven más intensamente puesto que algunos hombres que estan a su lado aparecen en el programa o son parientes de los que estan saliendo.
Enbobados con este espectáculo plantamos las tiendas en la chopera del lado del río Cinqueta. Una nube con forma de cabeza que se deja caer con forma de gotas frías lo humedece todo pero la tienda la repele en una noche en la que el sueño no es ni muy profundo ni muy relajador. Lo que sí nos relaja un poco, aunque nos hace pensar, es el juego de adivinar las montañas a partir de las cifras de sus alturas. Luego el juego va derivando poco a poco a montañas que llevan nombres de montañeros y, como no, montañas que llevan nombre de montañeras … Antes de dormirnos Braxman nos relata ampliamente las sensaciones que uno tiene cuando escala una pared y resulta que ves claramente que te has desviado de la ruta correcta.
El viernes nos levantamos a las ocho. Hace fresco y no hay nubes. Mientras, el Sol va enseñando la cara detrás del Puig Alfar y va calentando las casas más altas del pueblo. mientras vamos desayunando lo presenciamos todo. Un espectáculo vivo y rítmico de un despertar y salida de las personas y animales del pueblo: pequeños grupos de vacas grises con sus respectivos terneros, cabras, mulas y burros acompañados de sus pastores y pastoras de piel quemada y arrugada con perros de todas las medidas y pelajes más variados desfilando a pasos acompasados por el camino del río. También pasa, camino del Monte de Plan, un Land Rover que carga a los bosquetanos del pueblo. Y un hombre que ya ha hecho el trabajo puesto que los dos mulos que lo siguen llevan unos grandes fardos de leña para el fuego.
Ya es mediodía cuando emprendemos, en coche, el camino de Viadós. Está asfaltado hasta San Juan de Plan y el brancal que lleva hacia Gistaín. El pueblo se encuentra a 1400 metros de altura en el lado soleado de la montaña con torres de diversas casas señoriales y de un campanario que sobresale por encima del resto de los tejados. Baja por un camino de piedras un mulo que lleva las alforjas llenas de mierda hacia los próximos desnivelados campos. Es con este paisaje que uno entiende lo que significa la supervivencia y la utilidad de los múltiples animales en estos lugares. En la entrada del pueblo un hombre menos corpulento pero no menos amable de los que habíamos conocido antes nos dice que el refugio de Tabernés está abierto, que hay muchas vacas en Viadós, que la carretera es buena pero con bastantes piedras a las que habrá que subirse con las ruedas con el objetivo de no rebentar el cárter -como ya han hecho algunos-, que están haciendo muchas pistas por la zona de Plan y que desde aquí mismo arranca una con el objeto de llegar a Bielsa, que no quedan nunca incomunicados, que nos les hace miedo que se les ponga un metro de nieve en la puerta, y … etc. etc. etc.
Una vez estamos en el camino o pista de Viadós podemos comprobar como no se denomina así sino que se llama “senda pirenaica” que le da un aire como de maño o madrileño al igual que la torre de vigilancia que se encuentra instalada en el lado de uno de los campamentos. Un reguero de bordas o “quadras” se va extendiendo en el centro de los prados situados a lado y lado del camino. Se ven mujeres tejiendo calcetines y hombres durmiendo a la vez que guardan sus respectivos rebaños de vacas. Las pétreas y largas crestas del Posets y Las Espadas junto con las más proporcionadas de La Forqueta y de los Eristes se nos muestran soberbias y altívolas ante nuestros flipados ojos cuando llegamos a los Llanos de Viadós y empezamos a andar, menos los conductores, camino a Tabernés. Hay vacas en los prados que rodean el refugio. El Batoua, conocido en este país como Culfreda, preside majestuoso este frío valle.
Para conocer mejor el camino que tendremos que hacer mañana por la noche un grupo anda una hora hacia el Puerto de la Madera. Cuando regresa la comida-merienda-cena ya está preparada y el fuego enrojece e ilumina la fría estancia. El pastor se calienta y con un hablar rápido pero mesurado y amigal nos explica que guarda quince vacas en este terreno comunal. Por lo visto, la parte baja del valle es particular, en Gistaín hay casi ochocientas vacas, que en el invierno lo pasan muy mal para alimentar a tanta vaca y las tienen que tener dentro de las bordas, que el año pasado subió aquí un solo coche en el mes de enero, y tal y tal y tal … Nos abandona muy a su pesar … El Sol dora con sus últimos rayos la mole del Culfreda y nosotros meditamos alrededor del fuego las aventuras del Braxman entre los esquimales, las condiciones que le conducen a uno a tirar cocteles-molotov, las posibilidades de usar un piolet como arma defensiva, …
El sábado nos despertamos que son poco más de las tres de la mañana. El cielo sigue estrellado como ayer y una helada que te pone la piel de gallina cubre la tierra. Un vaso de leche chocolatada nos pone a buena temperatura.
Salimos a las cinco con pasos cortos y sólo los alargamos cuando nos llega un azote de aire frío procedente del Puerto de la Pez. A las seis y cuarto pasamos por la piedra que tiene pintado en rojo “camino del Puerto de la Madera” que está situada poco después de aquella que pone eso de “senda pirenaica”.
Empieza a clarear cuando subimos por una zona de hierba y matojos. Un gendarme de la cordillera que pasa a nuestra izquierda nos cautiva. Más tarde son las primeras luces del alba que pinta de oro viejo la falda y paredes del Culfreda y la larga cresta que desde éste desciende hacia el Puerto de la Madera. Por fin, y limitándonos a los elementos orográficos más inmediatos, ante nosotros las paredes cortadas a plomo de la Peña Blanca.
Nos paramos a desayunar -queso, chocolate, membrillo, fuet, bacon, jamón, higos, avellanas, pan, limonada, leche y litines- bajo el mismo puerto, en el lugar que nace el río, a las ocho y media. PK que hasta ahora a ido subiendo lentamente y animándose con mútua conversación con el Braxman dice que no tira y que se va a quedar en el puerto: va a ser el anuncio de un manifiesto, largo y doloroso suplicio.
Continuamos la fuerte subida por la hierba y tartera hasta el Puerto de la Madera. Llegamos en un cuarto de hora. Las penumbrosas y pálidas paredes de la Punta Fulsa tienen un aspecto muy invernal. De poniente a levante el Marboré y el Posets dominan, aunque lejanos, todo el paisaje. A medida que vamos superando la enfilada y ancha cresta del Cauarere van apareciendo detrás suyo los picos que escondía el Monte Perdido, los Astazus, el Vignemale coronado de nieve. PK y Braxman se quedan y los demás coronamos los 2901 metros a las diez y media. Casi sin pararnos y en una media hora más llegamos al Culfreda de 3034 metros sorteando las dificultades de su entretenida cresta unas veces por la vertiente española y las otras por la francesa.
Asímismo, la diferencia de color entre cada una de las vertientes es muy evidente. Por el francés los abetos remontan la ladera casi hasta nuestros pies y se descubren grandes manchas de nieve entre sus pobladas copas y se puede llegar a ver, incluso, un pueblo enblanquinado y un embalse de color sepia en medio de un general color oscuro. Por el español el único habitáculo es el refugio donde hemos dormido y todo lo demás son montañas pedregosas y afiladas, clapeadas de nieve en las paredes más resguardadas y bañadas por dos estanques inmersos en la penumbra: el de Ordiceto y los ibones de Bachimala.
Por lo que respecta a las cumbres, y en dirección E-S-W, la corta estancia en la cumbre me hace descubrir el Baliner, el Lostou, el Abeillé, el Pequeño y Gran Bachimala, la Punta del Sabre, los Gemelos, el Posets, Las Espadas, el Pavots, la Forqueta y el grupo de los Eristes, la Peña Blanca, las Tres Huelgas, la Punta Suelza, la Punta Fulsa, las montañas del cañón de Añisclo, las Tres Sorores, los Astazus y el Vignemale.
Bajamos, ahora siempre por el filo de la cresta hasta encontrarnos de nuevo con PK y el Braxman a eso de las doce del mediodía. En el descenso PK va acusando las punzadas y la asfixia producidas por la hernia de esófago. Para acabarlo de rematar no encontramos agua hasta que llegamos a la mitad del bosque. El sufrimiento moral y físico tanto de PK como de los que lo acompañamos es notable. Afortunadamente un azucarillo con nieve y después otro con agua ferruginosa le permiten hacer un gran erupto. Parece que le alivia algo y conseguir llegar fatigado al refugio a eso de las tres de la tarde sin haberse dado cuenta de nada de lo que le ha sucedido en todo este tiempo.
Comemos un poco, lo recojemos todo y nos las piramos. Los que bajan a pie se lo cojen con calma porque dicen que estan cascados pero resulta que cuando se les aparece un perro saben correr como el que más. Reencontramos al pastor de ayer y a la gente de Plan y de San Juan de Plan que regresan al pueblo con mulas cargadas de leña y burras que si no obedecen se las insulta con un clarito “burra del cojón” estrepitoso. En Plan la gente nos pregunta si hemos subido y si allí se pasa frío. En Sin nos repasan con una cara de curiosidad y extrañeza -vamos tres coches- muy inquietantes. Pero nos ofrecen la rectoría para que vayamos a dormir.
Cenamos en el comedor familiar del bar de la carretera de Plan. Nos sirven sopa, ensalada, verdura, tortilla, hígado, costillas y fruta todo por 300 pesetas mientras Braxman intenta convencernos de bajar el Fluvià con una balsa de madera hecha por nosotros mismos (Nota del traductor: como podeis claramente comprobar Braxman es, ni más ni menos, que el precursor del rafting) y PK se enrolla con lo de la universalidad de los sabadellenses. Entendemos la amabilidad con la que nos ha acogido esta gente cuando la señora del bar nos dice que tuvieron un maestro que era de Girona. Pobre hombre. ¡Qué destierro!
El domingo salimos a las siete y cuarto de Plan. Sólo encontramos un par de coches hasta La Foradada. En Arró un Sol redondo como una pelota reluciente pero que está difuminado por un cielo calichoso y que saca la nariz por encima de la montaña constituye el tema fotográfico de todos los objetivos exigentes del coche. En Barbastro acabamos las provisiones y hacemos la crónica del mercado musical.
Braxman sale el primero. No vemos por donde ha salido. Esperamos a que el semáforo se ponga verde y el urbano nos deje salir. Apretamos el acelerador a fondo y paramos en Monzón para considerar las posibles hipótesis más probables: Huesca o Lleida. Lo esperamos media hora y seguimos el camino. Paramos de nuevo en Las Balsas y esperamos infructuosamente una hora y media más. Durante este rato nos entretenemos a arreglar el reventón del Simca. Planteamos la hipótesis de que se hayan ido a Huesca y regresado por Fraga y la autopista o que simplemente se hayan ido hacia Girona sin parar. Desanimados proseguimos nuestro camino. En el área del Vallés telefoneamos y nos dicen tranquilamente que ellos ya han llegado. El hambre aprieta y les maldecimos los huesos. Cuando uno de los coches se para o se atrasa los otros siempre es esperan pero ya se sabe … la excepción confirma la regla … ¡Por algo es Braxman!
© Joan Fort i Olivella y traducido al castellano por Miquel J. Pavón i Besalú. Año 2.002.

2017 - Miquel Pavón