Blog de Miquel J. Pavón Besalú

Desvaríos escritos en cualquier hora intempestiva de la noche

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¿Qué es un alud?

Un alud es el desprendimiento de una masa de nieve con unas dimensiones y recorrido variables que se pone en movimiento bajo la acción de la gravedad.
La formación de un alud depende de la naturaleza y perfil del terreno, la calidad de la nieve y la temperatura.
– Las superficies lisas, césped, losas o rocas pulidas son superficies propicias a los aludes por su carácter resbaladizo.
– Las pendientes convexas son más peligrosas que las pendientes cóncavas terminadas en llano. Asímismo, la inclinación permite la sustentación de una masa de nieve en función de su cohesión. Cuanto más vertical sea la ladera de la montaña más dura deberá ser la nieve.
– Las nieves más frescas y las nieves no adherentes son las más inestables.
– Cuando la temperatura se eleva la nieve se humedece y se hace más pesada lo que aumenta su inestabilidad. Por el contrario, el frío la estabiliza al entrecruzarse los cristales de hielo.
Las causas de desencadenamiento de un alud hay que buscarlas en la ruptura del equilibrio, mecánico o térmico (deshielo), entre las fuerzas que favorecen el movimiento como es el peso de la nieve y las que se le oponen como son la cohesión interna de la nieve, las fuerzas de rozamiento, las fuerzas de anclaje, etc. Las causas y situaciones en las que se rompe el equilibrio son muy variables y por tanto se pueden dar muchos tipos de alud.
Atendiendo a la calidad de la nieve que se podría definir por su temperatura, densidad y cohesión entre los granos se puede establecer una clasificación de los diferentes tipos de aludes.
El alud de nieve en polvo se produce durante o poco después de intensas nevadas con temperaturas inferiores a los -5 grados centígrados. Se dan en invierno y en pendientes muy pronunciadas. Son aludes que se generan cuando los copos de nieve se rompen y pierden cohesión, generalmente, por un fuerte viento y muy violento, el desplazamiento de aire de otro alud, una caída de una cornisa, unos bloques de piedras o un montañero. Se producen, por tanto, en el momento en que se ve caer la nieve de las ramas de los árboles y de los tendidos eléctricos. La nieve es seca, ligera y tiene una gran movilidad. Un violentísimo soplo lo precede. Son aludes muy rápidos y peligrosos por su gran poder destructivo incluso en la vertiente opuesta. Vuela en torbellinos.
El alud de nieve fresca húmeda es el típico alud de primavera aunque puede producirse durante el invierno siempre que la temperatura sea alta. Alud típico de los períodos de elevación de la temperatura al ser muy sensible a los efectos térmicos. Se origina en vertientes sobre todo las que están orientadas hacia el sur. La nieve al ser húmeda y pesada tiene un desplazamiento relativamente lento con un efecto aplastante a causa de su peso. Baja rodando y produce un desplazamiento de aire bastante potente. Al detenerse se endurece instantáneamente.
El alud de nieve mojada es sobre todo un alud de primavera que puede producirse durante el invierno en caso de lluvia. El Sol, el foehn, la lluvia y las contracciones de las heladas lo desencadenan. Es bastante previsible. Suele producirse siempre en el mismo lugar. Desciende con lentitud pero lo arrasa todo. Hay que evitar los couloirs pues es la ruta que suele elegir.
La nieve que forma el alud de placa tiene suficiente cohesión para romperse en grandes bloques. Se producen en vertientes abiertas y sobre todo en zonas con una forma convexa. Es un alud peligrosísimo por su carácter imprevisto. La placa está formada por nieve apretada superficialmente y que no se ha adherido a la capa inferior separándolas una capa de aire. Son sonoras y suenan a hueco si se golpean pues forman como una bóveda. Las más peligrosas son en invierno. Descienden deslizándose y por una rotura de su equilibrio por una causa mecánica. El viento es el responsable de la existencia de muchas de las sobreacumulaciones de nieve que pueden romperse dando lugar a un alud de placa de viento.
El alud de cornisa se produce principalmente en invierno y en primavera. En verano las cornisas son más estables aunque su equilibrio siempre es precario.
El alud de séracs se deben al simple desplazamiento natural de los glaciares y se producen a cualquier hora. Sólo cabe cruzar las zonas más expuestas con la mayor velocidad que nos sea posible.

Mont Pelvoux

El Mont Pelvoux es un pequeño macizo que tiene su cumbre más alta en el Ailefroide (3.953 m). La vista de este macizo de los Écrins nos acompañará durante la subida al refuge du Glacier Blanc desde el Pre de la Madame Carle. Seguro que conseguirá en más de una ocasión cautivar nuestros sentidos …

Mont Pelvoux
Mont Pelvoux
Mont Pelvoux

Barre des Écrins (4101 m)

“La noche pasó sin nada digno de mención, pero al amanecer tuvimos la ocasión de contemplar un curioso ejemplo de evaporación, que puede observarse con frecuencia en los Alpes. La noche anterior habíamos colgado de un bloque de roca una bolsa de tela que contenía cinco botellas de un vino de Rodier barato. Por la mañana, aunque el corcho había estado colocado durante toda la noche, alrededor de la quinta parte del vino se había evaporado. Era extraño, ni mis amigos ni yo nos lo habíamos bebido, y los guías dijeron que no vieron a nadie tocar la bolsa. Ciertamente, estaba claro que no había otra explicación, para semejante fenómeno que la sequedad del aire. Es importante decir que la sequedad del aire (o la evaporación del vino) siempre es mayor cuando hay una persona extraña en el equipo. La sequedad causada por la presencia de tan sólo un porteador de Chamonix es tan grande que a veces no sólo la quinta parte, sino toda la botella se evapora. Durante un tiempo, tuve dificultades para evitar este fenómeno, pero más tarde descubrí que si usaba la botella como almohada durante la noche la evaporación era nula”.
Edward WHYMPER en “Scrambles Amongst The Alps”.
dot Situación: A unos 50 Km al sureste de Grenoble (Francia) y fácilmente accesible desde Briançon se encuentra el Parc National des Écrins en la región del Dauphiné. Nombre que comúnmente se aplica a toda la zona de los Alpes franceses que están entre el Mont Blanc y Provence. El conjunto montañoso de los Écrins comprende, aparte de la Barre des Écrins que es el punto culminante, otros dos cuatromiles secundarios: el pic Lory (4086 m) y el Dôme de Niege (4015 m).
dot Aproximación: Para acceder al macizo lo habitual es hacerlo por Ailefroide o desde La Bérarde.
dot Puntos de partida:
Ailefroide (1503 m) es un grupo de hoteles en Vaillouise desde donde la carretera de aproximación sale a unos 16 Km de Briançon. Tiene servicio de autobús. Carretera cerrada en invierno.
La Bérarde (1711 m) es un pueblo de montaña a 26 Km al sureste de La Clapier, en el valle de la Romanche, desde el que sale la carretera. Hay servicio de autobús a Grenoble. La carretera está abierta un determinado horario y en invierno queda cerrada. La aproximación oriental a través del Val de Etançons, el Vallon de la Bonne Pierre y el glaciar del mismo nombre es más problemática y se requieren unas cinco horas para alcanzar el Col des Écrins (3367 m).

Barre des Ecrins

dot Fotos: La Barre des Écrins. Arriba fotografiada desde el Glacier Blanc. Abajo es la vista que podremos contemplar subiendo al Pic du Glacier Blanc.

Barre des Ecrins

dot Ruta normal: Cara Norte, arista Oeste. PD+ (II). Inclinación de unos 40 grados. Tiempo unas 6 horas desde el refugio des Écrins. Hay unos 1000 metros de desnivel. Se trata de una travesía glaciar para llegar a la arista este y desde allí es una escalada mixta. Uno de los puntos complicados de la ascensión es cruzar la rimaya. Una vez en la arista al principio hay un par de largos que son los más difíciles y luego se suaviza.
dot Itinerario por el Glacier Blanc (ruta normal): resulta que de la Barre des Écrins he realizado un reportaje fotográfico especial que lo puedes visitar en este artículo: La primera vez que la tercera vez no ha sido “la vencida” . ¿Será la cuarta vez la última vez? ….. La Barre des Écrins (4101 m).
dot Otras rutas:
Arista Noreste. AD (III). Hasta 50 grados de inclinación. Tiempo unas 2 horas y unos 400 metros de desnivel desde la Brèche des Écrins. Es una escalada mixta.
Pilar Sur. MD (V y V+). Tiempo unas 9 horas y unos 1000 metros de desnivel desde el pie de vía. Se trata de una escalada en roca clásica.
dot Refugios: refugio Cézanne (1784 m), refugio des Écrins (3170 m), refugio Temple-Écrins (2410 m) y refugio del Glacier Blanc (2550 m).
dot GPS (WGS84): 32T 289521 4977153.
dot Guía excursionista: Barre des Écrins.
dot Mapa: A6: Écrins, Burg d’Oisans, Briançon. IGN Rando 1/50000.

La gloria sube por los caminos angostos (Ovidio)

Excursión realizada el día 23 de febrero de 1981.
Tal y como estaba previsto, decidido delante de una cerveza, a finales de enero teníamos que ir al Coma Lo Forno en un fin de semana que reunía todas las condiciones por una bofetada. Pero por motivos ajenos a nuestra voluntad se aplazó al domingo siguiente que era el último del mes de febrero.
Nos auguran resbalones a go-go. Dejamos las direcciones y teléfonos en nuestras casas por si no regresáramos, hacemos testamento y a las ocho del sábado salimos hacia Bohí. Somos tres (Josep S. Joan F. y Robert C.). La niebla nos hace malas pasadas hasta Balaguer pero después la pasta se despeja y podemos ver desde la carretera la panorámica del Monte Perdido hasta la Punta Alta. Enmarcada por robles centenarios nos introducimos por la Ribagorça que tiene el río totalmente helado. En Caldes no hay nadie. Hacemos las mochilas, nos preparamos y empezamos a andar. El camino sube con una pendiente constante y nos hace parar a menudo para tomar aliento.
Una cascada helada nos anuncia peligros próximos. Todo el valle del Gémenes se ve poco practicable. A cada paso nos vamos hundiendo más y más. Se oyen bastantes “¡va parir!” pues ya estamos de nieve hasta las … De rodillas salimos de este suplicio y procuramos acercarnos a unas piedras que parecían nuestra salvación y digo bien parecían por lo que pasó un tiempo después.
La pared es cada vez más vertical. Esto es un callejón sin salida. No sabíamos por dónde nos metíamos pero la cuestión era salir de esa sopa. Las presas son inseguras y pequeñas. Verticalidad. Cansancio, nervios y fundamentalmente tenemos un excesivo peso sobre nuestras espaldas. Suspensión de un pie, las manos se desprenden y sensación de vacío.
Fue cuando yo ya estaba al final de esta corta pared, en una posición inestable cuando oí dos claros: “¡NO!” que rompieron el silencio de la tarde. Vi con toda claridad la caída. Yo estaba a unos metros por encima de él. Entre el cuerpo y la mochila, que rebotan en la pared, se frena y hacen que no reciba ningún golpe en la cabeza. Después las plantas y los matorrales acaban de pararle provocándole sólo algunos rasguños. Silencio.
– “Joan! Contesta! Dí algo! …“.
Silencio.
– “Estoy bien“, contesta con una voz algo temblorosa.
Robert, que todavía está en una posición algo crítica, pregunta si tiene que bajar a ayudarle. No hace falta. Robert se pone a filosofar. Josep que está rezando por el alma de Joan baja a socorrerle. Seca los labios sangrantes y las rozaduras. Son todas las heridas superficiales y fundamentalmente morales (psicosomáticas, ¡ole!). Una de las conclusiones que tuve es que esto de las invernales es puro masoquismo pero que a pesar de todo no me desagradaría repetir el intento.
Intenta levantarse, está mareado, las piernas le sostienen a pesar de los fuertes dolores. Josep se encarga de llevarle la mochila. El valle queda tranquilo dajo los últimos rayos solares.
Estamos a 2100 metros en un llano que forman las estribaciones de La Lequeutre y hacemos un agujero en la nieve. Plantamos la isotérmica que, fundamentalmente, hasta ahora sólo ha hecho que estorbar. Una cena rápida, el Sol que se esconde y el frío pasa a protagonizar la escena. El cuerpo empieza a temblar y se introduce en el saco. Se avecina una larga noche. Doce horas de humedad, frío, hielo arrugado a nuestras espaldas, poco espacio al ser nosotros demasiado largos para una tienda tan corta, … se está gestando una elegía acerca de la isotérmica.
Joan insiste y nos da moral hasta las cinco de la mañana que suena el despertador. Cuesta levantarse y engrasar los cuerpos arrugados. Las botas están heladas. La temperatura mínima prevista era -10 grados centígrados, es inaudito, se han vuelto a equivocar en las predicciones. Finalmente sacamos la cabeza y todo lo demás. Hace frío, está todo el cielo cubierto de estrellas e iniciamos la marcha. La nieve está helada y la pendiente es acusada. Se divisa ya la Punta Alta y la Punta Passet parece como si nos estuviese desafiando.
Josep resbala y se frena con el piolet. A 2400 metros la pendiente disminuye hasta hacerse casi llano el trayecto. Ya vemos nuestro objetivo. El Sol acaba por salir y descansamos un rato para desayunar. Decidimos no ir al Coma Lo Forno iremos a la Punta Lequeutre. Los mapas de la Alpina engañan al personal.

Joan sobreponiéndose a los dolores sigue lentamente hasta donde nos encontramos.

Ya sólo Robert y Josep comienzan la arista que tiene un poco de nieve y hielo. Los pasos se complican mucho. El día es espléndido y soleado. La vista va ampliándose. El Bessiberri Sud y el Coma Lo Forno nos acompañan toda la ascensión.
A 200 metros de la cima tengo que abandonar todo gracias a un empacho de galletas. Durante más de una hora gozo de la soledad de la cresta. Mientras Josep, en solitario, corona la Punta Lequeutre y ve a la Punta Passet asequible pero decide regresar inmediatamente con los demás. Ya me he restablecido y regresamos con la moral de haber coronado un tresmil. En poco rato llegamos de nuevo a la isotérmica a eso de la una.
En la bajada tenemos que encontrar un camino, va directo al Balneario, nos volveremos a hundir y tenemos que desenterrar varias veces a Joan. Menos mal que parece tener siete vidas. Esta vez encontraremos el camino a la primera.
Abajo saboreamos el agua de Caldes y la cerveza de “Las Cumbres“.
En el coche me viene a la cabeza lo de las bienaventuranzas y pienso que se les olvidó una “… bienaventurados los caídos por causa de la montaña porque ellos llegarán a sus cimas …“. Después de inaugurar un restaurant y cenar nos dirigimos directos sin nieblas ni demás peligros atmosféricos hacia “Can Barça“. La cama ofrece a los cuerpos doloridos un buen acogimiento.
© Robert Caner. Año 2.002.

2017 - Miquel Pavón