Blog de Miquel J. Pavón Besalú

Desvaríos escritos en cualquier hora intempestiva de la noche

Etiqueta: embalse

Lauteraarhorn (4042 m)

dot Situación: Es la segunda montaña más alta del grupo Schreckhorm de los Alpes Berneses (Suiza) y no provoca mucha atención de los alpinistas.
dot Aproximación: Lo normal es acceder desde el Hospicio Grimsel y luego ir al vivac Aar.
dot Punto de partida: Hospicio Grimsel (1980 m). Es un hotel que está situado junto al embalse y está abierto sólo en verano. Situado a unos 60 Km de Interlaken. Se puede acceder en autobús desde Meiringen y Oberwald.
dot Foto: En primer lugar la cumbre del Schreckhorn y detrás la del Lauteraarhorn y al fondo el glaciar Strahlegg.
dot Ruta normal: Corredor de la cara Sur / Arista Sureste. AD+ (tramos de II en la arista). Hasta unos 35 grados de inclinación en la arista. Hay unas 6 horas desde el vivac Aar. Unos 1350 metros de desnivel. Es una escalada glaciar. El riesgo de caída de rocas en esta ruta es alto incluso en las primeras horas de la mañana.
dot Otras rutas:
Arista Suroeste. D+ (IV un largo). Unas 5 horas desde Straglegg Pass. Hay una travesía delicada en la formación rocosa de la cumbre. Escalada mixta.
Arista Noroeste (Lauteraargrat). D (IV). Unas 5 horas desde Schrecksattel. Hay aproximadamente un kilómetro de longitud y unos 130 metros de desnivel.
dot Refugios: vivac Aar (2731 m) y Lauteraar Schreckhorn (2392 m).
dot GPS (WGS84): 32T 433176 5157380.
dot Mapas: Grindelwald (núm. 1229) y Finsteraarhorn (núm. 1249). Suisstopo escala 1/25000.

Schreckhorn (4078 m)

dot Situación: Es la montaña más alta del cantón suizo de Berna. Se considera el cuatromil más difícil de los Alpes Berneses. Su nombre alemán significa terror o cuerno del miedo.
dot Aproximación: El acceso normal a la montaña es por Grindelwald o el hospicio Grimsel situado en el embalse que tiene el mismo nombre.
dot Puntos de partida:
Grindelwald (1034 m). Situado en el Oberland bernés. Hay hoteles, pensiones, camping y un albergue juvenil. Tiene un buen acceso por tren y autobús. Está a 20 Km de Interlaken.
Hospicio Grimsel (1980 m). Es un hotel que está situado junto al embalse y está abierto sólo en verano. Situado a unos 60 Km de Interlaken. Se puede acceder en autobús desde Meiringen y Oberwald.
dot Foto: Vista de la vertiente norte del Schreckhorn.
dot Ruta normal: Arista Suroeste. AD+ (III). Hay unas 7 horas desde el refugio Schreckhorn. Unos 1600 metros de desnivel. La aproximación es por el glaciar y luego una ruta de roca y terreno mixto. Cruzar la rimaya puede dar verdaderos quebraderos de cabeza. Después las rampas se dirigen hacia el hombro con unos largos de escalada delicada. Una vez en el hombro se continuará por la arista que se estrecha a medida que nos acercaremos a la cumbre. La arista cimera después de una nevada reciente es realmente delicada.
dot Otras rutas:
Schreck couloir / Arista Sureste. PD+ (II). Hasta 50 grados de inclinación en la parte superior del couloir. Hay unas 8 horas desde el refugio Schreckhorn. Unos 1600 metros de desnivel. Terreno mixto. La zona superior del corredor se conoce como Elliottswengli y está equipado con estacas de hierro.
Pilar Sur. D (V unos 80 metros). Hay unas 7 horas y 600 metros de desnivel desde el pie de la pared y 10 horas desde el refugio.
Cara Noroeste (Andersongrat). AD (III). Hay unas 8 horas desde Lauteraar por el Nassijoch. Unos 1700 metros de desnivel. Es una vía glaciar hasta la arista rocosa del final.
Arista Noreste: AD+ (tramos de IV). Hay unas 4 horas y unos 500 metros de desnivel desde la base de la vía. Es principalmente una ruta de hielo con una escalada mixta al final.
dot Refugios: refugio Schreckhorn (2520 m), refugio Gleckstein (2317 m), refugio Lauteraar (2392 m).
dot GPS (WGS84): 32T 437874 5201784.
dot Mapas: Grindelwald (núm. 1229) y Finsteraarhorn (núm. 1249). Suisstopo escala 1/25000.

Balaïtous (3144 m)

 Situación: Es un tresmil del Pirineo que está en la frontera entre España y Francia.
 Aproximación: El acceso por el sur es desde la población oscense de Sallent de Gállego que está en el valle de Tena y desde el norte desde Arrens-Marsous que está en el val d’Azun.
  Fotos: Arriba vemos la imponente cara del Balaitous con su típica Diagonal que se ve desde el glaciar de la Frondella y abajo el mismo Balaitous visto desde la Vuelta Barrada que está en el valle del refugio de Respumoso. Las fotos han sido realizadas en el mes de octubre de 1982.
Balaitous Rutas normales:
A pesar de la fama que tiene la montaña de difícil quizás es la que tiene más rutas normales.
Vertiente este. PD+ (III). Son unas 5 horas y unos 1120 metros de desnivel. La ruta sale del refugio Ledormeur y una vez se ha pasado el Plá de la Pacca se remonta el glaciar este de Les Néous y se sube una chimenea de unos 150 metros de desnivel que conduce a la brèche de Les Néous. Quedará por hacer el último tramo de la arista de Costillerou hasta la cumbre. Se considera una ruta segura en época invernal.
Veriente oeste (Gran Diagonal). PD (II). Son unas 7 horas para algo más de 1700 metros de desnivel. Se sale del embalse de La Sarra y se sube hasta los ibones de Arriel. Una vez se llega al último ibón hay que remontar el valle que sale a la derecha hacia el glaciar de la Frondella. Pasado el ibón Chelau (2405 m) se llega al abrigo de André Michaud (2685 m). Superando a continuación una pequeña canal se llega al inicio de la Gran Diagonal. Es una canal descompuesta y aérea que conduce a la brecha des Isards (3065 m). A continuación se sube primero hacia la derecha y luego hacia la izquierda por otra canal descompuesta hasta la cumbre.
 Otras rutas:
Vertiente sur (brecha Latour). PD (II). Hay un tramo con clavijas y el descenso es con rápel. Son unas 4 horas y unos 1200 metros de desnivel desde el refugio Respumoso. Es una ruta muy frecuentada pero con una alta siniestralidad en la zona de la brecha.
Balaitous
Cornisa Casse Latour. AD- (III). Es una variante que hace una travesía aérea bajo la aguja Cadier que conduce a la brecha Latour. Es recomendable esta opción cuando la brecha está en malas condiciones. La ruta empieza bajo el bloque empotrado de la brecha Latour trepando media docena de metros por la pared del pico Anónimo. A partir de este punto una vira bastante fácil y con buen granito permite recorrer la pared por encima del fondo del corredor. La ruta conduce al collado de separación entre las Frondellas y el pico Anónimo.
Arista de Costerillou (NE). D (IV-). Son unas 5 horas y unos 1200 metros de desnivel desde el refugio de Respumoso. Esta arista es la que enlaza la cumbre del Balaitous con el pico Soulano (2911 m) y pasa por la Torre de Costerillou (3049 m).
Cresta del Diablo (SE). MD (V). Son unas 8 horas desde el refugio de Respumoso. Es la continuación de la arista de Costerillou que iría desde el pico Soulano (2911 m) hasta el pico del Cristal (2889 m) pasando por los gendarmes diabólicos de Lucifer, Tridente, Cuernos del Diablo, Canino, etc. 
Arista oeste. D (V). Son unas 2 horas y 500 metros de desnivel desde el inicio de la vía. Empieza con la escalada a la aguja Lamathe y la cresta llega a la brecha des Isards donde empalma con la ruta de la Gran Diagonal.
Vira Beraldi. PD-. Es una vira que asciende por la arista NE desde las inmediaciones de la brecha Peytier-Hossard (2969 m). Es la ruta más fácil desde el lado francés si está en buenas condiciones.
Cara sur. AD (III). Son unas 5 horas y unos 1200 metros de desnivel desde el refugio de Respumoso. La ruta va por el ibón de Vuelta Barrada y una vez allí en lugar de encaminarse a la brecha Latour se va directo hacia la pared. Se sube desde la base directamente hasta la cumbre.
Balaitous Fotos: Dos vistas detalladas de la famosa cresta de los Diablos del Balaitous. Las fotos han sido realizadas en el mes de octubre de 1982.
 Refugios: refugio de Respumoso (2220 m), refuge Ledormeur (1250 m), refuge de Larribet (2072 m) y vivac André Michaud (2685 m).
 GPS (WGS84): 30T 725001 4738572.
 Mapas: Gavarnie-Ordesa, IGN Rando escala 1/50000.
 
Balaitous

Todos los Santos de 1978: la excursión de los Juanes, Caouarere y Culfreda

Una excursión realizada el 4 de noviembre de 1978.
Son las nueve menos cuarto cuando nos encontramos en la calle con la mochila en la espalda cuatro Juanes para hacer con otros seis compañeros más una excursión. Vamos llenando los coches y salimos a eso de las nueve y diez.
Una niebla bastante espesa nos acompaña hasta Martorell y luego se vuelve a reenganchar, ahora de humo y de gases de mal olor, entre Mollet y Sabadell. En El Vendrell tenemos que esperar que pase el tren y aún y así llegamos a Calafell más pronto de lo que la madre de PK se esperaba. Muntaner también tiene ganas de ir a Torredembarra a ver a sus padres. A pesar de lo ocupados que estan los demás lo pasamos con vinillo, almendras, avellanas, sugus y pan de la casa. Salimos de Calafell a eso de las cuatro menos cuarto y llegamos a Plan pasadas las ocho de la tarde. Es de noche y hemos hecho 531 kilómetros. Hace frío. Nuestra primera reacción es ponernos el jersey y entrar en el bar del lado de la carretera. Dentro, la estufa de leña y los hombres quemados por el Sol jugando a cartas dan un tono familiar al ambiente. Pedimos comer los bocadillos que llevamos y nos sirven el resto muy amablemente. Mientras los compañeros cenan PK y Gerald hacen una primera prospección del pueblo y se encuentran con dos gratas sorpresas: una viejecilla que con toda la amabilidad nos acompaña hasta el Hostal y la casualidad de oír por la tele, y de forma muy repetida, el nombre de San Juan de Plan mientras estamos bebiendo en la barra. Resulta que emiten el programa “Raíces” dedicado a los bailes y delicados útiles de trabajo de artesanía -como podrían ser los calcetines de lana, mantas, tapetes, etc- que tan bien se han conservado en este pueblecito tan alejado de la civilización y acostumbrado a sufrir las inclemencias meteorológicas más duras superándolas con los medios materiales que están a su mano. Con un acompañamiento tan gustoso la abundante ración de sopa y las costillas se comen con más deleite. Los que se han quedado en el bar de abajo todavía lo viven más intensamente puesto que algunos hombres que estan a su lado aparecen en el programa o son parientes de los que estan saliendo.
Enbobados con este espectáculo plantamos las tiendas en la chopera del lado del río Cinqueta. Una nube con forma de cabeza que se deja caer con forma de gotas frías lo humedece todo pero la tienda la repele en una noche en la que el sueño no es ni muy profundo ni muy relajador. Lo que sí nos relaja un poco, aunque nos hace pensar, es el juego de adivinar las montañas a partir de las cifras de sus alturas. Luego el juego va derivando poco a poco a montañas que llevan nombres de montañeros y, como no, montañas que llevan nombre de montañeras … Antes de dormirnos Braxman nos relata ampliamente las sensaciones que uno tiene cuando escala una pared y resulta que ves claramente que te has desviado de la ruta correcta.
El viernes nos levantamos a las ocho. Hace fresco y no hay nubes. Mientras, el Sol va enseñando la cara detrás del Puig Alfar y va calentando las casas más altas del pueblo. mientras vamos desayunando lo presenciamos todo. Un espectáculo vivo y rítmico de un despertar y salida de las personas y animales del pueblo: pequeños grupos de vacas grises con sus respectivos terneros, cabras, mulas y burros acompañados de sus pastores y pastoras de piel quemada y arrugada con perros de todas las medidas y pelajes más variados desfilando a pasos acompasados por el camino del río. También pasa, camino del Monte de Plan, un Land Rover que carga a los bosquetanos del pueblo. Y un hombre que ya ha hecho el trabajo puesto que los dos mulos que lo siguen llevan unos grandes fardos de leña para el fuego.
Ya es mediodía cuando emprendemos, en coche, el camino de Viadós. Está asfaltado hasta San Juan de Plan y el brancal que lleva hacia Gistaín. El pueblo se encuentra a 1400 metros de altura en el lado soleado de la montaña con torres de diversas casas señoriales y de un campanario que sobresale por encima del resto de los tejados. Baja por un camino de piedras un mulo que lleva las alforjas llenas de mierda hacia los próximos desnivelados campos. Es con este paisaje que uno entiende lo que significa la supervivencia y la utilidad de los múltiples animales en estos lugares. En la entrada del pueblo un hombre menos corpulento pero no menos amable de los que habíamos conocido antes nos dice que el refugio de Tabernés está abierto, que hay muchas vacas en Viadós, que la carretera es buena pero con bastantes piedras a las que habrá que subirse con las ruedas con el objetivo de no rebentar el cárter -como ya han hecho algunos-, que están haciendo muchas pistas por la zona de Plan y que desde aquí mismo arranca una con el objeto de llegar a Bielsa, que no quedan nunca incomunicados, que nos les hace miedo que se les ponga un metro de nieve en la puerta, y … etc. etc. etc.
Una vez estamos en el camino o pista de Viadós podemos comprobar como no se denomina así sino que se llama “senda pirenaica” que le da un aire como de maño o madrileño al igual que la torre de vigilancia que se encuentra instalada en el lado de uno de los campamentos. Un reguero de bordas o “quadras” se va extendiendo en el centro de los prados situados a lado y lado del camino. Se ven mujeres tejiendo calcetines y hombres durmiendo a la vez que guardan sus respectivos rebaños de vacas. Las pétreas y largas crestas del Posets y Las Espadas junto con las más proporcionadas de La Forqueta y de los Eristes se nos muestran soberbias y altívolas ante nuestros flipados ojos cuando llegamos a los Llanos de Viadós y empezamos a andar, menos los conductores, camino a Tabernés. Hay vacas en los prados que rodean el refugio. El Batoua, conocido en este país como Culfreda, preside majestuoso este frío valle.
Para conocer mejor el camino que tendremos que hacer mañana por la noche un grupo anda una hora hacia el Puerto de la Madera. Cuando regresa la comida-merienda-cena ya está preparada y el fuego enrojece e ilumina la fría estancia. El pastor se calienta y con un hablar rápido pero mesurado y amigal nos explica que guarda quince vacas en este terreno comunal. Por lo visto, la parte baja del valle es particular, en Gistaín hay casi ochocientas vacas, que en el invierno lo pasan muy mal para alimentar a tanta vaca y las tienen que tener dentro de las bordas, que el año pasado subió aquí un solo coche en el mes de enero, y tal y tal y tal … Nos abandona muy a su pesar … El Sol dora con sus últimos rayos la mole del Culfreda y nosotros meditamos alrededor del fuego las aventuras del Braxman entre los esquimales, las condiciones que le conducen a uno a tirar cocteles-molotov, las posibilidades de usar un piolet como arma defensiva, …
El sábado nos despertamos que son poco más de las tres de la mañana. El cielo sigue estrellado como ayer y una helada que te pone la piel de gallina cubre la tierra. Un vaso de leche chocolatada nos pone a buena temperatura.
Salimos a las cinco con pasos cortos y sólo los alargamos cuando nos llega un azote de aire frío procedente del Puerto de la Pez. A las seis y cuarto pasamos por la piedra que tiene pintado en rojo “camino del Puerto de la Madera” que está situada poco después de aquella que pone eso de “senda pirenaica”.
Empieza a clarear cuando subimos por una zona de hierba y matojos. Un gendarme de la cordillera que pasa a nuestra izquierda nos cautiva. Más tarde son las primeras luces del alba que pinta de oro viejo la falda y paredes del Culfreda y la larga cresta que desde éste desciende hacia el Puerto de la Madera. Por fin, y limitándonos a los elementos orográficos más inmediatos, ante nosotros las paredes cortadas a plomo de la Peña Blanca.
Nos paramos a desayunar -queso, chocolate, membrillo, fuet, bacon, jamón, higos, avellanas, pan, limonada, leche y litines- bajo el mismo puerto, en el lugar que nace el río, a las ocho y media. PK que hasta ahora a ido subiendo lentamente y animándose con mútua conversación con el Braxman dice que no tira y que se va a quedar en el puerto: va a ser el anuncio de un manifiesto, largo y doloroso suplicio.
Continuamos la fuerte subida por la hierba y tartera hasta el Puerto de la Madera. Llegamos en un cuarto de hora. Las penumbrosas y pálidas paredes de la Punta Fulsa tienen un aspecto muy invernal. De poniente a levante el Marboré y el Posets dominan, aunque lejanos, todo el paisaje. A medida que vamos superando la enfilada y ancha cresta del Cauarere van apareciendo detrás suyo los picos que escondía el Monte Perdido, los Astazus, el Vignemale coronado de nieve. PK y Braxman se quedan y los demás coronamos los 2901 metros a las diez y media. Casi sin pararnos y en una media hora más llegamos al Culfreda de 3034 metros sorteando las dificultades de su entretenida cresta unas veces por la vertiente española y las otras por la francesa.
Asímismo, la diferencia de color entre cada una de las vertientes es muy evidente. Por el francés los abetos remontan la ladera casi hasta nuestros pies y se descubren grandes manchas de nieve entre sus pobladas copas y se puede llegar a ver, incluso, un pueblo enblanquinado y un embalse de color sepia en medio de un general color oscuro. Por el español el único habitáculo es el refugio donde hemos dormido y todo lo demás son montañas pedregosas y afiladas, clapeadas de nieve en las paredes más resguardadas y bañadas por dos estanques inmersos en la penumbra: el de Ordiceto y los ibones de Bachimala.
Por lo que respecta a las cumbres, y en dirección E-S-W, la corta estancia en la cumbre me hace descubrir el Baliner, el Lostou, el Abeillé, el Pequeño y Gran Bachimala, la Punta del Sabre, los Gemelos, el Posets, Las Espadas, el Pavots, la Forqueta y el grupo de los Eristes, la Peña Blanca, las Tres Huelgas, la Punta Suelza, la Punta Fulsa, las montañas del cañón de Añisclo, las Tres Sorores, los Astazus y el Vignemale.
Bajamos, ahora siempre por el filo de la cresta hasta encontrarnos de nuevo con PK y el Braxman a eso de las doce del mediodía. En el descenso PK va acusando las punzadas y la asfixia producidas por la hernia de esófago. Para acabarlo de rematar no encontramos agua hasta que llegamos a la mitad del bosque. El sufrimiento moral y físico tanto de PK como de los que lo acompañamos es notable. Afortunadamente un azucarillo con nieve y después otro con agua ferruginosa le permiten hacer un gran erupto. Parece que le alivia algo y conseguir llegar fatigado al refugio a eso de las tres de la tarde sin haberse dado cuenta de nada de lo que le ha sucedido en todo este tiempo.
Comemos un poco, lo recojemos todo y nos las piramos. Los que bajan a pie se lo cojen con calma porque dicen que estan cascados pero resulta que cuando se les aparece un perro saben correr como el que más. Reencontramos al pastor de ayer y a la gente de Plan y de San Juan de Plan que regresan al pueblo con mulas cargadas de leña y burras que si no obedecen se las insulta con un clarito “burra del cojón” estrepitoso. En Plan la gente nos pregunta si hemos subido y si allí se pasa frío. En Sin nos repasan con una cara de curiosidad y extrañeza -vamos tres coches- muy inquietantes. Pero nos ofrecen la rectoría para que vayamos a dormir.
Cenamos en el comedor familiar del bar de la carretera de Plan. Nos sirven sopa, ensalada, verdura, tortilla, hígado, costillas y fruta todo por 300 pesetas mientras Braxman intenta convencernos de bajar el Fluvià con una balsa de madera hecha por nosotros mismos (Nota del traductor: como podeis claramente comprobar Braxman es, ni más ni menos, que el precursor del rafting) y PK se enrolla con lo de la universalidad de los sabadellenses. Entendemos la amabilidad con la que nos ha acogido esta gente cuando la señora del bar nos dice que tuvieron un maestro que era de Girona. Pobre hombre. ¡Qué destierro!
El domingo salimos a las siete y cuarto de Plan. Sólo encontramos un par de coches hasta La Foradada. En Arró un Sol redondo como una pelota reluciente pero que está difuminado por un cielo calichoso y que saca la nariz por encima de la montaña constituye el tema fotográfico de todos los objetivos exigentes del coche. En Barbastro acabamos las provisiones y hacemos la crónica del mercado musical.
Braxman sale el primero. No vemos por donde ha salido. Esperamos a que el semáforo se ponga verde y el urbano nos deje salir. Apretamos el acelerador a fondo y paramos en Monzón para considerar las posibles hipótesis más probables: Huesca o Lleida. Lo esperamos media hora y seguimos el camino. Paramos de nuevo en Las Balsas y esperamos infructuosamente una hora y media más. Durante este rato nos entretenemos a arreglar el reventón del Simca. Planteamos la hipótesis de que se hayan ido a Huesca y regresado por Fraga y la autopista o que simplemente se hayan ido hacia Girona sin parar. Desanimados proseguimos nuestro camino. En el área del Vallés telefoneamos y nos dicen tranquilamente que ellos ya han llegado. El hambre aprieta y les maldecimos los huesos. Cuando uno de los coches se para o se atrasa los otros siempre es esperan pero ya se sabe … la excepción confirma la regla … ¡Por algo es Braxman!
© Joan Fort i Olivella y traducido al castellano por Miquel J. Pavón i Besalú. Año 2.002.

2017 - Miquel Pavón