Blog de Miquel J. Pavón Besalú

Desvaríos escritos en cualquier hora intempestiva de la noche

Etiqueta: formas

Dent Blanche (4356 m)

“….. la exquisita belleza del Dent Blanche es más noble en formas que la del Weisshorn ….., parece sin duda la montaña más grandiosa de los Alpes”.
William HALL
dot Situación: Es un cuatromil de los Alpes suizos situado en la zona de Zermatt. Al igual que otros picos cercanos, el Dent Blanche se caracteriza por una sucesión de afiladas aristas separadas por difíciles e inóspitas paredes. A excepción del Cervino, es la montaña más impresionante de la zona con una apariencia poderosa y elegante desde todas sus vertientes.
dot Aproximación: Se puede llegar a la cumbre desde Les Haudéres, Ferpècle, Zermatt y Zinal.
dot Puntos de partida:
Les Haudéres (1443 m). Pueblo de montaña situado en una desviación del val d’Herens. Acceso por carretera desde Sitten/valle del Rhône (33 Km). Hay servicio de autobús. Tiene hoteles, pensiones, posadas y camping.
Ferpècle (1770 m). Es una pradera de altura en el valle al sureste de Les Haudéres. Acceso por carretera a 6 Km del hotel Col d’Hérens. Tiene servicio de autobús en verano. Hay un aparcamiento a tres kilómetros del hotel, al final de la pista, cerca de una estación eléctrica.
Zinal (1678 m). Situado en el valle de Anniviers que entra en el valle del Rhône al sur de Sierre. Está a 28 Km de Sierre. Hay servicio de autobús. Tiene hoteles, pensiones, posadas, camping y albergue juvenil.
Zermatt (1616 m). Es un pueblo en el que están prohibidos los coches situado en el final del valle suizo del Mattertal. Se accede en ferrocarril desde Visp. El aparcamiento para el coche está en Täsch a unos 5 Km. Hoteles, posadas, pensiones, hostal juvenil y camping.
dot Ruta normal:
Arista Sur (ruta Wandflue). AD (III). Hasta 35 grados de inclinación. Son unas 5 horas y unos 850 metros de desnivel desde el refugio Dent Blanche y unas 8 horas y unos 1670 metros de desnivel desde el refugio Schönbiel. Hay nieve hasta la arista y luego es mixto con predominio de la roca.
Desde el refugio Dent Blanche una arista lleva hasta el collado nevado del Wandfluelücke que también se accede a él desde el refugio Schönbiel. Hacia la mitad de la arista el Gran Gendarme cierra el paso. Se bordea con una travesía de dos largos por la cara este. Después de un desagradable corredor (equipado con estacas) se regresa de nuevo a la arista. El siguiente paso es un giro a la derecha por una travesía horizontal. Las rocas verticales que le siguen, que se evitan por la izquierda, son decisivas, esto sí, al estar resguardadas del Sol suelen tener una fina capa de hielo. Las dificultades en roca ya son menores a partir de aquí pero la arista puede presentar cornisas en la vertiente oriental de la sección de la cumbre.
dot Otras rutas:
Arista este (Viereselsgrat). D (III+). Hay unas 15 horas y unos 1500 metros de desnivel desde el refugio Mountet. Es una escalada de roca, mixto y hielo con algunas cornisas peligrosas.
Arista oeste (Ferpècle). D+ (secciones de IV). Son unas 7 horas y unos 850 metros de desnivel desde el pie de la arista. Escalada en roca y mixto.
Arista norte. MD+ (V+ y el paso clave A1). Son unas 10 horas y unos 820 de desnivel desde la base de la vía. Escalada mixta y de roca.
dot Refugios: refugio de la Dent Blanche (3507 m), refugio Schönbiel (2694 m), refugio Grand Mountet (2886 m) y vivac del Dent Blanche (3540 m).
dot GPS (WGS84): 32T 392675 5098933.
dot Mapas: Matterhorn (núm. 1347) y Evolène (núm. 1327), Suisstopo a escala 1/25000. Cervino, Breuil Cervinia (núm. 108). Instituto geográfico italiano a escala 1/25000.

Experiencia de un viaje retrospectivo desde el reino de los muertos

Estoy junto a la gran panza de la cara sur del Goldkappel, asegurado por mi compañero mediante la doble cuerda. Tanteo hacia arriba con la mano derecha y me agarro a una regleta de bordes afilados. Me alzo tirando de ella con precaución. Entonces oigo un crujido leve y siento cómo la presa cede algo. ¡¿Se rompe?! Siento una sacudida como si fuera una descarga eléctrica: ¡Me despeño, es el final ….! ¡¡No te caigas!! A la velocidad del rayo lanzo la mano en dirección a una escama minúscula que hay encima de mi, pero se astilla. La siguiente, la tercera, todas se rompen …..
Mis pies todavía descansan sobre sus presas debajo del extraplomo, pero las manos ya no tocan la roca. Un puño gigantesco tira de mi cuerpo hacia atrás. No debo dar una vuelta de campana, de espaldas no, no tengo que caer cabeza abajo. ¡Tengo que saltar lejos de la roca!
Todo mi ser se rebela contra esta idea descabellada y clama para no perder el leve contacto con la roca, para poder sujetarse todavía, para lograr salvarme. Pero mi instinto es más fuerte y me obliga a actuar. Me impulso con las piernas en dirección contraria a la pared. Por el aire, fuera, hacia el abismo terrible y despiadado …..
Comienza el atroz y vertiginoso viaje a los infiernos. Aún percibo por completo lo terrible de la situación y soy consciente de lo que sucede a mi alrededor: una breve detención. Comprendo que la primera clavija ha saltado. El segundo. Golpeo contra la roca y sigo resbalando hacia abajo. Todavía intento detenerme, aferrarme a ella, pero una fuerza primigenia sigue impulsándome incesantemente hacia abajo. Estoy perdido. Se acabó …..
Y de pronto ya no siento ningún miedo, el temor a la muerte me ha abandonado, todos los estímulos y las percepciones sensoriales han desaparecido. Sólo más vacío, una completa resignación dentro de mí y la noche a mi alrededor. De hecho ya no estoy “cayendo”, sino que floto suavemente sobre una nube por el espacio, liberado de mis ataduras a la tierra, redimido. ¿Nirvana ….?
¿He atravesado ya la puerta oscura que conduce al reino de los muertos? De repente llegan la claridad y el movimiento a la oscuridad que me rodea. Unas líneas se desprenden de las ondas de luz y sombra, vagas y difuminadas al principio, van adoptando ahora formas reconocibles: naturalistas – figuras y caras humanas, un entorno habitual desde hace mucho tiempo. Una película muda en blanco y negro centellea como si se proyectara sobre una pantalla interior. Yo me veo en ella como si fuera un espectador: me dirijo trotando a la tienda de la esquina con apenas tres años de edad. Las pequeñas manos sujetan firmemente la moneda que me ha dado mi madre para que me compre algunos dulces. Cambio de escena: siendo un niño pequeño, mi pierna derecha queda debajo de unos tablones que caen. Mi anciano abuelo, apoyado en un bastón, se esfuerza por levantar los tablones. Mi madre refresca y acaricia mi pie contusionado.
Dos sucesos éstos, de los que yo no me había acordado nunca más.
Centellean más imágenes de mi primera niñez, rápidamente cambiantes, fraccionadas, revueltas como si las viera a través de un caleidoscopio. La cinta de celuloide se ha roto: serpientes de luz atraviesan como relámpagos un fondo negro y vacío. Círculos de fuego, chispas que se esparcen, trémulos fuegos fatuos (¿Me golpearía el cráneo contra la pared?).
La cinta corre de nuevo, pero sus proyecciones ya no proceden de mi vida actual, y ya no me veo sobre la “pantalla” como un mero espectador inactivo. He salido de la película, ahora actúo por mi mismo, vivo y de carne y hueso sobre un escenario que se hace cada vez más grande. Soy un escudero con librea blasonada de pie en una gran sala de caballeros. Nobles en trajes de ceremonia, castellanas de punto en blanco, pajes. Las copas pasan de mano en mano, colorida animación.
Esto pasa como si hubiera sido segado. Nuevas imágenes turbulentas de ese tiempo tan lejano se sacuden convulsas. Ahora parece como si éstas se deshicieran de una cáscara y debajo aparece un motivo pleno de paz y sosiego: camino detrás de un arado de madera por una ancha y llana tierra de labor. Barcos de nubes navegan sobre mí.
Un abrupto fundido en negro al fragor de una batalla extraños jinetes salvajes de largas cabelleras hirsutas cargan al ataque, vuelan las jabalinas. Angustias mortales.
Y todo ello sin un sonido, fantasmal.
De pronto, un grito llega desde la lejanía: “¡Hias!” – y otra vez – “¡Hias, Hias! ¿Una llamada interior? ¿La de alguno de mis camaradas en el combate? Súbitamente dejan de existir la batalla de caballeros y las angustias de la muerte. Sólo paz a mi alrededor y unas rocas soleadas ante mis ojos que ya se han abierto. La película ha terminado, la claqueta se ha cerrado. La ventana abierta a las profundidades del pasado ha quedado nuevamente atrancada. Y una vez más el grito lleno de pánico: “¡Hias, Hias! ¿Estás herido? ¿Cómo estás?” La llamada viene de este mundo, viene de arriba, del amigo que me asegura.
¿Qué cómo estoy? De nuevo me encuentro en una situación peculiar. Cuelgo amarrado a dos cuerdas sobre el abismo como si fuera un saco de harina, me balanceo y me retuerzo en busca de aire. Entonces por fin comprendo que he superado una caída de 30 metros, que he retornado de un largo viaje retrospectivo por mi vida -¿También por una vida anterior?-, y que he regresado a mi cuerpo de nuevo …..
Cuando pienso de vez en cuando en esta dramática escalada en cabeza en la que la dama de la guadaña intentó atraparme en dos ocasiones, me llama la atención sobre todo la curiosa “película” que se proyectó durante la caída sobre una “pantalla interior”. Todavía resulta incomprensible que resurgieran acontecimientos sucedidos en mi niñez más temprana, cuando más o menos comenzaba a razonar. Pero la “historia” que se produjo a continuación, la cual reflejaba sucesos que tenían que haberse desarrollado hacía siglos en la vida de mis antepasados. ¿Eran simples y casuales productos de la fantasía, imágenes oníricas sin ninguna relación con la realidad, o eran recuerdos transmitidos genéticamente? Al menos es posible, incluso probable, que mis antepasados vivieran algo similar. ¿Reflejaban quizás experiencias reales vividas por ellos? ¿Impresiones perdurables almacenadas durante generaciones en las capas más profundas de la psique y transmitidas como una herencia desconocida en la relación sexual? ¿Acaso se rompió una válvula bajo la tremenda presión espiritual durante la caída, permitiendo que estas impresiones almacenadas ascendieran de nuevo hacia la consciencia por los sifones de lo subliminal? ¿Las enseñanzas de Buda sobre la reencarnación? Hay cosas entre el cielo y la tierra de las que los sabios nada quieren saber, pero sin embargo, poco a poco, habrán de ser reconocidas ……
Hias REBILSCH 

Guía alpina de Guadarrama

dot Tengo poco material de la Sierra de Guadarrama. De todas formas, pienso que más vale poco que nada. Así que lo poco que tengo realmente os lo pongo por si os puede servir de alguna ayuda. En primer lugar podeis ver una vista general de la Sierra.
La segunda foto corresponde, si no me equivoco, a la montaña conocida como Los Siete Picos (2127 m).
dot Relatos:
dot Crónica de una excursión al Peñalara (2430 m): “Del monte en la ladera por mi mano plantado tengo un huerto”.
dot Crónica de una excursión a la Bola del Mundo (2179 m): “En las vacaciones navideñas un invento para la posteridad”.
dot Crónica de una excursión al Yelmo (1727 m) en La Pedriza: “Carretera, carretera y Yelmo”.
dot Crónica de la travesía de la Cuerda Larga de Rascafría hasta Cotos pasando por el Nevero Alto (2139 m): “Cuando se hunde la estructura”.

 

diccionario de montaña

2017 - Miquel Pavón