Blog de Miquel J. Pavón Besalú

Desvaríos escritos en cualquier hora intempestiva de la noche

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Experiencia de un viaje retrospectivo desde el reino de los muertos

Estoy junto a la gran panza de la cara sur del Goldkappel, asegurado por mi compañero mediante la doble cuerda. Tanteo hacia arriba con la mano derecha y me agarro a una regleta de bordes afilados. Me alzo tirando de ella con precaución. Entonces oigo un crujido leve y siento cómo la presa cede algo. ¡¿Se rompe?! Siento una sacudida como si fuera una descarga eléctrica: ¡Me despeño, es el final ….! ¡¡No te caigas!! A la velocidad del rayo lanzo la mano en dirección a una escama minúscula que hay encima de mi, pero se astilla. La siguiente, la tercera, todas se rompen …..
Mis pies todavía descansan sobre sus presas debajo del extraplomo, pero las manos ya no tocan la roca. Un puño gigantesco tira de mi cuerpo hacia atrás. No debo dar una vuelta de campana, de espaldas no, no tengo que caer cabeza abajo. ¡Tengo que saltar lejos de la roca!
Todo mi ser se rebela contra esta idea descabellada y clama para no perder el leve contacto con la roca, para poder sujetarse todavía, para lograr salvarme. Pero mi instinto es más fuerte y me obliga a actuar. Me impulso con las piernas en dirección contraria a la pared. Por el aire, fuera, hacia el abismo terrible y despiadado …..
Comienza el atroz y vertiginoso viaje a los infiernos. Aún percibo por completo lo terrible de la situación y soy consciente de lo que sucede a mi alrededor: una breve detención. Comprendo que la primera clavija ha saltado. El segundo. Golpeo contra la roca y sigo resbalando hacia abajo. Todavía intento detenerme, aferrarme a ella, pero una fuerza primigenia sigue impulsándome incesantemente hacia abajo. Estoy perdido. Se acabó …..
Y de pronto ya no siento ningún miedo, el temor a la muerte me ha abandonado, todos los estímulos y las percepciones sensoriales han desaparecido. Sólo más vacío, una completa resignación dentro de mí y la noche a mi alrededor. De hecho ya no estoy “cayendo”, sino que floto suavemente sobre una nube por el espacio, liberado de mis ataduras a la tierra, redimido. ¿Nirvana ….?
¿He atravesado ya la puerta oscura que conduce al reino de los muertos? De repente llegan la claridad y el movimiento a la oscuridad que me rodea. Unas líneas se desprenden de las ondas de luz y sombra, vagas y difuminadas al principio, van adoptando ahora formas reconocibles: naturalistas – figuras y caras humanas, un entorno habitual desde hace mucho tiempo. Una película muda en blanco y negro centellea como si se proyectara sobre una pantalla interior. Yo me veo en ella como si fuera un espectador: me dirijo trotando a la tienda de la esquina con apenas tres años de edad. Las pequeñas manos sujetan firmemente la moneda que me ha dado mi madre para que me compre algunos dulces. Cambio de escena: siendo un niño pequeño, mi pierna derecha queda debajo de unos tablones que caen. Mi anciano abuelo, apoyado en un bastón, se esfuerza por levantar los tablones. Mi madre refresca y acaricia mi pie contusionado.
Dos sucesos éstos, de los que yo no me había acordado nunca más.
Centellean más imágenes de mi primera niñez, rápidamente cambiantes, fraccionadas, revueltas como si las viera a través de un caleidoscopio. La cinta de celuloide se ha roto: serpientes de luz atraviesan como relámpagos un fondo negro y vacío. Círculos de fuego, chispas que se esparcen, trémulos fuegos fatuos (¿Me golpearía el cráneo contra la pared?).
La cinta corre de nuevo, pero sus proyecciones ya no proceden de mi vida actual, y ya no me veo sobre la “pantalla” como un mero espectador inactivo. He salido de la película, ahora actúo por mi mismo, vivo y de carne y hueso sobre un escenario que se hace cada vez más grande. Soy un escudero con librea blasonada de pie en una gran sala de caballeros. Nobles en trajes de ceremonia, castellanas de punto en blanco, pajes. Las copas pasan de mano en mano, colorida animación.
Esto pasa como si hubiera sido segado. Nuevas imágenes turbulentas de ese tiempo tan lejano se sacuden convulsas. Ahora parece como si éstas se deshicieran de una cáscara y debajo aparece un motivo pleno de paz y sosiego: camino detrás de un arado de madera por una ancha y llana tierra de labor. Barcos de nubes navegan sobre mí.
Un abrupto fundido en negro al fragor de una batalla extraños jinetes salvajes de largas cabelleras hirsutas cargan al ataque, vuelan las jabalinas. Angustias mortales.
Y todo ello sin un sonido, fantasmal.
De pronto, un grito llega desde la lejanía: “¡Hias!” – y otra vez – “¡Hias, Hias! ¿Una llamada interior? ¿La de alguno de mis camaradas en el combate? Súbitamente dejan de existir la batalla de caballeros y las angustias de la muerte. Sólo paz a mi alrededor y unas rocas soleadas ante mis ojos que ya se han abierto. La película ha terminado, la claqueta se ha cerrado. La ventana abierta a las profundidades del pasado ha quedado nuevamente atrancada. Y una vez más el grito lleno de pánico: “¡Hias, Hias! ¿Estás herido? ¿Cómo estás?” La llamada viene de este mundo, viene de arriba, del amigo que me asegura.
¿Qué cómo estoy? De nuevo me encuentro en una situación peculiar. Cuelgo amarrado a dos cuerdas sobre el abismo como si fuera un saco de harina, me balanceo y me retuerzo en busca de aire. Entonces por fin comprendo que he superado una caída de 30 metros, que he retornado de un largo viaje retrospectivo por mi vida -¿También por una vida anterior?-, y que he regresado a mi cuerpo de nuevo …..
Cuando pienso de vez en cuando en esta dramática escalada en cabeza en la que la dama de la guadaña intentó atraparme en dos ocasiones, me llama la atención sobre todo la curiosa “película” que se proyectó durante la caída sobre una “pantalla interior”. Todavía resulta incomprensible que resurgieran acontecimientos sucedidos en mi niñez más temprana, cuando más o menos comenzaba a razonar. Pero la “historia” que se produjo a continuación, la cual reflejaba sucesos que tenían que haberse desarrollado hacía siglos en la vida de mis antepasados. ¿Eran simples y casuales productos de la fantasía, imágenes oníricas sin ninguna relación con la realidad, o eran recuerdos transmitidos genéticamente? Al menos es posible, incluso probable, que mis antepasados vivieran algo similar. ¿Reflejaban quizás experiencias reales vividas por ellos? ¿Impresiones perdurables almacenadas durante generaciones en las capas más profundas de la psique y transmitidas como una herencia desconocida en la relación sexual? ¿Acaso se rompió una válvula bajo la tremenda presión espiritual durante la caída, permitiendo que estas impresiones almacenadas ascendieran de nuevo hacia la consciencia por los sifones de lo subliminal? ¿Las enseñanzas de Buda sobre la reencarnación? Hay cosas entre el cielo y la tierra de las que los sabios nada quieren saber, pero sin embargo, poco a poco, habrán de ser reconocidas ……
Hias REBILSCH 

Guía alpina de los Pirineos

dot Los Pirineos son un conjunto montañoso que forma el istmo de la península Ibérica. La cordillera va desde el Mar Mediterráneo al Cantábrico con numerosas cumbres de más de 3000 metros. Al Norte del macizo está Francia y al sur España. Enclavado casi en el centro del macizo hay un pequeño país rodeado de montañas: Andorra. El nombre del macizo proviene de la época romana que describe etimológicamente muy bien sus características alpinas que se pueden presentar en cuestión de minutos en un mismo día: “piri” = fuego + “neos” = nieve.
En la cordillera hay algo más de un centenar de cumbres que superan los 3000 metros y según sea el autor puede añadir o quitar alguna sin que exista un consenso. No pretendo imponer mi lista por lo que seguramente la que expongo estará sujeta a modificaciones a medida que visite las diferentes zonas y lo vaya comprobando personalmente.

brecha de Rolando

dot Foto: Vista de la brecha de Roland.
dot Información de refugios: Refugios de montaña.
dot Excursiones y paseos familiares: ¡¡¡ Sencillamente sublime !!!!!
dot Alojamientos: Turismo rural de Navarra.

 

LOS TRESMILES DE LOS PIRINEOS

GRUPO BALAÏTOUS – INFIERNO – ARGUALAS
dot Balaïtous 3144 Pico principal
dot Torre de Costerillou 3049 Pico secundario
dot Aguja d’Ussel 3022 Pico secundario
dot Aguja Cadier 3022 Pico secundario
dot Frondella Norte 3062 Pico secundario
dot Frondella Noroeste 3071 Pico principal
dot Frondella central 3055 Pico secundario
dot Frondella Suroeste 3001 Pico principal
dot Gran Facha 3005 Pico principal
dot Infierno occidental (I) 3073 Pico principal
dot Infierno central (II) 3073 Pico principal
dot Infierno oriental (III) 3076 Pico principal
dot Arnales 3006 Pico principal
dot Aguja de Pondiellos 3011 Pico secundario
dot Garmo Negro 3051 Pico principal
dot Antecima norte del Algas 3032 Pico secundario
dot Algas 3036 Pico principal
dot Argualas 3046 Pico principal
GRUPO VIGNEMALE
dot Pique Longue / Grand Vignemale 3298 Pico principal
dot Aguja inferior del Clot de la Hount 3043 Pico secundario
dot Aguja superior del Clot de la Hount 3115 Pico secundario
dot Clot de la Hount 3289 Pico principal
dot Cerbillona 3247 Pico principal
dot Aguja SW del Cerbillona 3051 Pico secundario
dot Pico Central 3235 Pico principal
dot Montferrat 3219 Pico principal
dot Punta superior del Tapou 3132 Pico secundario
dot Punta inferior del Tapou 3124 Pico secundario
dot Grand Tapou 3150 Pico principal
dot Pic du Milieu 3130 Pico principal
dot Piton Carré 3197 Pico principal
dot Punta Chausenque 3204 Pico principal
dot Espalda Chausenque 3154 Pico secundario
dot Petit Vignemale 3032 Pico principal
GRUPO MONTE PERDIDO
dot Gabietou Occidental 3034 Pico principal
dot Gabietou Oriental 3031 Pico principal
dot Taillón 3144 Pico principal
dot Casco del Marboré 3006 Pico principal
dot Torre del Marboré 3009 Pico principal
dot Espalda del Marboré 3073 Pico principal
dot Pico Occidental de la Cascada 3095 Pico principal
dot Pico Central de la Cascada / Pico Brulle 3106 Pico principal
dot Pico Oriental de la Cascada 3161 Pico principal
dot Pico Marboré 3248 Pico principal
dot Astazou Occidental 3012 Pico principal
dot Astazou Oriental 3071 Pico principal
dot Cilindro de Marboré 3328 Pico principal
dot Pitón del Cilindro 3194 Pico secundario
dot Dedo del Monte Perdido 3188 Pico secundario
dot Monte Perdido 3355 Pico principal
dot Punta de las Escaleras 3027 Pico secundario
dot Soum de Ramond 3254 Pico principal
dot Espalda de Esparets 3077 Pico secundario
dot Pico NW Baudrimont 3045 Pico principal
dot Pico SE Baudrimont 3026 Pico principal
dot Punta de las Olas 3002 Pico principal
GRUPO LA MUNIA
dot Pico Heid 3022 Pico principal
dot Troumouse 3085 Pico principal
dot Sierra Morena 3090 Pico principal
dot Pequeña Munia 3096 Pico secundario
dot La Munia 3133 Pico principal
dot Robiñera 3003 Pico principal
GRUPO NÉOUVIELLE – PIC LONG
dot Néouvielle 3091 Pico principal
dot Ramougn 3011 Pico principal
dot Pic des Trois Conseillers 3039 Pico principal
dot Turon de Néouvielle 3035 Pico principal
dot Punta Reboul-Vidal 3007 Pico secundario
dot Pale de Crabounouse 3021 Pico principal
dot Pico de Bugarret 3031 Pico principal
dot Dent d’Estibère Male 3017 Pico principal
dot Aguja Tourrat 3014 Pico secundario
dot Pico Maubic 3058 Pico secundario
dot Pic Long 3192 Pico principal
dot Aguja Badet 3135 Pico secundario
dot Pico Badet 3160 Pico principal
dot Pico Maou 3074 Pico principal
dot Campbieil 3173 Pico principal
dot Estaragne 3006 Pico principal
GRUPO CULFREDA – BACHIMALA
dot Lustou 3023 Pico principal
dot Pico NE del Culfreda 3032 Pico secundario
dot Pico Central de Culfreda 3028 Pico secundario
dot Culfreda 3034 Pico principal
dot Pico del Puerto de la Pez 3024 Pico principal
dot Pico de la Pez 3024 Pico principal
dot Abeille 3029 Pico principal
dot Pico de Marcos Feliu 3057 Pico principal
dot Pequeño Bachimala 3061 Pico secundario
dot Punta del Ibón 3100 Pico secundario
dot Punta Ledormeur 3120 Pico principal
dot Gran Bachimala – Schrader 3177 Pico principal
dot Punta del Sabre 3136 Pico principal
GRUPO POSETS – ERISTE
dot Pico de los Veteranos 3125 Pico principal
dot Pico de los Gemelos Ravier 3160 Pico principal
dot Posets 3375 Pico principal
dot Pico inferior de la Paúl 3073 Pico secundario
dot Pico de la Paúl 3078 Pico principal
dot Bardamina 3079 Pico principal
dot Diente de Llardana 3085 Pico principal
dot Tuqueta Roya 3273 Pico secundario
dot Tuca de Llardaneta 3311 Pico principal
dot Las Espadas 3332 Pico principal
dot Tuca del Forao de la Neu 3080 Pico secundario
dot Pavots 3121 Pico principal
dot Diente Royo 3010 Pico secundario
dot La Forqueta 3022 Pico principal
dot Turets – Punta SE de la Forqueta 3011 Pico secundario
dot Beraldi 3025 Pico principal
dot Gran Pico de Eriste 3053 Pico principal
dot Eriste Sur 3045 Pico principal
GRUPO CLARABIDE – PERDIGUERO – BOUM
dot Pico Occidental de Clarabide 3008 Pico secundario
dot Clarabide 3020 Pico principal
dot Gías 3011 Pico principal
dot Pico Oriental de Clarabide 3012 Pico secundario
dot Pico de Saint-Saud 3003 Pico principal
dot Camboué 3043 Pico principal
dot Punta Lourde-Rocheblave 3104 Pico secundario
dot Torre Armengaud 3114 Pico secundario
dot Gourgs Blancs 3129 Pico principal
dot Pico del Port d’Oô – Jean Arlaud 3065 Pico principal
dot Belloc 3008 Pico principal
dot Punta Belloc Central 3006 Pico secundario
dot Punta Belloc Sur 3007 Pico secundario
dot Spijeoles 3065 Pico principal
dot Gourdon 3034 Pico principal
dot Pico Audoubert 3045 Pico secundario
dot Cap dera Baquo Occidental 3097 Pico secundario
dot Cap dera Baquo Oriental 3103 Pico secundario
dot Seil dera Baquo 3110 Pico principal
dot Pequeño Pico del Portillón 3000 Pico secundario
dot Pico del Portillón d’Oô – Ollivier 3050 Pico principal
dot Hito W del Perdiguero 3176 Pico secundario
dot Perdiguero 3222 Pico principal
dot Hito E del Perdiguero 3170 Pico secundario
dot Gran Quayrat 3060 Pico principal
dot Lézat 3107 Pico principal
dot Aguja superior de Lézat 3069 Pico secundario
dot Aguja Central NW de Lézat 3058 Pico secundario
dot Aguja Central SE de Lézat 3058 Pico secundario
dot Aguja inferior de Lézat 3023 Pico secundario
dot Punta Lacq 3010 Pico secundario
dot Punta Mamy 3048 Pico secundario
dot Crabioules Occidental 3106 Pico principal
dot Crabioules Oriental 3116 Pico principal
dot Aguja de Literola 3028 Pico secundario
dot Punta de Lliterola 3132 Pico principal
dot Pico Royo 3121 Pico principal
dot Tuca de Literola 3095 Pico secundario
dot Aguja de Jean Garnier 3025 Pico secundario
dot Tusse de Remuñe 3041 Pico secundario
dot Pico Rabadá 3045 Pico secundario
dot Pico Navarro 3043 Pico secundario
dot Maupas 3109 Pico principal
dot Boum 3006 Pico principal
GRUPO MALADETA – ANETO
dot Gendarme de Alba 3054 Pico secundario
dot Pico de Alba 3118 Pico principal
dot Diente de Alba 3136 Pico principal
dot Muela de Alba 3118 Pico secundario
dot Punta Delmás 3170 Pico secundario
dot Maladeta Occidental III – Pico Mir 3185 Pico principal
dot Maladeta Occidental II – Pico Sayó 3220 Pico principal
dot Pico Le Bondidier 3185 Pico principal
dot Maladeta Occidental I – Pico Cordier 3254 Pico principal
dot Pico del Collado de la Rimaya 3265 Pico secundario
dot La Maladeta 3308 Pico principal
dot Pico Abadías 3279 Pico secundario
dot Gendarme Schmidt-Endell 3335 Pico secundario
dot Pico Maldito 3350 Pico principal
dot Aguja Haurillon 3075 Pico secundario
dot Aguja de Cregüeña 3043 Pico secundario
dot Aguja Juncadella 3021 Pico secundario
dot Aragüells 3037 Pico principal
dot Punta Astorg 3355 Pico principal
dot Pico del Medio 3346 Pico principal
dot Coronas 3293 Pico principal
dot Tuc del Collado de Coronas 3286 Pico secundario
dot Punta Oliveras-Arenas 3298 Pico secundario
dot Aneto 3404 Pico principal
dot Aguja Daviu 3350 Pico secundario
dot Aguja Escudier 3315 Pico secundario
dot Aguja Franqueville 3065 Pico secundario
dot Aguja Tchihatcheff 3052 Pico secundario
dot Aguja Argarot 3035 Pico secundario
dot Espalda del Aneto – Cap de los 5 hermanos Cadier 3350 Pico principal
dot Punta de la brecha de Tempestades 3274 Pico secundario
dot Tempestades 3290 Pico principal
dot Forca Estasen 3028 Pico secundario
dot Gendarme de Salenques 3111 Pico secundario
dot Primer resalte de Salenques 3127 Pico secundario
dot Segundo resalte de Salenques 3148 Pico secundario
dot Margalida 3241 Pico principal
dot Punta de la brecha de Russell 3192 Pico secundario
dot Russell 3207 Pico principal
dot Antecima SE de Russell 3205 Pico secundario
dot Aguja S de Russell 3146 Pico secundario
dot Punta Oriental de Russell 3034 Pico secundario
dot Aguja SW de Russell 3029 Pico secundario
dot Tuca de las Culebras 3062 Pico principal
dot Pico de Vallibierna 3067 Pico principal
dot Tuc de Mulleres 3010 Pico principal
macizo del Besiberri
dot Besiberri Nord 3008 Pico principal
dot Besiberri Sud 3034 Pico principal
dot Coma Lo Forno 3029 Pico principal
dot Punta Alta de Comalespada 3015 Pico principal
Macizo de la Pica d'Estats
dot Sotllo 3072 Pico principal
dot Montcalm 3077 Pico principal
dot Pic de Verdaguer 3159 Pico principal
dot Pica d’Estats 3169 Pico principal
dot Punta Gabarró 3114 Pico secundario
dot Pic Rodó de Canalbona 3004 Pico secundario

 

diccionario de montaña

La ruta del oso chiquito por la calzada helada

UNA TRAVESÍA INVERNAL POR EL PARQUE NACIONAL DE OULANKA (Finlandia)

Noitarumpu

“Las brisas del Amanecer tienen mucho que contarte.
Debes preguntarte lo que verdaderamente quieres saber.
No te entretengas entre los dos mundos.
Las dos puertas ya están abiertas”.
 
Cántico de los bruj@s Sami mientras tocaban el Noitarumpu (En el s.XI eran considerados indiscutibles expertos en las artes ocultas, la brujería, la adivinación y la hechicería).
 
Sábado, día 17 de diciembre del 2005.
 
El pronóstico del tiempo es que va a hacer la noche más fría del año. Llamo al mediodía a Josep para decirle que iremos mi hijo y yo con el grupo de excursión al Bassegoda que organiza el Centre Excursionista de Banyoles. Le comento que será la noche más fría del año y me contesta con su habitual despreocupación ……
– “Ya sabes como son estos del tiempo siempre exageran”.
Ellos saldrán a las 4 de la tarde pero nosotros dos iremos más tarde porque tenemos una comida familiar. El amigo de mi hijo y su padre tienen pensado añadirse al día siguiente por la mañana porque no les gusta quedarse a dormir. No tienen buen equipo para dormir con tanto frío.
Después de comer me voy un rato a casa a preparar la comida y a organizar todas las cosas. Lo coloco todo en la furgoneta. Cuando termino voy a buscar a Néstor a casa de su abuela. Me lo encuentro impaciente porque sus primos se fueron poco antes al reparto de juguetes que organiza un centro comercial de una conocida marca comercial.
Nosotros encarrilamos hacia Banyoles. Cuando pasamos por Besalú Néstor quiere saber el por qué coincide el nombre del pueblo con el de mi segundo apellido y el de su abuela. Seguramente es porque nuestros antepasados procedían de ese pueblo, le explico. Eso le entusiasma. Se imagina que el pueblo algún día será suyo y que sus antepasados construyeron las primeras casas. Ideas de niño ….. Pasamos por Montagut. Con una noche cerrada y circulando por un valle solitario llegamos a Sadernes. Es un pueblo casi de risa porque sólo hay una iglesia y una casa, comenta el niño. Más de risa va a ser la estrecha pista forestal que nos conducirá hasta el valle de Riu donde tenemos pensado pernoctar. Charlando y charlando se nos pasa rápida la media hora de estrecheces y dificultades.
Llegando nos encontramos a un grupo reducido si lo comparamos con los años anteriores. No nos encontramos la gran tienda que habitualmente se coloca como centro de reunión. Eso sí, nos encontramos tres chispeantes fuegos muy bien alimentados con leña recién recogida del bosque. Y también nos dan la buena notícia que mañana habrá para comer un arroz que se preparará para todos. Así, pues, podemos comernos toda la comida ya preparada para la cena. Lo vamos calentando todo en las brasas y poco tarda en desaparecer la tortilla de patatas y el pescado. Como la cuestión es que el frío arrecia de verdad y no es que haya mucha conversación pronto todo el mundo se dirije hacia el confort del saco de dormir. Dejo a Néstor que juegue un rato y regreso un último rato al calor del fuego. Cuando llego a la furgoneta me lo encuentro dormido con la máquina entre las manos. Está visto que le pudo más el sueño que las ganas de jugar. Yo me acurruco en mi saco de dormir y dejo una ventana abierta para seguir contemplando la Luna mientras me quedo absorto en mis pensamientos.
 
Domingo, día 18 de diciembre del 2005.
 
-7 grados centígrados. Aunque me he ido despertando varias veces he dormido muy bien. Lo primero que veo al abrir los ojos es la cara de Josep mirando por la ventana. Su maliciosa sonrisa da a entender lo agusto que estamos. Me advierte que ya son las 8:30 y que ya tendríamos que empezar a espavilarnos. Fuera la mañana está muy fría pero dentro de la furgoneta tenemos la calefacción puesta desde hace un rato y se está muy bien.
Pronto desayunamos y nos preparamos para la excursión. La cuestión es que Néstor se ha levantado con un poco de dolor de cabeza y el ver que su amigo no llega por la mañana lo acaba de desanimar. Hacemos la primera parte de la ascensión hasta llegar a la cresta. Una vez allí como no se acaba de encontrar bien del todo decidimos regresar y no acabar la excursión hasta la cumbre del Bassegoda. El resto del grupo continuará hasta la cumbre. Nosotros bajamos tranquilamente charlando y a la hora llegamos al punto de partida situado en los Plans de Riu. Acabaremos de descansar el resto de la mañana y esperaremos a comer el arroz prometido que sale bastante bueno. Una vez nos hemos hartado de comer coca entra el frío de la tarde y tardamos poco en marchar de nuevo a casa.
Debido a las estrecheces de la pista tenemos serios problemas para cruzarnos con otro vehículo que justo sube cuando nosotros bajamos hacia Sadernes. La cara de enfado del otro conductor es mayúscula cuando ve que detrás nuestro bajan otros cuatro o cinco coches más. No tiene más remedio que hacer él las maniobras para apartarse. Después de algo más de media hora de sube y baja consigue medio apartarse lo suficiente para que podamos pasar todos.
 
Martes, día 20 de diciembre del 2005.
 
Por la mañana recibo un mensaje al móvil. Me dicen de la agencia que no se ha podido pagar el hotel de Madrid para la noche del día 25 de diciembre y es que resulta que puse el número de una tarjeta Visa de débito en lugar de una de crédito cosa que hace que el sistema no sepa, o no quiera, cobrar. Pues nada le digo al chico de la agencia el nuevo número de la tarjeta de crédito y asunto solucionado. De todas formas ya podrían poner un aviso en la web y ahorrar problemas a la gente …. ¡¡¡¡¡ Digo yo !!!!!
Por la tarde hablo con Carolina de Tierras Polares y me dice que me acaba de mandar por mensajero los billetes de avión, contrato y póliza de seguro de la Ruta del Oso por el parque Nacional de Oulanka en Finlandia y que ellos tienen programado entre sus ofertas y a la que yo me he apuntado. También he concretado el material que ellos prestan y el que llevaré yo. ¡¡¡¡¡¡¡ Estupendo !!!!!!! Parece que ya todo está preparado para la marcha y no queda ningún detalle pendiente.
 
Miércoles, día 21 de diciembre del 2005.
 
No llegan los billetes ni nada de nada.
 
Jueves, día 22 de diciembre del 2005.
 
No llegan los billetes ni nada de nada. Por la mañana llamo a los mensajeros. Me dicen que efectivamente esta mi sobre en camino pero que está perdido entre tanto regalo de Navidad y que andan desbordados. Me aseguran que lo van a buscar y que me dicen algo al respecto. Llamo a Carolina de Tierras Polares y me dice que también va a insistir por su parte a ver si entre los dos conseguimos solucionar el tema. Al cabo de varias horas me llaman de la empresa de mensajería y me aseguran que me lo entregan esa misma tarde. Por fin han localizado el paradero misterioso de mi sobre en el que va la documentación y los billetes de avión. Efectivamente, pocos minutos antes de las ocho de la noche aparece el mensajero por mi casa y me lo entrega todo. ¡¡¡¡¡¡¡¡¡ Bufffffffffffff !!!!!!!!, ¡¡¡¡¡¡¡ Qué respiro !!!!!!!. Llamo inmediatamente a Carolina para decirle que todo está solucionado. Creo que da un suspiro de alivio mayor que el mío.
 
Domingo, día 25 de diciembre del 2005.
 
Por la mañana toca hacer las mochilas. Voy punteando cosa por cosa todo lo que hay que llevar. No sé porqué tengo el convencimiento que habrá que llevar todos los días todo el equipo. Procuro ahorrar el máximo peso y espacio posible. Luego va a resultar que no es así. En la cabaña que estaremos el primer y último día con algo más de confort se podría haber dejado cosas sin necesidad de llevarlas todos los días. Así que se hubiera podido cargar con algo más de ropa, por ejemplo. Pero tanto da porque una vez terminada la travesía tampoco he llegado a echar de menos nada en especial así que lo llevado ha sido más que suficiente.
Después de la comida familiar de Navidad: rumbo aeropuerto de Barcelona para ir a dormir a Madrid.
A la chica que factura las mochilas en Barcelona para ir a Madrid se lo digo una y mil veces que solo quiero enviarlas a Madrid porque me hacen falta para pasar la noche. La verdad es que no se entera y no se entera o no se quiere enterar ….. Total, escribe y escribe en el ordenador. Imprime etiquetas que luego rompe. Al final opta por hacer una etiqueta a mano y …. se le rompe la goma. Necesita hacer otra etiqueta. Así que con mala letra y con una cara de malas pulgas impresionante, sin mediar palabra, le pone una cochambrosa etiqueta a las mochilas. ¿Qué pasa? Pues lo que era de temer ….. Al llegar a Madrid las mochilas no aparecen. En el reclamo de equipaje dicen que en el ordenador indica que …. ¡¡¡¡¡ Estan facturadas a Amsterdam !!!!!!!! Mira que te mira en la pantalla y con mucha amabilidad me dice el responsable que las mochilas estan en una terminal de tránsito para enviarlas a Amsterdam al día siguiente y que si las reclamamos pueden tardar cosa de cuatro o cinco horas en llegar. ¡Vaya que llego antes si las voy a buscar a pie que si me espero a que el sistema me las devuelva!. Llorándole un poco y dado que ya son altas horas de la noche las pide urgentemente por teléfono. He conocido a dos miembros que van a formar parte del grupo, David y Alfonso, justo donde se recojen las maletas. Ellos se esperan amablemente a que se resolviera el problema de las mochilas pero les digo que se vayan a descansar al hotel una vez ya sé que las han reclamado y están de camino. La verdad es que al cabo de poco rato aparecen. Eso sí le agradezco amablemente al empleado el gran esfuerzo realizado por la compañía antes de ir a dormir.
 
Lunes, día 26 de diciembre del 2005.
 
Hemos quedado a las 7 de la mañana en el terminal del aeropuerto de Madrid todos los componentes del grupo. Al final seremos nueve: el guía de la expedición de la empresa Tierras Polares Jaime B. y el resto de los componentes del grupo David (de Sabadell), Jaime (de Barcelona), Ángel (de Madrid), Alfonso (de Alicante), Manolo (español afincado en Munich), Rosa (española afincada en Munich), Adriana (de Aguascalientes, México) y yo (de Girona). Estos negocios de Internet hace que se organicen grupos de lo más variado que uno se pueda imaginar.

mapa del centro de Finlandia

Una vez nos hemos presentado brevemente ya aflora cierto nerviosismo. Yo no me enteré que tenía que llevar una segunda mochila pequeñita para llevar un mínimo de equipo para pasar un día en el caso que haya algún percance con los bultos que se facturaran así que me atendré a las posibles consecuencias. Se redistribuyen los equipajes y se reparte el material personal a cada uno en especial las botas y parkas. La idea es llevar el máximo como equipaje de mano y procurar facturar lo mínimo posible para procurar preveer posibles problemas con las maletas. La cuestión es que al final hay que facturar trece grandes bultos porque es imposible materialmente llevarlo todo en la mano. Nos abandonamos a la suerte y a la eficacia de los servicios aeroportuarios. Pero aparece un problema de última hora: no encontramos los billetes de Jaime por ningún lado. Mira aquí, mira allá y nada de nada. Pensando, pensando se llega a la conclusión que deben de estar por casa. Mal asunto. No habrá más remedio, al final, que comprar otros billetes y a la vuelta pedir el reembolso de los billetes extraviados caso que se encuentren. No es plan quedarse en Madrid en estas circunstancias.
El viaje es mas bien aburrido aunque no deja de ser entretenido con tanto trasbordo. La ruta la hacemos de Madrid a Amsterdam, de Amsterdam a Helsinki y de Helsinki a Kuusamo. Iberia no te da ni las gracias pero los de Finnair tienen el detalle de darnos algo de comer en cada trayecto. Lo malo es que dan un arroz y pollo con una salsa al curry que acabas necesitando beberte dos coca colas para que te pase el picor de garganta. Ahora entiendo porque casi todos se piden para beber una botellita de vino navarro.
Lo que realmente sorprende cuando llegas a Finlandia es que a eso de las tres de la tarde ya se hace de noche. Lo que realmente no sorprende nada cuando llegas a Finlandia es que de trece bultos solo llegan once. Yo siempre he pensado que soy una persona algo inteligente y me cuesta bastante hacer todos los trasbordos en esos complicados aeropuertos internacionales. Por lo tanto, una maleta que no piensa creo que le es mucho más difícil saber encontrar el mismo camino que debo hacer yo. Resumiendo: la cara de enfado de David es para grabarla en video porque un bulto de los que falta es su mochila. El otro bulto que falta es el petate de Alfonso que se lo toma con mucha más filosofía. Ayer ellos tuvieron más suerte en Madrid con las mochilas y hoy les ha tocado a ellos la mala suerte. Creo que para los próximos viajes de avión que haga me plantearé muy en serio llevar en el bolsillo unos calzoncillos de repuesto para solventar las pérdidas de equipaje. Mi hermana me sugirió la idea de ponértelos al día siguiente del revés ….. jejejejeje. Y es que las compañías de avión además de dar tan prolija información sobre seguridad deberían añadir algunos consejos de este estilo para el caso que te pierdan el equipaje. En mi caso, al llegar a Madrid, me supieron informar. No me daban la mochila pero estaba acotado el problema. Ahora la cosa tenía aspecto más complicado porque no eran capaces de decir nada. Los ordenadores no facilitaban información de ninguna clase al respecto. Como hoy ya no llegará otro vuelo de Helsinki es imposible que lleguen los bultos que faltan más tarde. Así que no hubo más remedio que cargar las cosas en un pequeño autobús y nos dirijimos a Kitkajoen donde nos esperaba nuestra cabaña equipada con servicios y sauna.

Kitkajoen
Kitkajoen

Al llegar a la cabaña hay un rato de relajo. Más o menos todos empiezan a organizarse la estancia. Jaime B., el guía, nos da la primera lección: ¿Cómo se hace una sauna finlandesa?. El tema va que primero la sauna tiene que estar a temperatura. Una vez la sauna ya está preparada entras en ella y te das un buen sofocón de calor. Cuando ya no aguantas más el tema está en salir a la nieve y darse un revolcón en ella para entrar rápidamente de nuevo a la sauna y coger temperatura de nuevo rápidamente. El proceso se repite tantas veces como guste el consumidor. Asímismo, aclara que se puede hacer con ropa interior, bañador o desnud@. Y ya puesto en alforjas, cuenta que hubo un año que un marido al ver a su esposa desnuda por la nieve casi le da un desmayo ….. Y es que en estas tierras un@ pierde la noción básica de casi todo ….. jejejejejejeje seguro que tod@s los componentes del grupo estarían encantados de las vistas a excepción del marido ¡¡¡¡¡ claro!!!!!. En fin, acaba diciendo que es voluntario y que cada un@ haga lo que le venga en gana.

 
sauna finlandesa

Ya durante la cena se hacen las parejas para llevar las pulkas, que son los trineos que se van a arrastrar. Jaime B. explica que es casi lo mismo una pareja de hecho que una pareja de pulka. Y es así porque las parejas de hecho tarde o temprano se enfadan entre sí y las parejas de pulka más temprano que tarde acaban enfadándose entre sí. Y no es para menos porque el peso que hay que arrastrar es impresionante. Menos mal que David anda muy eufórico hoy. Cada vez que se dice quien quiere llevar algo del material común se presta muy animosamente a llevarlo. Jaime, pareja de pulka de David, no aplaude tan entusiásticamente el peso que poco a poco se acumula en su pulka. Con un ambiente animado y una buena tertulia acaba el día y todos van desfilando poco a poco a dormir.
 
Martes, día 27 de diciembre del 2005. Kitkajoen.
Coordenadas GPS [Datum WGS84]: 35 W 596090 7354455 257m 27-12-05 09:51

Kitkajoen

El horno no está para bollos. Nos faltan dos bultos todavía. Jaime B. se pone a primera hora a gestionar su localización. Jaime ha dejado a su compañero de pulka David unos calzoncillos limpios porque está sin mochila todavía. Así que el día va a transcurrir mas bien tranquilo. Aprovechamos para dar un paseo por los alrededores para familiarizarnos con el equipo de abrigo y manejarnos con las raquetas. Más de uno termina varias veces tropezando y cayendo sobre la nieve. Por la tarde Jaime B. nos da una charla sobre supervivencia y los ambientes fríos. Terminamos aprendiendo cómo se hace un fuego sobre la misma nieve y las increíbles posibilidades que ofrece el abedul para hacer un refugio en su interior. A última hora aparecen los bultos extraviados. La alegría y entusiasmo para empezar la marcha se nota en el ambiente. Una sauna antes de cenar y a dormir pronto que al día siguiente hay que madrugar para empezar a andar.

sauna finlandesa

Miércoles, día 28 de diciembre del 2005.
Karhunkierroksen lähtöpiste. Coordenadas GPS [Datum WGS84]: 35 W 591368 7364403 28-12-05 07:34
Torrente (escaleras). Coordenadas GPS [Datum WGS84]: 35 W 591396 7364381 28-12-05 08:16
Llano. Coordenadas GPS [Datum WGS84]: 35 W 592967 7364481 28-12-05 10:00
Zona acampada y leñera. Coordenadas GPS [Datum WGS84]: 35 W 593192 7364594 28-12-05 11:14
Cruce cartel indicador falta 2,2 Km. Coordenadas GPS [Datum WGS84]: 35 W 593529 7365009 28-12-05 11:49
Cartel indicador paso collado. Coordenadas GPS [Datum WGS84]: 35 W 594643 7365857 28-12-05 13:08
Cabaña Ristikallio. Coordenadas GPS [Datum WGS84]: 35 W 594716 7366176 28-12-05 17:31

Cruce escaleras torrente

-13 grados centígrados. Nos levantamos pronto. Es la primera jornada y la que va a ser más dura y más larga. Serán unos 5 kilómetros en total y tardaremos algo más de 6 horas en realizar todo el recorrido. El autobús nos deja en un aparcamiento a la entrada del parque natural de Oulanka. Pocos minutos después de empezar ya nos encontramos con una primera seria dificultad. Hay unas escaleras muy pronunciadas que bajan primero a un torrente y poco después otras escaleras suben para superar el cauce profundo del río. Las escaleras en sí no tendrían mucha dificultad. Lo complicado es bajar y subir los grandes pesos de las pulkas sin que no se vaya el cargamento a tomar aires. Primero se impone la fuerza bruta pero al poco montamos un sistema de poleas para reducir el esfuerzo a realizar. El camino está bien señalado con marcas de un color anaranjado que resaltan en los árboles. De todas formas la gran cantidad de nieve que hay por doquier tapa muchas de ellas. Esto hace que a la hora larga ya nos despistamos por primera vez. Es debido a que las pisadas que seguimos marcadas sobre la nieve se alejan de las marcas que señalan el camino. Jaime nos explica que hay que comprobar siempre las huellas sobre la nieve porque no son fiables nunca del todo. Pasa a ser necesario el uso del GPS para encarrilar y encontrar de nuevo la ruta. Los nervios hacen que en lugar de poner como objetivo el siguiente punto se ponga el anterior y hacemos unas cuantas vueltas por el precioso bosque ártico. En un momento de confusión total el guía necesita que le ayude con el GPS. No puede ir abriendo huella y mirar el GPS a la vez. Aunque la máquina indica hacia otro lado mi intuición me dice que el camino debe de estar por otra dirección. Acabo bien hartito de la maquinita. Al final Jaime va hacia la dirección que creo es la correcta. El resultado es que al rato damos de nuevo con la huella y todos damos un suspiro de alivio.

Bosque ártico de abedules

Llegamos a una zona de acampada en la que hay una leñera y se impone un pequeño descanso. La ruta es cansada por la cantidad de veces que la pulka se atasca. Se oye decir repetidamente muchas maldiciones. Incluso hay quien asegura que es mil veces mejor recorrer la banquisa del polo que el camino que hacemos. El motivo es que el camino está lleno de tablones que protegen el suelo. Como hay poca nieve todavía y la nieve está muy poco compactada puedes acabar bloqueado en algún agujero por culpa de los tablones. Yo tengo la suerte de no atascarme muchas veces porque procuro andar algo despacio y mirar de no errar el camino. Los que tengo delante van como desbordados. No paran de caer una y otra vez. Aunque nos hayamos levantado pronto acaba anocheciendo cuando llegamos a la cumbre de una loma y eso que no son ni las tres de la tarde. Vamos muy lentos. Otra vez nervios. Otra vez no encontramos el camino. Nos ponemos los frontales. Vuelvo a ponerme detrás del guía con el GPS en la mano. Hay que abrir huella con la pulka por un terreno muy accidentado. Está claro que la cumbre del collado está en el camino correcto porque recuerdo haber visto unos carteles indicadores. Eso sí no indican la cabaña, pero bueno. El GPS me indica una dirección muy rara porque me apunta hacia un barranco. No está bien inicializado todavía. Para colmo me dice que la cabaña está a unos 340 metros primero, 350 metros poco después y 360 metros poco más tarde. Tengo claro que estamos descendiendo por el lado que no es por lógica aplastante. Menos mal que Jaime da media vuelta. La gente se queja por el cansancio. Varias parejas de pulka discuten a quien le toca arrastrar las pulkas. El GPS sigue marcando como dirección correcta hacia donde Mahoma perdió la camiseta pero la distancia que falta para llegar al objetivo se reduce a marchas forzadas. 320 metros, 310 metros, 300 metros, 290 metros, ….. voy cantando en voz alta. Cuando marca que faltan 280 metros para la cabaña se ve perfectamente como seguimos una loma que desciende hacia un lago que se ve al fondo de todo entre los árboles. Estamos en el buen camino seguro por mucho que diga el GPS que es hacia otro lado.

equilibrios con la pulka

Justo después de dos bajadas pronunciadas nos damos de narices con la cabaña de Ristikallio. Llegando a la cabaña nos organizamos un poco. Al rato reina el buen ambiente de nuevo. Se oye maullar un lindo gatito una y otra vez. Pero en realidad no hay ninguno. Resulta que Rosa quiere tener un gato, o varios, y está mentalizando a su marido de ello. Para convencerlo no se le ha ocurrido mejor idea que comprarse una especie de sonajero que maulla como un gato. Nos explica que convencerá a su marido a base de torturarlo con el maullido de marras. Y es que parece que no hay nadie muy cuerdo en este grupo.
Por la noche después de una comida-cena nos explica Jaime B. algunas nociones de orientación. Adriana me comenta que no acaba de estar muy convencida de beber el agua obtenida de fundir la nieve. No hay otra, le comento yo. Jaime B. ha explicado el sistema de filtrado de suciedades con un colador. Su duda está en si se abrá escojido un buen lugar que sea limpio para recojer la nieve. Una duda más que razonable porque alrededor de la cabaña está sucio de la gente que ha ido haciendo sus necesidades.
Luego empalmamos directamente con los chistes y la tertulia. Tiene mucho éxito un chiste que va de un mono que le hace una guarrería española a un león, el rey de la selva. La verdad es que ya no me acuerdo del final. Eso sí de lo mucho que nos reímos ni me enteré de como acababa. Cuando aparece la risa tan fácil es que hay cansancio básicamente y lo que procede es descansar.
 
Jueves, día 29 de diciembre del 2005.
Puente. Coordenadas GPS [Datum WGS84]: 35 W 594804 7366910 29-12-05 09:13
Cabaña Puikkokamppä. Coordenadas GPS [Datum WGS84]: 35 W 596164 7367231 29-12-05 10:22
Inicio escaleras. Coordenadas GPS [Datum WGS84]: 35 W 597746 7367206 29-12-05 11:45
Cabaña Taivalköngas. Coordenadas GPS [Datum WGS84]: 35 W 597793 7367166 29-12-05 12:18

Torrente

-8 grados centígrados. No he dormido casi nada. La sinfonía de ronquidos de la noche ha sido de lo más variada. El repertorio musical ha dado mucho ambiente. He entendido porque en la lista de material que facilitó Tierras Polares sale que hay que llevar tapones para las orejas. Es para poder dormir con ronquidos de fondo. Es altamente recomendable llevarlos.Parece que el día va a ser menos duro que el anterior. Hay que recorrer 4 kilómetros en lugar de los 5 kilómetros de ayer. El terreno va a ser mucho más cómodo. No nos vamos a encontrar tantos tablones. La cuestión es que con unas 4 horas de marcha llegaremos a nuestro destino. Y la verdad es que el camino es mucho más cómodo. Podemos hacer una buena parte a un ritmo constante. No nos perdemos mucho. Pronto pasaremos por un primer puente colgante que supera un torrente. Hay que ir con cuidado. Maniobrar algo la pulka pero se pasa bien.

Puente colgante

El día nos va a deparar paisajes preciosos. Justo ahora pasamos por el primero. Al cabo de una hora más de marcha tranquila llegamos al llano donde se ubica la cabaña de Puikkokampa. En ella hacemos un buen merecido descanso. Aprovechamos para comer y beber algo. Está muy bien la idea de llevar un termo con bebida caliente. La verdad es que en este ambiente frío se agradece mucho más que la bebida fresca que apetece más cuando se llega a las cabañas al final del día.

 
cabaña de Puikkokampa

Después de algo más de una hora de marcha a través de un terreno con pendientes suaves y superar un montón de lomas llegamos a unas escaleras que hay que descender. Otra vez se impone montar un sistema de poleas para bajar las pulkas directamente a la cabaña de Taivalköngas.

puentes colgantes de Ruppusillat

Jaime B. nos apresura para que no nos entretengamos mucho. Dejamos las cosas en la cabaña y a toda prisa le seguimos. Hay un pequeño sendero salpicado de puentes colgantes que cruzan la zona de Ruppusillat. Las vistas merecen la pena. El mejor puente colgante es último de todos. Ya casi no hay luz. Pero el recorrido es espectacular.

 
Ruppusillat
En la cabaña de Taivalköngas

Por la noche volvemos a oir maullar al proyecto de lindo gatito de Rosa varias veces. ¡¡¡¡¡ Cómo no !!!!!!! Pedimos a Jaime que nos cuente de nuevo el chiste del mono que le hace una guarrería española al león. Pero esta vez lo que nos provoca una hilarante risa global es cuando Jaime nos aserta sobre los aludes de nieve. Parece ser que una vez te ha pillado un alud y vas a rescatar al accidentado hay que hacerle una primera pregunta …. ¿Te sientes las piernas? Y si tu compañero te contesta ….. ¡¡¡¡¡¡¡ NO, NOOOOOO ME SIENTO LAS PIERNASSSSS !!!!!!!!!!! No tienes ante tí al famoso actor holliwoodiense ….. ¡¡¡¡¡¡ NO !!!!!!! Se trata de tu compañer@ o amig@ que está muy cascao, pero muy, muy cascao ……. No sé bien bien como salió la memez en cuestión pero la cosa está en que estuve mucho rato con un tremendo dolor de barriga por culpa de la tontería que nos dio una risa larguísima.
 
Viernes, día 30 de diciembre del 2005.
Cartel señalizador. Coordenadas GPS [Datum WGS84]: 35 W 596620 7368556 30-12-05 11:15
 
-28 grados centígrados marca el termómetro cuando salgo por la mañana a hacer mis necesidades matutinas. El frío es intenso y se nota sobretodo en la nariz porque su interior se congela a pesar de la temperatura corporal. Es quizás algo menos de frío de lo que viví en la cumbre del Mont Blanc o un invierno en el fondo del valle de Benasque. Como la necesidad aprieta salgo. Me alejo de la cabaña en dirección a la leñera y la pequeña cabañita que se usa como servicio o letrinas. La cuestión es que el tremendo mal olor me hace desistir de entrar y me situo justo detrás. Al poco rato llega Ángel que va directo a la letrina. Cada uno a lo suyo en silencio pero Ángel me oye. Pregunta en voz alta …. “¿Quién anda por ahí?” ….. y no le contesto. Al llegar de nuevo a la cabaña mientras desayunamos cuenta lo sucedido. Explica que ha oído a alguien, que no le contestó, que medio vio pasar a alguien con un anorak naranja porque tenía la puerta medio abierta y queda el misterio en el aire. Yo llevaba un anorak rojo y negro. Seguramente vio algo mal el color del anorak y eso ocasionó el misterio. Hasta el último día se citó al misterioso personaje una y otra vez. Incluso se le llegó a poner el nombre de Sr. Mojón. Pero como su mención era objeto de risa no me empeñé en desvelar el misterio en ningún momento. Hubo todo tipo de especulaciones sobre el misterioso personaje. Que si era un oso. Que si era un guarda forestal en motonieve. Que si se lo había imaginado. Que si el anorak se parecía al de David. En fin …. de todo.
Para ir a la cabaña de Savilampi hay que subir las pulkas por las escaleras de nuevo. Como hay de vez en cuando un rellano la subo a la brava aprovechando que hay ya la traza bien marcada de todos los demás que me han precedido. Una vez arriba nos encontramos con una pareja de chicos finlandeses que hacen la ruta a la inversa. Serán los únicos humanos que veremos en todo el recorrido. Nos comentan que la cabaña está muy bien. Eso sí ellos ya terminan su ruta. Nosotros justo la empezamos ahora. A medida que va pasando el día el cielo se tapa de nubes de nuevo. Ello hace que suba la temperatura rápidamente. Hay bastante relación entre el cielo despejado y las bajas temperaturas. De la misma manera que si el cielo está tapado hay temperaturas relativamente altas.

Maniobrando la pulka

Los cuatro kilómetros del día los hacemos en poco más de dos horas. Sólo nos perdemos una vez que hacemos una especie de zigzag unos 20 metros. Esta vez no nos representado perder mucho tiempo. Esta vez fueron Alfonso y Manuel los que ayudaron dirigiendo ya que es muy difícil abrir huella y llevar el GPS en la mano. El problema que tienen los GPS es que no indican la dirección correcta hasta que no ha transcurrido un buen rato. Esto hace que hasta que no para de oscilar y no da la dirección correcta marea a cualquiera. El terreno de este día es muy suave.

 
Buscando la ruta
vista sobre Kanjoni

Por la noche ya ubicados en la cabaña se vuelve a oír maullar al gatito de Rosa hasta que encuentra una revista finlandesa titulada Erotica. Rosa quiere hacer sufrir al personal masculino sin dejarles ver la revista y la esconde. Como represalia le esconden el gatito. Durante la noche se intenta pactar un cambio, revista por gatito, pero no se llega a ningún acuerdo. Después de oir de nuevo el chiste del mono junto con otros más divertidos nos vamos a dormir.
 
Sábado, día 31 de diciembre del 2005. Kanjoni.
-11 grados centígrados. El día nos lo tomaremos casi de descanso. Vamos a subir por la mañana a la parte alta para ver el cañón de Kanjoni y hacer algunas fotos.

vista sobre Kanjoni
vista sobre Kanjoni
vista sobre Kanjoni
vista sobre Kanjoni
vista sobre Kanjoni
vista sobre Kanjoni

De regreso paramos cerca de la cabaña para hacer unas prácticas de rappel. Como al empezar ya tenía frío me ofrezco voluntario para asegurar a la gente que quiere rapelar. Pienso que así me voy a mover más. La realidad es que estar tumbado mucho rato sobre la nieve me sienta peor. El resultado es que me paso el resto de la tarde dormitando con algo de escalofríos. Mientras, el grupo se enfrasca a construir un igloo con la ayuda de un par de pulkas para que el techo no se desplome. Aún y así son necesarios tres intentos hasta que el techo coje cierta consistencia. Tal y como asegura Jaime B. al día siguiente el techo estará ya tan duro que aguantará el peso de una persona. Alfonso lo comprobó y explicó que era cierto. La cena de fin de año es a base de carne de reno y salmón ahumado regado con cava y vino. A la hora de las campanadas ya me recupero y las celebramos con pasas a falta de uvas. La animación continua todavía unas horas. Tanto es así que Alfonso y David deciden terminar el año con algo realmente diferente y se van a dormir al igloo bien pertrechados y decididos.

prácticas de rappel
cena de fin de año

Domingo, día 1 de enero del 2006.
Cabaña de Savilampi. Coordenadas GPS [Datum WGS84]: 35 W 596206 7369727 168m 01-01-06 08:07
Aparcamiento Rupakivi. Coordenadas GPS [Datum WGS84]: 35 W 596418 7370865 01-01-06 10:55

Savilampi
Savilampi
Savilampi
Savilampi
Aparcamiento Rupakivi

-10 grados centígrados. Hay que recorrer los dos últimos kilómetros. Otras dos horas largas nos quedan para llegar al aparcamiento cercano a Rupakivi. En el camino nos cruzamos con cuatro renos que llevan un collar rojo. Son los únicos animales que veremos aparte de algún que otro pájaro. Estos días hemos visto restos de arce, huellas de liebre y poca cosa más. Hemos quedado para que nos recojan con una motonieve a las once y media de la mañana. Hemos llegado media hora antes. La verdad es que con el camino complicado que hemos seguido estos días podíamos habernos despistado muchas más veces. Gracias a la experiencia de Jaime B. por estos parajes hemos llegado al final del recorrido sin contratiempos especiales. Lo primero que te viene a la cabeza ahora es que parece mentira poder conseguir cruzar un bosque ártico de estas características. Tiene el mismo aspecto siempre. Tienes todos los números para perderte una y otra vez. La oficina de turismo de Finlandia advierte que hay que ir con precaución porque incluso en verano hay que rescatar gente perdida. No ha sido nuestro caso. Sólo hemos tenido despistes provocados por una huella que no seguía las marcas correctamente. A través de una pista de unos 6 kilómetros nos llevarán hasta un cruce en el que nos esperará un autobús que nos conducirá de nuevo a la cabaña de Kitkajoen en la que estuvimos los primeros dias. La pista de motonieve no está muy bien marcada todavía. A medio camino acabo sepultado en la nieve. El remolque en el que iba vuelca y acabo literalmente enterrado en una nieve polvo de más de un metro de espesor. Menos mal que con el grito el conductor se para rápido y no me pasa el remolque por encima. Ya en el autobús iré cojiendo calor. El dolor que me queda en el costado me durará algo así como una semana pero poco a poco se me irá pasando.

MP
mapa de la ruta realizada

Llegando a la cabaña lo que más se desea es un buen baño después de tantos dias sin lavarse. Cada uno expresa sus caprichos. Los hay que no tardan ni un minuto para acercase al supermercado cercano. Lo malo es que está cerrado y habrá que esperar hasta mañana. Una sauna después de la ducha es casi obligatoria. Antes de la cena más o menos todo queda recogido. Queda una última charla que va sobre nudos. El material común se lo queda Jaime porque espera la llegada de otro grupo para repetir la ruta.

sauna finlandesa

Lunes, día 2 de enero del 2006.
 
Es el día de las despedidas y del regreso a la civilización cotidiana. Muchos van en una escapada al supermercado a satisfacer pequeños placeres. Hay quien no aguanta ni un día más sin comer un yogurt. Otro se muere por unas patatas fritas. Y yo voy a comprar un plano del parque natural de Oulanka. No compro ninguna coca cola porque solo hay pepsis.

regreso en autobús
en el aeropuerto de Kuusamo

A media mañana nos recoje el autobús para desplazarnos al aeropuerto que está a unos 40 kilómetros. Vemos el paisaje que no pudimos ver a la ida porque ya era de noche. Se ve todo muy bonito. Al llegar al aeropuerto Jaime B. se entera que el grupo que tendría que llegar hoy han perdido la conexión de Amsterdam debido a que Iberia llegó con más de dos horas de retraso. Ya empieza su nueva ruta con los percances habituales ocasionados por los aviones. Nosotros, en cambio, no vamos a tener ningún problema de ningún tipo. Incluso las mochilas están en la cinta cuando llegamos a Barcelona. Asombroso pero cierto …..

Néstor

Jueves, día 5 de enero del 2006.
 
-8 grados centígrados. Debo padecer alguna enfermedad que me hace que no sepa vivir lejos de la nieve seguramente. Estoy durmiendo en el parking de las pistas de esquí de Beret. Son las 4 de la mañana. Me despierta un tractor de las pistas de esquí que empieza a trabajar a esta hora. Estaba aparcado justo al lado de la furgoneta. Va a limpiar de nieve la zona. Cae una ligera nevada, muy ligera. Me viene a la cabeza la queja de mi hijo: quiere acompañarme a los próximos viajes que haga. Yo le recrimino que para viajar hay que comer casi de todo. Esa condición ya no le gustó tanto ….. Pero para la próxima vez me lo plantearé en serio que me pueda acompañar. Sí.

Néstor
Néstor

Hace unos días estaba en las tierras de Santa Claus. Termino en las tierras de los Reyes Magos ….. Desde las tierras de bruj@s por excelencia …… ¡¡¡¡ Gracias a todos !!!!!! Y en especial a Jaime y al equipo de Tierras Polares. ¡¡¡¡¡¡¡ Buen año 2006 !!!!!!
© Miquel J. Pavón i Besalú. Año 2.006.

En las vacaciones navideñas: un invento para la posteridad

4 de enero de 1982.
Todo empezó un domingo por la mañana a las 8.30 allí estábamos todos con las mochilas preparados para ir a la estación de Chamartín. Hicimos unas cuantas bromas al señor de información y cojimos el tren. Al cabo de unas horas llegamos a Cercedilla. Esperamos todos un rato y luego subimos a un trenecillo que nos llevó al puerto de Navacerrada. En ese tren hacía mucho calor porque la calefacción la tenían al máximo.

Una vez llegamos al sitio buscamos las llaves. Pero, ¿qué pasa? Pues que las llaves se habían perdido o nos las habíamos olvidado en Madrid. No sabíamos qué hacer. Queríamos comer y teníamos frío. Pero nuestro héroe Carlos P. resulta que al apoyarse en una ventana simplemente se le abrió inesperadamente. Pablo L-P. se coló dentro y se dirigió a la puerta para intentarla abrir pero no lo logró de ninguna forma al estar cerrada totalmente. Lo que sí pudo hacer fue abrir el marco de la ventana para que pudiéramos entrar todos por ella. Pasamos todos, comimos y nos fuimos a jugar con los trineos. La diversión duró toda la tarde. Por la noche nos metimos en la casa, siempre por la ventana, encendimos fuego y cenamos. Después de la tertulia nos introducimos en los sacos y nos dormimos.
A la mañana siguiente nos separamos. Unos se fueron a trinear y nosotros (Miguel J., Chema L-P., José Mª C. y yo) nos fuimos a subir la Bola del Mundo por la vertiente de Navacerrada. Comimos en la cima. Por cierto, nos costó mucho trabajo la ascensión al estar la nieve muy helada y tuvimos que hacer nosotros mismos escalones con el piolet. Bajamos a Valdesquí haciendo “Barriga-Plast”. Es una técnica inventada por nosotros para el descenso de las montañas. Consiste en tumbarse boca abajo, se dirije la dirección con los brazos, se frena con los pies y se coje velocidad al deslizarse por el hielo. Altamente recomendable por lo increíblemente divertido que es.

Por la carretera llegamos a Cotos. Una vez estamos en la estación como faltaba una hora para que llegara el primer tren decidimos bajar andando hasta el puerto. Dos horas más tarde nos contábamos los dos grupos lo bien que nos lo habíamos pasado. Volvimos a colarnos en la casa por la ventana y esta noche ya no fue tan difícil conciliar el sueño.
El martes trineamos un poco y con el trenecillo bajamos a Cercedilla. Luego ya con un tren de verdad fuimos de Cercedilla a Madrid. Llegamos por la tarde.
Espero que os haya gustado la historia. No os durmais. Quiero llegar a ser periodista. Adiós.
Nota del webmaster MJ: Quique cuando me escribió esta historia tenía once años …

© Enrique Abad Martínez. Año 2.002.

Con mucho: ‘Soley, Soley ….’ y después de mucho: ‘Tic, tac, tiqui, tiqui, tac, tic, tac ….’ llegamos a la cima

ESTA CRÓNICA RELATA LAS HAZAÑAS QUE LES FUERON ACAESCIDAS A NUESTROS ONCE CABALLEROS DURANTE UN CAMPAMENTO INVERNAL DE CUATRO DÍAS EN LA SERRANÍA DE GREDOS.
Día 9 de noviembre de 1981.
Efectivamente. Así ocurrió. Miguel unos días antes había descubierto el “acueducto”. Era impresionante. Todo encaja. Todo lo previsible está a favor. Disponíamos de un fin de semana alargado con un lunes. El nueve de noviembre es la fiesta de La Almudena que es la patrona de la villa de Madrid. Las predicciones meteorológicas pronosticaban, como muy pronto, un cambio del tiempo para el lunes o el martes. Correspondía a unas noches con la Luna llena. Resumiendo. Todo a favor. Había que salir de excursión.
El plan a desarrollar era clarísimo. Desde muchos días antes estaba ya todo previsto (esto es lo que se debe decir siempre). El equipo organizador se ocupaba de todo.
El primer plan, fabuloso, era que: Nacho F., Quique A., Pablo L-P., Álvaro G. y Miguel irían en un coche a Sepúlveda. Es una zona que conoce muy bien Quique y es un lugar muy apropiado para realizar acampadas de varios días. El segundo, más ambicioso si cabe, fue ir a Granada en tren o Land Rover y con mucha gente. El tercero, reduciendo costes, fue ir a Gredos. ¡Bien! ¿A qué sitio de Gredos íbamos a ir? … Sólo Miguel lo sabe (mejor dicho: podía saberlo).
El jueves hacemos una reunión para preparar y explicar el plan. Ya se concretaron los últimos detalles. Vimos la gente que quería salir. Se resolvieron todas las dudas y se fijó la salida para las siete del día siguiente. Quedaba por detallar el medio de transporte pero esto no alteraba el plan a efectuar.
El viernes a primera hora Miguel pide las comidas para la excursión. Después se pone al teléfono para confirmar los horarios de autobuses y de trenes. Con los datos en la mano, el mapa de la zona, un mapa de carreteras nacional y una calculadora al son de la música de Super-Tramp repasa mentalmente el plan y pondera los posibles imprevistos que pueden suceder. Es una locura.
A media mañana llama Pedro L. para decirle que disponemos de la casa de sus parientes en Ávila pero que no puede dejarnos el coche. ¡No todo tenía que salir bien! Con las últimas noticias en la cabeza, preparo las cosas para la excursión y me voy a comer.
Por la tarde ya suceden las cosas muy rápidamente. Idas y venidas. Voy a buscar la tienda de campaña que falta y una mochila. Digo que volveré pronto y me voy a por las comidas que me las sacarán preparadas a media tarde. No están. Muevo hilos y me aseguran que estarán para las nueve de la noche. Vuelvo. Meriendo con Alfonso S. y al final no se decide a salir. Hablo con el padre de Chimo y me dice que me deja su coche para la excursión. Estupendo.
Noticias frescas. Quique A. se ha puesto enfermo esta misma mañana. Mariano R. ha ido al punto de encuentro y como no ha encontrado a nadie ha cogido los trastos y se ha ido a casa. Luego, por teléfono, dice que saldrá con el grupo que marchará al día siguiente. Jesús E. tenía el 99% en contra el día anterior por la tarde, el 51% en contra por la noche y en aquellos momentos había un 100% a favor de posibilidades. Tanto era así que allí estaba como un solo hombre. Miguel Ángel S. sin que le hubiese dicho nadie nada se había enterado y estaba allí dispuesto a ir a donde fuera preciso. Fenomenal.
Eran las nueve pasadas. Pusimos todas las cosas en el coche y nos fuimos al lugar donde habíamos quedado para juntarnos. Llego. Cuento los que van a salir y … ¡es evidente que no cabemos todos en el auto! Veo a: Xema L-P., José Mª G., Curro M., Gabriel E., Jesús E., Chimo G., Nacho F., Pablo L-P., Rafa S., Miguel Ángel S. y a mí marchándonos a la estación de tren de Chamartín ya que no hay otra forma de ir tanta gente que no sea en medios públicos. No cabemos todos en un coche.
Las mochilas y el material de excursión siguen en el coche del padre de Chimo. Resulta que Gabriel se ha ido con su padre a casa a recoger el carnet de familia numerosa que se le ha olvidado. Los demás vamos a esperar el autobús. Gus se ofrece a esperar a que llegue Gabriel, a que saquen la comida de una vez por todas y marchar luego, a la carrera, a la estación con el coche, las mochilas, Gabriel y algo de comida. En medio de todo este caos, que se contrapone a cosmos (orden, armonía, …), se ofrece el padre de Gabriel con una furgoneta Mercedes a llevarnos a todos a la estación. ¡Total! Que cambiamos todas las cosas de coche y con el acelerador a fondo llegamos a la estación a las diez menos veinte. Resulta que a las diez sale el último tren para Ávila. Ya estamos en el vestíbulo de Cercanías rellenando todos los vales para que nos hagan los descuentos por familia numerosa.
Voy a la ventanilla y nos dicen que no es allí. Esos billetes se despachan en la taquilla de venta anticipada. Dos gritos y ya estamos corriendo hacia allí. En el camino nos dicen que es un expreso que va a Gijón y, por lo tanto, más caro. Tanto da. Ahora ya no podemos echarnos para atrás. Llegando a la ventanilla nos dicen que hay otro que sale a las diez y veinte y que el de las diez ya lo hemos perdido. Al acabar de pulsar nuestras teclas en el ordenador se oye en la estación, por los altavoces, que el tren que va a Gijón tiene todas las plazas de sentado y de pie ocupadas. Habíamos sido los últimos.
En el tren nos hicimos amigos de todos. Esto, sin embargo, no fue motivo para que alguno de nosotros consiguiera asiento. Ya venía escrito muy clarito en el billete: “este viajero no tiene derecho a asiento”. Se rió de la nota hasta el revisor. Eso sí de pagar lo mismo que los demás. No lo entiendo. Creo que todos los viajeros del tren pasaron por nuestra zona de pasillo. Unos buscaban el bar, otros se habían equivocado de clase, otros no tenían asiento, otros iban al vagón contiguo, … Dada la enorme afluencia de gente nos pusimos a jugar a varias cosas. La que gustó más era que se formaba un pasillo de gente y el que pasaba por él tenía que acertar quién le daba un manotazo. Otro fue que nos tumbábamos en el suelo, como si se durmiera, y reírse de la gente que pasaba con sigilo para no despertarnos. También hicimos pasillo a la gente que pasaba con la misma pose que una jura de bandera. Jejeje! ¡casualidad! al poco rato pasó un militar de verdad tan o más cachondo que nosotros y simuló que hacía un reconocimiento médico de las tropas con un “sony”. Con tanto follón pasó lo que tenía que pasar y hubo que calmar los improperios de las abuelas cascarrabias y demás personajes que por lo visto querían conciliar el sueño. Por lo que se entiende resulta que nosotros echábamos por los suelos sus propósitos.
Poco antes de llegar a Ávila Pablo y Nacho ante la enorme cantidad de gente que pasaba por delante nuestro con latas de bebida se encaminaron hacia el bar. Hacía muy poco rato que lo habían abierto. A todos los que pasaban les pedían algo para beber. Viendo la jugada una tierna señora les preguntó:
– “¿Cuál es vuestro problema?
Y al unísono le contestaron:
– “La sed”.
Entonces, sin mediación de más palabras salieron del monedero 75 pesetas que tardaron muy poco en ser invertidas en la compra del líquido elemento. Una vez dieron buena cuenta de la Mirinda vinieron a contárnoslo los muy puñeteros.
A las dos horas llegamos a Ávila. Después de cruzar la ciudad “to tieso, to tieso” y, siempre y cuando, vayas a la izquierda o a la derecha en sus debidos momentos llegamos a la casa que nos habían dejado. Llegamos cantando y gritando canciones populares.
Las 12.30 de la noche. Emilio ya nos ha oído de lejos y nos ha abierto. Hay un problema. En Ávila cortan el agua por la noche. No podremos apagar la sed hasta mañana. Sin embargo, nos atiende estupendamente en todo lo demás. Nos enseña el lugar dónde podremos dormir y las otras dependencias de la casa. Después de cenar y de una guerra de sacos Miguel apaga las luces pasadas las dos de la noche.
La ciudad se despierta con la llegada del agua. Son las ocho de la mañana. Es un nuevo día. Nacho y Chimo desean salir a pasear pero no lo consiguen ya que la puerta está atrancada. Eso sí, las duchas empiezan a funcionar. Y en otra habitación ha empezado una batalla campal para ir abriendo boca.
Una vez todos duchados y desayunados se decretó que había un rato libre. La mayoría lo aprovechó para visitar la ciudad. Al principio cada uno fue un poco por su cuenta pero a media mañana nos reunimos para continuar la visita turística.

En la entrada de una de las Iglesias le dice un vigilante a Miguel que para entrar hay que pagar dos pesetas por persona. Después de una rápida conversación nos hace desistir de ello y probar suerte en otra. Vamos a la Iglesia de Santiago y también tiene guarda. Como vemos en un cartel que dicen misa a las once intentamos entrar sin pagar con la excusa de que queremos ir a la misa. Pero … según el guarda el sacerdote que decía esa misa se había muerto. Todo es ya un poco kafkiano por lo que debemos concluir que el horario de misas debe ser algo anticuado. Es una ciudad sin orden ni concierto. No se aclaran ni los mismos habitantes entre ellos. Preguntamos a todos y acabamos corriendo de un lado para otro. Como en Ávila lo que hay para ver son todo Iglesias de pago acabamos en las puertas de otra. En esta otra tampoco había misa. Nos hemos equivocado de nuevo. Pero … y ¿esa gente que hay dentro? Son de un entierro nos contesta con cara de circunstancias su cobrador. Total que como no nos ofrece ya mucho divertimento las escenas que devinieron optamos por marcharnos a pesar de que muchos excursionistas nunca habían asistido a un acto de estas características y resulta que no se lo querían perder. Acabamos en la plaza mayor de la ciudad. Aprovecho para comprar un carrete de diapositivas. Y decidimos ir a estrenarlo a las murallas puesto que el Sol estaba en su mejor momento.

Cansados de saltar, correr y posar para la cámara de Miguel nos fuimos a comer. Teníamos que hacerlo temprano para que nos diera tiempo a organizar toda la expedición y llegar a tiempo a la estación de autobuses.
Nos despedimos de Emilio. Se le notaba en la cara su alivio. Dejamos todo el peso que nos fue posible en la casa y con los disfraces de montañeros puestos nos fuimos a la estación de autobuses a primera hora de la tarde.
Cojimos el autobús que nos llevaría a Arenas de San Pedro y engañando al revisor y a los pasajeros nos pudimos instalar en la parte de atrás del autobús.
Aquí destacaron Pablo y Nacho que dieron el do de pecho. Estaban todos los viajeros asombrados. No sabían qué éramos. Unos debieron creer que éramos un grupo musical y otros, pocos, que éramos excursionistas. La verdad es que nos cantamos todas las canciones de la radio. Nos preguntaban a dónde íbamos. Los chicos contestaban que a Gredos y ante lo absurdo de la respuesta, puesto que ya estábamos en Gredos, dejaban de insistir sobre este tema. Las canciones eran a varias voces y nosotros mismos vocalizábamos los instrumentos musicales que la orquesta requería para la tonadilla. Yo con mi acusada timidez hice ni más ni menos que de presentador y animador al igual que los de la radio al resto del público del autobús.
Ha quedado para la posteridad como canción de la excursión la que dice algo parecido a:
“En la parada del autobús / tic, tac, tiqui, tiqui, tac, tic, tac
y al picar el bono-bus / tic, tac, tiqui, tiqui, tac, tic, tac.
Un cigarrillo de fumar / tic, tac, tiqui, tiqui, tac, tic, tac
para calmar mi ansiedad / tic, tac, tiqui, tiqui, tac, tic, tac
mi corazón se pone a palpitar / tic, tac, tiqui, tiqui, tac, tic, tac
y no lo puedo remedia-aaaar.”
Después de muchos giros a la derecha e izquierda, de subir y bajar, después de decenas de kilómetros e innumerables pueblos llegamos a Arenas de San Pedro. Era ya media tarde. Nos lanzamos en busca del panadero y de algún establecimiento que despachara vino. Cruzamos el pueblo y al final, allí, en la otra esquina conseguimos cinco barras de pan y un litro de vino que fue directamente a la bota.
A las ocho estábamos en marcha. Conocíamos ya a todos los pueblerinos. No se veía a un palmo de nuestras narices. Érase una noche a unos excursionistas pegada. Fuimos hacia Guisando siguiendo la carretera. Algunos se empecinaron en llamar al pueblo cocinando. Será, quizás, que no entienden bien el nombre. Unos meses más tarde me enteré que era el famoso pueblo que tiene eso de los toros prehistóricos. A los señores lectores no les sé decir si realmente eso es cierto o no ni si son tan interesantes como dicen ya que yo, personalmente, me dediqué al llegar a abrir latas debajo de la luz de una farola. Y dí tanto yo como los demás una buena cuenta a lo que había en el interior de las chapas. Seguimos hasta un lugar en el que los del Icona tienen un campamento. Estábamos a poco tiempo de la plataforma. Miramos a ver si nos podíamos colar en alguna cabaña pero como no había ninguna abierta plantamos la tienda de campaña y preparamos la sopa. En la sopa pusimos un ingrediente nuevo que unos lo llaman “barco” y otros “submarino” según sea la capacidad de inmersión del mismo. Los dos Miguel se instalaron un vivac al lado del fuego. Es el colmo del “morro” supongo yo: no sólo nos metemos en el terreno del Icona y plantamos una tienda sino que encima hacemos fuego y no nos dice absolutamente nada nadie.
El tiempo sigue inmejorable. A las nueve estamos en pie y a las diez y cuarto lo tenemos todo recogido, habíamos desayunado, nos habíamos lavado y proseguíamos la excursión.
Objetivo: llegar a comer al refugio Victory de los Galayos pasando por la cumbre de La Mira. El plan inicial era haber llegado a dormir allí pero esto nos fue imposible dadas las condiciones del camino que llevaban a él y por el enorme desnivel que nos quedaba por recorrer.
Al poco rato de empezar a andar se paró un coche preguntando por un lugar conocido por la “cabra”. Como no sabíamos lo que era ni a dónde era le recomendamos que subiera hasta la plataforma y allí se lo podrían indicar mejor. Se nos ofrecieron a subirnos las mochilas e incluso cupo alguno de nosotros. Llegamos a la plataforma y allí había una magna cabra en un pedestal. Cuando me dí cuenta estaban todos subidos allí y querían que les fotografiara. Creo que alguno se llegó incluso a colgar de los cuernos.

En la plataforma hay un refugio. Pero el refugio Victory estaba muy lejos aún. Pasando por las construcciones de la zona quisieron tirar algunos petardos pero fueron pillados con las manos en la mecha. Entonces fue cuando empezó la gran caminata. Anduvimos por un río seco, lleno de rocas, por el que estuvimos poco tiempo al encontrar un camino mejor algo más arriba y a nuestra derecha. Era más fácil de andar por él pero el cansancio ya empezaba a notarse. Seguimos. Después del bosque cambió el paisaje. Se divisó ya el refugio y toda la sierra de Gredos de esta zona. El refugio Victory estaba enfrente nuestro. A simple vista daba la sensación de estar en un sitio inaccesible. En realidad está justo en la ladera de La Mira. A la derecha va apareciendo todo el Galayar con esas paredes que desafían a cualquier escalador. Veo muy impresionante al Torreón cuya escalada por su cara norte está conceptuada como de máxima dificultad y fue conquistada por primera vez por Teógenes Díaz en 1934. La Torre Amézua, junto con la Aguja Negra, es una de las más bellas del Galayar y su cara oeste es también una de las más difíciles abierta en 1968 por Gerardo Blázquez y Rafael de Miguel. Aparte de las mencionadas las agujas de más difícil ascensión son el Gran Galayo de Puerta Falsa, que es la más alta, el Pequeño Galayo, el Galayo o Risco de la Ventana, la Punta Tonino Re, el Diedro de la Punta María Luisa, la Aguja Gemela Sur, la Punta Margarita, la Aguja Desconocida y la Aguja Nueva.
Poco a poco íbamos acercándonos al refugio. Desde la plataforma empezábamos a ir más acompañados. Se notaba por la gente que había que era un domingo correspondiente a un puente largo.

Faltan unos 40 minutos para llegar al refugio. Llegamos a una bifurcación. Se puede llegar a La Mira directamente cruzando el río Pelayos y si no se cruza se llega directamente al refugio. Nuestro camino va a complicarse un poco puesto que transcurre a través de unos pedregales. El grupo estaba fraccionado. Algunos ya casi en el refugio mientras que a los demás nos queda todavía un buen tramo. Detrás vamos cuatro Rafa, Xema, Jesús y yo que cierro siempre la comitiva. Andaba algo preocupado por lo que estaba viendo y oyendo. Eran las dos y media. Seguían ahora, imponentes, las paredes de los Galayos a nuestra derecha. Se veían cordadas progresar en ellas y en las vías conocidas había un grupo de aprendices dirijidos por monitores de algún club de montaña. En algunas de las vías se llegan a ver hasta cuatro cordadas evolucionando a la vez.
Observo. Escucho. Reflexiono. Me hace pensar todo lo que pondero que puede ocurrir un fatal desenlace. Lo comento con los demás y seguimos avanzando. ¿Qué se puede hacer? ¡Nada! Pero es que la situación es evidente. Lógica. Ya es tarde. Al poco se oyen voces de socorro. Ha sucedido. Nos enteramos de las primeras noticias por un grupo que baja corriendo a dar la alarma al pueblo. El resto de nuestro grupo, que ya estaba en el refugio, ha visto la caída perfectamente. Los que vienen conmigo no entienden qué me ha hecho deducir y predecir lo que ocurriría antes de que sucediese y el haberlo hecho con tanta rotundidad.
Al poco tiempo está todo el mundo ayudando a bajar el accidentado para llevarlo al pueblo. Por los gritos de dolor del herido nos damos cuenta de la magnitud de las heridas. Ha caído casi 80 metros. La ha salvado, si se salva, la cuerda que le dejó colgando a un par de metros de las piedras del suelo. Rebotó mucho en la pared. En nuestro pensamiento hay un sincero deseo de que todo tenga un desenlace feliz. Después de colaborar en lo que pudimos, comimos y reemprendemos la marcha hacia La Mira. A las cinco de la tarde todavía no había llegado ningún grupo de rescate a la bifurcación citada anteriormente por lo agreste del terreno.

Nosotros estábamos en un collado que no era el que queríamos y para colmo estábamos agotados por el esfuerzo realizado. Nos tomamos unos melocotones en almíbar y bajamos un poco para ir más a la izquierda. En la cumbre de La Mira vimos cómo empezaba a oscurecer. Memorizamos el camino de regreso y descansamos todo lo que quisimos. La Mira se llama así porque resulta que existe en su cumbre un torreón troncocónico utilizado en tiempos pasados para el telégrafo óptico que lo pusieron allí dada la extensión de terreno que desde allí se domina. Es también un vértice geodésico.
Desde la cumbre vemos las altas cumbres del circo de Gredos y del de Cinco Lagunas. A lo lejos se ve una granja que no parece que esté muy lejana y trataremos de llegar hasta allí puesto que nos puede servir bien de referencia.
Y se nos echó la noche encima y nos aplastó. Pasamos descaradamente por delante de unos toros bravos y alguién tuvo que salir corriendo porque no se le ocurrió cosa mejor que tirarles un par de buenas pedradas. Se lo tiene bien merecido.

Nos pusimos a bajar y con muchas peripecias llegamos a la carretera que conduce a Hoyos del Espino. Por la carretera comprobamos el tiempo empleado en recorrer un kilómetro. Exactamente son once minutos considerando que era bajada y que íbamos a un buen ritmo de marcha.
En las orillas del Tormes pusimos un nuevo campamento. El fuego esta noche no quería arder. Gabriel consiguió que tuviéramos sopa a base de soplar las brasas insistentemente. Molidos y con frío acabamos acostándonos el resto. Un nuevo vivac y arriba.
A las seis estábamos levantados y a las siete en la parada del autobús que nos llevaría a Ávila. Estuvimos esperando casi una hora. Una broma de muy mal gusto. Todos nos movíamos para no congelarnos de frío justo al lado del bar Gredos de Hoyos del Espino. No nos quedaba nada para comer. En el autobús esta vez se durmieron todos. El viaje fue para recuperar fuerzas y vitalidad. En Ávila ya nos conocíamos la senda a cojer “to tieso, to tieso” y después de comprar el pan llegamos a la casa. Estaba Emilio, nuestro sino, que nos preparó un desayuno que se recordará para siempre no por lo rico que estaba sino más bien por lo poco que sobró. Lo recojimos todo y nos fuimos a la estación. El tren estaba a punto de salir. Mientras se subían las cosas lo más pausadamente que pudieron yo compraba los billetes. El taquillero se lió con las prisas. A cambio de los billetes que nos despachó le dimos el dinero que quedaba de la excursión. Nos habíamos quedado sin un duro.
En el tren lo único que se puede resaltar es que dejamos las cuentas claras con la RENFE y que enfadamos de verdad al revisor. Seríamos algo sospechosos. Viajábamos en la parte final del tren que iba a Madrid Norte y resulta que los billetes eran para Madrid Chamartín. Chimo, que aún le quedaba humor para hacer travesuras, se había escondido en el cuarto de baño. Le dí todos los billetes al revisor y cuando éste quiso ver las fotocopias de familia numerosa empezó el lío. Había dos billetes con una reducción del 50% y un único viajero con la fotocopia correspondiente. De hecho ese billete era uno comprado de más pero no avancemos acontecimientos. Para aclarar el “gracioso” que se estaba colando repartimos a cada viajero su billete. Chimo, para aumentar el mosqueo del pica-pica, en el reparto sale del cuarto de baño para coger su billete. Sorpresa. Para el revisor también tenemos billete. Sobra uno pues el segundo con descuento del 50% se lo damos al acalorado buen hombre de recto quehacer en su tarea de revisar y encontrar maleantes que viajan sin pagar. Cachondeo, follón, aplausos, risas. El enfado, como es de suponer, llegó a extremos insospechados y nunca vistos en la empresa ferroviaria. Con ánimo de ser un viajero ejemplar organizo la situación. Todo el mundo en fila india y quietos en posición de firmes. Empezó a continuación un rastreo profundo por todos los rincones en busca del viajero escondido. Como llegó a la verdadera conclusión de que no existía se procedió al repaso uno por uno de cada billete expedido y realizando el acto supremo de picar el billete una vez comprobado que todo estuviera en perfecto orden. Como estamos en fila, cada uno con su billete, fotocopias y demás a presentar el revisor se puso en el pasillo y procedió a realizar su tarea. Para ello acordamos que una vez esté todo comprobado el viajero podrá proceder a entrar en el vagón y despejar el rellano intermedio. Nacho entra con su chequetren, todo correcto, no tiene que tener billete ya que el chequetren es lo mismo que un billete. Yo y Curro entramos con los billetes del 40% de descuento y la fotocopia correcta. Chema y Pablo también lo tienen todo correcto y tienen sus billetes normales. Rafa y Miguel Ángel tienen billetes con el descuento del 40% de descuento cuando en realidad sus fotocopias al estar mal sólo pueden tener un descuento del 20% por lo que deberemos pagar la diferencia. Anótelo. Chema y Jesús entran con billetes de ida y vuelta, un descuento del 25%, pero resulta que no estan sellados por el taquillero de la estación así que los debe sellar el revisor para que esté todo correcto. Chimo tiene la fotocopia caducada y aunque le vale el descuento practicado deberemos pagar una multa por ello. No se le olvide, apunte y siga. Gabriel lo tiene todo correcto. Sorpresa. Efectivamente, sigue sobrando un billete por lo que le rogamos nos devuelva su importe. Total que una vez aclarado todo empieza a sumar y restar acabando la cosa en que le debemos trescientas pesetas. Y empieza otro problema. No nos queda dinero. La discusión llega a límites inconcebibles a la mente humana. Pero un rayo de luz aparece por la ventanilla y le da de pleno en el cogote de Gabriel que no se sabe porqué pero resulta que empieza a revisar frenéticamente los bolsillos de su mochila y aparecen milagrosamente justo las trescientas pesetas que nos hacían falta. Le damos el dinero y quedamos en paz. La RENFE es eficaz.

Como no tenemos dinero no tenemos más remedio que ir andando desde la estación Norte hasta la Moncloa para coger el autobús. Resulta que la suerte nos acompañaba y entre todos los bono-buses que teníamos nos llegó para pagar un viaje para cada uno. Eso sí al final de la parada tuvimos que andar de nuevo y cruzar todo un barrio a pie para poder llegar a casa justo una hora más tarde de lo previsto gracias a la efectividad del transporte público. Cuando nos recuperamos del esfuerzo por la tarde ya empezábamos a recordar las horas pasadas y a pensar en la próxima oportunidad de huir del mundanal ruido.
© Miquel J. Pavón i Besalú. Año 2.002.

Cuando se hunde la estructura ….

Excursión realizada el día 3 de mayo de 1981.
Ya estaba el campamento de Semana Santa organizado. Después de numerosas conversaciones por los pasillos de la Escuela, llamadas telefónicas a los amigos, gestiones pendientes resueltas, … ya sólo quedaba por decidir el sitio. A mediados de semana empeora el tiempo y se pone a llover para no dejarlo de hacer hasta que empezaron las clases. Llega el día de salir. Está lloviendo. Las predicciones meteorológicas no preveen cambios en un intérvalo bastante largo.
Con intervenciones rápidas Miguel se hace cargo de la situación atmosférica en toda la península. Por la noche han llegado unos amigos de Roma. Dicen que en la salida de Zaragoza, en los puertos de montaña, estaba nevando y que eran necesarias las cadenas. A la mañana siguiente hay noticia de que Caín está aislado por la nieve y que en Andújar (Jaén) lleva media semana lloviendo y que los habitantes de ese lugar no conocían tal suceso desde hacía mucho tiempo. En Madrid asistíamos a un fabuloso panorama ofrecido por una tormenta eléctrica espectacular. Quedaban así descartadas, una a una, las posibilidades de ir a los Pirineos, Picos de Urbión, Picos de Europa, Sierra Nevada, Guadarrama y Gredos. No valía la pena hacer un gasto importante para luego tener que pasar todos los días metidos en un refugio. No hay más remedio que aplazar la salida y así se comunicó a todos los componentes la triste decisión. La excursión será el primer fin de semana de mayo. El jueves supimos la notícia que unos montañeros zaragozanos estuvieron todos esos días en el refugio de Góriz sin poder regresar. De pensar que nosotros queríamos ir a pernoctar esos días en el Lago Helado de Marboré se me hiela todo el cuerpo.
A media semana mejora el tiempo y el fin de semana vuelve a empeorar. Llega el viernes, no hay clase, es el primer día de mayo y Miguel no se decide a salir. Por la mañana le llama Juan. Está dispuesto a ir a donde sea. Miguel le dice que no tiene organizado nada.
– “Si salgo este fin de semana ya te lo diré con tiempo por delante …”.
Después de una breve conversación Miguel se va a estudiar. Antes de comer hay otra llamada telefónica, es Jesús. El jueves en clase le dijo a Miguel que quería salir de excursión y ahora llamaba para concretar. Proponía subir al Peñalara. Miguel le dijo que se pensaría el itinerario y que le llamaría en el caso de que saliera ya que estaba poco animado. Sobre las cinco Miguel ve un aviso telefónico. Ha llamado José Carlos y que volverá a llamar. A Miguel no le hace mucha astucia para adivinar el porqué de esta nueva llamada, a pesar de todo, se cerciora. Coge el cuaderno de direcciones y le llama. Efectivamente, está organizando una excursión.
José Carlos en el aparato hace la pregunta fatídica a Miguel.
– “¿Te vendrías de excursión?”.
En un instante le viene a la cabeza una multitud de excusas todas válidas para la ocasión. Está lloviendo, tengo que estudiar, si salgo dormiré poco, estaré incómodo, hace mucho frío, se come mal o mejor dicho fatal, me voy a perder un rico desayuno de bollo, la cucharilla del postre, el aperitivo de la comida, por supuesto no disfrutaré de la merienda, llegaré a cenar tarde y se lo habrán comido todo, tendré que llevar a cuestas toda la excursión las tiendas de campaña, hay que ponerse a buscar que alguien nos deje un coche y para colmo de males volverá a estar todo el peso de la excursión y la responsabilidad que con ello comporta sobre mi persona, … cualquiera de ellas es razón suficiente para echarse atrás, pero … Miguel, en un arrebato típico de locura, le dice a José Carlos que está dispuesto a salir. Se decide. Siempre antes de salir de excursión la pereza entra a matar.
José Carlos tiene un amigo dispuesto a salir y le quedan todavía tres amigos por localizar. Miguel llama a Jesús y a Juan y les dice que llamen a sus amigos para ver si van a acompañarnos. Llega la noche. Unas llamadas y queda concertada la hora. A las seis de la tarde del sábado 2 en Alenza, 20. Es la estación de autobuses de “La Continental”. Salen en principio Jesús, Juan, José Carlos, Enrique y Miguel.
Por la mañana Miguel se acaba de decidir. Pide comida para la excursión y se pone a llamar a sus amigos. Se apunta de última hora Narcís y a media mañana unos amigos suyos del colegio. Estupendo. Todo parece indicar que saldrán esta vez unas diez personas.
A las dos de la tarde Miguel va a preparar la mochila. Una idea escalofriante le pasa por la cabeza. Las tiendas de campaña no las revisaron en la última salida que se hizo con ellas y si no recuerdo mal explicaron que les había llovido. Así era. Se guardaron húmedas y ahora estaban totalmente podridas. ¡Qué se le va a hacer! Esto de que las cosas son de todos tiene este problema que al final no son de nadie y aunque era una tienda estupenda habrá que tirarla. Pero como nos eran necesarias las pone a secar al Sol mientras comía.
Después de comer acabó de prepararlo todo y se fue a esperar al autobús que le tenía que dejar en Cuatro Caminos. Un paseo por el barrio con todo el material, las dos tiendas, dos pares de botas y tres sacos de dormir. El autobús para no perder la costumbre, ni pecar de originales en las líneas de la EMT, llegó tardísimo. Tanto era así que cuando entró en la estación de autobuses el otro autobús ya estaba a punto de salir. Estaban, como de costumbre, los padres de Juan entreteniendo al chofer con una animada conversación con el objeto de que se le pasara la hora de la salida.
Nos subimos todos al final del autobús después de haber logrado un retraso inicial de diez minutos ya que, para colmo, Miguel intentó conseguir descuento en el precio del billete por el motivo que fuera. El billete normal costaba 280 pesetas hasta Rascafría. Lo de la familia numerosa coló de nuevo. Finalmente éramos siete. Juan que está en primero de Informática, Roberto que hace segundo, Narcís ha llegado este año para hacer Montes, José Carlos acabará Arquitectura este año, Enrique hace cuarto de Caminos y Miguel y Jesús primero de Aeronáuticos. Todos ingenieros y animados a realizar una travesía desde Rascafría hasta Cotos pasando por toda la cresta.
El viaje fue largo. Más de dos horas. El conductor dio toda la vuelta a la Sierra y nos gratificó con algunas visitas turísticas por los pueblos de la zona. En un par de ocasiones incluso lo vitoreamos y aplaudimos como nunca. La razón era porque se salía de la Nacional se recorría unos dos kilómetros por un camino malísimo, llegaba al pueblo, hacía las maniobras oportunas en la plaza mayor del mismo y sin que se subiera ni bajara nadie reemprendía la marcha otra vez hacia la Nacional por el mismo camino anterior. Llegamos a Rascafría a las ocho y media.
Compramos vino para la bota y algo de comida. Repartimos el peso y nos fuimos a las afueras del pueblo. Instalamos las tiendas mientras otros recogían leña por la zona capitaneados por el estudiante de ingeniero de montes Narcís.
A las nueve ya ardía un fabuloso fuego y estábamos todos a su alrededor dando buena cuenta de las aceitunas y vino de aperitivo. Le sucedieron a continuación los bocadillos, tortillas, avellanas y fruta. Encontramos a faltar una sopa pero nos propusimos que en la próxima excursión ya no fallaría. La tertulia se alargó hasta la una principalmente porque se acabó la leña y el vino. Se decidieron a hacer un vivac Juan y José Carlos mientras los demás nos distribuimos entre las dos tiendas.
Tardó poco a entrar Juan en la tienda tiritando de frío y nos dice que José Carlos está durmiendo muy agusto. Le hicimos sitio y nos durmimos todos.

Por la mañana nos despertó un caballo y los pitidos de Narcís. Quería ahuyentar al animal con un reclamo de cercetas. Eso sí, con el horroroso silbato nos dejó la zona despejada. El caballo marchó seguramente aterrorizado y por allí no apareció absolutamente ninguna cerceta ni macho ni hembra por lo que todavía hoy no sé qué aspecto debe tener este presunto bello pájaro. Todo estaba encapotado.
El ánimo decaído. Pero Narcís y Roberto nos sacaron de las tiendas hacia las siete. Hacía mucho frío. Recogimos las tiendas y empezamos la excursión. Ya desayunaremos más tarde. Cuando pudiéramos parar en un río que le diera algo el Sol.

El valle estaba precioso. Cuerda Larga a la izquierda y completamente cubierta por la nieve. Al fondo del valle estaba la Bola del Mundo reconocible por su repetidor de televisión. Detrás cerraba el valle Rascafría, El Paular y allá a lo lejos el pantano de Lozoya. Arriba hacia dónde nosotros nos dirijíamos estaba totalmente cubierto por la niebla. Sólo nos daba esperanza de mejora el fortísimo viento del Norte que hacía.

Los turnos para llevar las mochilas se fueron sucediendo y después de desayunar a las 12.15 llegamos a la primera cima de la travesía y, por consiguiente, a la cresta. Habíamos superado 920 metros de desnivel en unas tres horas y cuarto. La niebla lo cubría todo. El viento era muy fuerte. La nieve estaba muy blanda y nos hundíamos hasta la rodilla. Tratábamos de pisar, en todo instante, piedras o matas ya que lo preferíamos para evitar agotarnos inútilmente.
Siguiendo las pisadas del primero llegamos a la segunda cima del día que según el mapa se llama Nevero Alto (2139 m). Paramos para comer detrás de un pequeño muro que había y nos protegía del viento. El que estaba mejor estaba tiritando de frío, con los pies calados y las botas llenas de agua. Nos comimos todo lo que llevábamos. Estuvimos luego tomando el Sol para recuperar fuerzas. Antes de salir de la protección nos pertrechamos lo mejor que pudimos. Anoraks, ventisqueros, guantes, pasamontañas, polainas, plásticos, … ¡de todo! Unas fotos y a la carga otra vez. El Peñalara estaba muy distante todavía. Mientras estuvimos parados se despejó un poco y pudimos apreciar lo que nos quedaba.


Llegamos a la Laguna de los Pájaros pasadas las tres y como Miguel recuerda algo del verano pasado intuye que el mapa está equivocado y en realidad el Peñalara está detrás de todo el macizo que teníamos delante. Estamos todos cansados, muertos de frío y para colmo hay que atravesar una zona en la que el torb hace de las suyas. Echamos mano a los pasamontañas y a través de la nube de nieve intentaremos rodear el macizo sin perder altura. Es muy alentador ver como en estas circunstancias tan adversas todavía hay quienes se ofrecen por llevar las mochilas de los que parece que están más cansados conscientes de que ello implicará un mayor hundimiento relativo en la nieve. Recordemos que todos los componentes de la marcha éramos estudiantes a ingenieros y tenemos bastante dominado el tema de la fuerza por unidad de superfície, es decir, del concepto de presión. Avanzamos con mucha dificultad y a la hora larga divisábamos ya la Laguna Grande del Peñalara. Estábamos cerquísima del refugio aunque no lográbamos dar con él. Estudiamos la situación y decidimos perder altura y lanzarnos tumba abierta hacia una caseta que se veía allí a lo lejos.

José Carlos y Enrique decidieron hacerlo por la hierba y los demás por la pendiente de nieve. Juan dio varias volteretas debido a que el descenso se hacía con medio cuerpo hundido en la nieve polvorizada. Al llegar al llano, en el que se encontraba la caseta, Miguel quedó atrapado por el barro que formaba el riachuelo y con algo de habilidad y algún que otro susto pudo salir de la encerrona. No evitó, por ello, acabar de mojarse y ensuciarse medio cuerpo. Una vez en la caseta paramos para reagruparnos. ¿Qué sorpresa tendríamos todos al vernos? Pues que habíamos caído cinco en el mismo barrizal.
Estuvimos estudiando los horarios de los trenes. Eran las cinco y media. El último era a las nueve. Había que cojerlo como fuese. No sabíamos a dónde iba el camino aunque nos ofrecía cierta seguridad que hubiera pintadas en la caseta unas marcas con una franja blanca y roja. Miguel se puso en cabeza para marcar un ritmo rápido y a las seis ya divisábamos la estación de Cotos allá a lo lejos. A las seis y diez nos encontrábamos en el vestíbulo. Enrique se percata que ha perdido la cartera con la documentación y Miguel, muy seguro, le dice que ha vivido casos similares y que al final en todos ellos se acabó con la recuperación de la misma. A las seis y veinte salimos en dirección a Cercedilla. Media hora de espera en el transbordo y a las nueve menos cuarto entramos en Chamartín.


José Carlos acerca a Miguel a su casa con el coche ya que lleva todo el material colectivo de la excursión y a las diez todos estamos en la ducha. Nos volveremos a encontrar para ver las diapositivas.
© Miguel J. Pavón Besalú. Año 2.002.

 

 

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2017 - Miquel Pavón