Blog de Miquel J. Pavón Besalú

Desvaríos escritos en cualquier hora intempestiva de la noche

Etiqueta: importancia

Guía alpina de los Alpes

dot Los Alpes es una gran cadena montañosa situada en el centro de Europa. Forma un gran semicírculo que cierra la península itálica. Al sur del macizo está Italia y el norte queda compartido entre Francia, Suiza, Alemania, Austria y Eslovenia. Sus cumbres tienen una importancia internacional. Tiene oficialmente más de 80 cumbres principales y 40 secundarias que superan los 4000 metros. Las cumbres de más de 3000 metros son innumerables y muy interesantes alpinísticamente.

Vista desde el col du Midi hacia la Mer de Glace

dot Foto: De derecha a izquierda podemos ver l’Aiguille Verte, Les Droites, Les Courtes y l’Aiguille de Triolet. El glaciar es el de Talèfre que va a desembocar a la Mer de Glace que es el gran glaciar que se nutre de los diferentes valles.
dot Cumbres de 4000 más accesibles, ver artículo: Turisteando por los Alpes y coleccionando cumbres.
dot Información de refugios: Refugios de montaña.
dot Guía excursionista: Barre des Écrins.

 

LOS CUATROMILES DE LOS ALPES

GRUPO MACIZO DES ÉCRINS
dot Barre des Écrins 4101 Pico principal
dot Dôme de Neige des Écrins 4015 Pico secundario
dot Pic Lory 4086 Pico secundario
GRUPO DEL GRAN PARADISO
dot Gran Paradiso 4061 Pico principal
GRUPO MACIZO DEL MONT BLANC
dot Les Droites 4000 Pico principal
dot Aiguille du Jardin 4035 Pico principal
dot Grande Rocheuse 4102 Pico principal
dot Aiguille Verte 4122 Pico principal
dot Dent du Géant 4013 Pico principal
dot Aiguille du Rochefort 4001 Pico principal
dot Dôme de Rochefort 4015 Pico principal
dot Grandes Jorasses: Punta Walker 4208 Pico principal
dot Grandes Jorasses: Punta Whymper 4184 Pico principal
dot Grandes Jorasses: Punta Croz 4110 Pico principal
dot Grandes Jorasses: Punta Elena 4045 Pico principal
dot Grandes Jorasses: Punta Margherita 4065 Pico principal
dot Aiguille Blanche de Peuterey 4112 Pico principal
dot Pointe Eccles 4013 Pico principal
dot Mont Brouillard 4069 Pico principal
dot Punta Baretti 4013 Pico principal
dot Aiguille de Bionnassay 4052 Pico principal
dot Dôme du Goûter 4304 Pico principal
dot Mont Blanc – Monte Bianco 4807 Pico principal
dot Monte Bianco di Courmayeur 4748 Pico principal
dot Picco Luigi Amedeo 4460 Pico principal
dot Grand Pilier d’Angle 4243 Pico principal
dot Mont Maudit 4465 Pico principal
dot Mont Blanc du Tacul 4248 Pico principal
dot L’Isolée 4114 Pico principal
dot Pointe Carmen 4109 Pico principal
dot Pointe Médiane 4097 Pico principal
dot Pointe Chaubert 4074 Pico principal
dot Corne du Diable 4064 Pico principal
GRUPO ALPES PENINOS
dot Lagginhorn 4010 Pico principal
dot Weissmies 4023 Pico principal
dot Lenzspitze 4294 Pico principal
dot Nadelhorn 4327 Pico principal
dot Stecknadelhorn 4242 Pico principal
dot Hohberghorn 4219 Pico principal
dot Dürrenhorn 4034 Pico principal
dot Dom 4545 Pico principal
dot Täschhorn 4490 Pico principal
dot Alphubel 4206 Pico principal
dot Allalinhorn 4027 Pico principal
dot Rimpfischorn 4199 Pico principal
dot Strahlhorn 4190 Pico principal
dot Monte Rosa: Dufourspitze 4634 Pico principal
dot Monte Rosa: Nordend 4609 Pico principal
dot Monte Rosa: Zumsteinspitze 4563 Pico principal
dot Monte Rosa: Signalkuppe – Punta Gnifetti 4554 Pico principal
dot Monte Rosa: Parrotspitze 4436 Pico principal
dot Monte Rosa: Ludwigshöhe 4341 Pico principal
dot Monte Rosa: Corno Nero 4322 Pico principal
dot Monte Rosa: Balmenhorn  4167 Pico secundario
dot Monte Rosa: Pyrámide Vincent 4215 Pico principal
dot Monte Rosa: Punta Giordani 4046 Pico principal
dot Liskamm Este 4527 Pico principal
dot Liskamm Oeste 4481 Pico principal
dot Castor 4226 Pico principal
dot Pollux 4092 Pico principal
dot Breithorn (W) 4164 Pico principal
dot Breithorn Central 4159 Pico principal
dot Breithorn (E/O) 4139 Pico principal
dot Breithornzwillinge (E/O) – Demello del Vreithorn Orientale 4106 Pico principal
dot Roccia Nera 4075 Pico principal
dot Bishorn 4153 Pico principal
dot Pointe Burnaby (pico este del Bishorn) 4134 Pico secundario
dot Weisshorn 4505 Pico principal
dot Zinalrothorn 4221 Pico principal
dot Ober Gabelhorn 4063 Pico principal
dot Dent Blanche 4356 Pico principal
dot Monte Cervino – Matterhorn 4477 Pico principal
dot Dent d’Hérens 4171 Pico principal
dot Grand Combin de Grafeneire 4314 Pico principal
dot Combin de Valsorey 4184 Pico principal
dot Combin de la Tsessette 4141 Pico principal
GRUPO ALPES BERNESES
dot Jungfrau 4158 Pico principal
dot Wengen Jungfrau 4089 Pico secundario
dot Mönch 4099 Pico principal
dot Aletschhorn 4195 Pico principal
dot Schreckhorn 4078 Pico principal
dot Lauteraarhorn 4042 Pico principal
dot Gross Fiescherhorn 4048 Pico principal
dot Hinter Fiescherhorn 4025 Pico principal
dot Gross Grünhorn 4043 Pico principal
dot Finsteraarhorn 4274 Pico principal
GRUPO BERNINA
dot Piz Bernina 4049 Pico principal
MACIZO DE LOS ÉCRINS
dot L’Ailefroide 3953 Pico principal
MACIZO DEL MONT BLANC – MONTE BIANCO
dot L’Aiguille du Midi 3842 Pico principal
LA GRANDE DIXENCE (SUIZA)
dot Mont Blanc de Cheilon 3869 Pico principal
ALPES JULIANOS (ESLOVENIA)
dot Triglav 2863 Pico principal

 

diccionario de montaña

Conquista invernal del Pico del Moro Almanzor (2598 m)

ESTA CRÓNICA RELATA COMO UNA BOTA DE VINO CONSIGUE QUE BAJEN DEL PICO DEL MORO ALMANZOR UNOS ALPINISTAS POR SU PROPIO PIE. DE NO SER ASÍ, HUBIESE HECHO FALTA UN HELICÓPTERO PARA SACARLOS DE LA CUMBRE.
Es viernes, 30 de enero de 1.981. Miguel como todas las noches llega tarde. Ya ha tenido sus clases en la escuela y junto con los demás compañeros se disponen a cenar. Esta vez Juanjo también nos acompaña. La conversación se encamina alrededor del alpinismo: momentos inolvidables, técnicas del deporte, grandes expediciones, …. Hemos acabado de cenar. Siguiendo un poco más la conversación llega el momento que Juanjo propone a Miguel: “… ¿te animarías a organizar una excursión a Gredos para este fin de semana?” Tras un breve silencio se oye por parte de Miguel: “sí, por supuesto, vamos a ello”. No pasaron dos minutos y ya estaban llamando los dos por teléfono a sus respectivos amigos. A media noche ya estaban casi todas las gestiones hechas, saldríamos cinco: José Luis, Juanjo, Juan, Narcís y Miguel. Es muy tarde ya, dejaremos algunas gestiones para el día siguiente.
Como Juanjo tiene un examen se encargará Miguel de organizar el resto de la excursión. Se piden las comidas para la hora de comer, quedamos en salir a la una de Madrid y se pasará a recoger a cada uno en su propia casa, se hace una lista de material que hace falta conseguir, repasar las tiendas de campaña, …
Alrededor de las doce una llamada a Miguel nos da una mala notícia. El coche que se iba a usar para la excursión está estropeado. Miguel se pone de nuevo a mover el tema y al llegar Juanjo remata la jugada. Pepo nos deja un MG de exportación inglés. Todo resuelto.
Llega la hora de salir, ¿dónde está el coche?, se lo han llevado un momento para ir a recoger una “parrilla” para freir la carne a la brasa. Al alargarse el maldito momento, Miguel llama a todos los componentes y les dice que aprovechen para comer y así ganamos algo de tiempo.
El coche llega pasadas las dos y media. Lo paramos antes de entrar en el garaje y al instante ya salíamos a buscar a los demás. Salimos por la autopista de El Escorial pasadas las tres. En Hoyos paramos para tomarnos unas cañas y llenar la bota de vino. En la plataforma estuvimos el tiempo justo para prepararlo todo y empezamos a andar. Miguel animaba a los demás diciéndoles: “hay que haber franqueado Los Barrerones antes de que anochezca, de no ser así podemos tener problemas”. Llevábamos retraso a pesar de haber recuperado un poco de tiempo en la carretera.
Se hizo de noche, como es usual, empiezan a ser útiles las linternas. Nos encontramos un poco antes de Los Barrerones, todo parece marchar bien. José Luis saca un foco que facilitó la marcha. A pesar de todo nos confundimos un poco al bajar a La Laguna pero la intuición de Miguel consiguió dar de nuevo con el camino. Llegamos al lago y empezamos a buscar el refugio, todos éramos conscientes de que lo teníamos allí mismo pero no había forma de encontrarlo. Al fin se encendieron unas luces desde el refugio, el guarda había visto el foco y nos hizo señales para que pudiéramos llegar.
Después de pedir dormir en la parte libre del refugio el guarda nos dijo que no era posible usarla y debíamos dormir, por lo tanto, al raso. Ante la coyuntura propuesta de “picarnos” un vivac con poco equipo para ello, y de mala gana, optamos por pagar las tasas correspondientes y dormir en el refugio convencidos por el frío reinante. Como sea que no dimos nuestro brazo a torcer fácilmente nos fuimos a dormir muy tarde.
La salida de la excursión fue un poco más tarde de lo previsto dada la hora que era cuando nos fuimos a dormir. Nos levantamos, desayunamos y empezamos a andar al mismo tiempo que empezaba a salir el Sol. Habíamos sido de nuevo los últimos en acostarnos y los primeros en levantarnos y salir de excursión. Estaba la nieve muy dura. Hacía frío. Recorríamos un valle que nunca le da el Sol. Llegamos al cruce de valles. Miguel propone ir a La Galana al verse el valle mucho más practicable pero al querer ir todos los demás al Almanzor se cambia el plan sobre la marcha. Iremos al Almanzor.
Se forman dos grupos, en cabeza: Narcís, Juan y José Luis; detrás: Juanjo y Miguel. Llegamos al río, está helado. Miguel resbala aunque el equilibrio y los reflejos consiguen que no se caiga si consiguen asustar a Juanjo. Me explica que en la excursión anterior tuvo la desgracia de ver la caída de un amigo que estuvo a punto de tener fatales consecuencias. Juanjo no estaba todavía recuperado del trance. Miguel que conocía su situación le estuvo animando para que no diera importancia a lo sucedido. Cruzamos el río con algunas dificultades y nos dirijimos a la Collada del Crampón.
Miguel esperaba no encontrar ya más dificultades con el hielo puesto que no teníamos apenas material para trabajarlo. La subida era por un canchal de piedras. Paramos para desayunar un poco y reanimarnos un poco de los momentos que habíamos pasado al cruzar la cascada helada.
Iniciamos la marcha hacia el collado. Narcís va en cabeza con el piolet. Juanjo lleva la bota de vino. Miguel lleva la mochila con el material de abrigo de todos.
Ya está el collado allí arriba, hay un pequeño nevero entre piedras altas y lisas. Hay que ir por la nieve. Narcís, que va delante talla sobre el hielo unos escalones y se sitúa en el collado a esperar los demás. Era un pequeño paso, tenía mucha pendiente, pero es puro hielo. Como no disponíamos de material los demás subimos como los gatos: a cuatro patas y procurando no parar al subir ya que irremediablemente empezabas a deslizarte hacia el vacío. Por algo lo llaman Collada del Crampón, ¿no?
Creo que es obvio el estado de ánimo en el que nos encontrábamos. Teníamos que subir al Almanzor y lo que es peor, teníamos que regrasar por el otro lado impepinablemente. Teníamos detrás la casacada helada y el nevero del collado que hacían imposible el regreso por dónde habíamos subido sin que ocurriera nada.
Los fallos de la excursión estaban: en primer lugar, con el material que disponíamos (un piolet, tres pares de crampones y ninguna cuerda) no se podía subir al Almanzor con un grupo de cinco personas y, en segundo lugar, que en los momentos clave de la excursión (cascada y collado) el haberse fraccionado el grupo de tal forma que el que hacía las veces de guía no pudo ordenar un abandono honroso.
Así fueron las cosas; nos encontramos a pocos metros de la cima descansando y sin saber por dónde bajaremos. Miguel sube hasta la cima para ver mejor desde allí una vía de descenso. Aunque le tapa un picacho decide regresar realizando toda la cresta hasta La Galana si fuera necesario, al menos es un itinerario en roca por mucha dificultad que tenga, y una vez allí bajar por el valle que había visto en la subida con unas condiciones inmejorables.
Bajó de nuevo dónde estaban los demás mira atentamente las caras del grupo. El comentario fatídico no se hace esperar a la vez que se exclama con una rotundidad aplastante. Miguel, tú ¡haz lo que quieras! Nosotros nos quedamos aquí. No queremos bajar. Miguel les contestó: “si tuviéramos una cuerda o suficiente material regresaríamos por dónde hemos subido que es lo que hay que hacer siempre pero como no lo tenemos tendremos que hacer toda la arista en dirección a La Galana y una vez allí podremos regresar al refugio por el valle ya que no hay nieve en esa zona”. Como con estas palabras veía que lo único que conseguía era desanimar, prosiguió la arenga desviando el tema de la conversación: “… de todas formas, un buen trago de vino no me lo quita nadie”. Después de beber Miguel le siguieron los demás una ronda tras otra, ya sea por vicio o desesperación, se produjeron unos efectos milagrosos que animaron al personal a seguir. Juanjo, unos meses más tarde me comentó: “ten la más completa y absoluta seguridad que en aquellos momentos tuviste de mi parte una plena confianza, lo que decías era para mí lo mejor que podía y debía hacer; ahora bien, no por ello dejaba de ser para mí un completo absurdo y una locura sin lógica ninguna. Me encontraba en una situación en que me sentía totalmente inútil y abandonado y ya me daba lo mismo todo”.
La cresta era difícil, por no decir muy difícil y peor aún con un poco más de alcohol en la sangre de la cuenta, transcurre sorteando todos y cada uno de los picachos y agujas, había que hacer muchos pasos gimnásticos y poner las manos arriba y superar los obstáculos a fuerza de brazos; por suerte no había nieve que hiciera más difícil la marcha. Todas las indicaciones de Miguel eran acatadas al momento. Nos íbamos alejando poco a poco del Almanzor la cual cosa infundía ánimos al grupo.
¡Un momento! Se complican las cosas. Hay unos neveros empinadísimos que cortan el camino. JOD…!!! Miguel se pone serio. ¡ALTO todos parados! y prohíbe terminantemente que se crucen hay un abismo a cada lado alucinante y sólo nos falta que no sean muy sólidos, ya encontraremos otro camino. Dice a Narcís que suba un momento al filo de la cresta y que explore la posibilidad de bajar al refugio ya sea destrepando o dando un rodeo por ese lado. El Venteadero está justo detrás de las pendientes de nieve. Lo hubiéramos conseguido y no ha sido posible por muy poco. La espera se hace interminable y para colmo vas cogiendo frío. Al rato se oye a Narcís. Dice que se puede pasar. Hay que ir con cuidado ya que la piedra se desmenuza y está el terreno muy roto. Allí abajo habrá que cruzar una nieve pero se ve totalmente lisa. Hay que probarlo. En realidad es nuestra única posibilidad de salida.
Pasamos uno a uno para evitar catástrofes debido a algún inevitable desprendimiento de piedras y después de una fabulosa intervención de los pares de crampones nos encontramos en el Venteadero. Llegar al refugio fue fácil, ya pasó el peligro. Paramos para comer. Llegamos los últimos al refugio como también casi siempre. El guarda estaba ya impaciente. El colmo es que tenemos que discutir con él de nuevo ya que nos pretende cobrar un día más de estancia. Oscurece, nos dimos prisa para alcanzar a un grupo de chavales que son socorristas de la zona. Ellos conocerán la zona y así evitamos perder más tiempo. El regreso hasta el coche no tuvo más alicientes. Cruzamos el lago por encima y tuvimos que procurar en todo instante el pisar nieve puesto que en ese caso tienes la probabilidad de tu parte de no acabar en el suelo. Al final del día bajando de Los Barrerones a mí me parecía que me sería posible competir con los canguros australianos puesto que el saltar de piedra en piedra era ya un tema dominado.
Llegamos de noche a la plataforma. Tomamos rumbo a Madrid. Paramos en Hoyos, Ávila y para poner gasolina. En el camino nos pusimos a discutir cosas que en otras circunstancias no tendrían sentido. Algunos de los puntos que se trataron fueron: las dificultades que habíamos pasado y las que superamos fueron gracias a que en todo momento se trabajó en equipo y todos estuvieron pendientes de los demás despreocupándose de sí mismos; hacer caso al guía cuando no estaban muy claras las razones evitó una catástrofe; en toda excursión debe haber un guía que de alguna forma es el responsable de lo que ocurra en esa salida; y bla, bla, bla, bla, bla ….
Llegamos a Madrid. Acalorados aunque no por ello dejamos a un lado la amistad entre nosotros. Al lado de la Facultad de Biológicas nos quedamos sin gasolina, habíamos dejado a José Luis en su casa y pretendíamos llegar por la Avenida de la Moncloa a los colegios mayores para dejar a Juan y a Narcís. Taxi, lata, gasolinera, muy poco dinero, prisas, … Al fin, cansados, llegamos al colegio mayor de nuevo. ¡Habíamos derrotado al Almanzor en invierno en justa lid! “Que nos quiten lo bailao”, diría un muy buen amigo montañero en una situación semejante.
© Miquel J. Pavón i Besalú. Año 2.001.

Asegúrate de que en tu vida tienes tiempo para pensar

En su origen el Walden de Thoreau estuvo basado en una experiencia real de dos años viviendo en una cabaña en el bosque pero hoy en día suele tenerse como un diario de libertad y consciencia personales. Quería llegar a la esencia de la vida lejos de las mentiras y del chismorreo de la ciudad. Tras construirse una cabaña de unos 12 metros cuadrados se encontró con mucho tiempo libre. Cultivaba unas cuantas judías para venderlas en el mercado y que le servía para cubrir sus modestos gastos. Se buscó una vida idílica que llenaba paseando, leyendo, observando a los pájaros, escribiendo y simplemente siendo.
Este es un concepto tan extraño para la mayoría de las personas, tanto entonces como ahora, que parece una pérdida de tiempo o algo subversivo. Sin embargo, Thoreau se sentía más rico que todos sus conocidos ya que tenía todo lo que necesitaba a nivel material y también el tiempo para disfrutarlo. Las personas normales, con todas sus posesiones, tenían que trabajar sin descanso para poder permitírselas descuidando así la belleza de la naturaleza y el trabajo suave del alma que aparece en la soledad. Vivió en la época de la esclavitud.  Una vez pasó una noche en la cárcel por negarse a pagar los impuestos al gobierno que le seguía manteniendo. Pero él no se oponía solamente a la esclavitud de los negros sino a la esclavitud de todas las personas. Pensaba que sus mismos familiares y amigos estaban en una especie de cárcel de cuya existencia no se podían enterar por estar esclavizados del materialismo y del conformismo. El autor quería recobrar la plena libertad mental que tuvo en el momento del nacimiento pero que, en su opinión, le había sido arrebatada por la sabiduría convencional y por los prejuicios de su educación. Se retiró para dejar de ser un mero reflejo social para comprender lo que significaba ser un individuo libre.
Para el autor la posición social deja de tener importancia y la prosperidad se transforma en algo que más que ser alcanzado se manifiesta en la generosidad de la naturaleza. El trabajo sólo le resultaba necesario para tener tiempo para leer, escribir y disfrutar de la naturaleza. No significa que tengamos que irnos todos al bosque a sembrar judías. Los bosques de Thoreau simbolizan la abundancia de la naturaleza que nos provee de todo desde el momento en que tomamos la decisión de actuar de acuerdo con nuestra verdad interior. Si nos quedamos en la ciudad de nuestras mentes, temerosos de lo que los demás dirán de nosotros, lo único que veremos será la carencia, la miseria y los horizontes limitados.
Henry David THOREAU en “Walden”.

 

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2017 - Miquel Pavón