Blog de Miquel J. Pavón Besalú

Desvaríos escritos en cualquier hora intempestiva de la noche

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Comportamiento simiesco y espíritu rocambolesco

Hay muchos informes, cursilerías y tópicos en la literatura alpina que trata el tema de las experiencias de caídas o de impresiones personales. Y continua Reinhold Messner ….
“Contiene toda una serie de clichés sobre el alpinismo extendidos desde hace ya más de un siglo, mucho fulgor de la aurora, mucho ser felices, pero muy pocas impresiones personales o espirituales.
Creo que hay muchos alpinistas atrapados por esta suerte de cursilería alpina. De puras ansias de conquista. ‘¡He de llegar a la cumbre!’, no son capaces de encontrarse a sí mismos, o bien por una vergüenza mal entendida, ‘eso no se cuenta’, lo silencian todo respecto a su mundo interior.
Si antiguamente la gran desconocida era la montaña, hoy lo es para mí el ser humano con sus miedos, sus sueños y sus diferentes niveles de consciencia.
La diferencia entre lograr el objetivo y quedarse en el camino se describe muchas veces con palabras como ‘valor temerario’, ‘amor a las montañas’, ‘miedo’ o ‘la suerte de la cumbre’. Cuando alguien ha alcanzado una nueva actitud ante el hecho de morir, a partir de ese momento escalará las paredes despreciando a la muerte y el camiante solitario que quiere ‘ver el semblante de la muerte’, cuelga de un desplome sólo con los brazos, las piernas en el aire.
No es de extrañar que muchos de los que están al margen de todo esto nos vean como a unos seres con ‘comportamientos simiescos’ (Spiegel sobre los alpinistas) y meneen dubitativamente la cabeza ante el alpinismo. ¡Cuándo renunciarán las personas a conquistar la Naturaleza (las montañas), a sojuzgarla, a forzarla, ….. a violarla y a destruirla con ello!”
Reinhold MESSNER en “La zona de la muerte

Asegúrate de que en tu vida tienes tiempo para pensar

En su origen el Walden de Thoreau estuvo basado en una experiencia real de dos años viviendo en una cabaña en el bosque pero hoy en día suele tenerse como un diario de libertad y consciencia personales. Quería llegar a la esencia de la vida lejos de las mentiras y del chismorreo de la ciudad. Tras construirse una cabaña de unos 12 metros cuadrados se encontró con mucho tiempo libre. Cultivaba unas cuantas judías para venderlas en el mercado y que le servía para cubrir sus modestos gastos. Se buscó una vida idílica que llenaba paseando, leyendo, observando a los pájaros, escribiendo y simplemente siendo.
Este es un concepto tan extraño para la mayoría de las personas, tanto entonces como ahora, que parece una pérdida de tiempo o algo subversivo. Sin embargo, Thoreau se sentía más rico que todos sus conocidos ya que tenía todo lo que necesitaba a nivel material y también el tiempo para disfrutarlo. Las personas normales, con todas sus posesiones, tenían que trabajar sin descanso para poder permitírselas descuidando así la belleza de la naturaleza y el trabajo suave del alma que aparece en la soledad. Vivió en la época de la esclavitud.  Una vez pasó una noche en la cárcel por negarse a pagar los impuestos al gobierno que le seguía manteniendo. Pero él no se oponía solamente a la esclavitud de los negros sino a la esclavitud de todas las personas. Pensaba que sus mismos familiares y amigos estaban en una especie de cárcel de cuya existencia no se podían enterar por estar esclavizados del materialismo y del conformismo. El autor quería recobrar la plena libertad mental que tuvo en el momento del nacimiento pero que, en su opinión, le había sido arrebatada por la sabiduría convencional y por los prejuicios de su educación. Se retiró para dejar de ser un mero reflejo social para comprender lo que significaba ser un individuo libre.
Para el autor la posición social deja de tener importancia y la prosperidad se transforma en algo que más que ser alcanzado se manifiesta en la generosidad de la naturaleza. El trabajo sólo le resultaba necesario para tener tiempo para leer, escribir y disfrutar de la naturaleza. No significa que tengamos que irnos todos al bosque a sembrar judías. Los bosques de Thoreau simbolizan la abundancia de la naturaleza que nos provee de todo desde el momento en que tomamos la decisión de actuar de acuerdo con nuestra verdad interior. Si nos quedamos en la ciudad de nuestras mentes, temerosos de lo que los demás dirán de nosotros, lo único que veremos será la carencia, la miseria y los horizontes limitados.
Henry David THOREAU en “Walden”.

 

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La felicidad no es ningún lujo

El libro es una mezcla de lo que piensa el Dalai Lama sobre diferentes cuestiones con las reflexiones personales y científicas de Howard C. Cutler sobre las mismas. Cuando Cutler empezó a trabajar el libro estaba empapado de determinadas creencias derivadas de su trasfondo científico y occidental, como por ejemplo, que la felicidad fuese un misterio y que lo máximo a que podemos aspirar es a evitar la desgracia. El Dalai Lama le convenció que la felicidad no es ningún lujo sino el propósito mismo de nuestras existencias. Le indicó, además, que hay un camino concreto que nos lleva a la felicidad. Primero tenemos que identificar los factores que invariablemente nos conducen al sufrimiento y aquellos que nos conducen a la felicidad. Luego, tenemos que empezar a eliminar los factores que causan sufrimiento y a cultivar aquellos que traen felicidad. El punto más sorprendente a propósito de la felicidad es que su logro es científico y exige disciplina.
dot La felicidad tiene varios niveles. Según el Budismo hay cuatro factores: la riqueza, la satisfacción mundana, la espiritualidad y la iluminación que crean la totalidad de la búsqueda individual de la felicidad. Una buena salud y un círculo de amigos íntimos son también factores importantes pero la puerta a todas ellas está en nuestro estado mental.
dot Una vía directa a la felicidad es cultivar el afecto y la conexión con otros seres humanos. Busca siempre lo que tienes en común con los demás y nunca te sentirás solo.
dot Aunque parezcan muy poderosas las emociones y los estados mentales negativos no tienen fundamento en la realidad. Todas las emociones si se practican regularmente aumentan de tamaño. Se sugiere que cultivemos de continuo lo positivo. Todas las buenas costumbres empiezan siendo pequeñas pero los beneficios finales que producen son muy grandes.
dot Un estado mental positivo no solamente es bueno para tí sino que beneficia a todos aquellos que entran en contacto contigo y así cambia literalmente el mundo.
dot Actuar de forma sana en lugar de hacerlo de forma insana no es una cuestión religiosa o moral sino que representa la diferencia concreta entre la felicidad y la infelicidad.
dot No confundas la felicidad con el placer.
dot La felicidad es algo que se desarrolla a lo largo del tiempo.
dot Con el tiempo tienes que intentar eliminar las emociones negativas especialmente la ira y el odio y sustituirlas por la tolerancia y la paciencia.
dot Sugiere que la naturaleza fundamental del ser humano es amable.
dot La compasión es útil. Solamente si vemos y sentimos desde el punto de vista de los demás seremos realmente capaces de establecer vínculos profundos con ellos.
dot Nunca estar solo. El antídoto a la soledad consiste en estar preparados a conectarnos con cualquiera.
dot Distingue entre el amor basado en el apego y el amor basado en la compasión.
dot Si no logras cultivar la compasión, que es la habilidad de sentir el sufrimiento de los demás, perderás el sentimiento de pertenencia a la raza humana que es una fuente constante de calor y de inspiración.
Dalai LAMA y Howard C. CUTLER en “El arte de la felicidad”.

 

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2017 - Miquel Pavón