Blog de Miquel J. Pavón Besalú

Desvaríos escritos en cualquier hora intempestiva de la noche

Etiqueta: realidad (Página 1 de 5)

Parrotspitze (4436 m)

dot Situación: Es un cuatromil de los Alpes y, en concreto, del macizo del Monte Rosa que forma parte de la arista fronteriza. Está sobre las laderas nevadas de la vertiente suiza y sobre una pared vertical que desciende hasta Valsesia en Italia.
dot Aproximación: Si se quiere llegar a la cumbre por la vertiente suiza se sale de Zermatt y si es desde la vertiente italiana se sale de Alagna. La cumbre es visitada, en realidad, casi únicamente como parte de una travesía de alto nivel ya sea ascendiendo desde el Lisjoch (normalmente por el Ludwigshöhe) o al descender de la Signalkuppe.
dot Puntos de partida:
Zermatt (1616 m). Es un pueblo en el que están prohibidos los coches situado en el final del valle suizo del Mattertal. Se accede en ferrocarril desde Visp. El aparcamiento para el coche está en Täsch a unos 5 Km. Hoteles, posadas, pensiones, hostal juvenil y camping.
Alagna (1180 m). Situado al sureste de Liskamm en el val Sesia y a 35 Km de Varallo que es la estación de tren más cercana. Hay servicio de autobús. Hoteles, posadas, pensiones, camping y museo.
dot Ruta normal:
Arista Oeste. PD. Hasta 40 grados de inclinación. Son unas 3 horas y unos 790 metros de desnivel desde el refugio Gnifetti. Es un recorrido glaciar. Normalmente hay una buena huella que sólo hay que seguirla sin complicarse la vida.
dot Otras rutas:
Arista Noroeste. AD. Hasta 50 grados de inclinación. Hay una hora y unos 200 metros de desnivel desde el pie de la pared. Es una escalada en hielo y nieve.
Vertiente Sureste. AD (III). Son unas 7 horas y 1050 metros de desnivel desde el refugio Valsesia.
dot Refugios: refugio Citta de Mantova (3498 m), refugio Giovanni Gnifetti (3647 m) y capanna Valsesia – Gugliermina (3312 m).
dot GPS (WGS84): 32T  412332 5085719.
Mapas: Zermatt (núm. 1348), Suisstopo a escala 1/25000. Monte Rosa, Alagna Valsesia, Macugnana, Gressoney (núm. 109), Instituto geográfico italiano a escala 1/25000.

Experiencia de un viaje retrospectivo desde el reino de los muertos

Estoy junto a la gran panza de la cara sur del Goldkappel, asegurado por mi compañero mediante la doble cuerda. Tanteo hacia arriba con la mano derecha y me agarro a una regleta de bordes afilados. Me alzo tirando de ella con precaución. Entonces oigo un crujido leve y siento cómo la presa cede algo. ¡¿Se rompe?! Siento una sacudida como si fuera una descarga eléctrica: ¡Me despeño, es el final ….! ¡¡No te caigas!! A la velocidad del rayo lanzo la mano en dirección a una escama minúscula que hay encima de mi, pero se astilla. La siguiente, la tercera, todas se rompen …..
Mis pies todavía descansan sobre sus presas debajo del extraplomo, pero las manos ya no tocan la roca. Un puño gigantesco tira de mi cuerpo hacia atrás. No debo dar una vuelta de campana, de espaldas no, no tengo que caer cabeza abajo. ¡Tengo que saltar lejos de la roca!
Todo mi ser se rebela contra esta idea descabellada y clama para no perder el leve contacto con la roca, para poder sujetarse todavía, para lograr salvarme. Pero mi instinto es más fuerte y me obliga a actuar. Me impulso con las piernas en dirección contraria a la pared. Por el aire, fuera, hacia el abismo terrible y despiadado …..
Comienza el atroz y vertiginoso viaje a los infiernos. Aún percibo por completo lo terrible de la situación y soy consciente de lo que sucede a mi alrededor: una breve detención. Comprendo que la primera clavija ha saltado. El segundo. Golpeo contra la roca y sigo resbalando hacia abajo. Todavía intento detenerme, aferrarme a ella, pero una fuerza primigenia sigue impulsándome incesantemente hacia abajo. Estoy perdido. Se acabó …..
Y de pronto ya no siento ningún miedo, el temor a la muerte me ha abandonado, todos los estímulos y las percepciones sensoriales han desaparecido. Sólo más vacío, una completa resignación dentro de mí y la noche a mi alrededor. De hecho ya no estoy “cayendo”, sino que floto suavemente sobre una nube por el espacio, liberado de mis ataduras a la tierra, redimido. ¿Nirvana ….?
¿He atravesado ya la puerta oscura que conduce al reino de los muertos? De repente llegan la claridad y el movimiento a la oscuridad que me rodea. Unas líneas se desprenden de las ondas de luz y sombra, vagas y difuminadas al principio, van adoptando ahora formas reconocibles: naturalistas – figuras y caras humanas, un entorno habitual desde hace mucho tiempo. Una película muda en blanco y negro centellea como si se proyectara sobre una pantalla interior. Yo me veo en ella como si fuera un espectador: me dirijo trotando a la tienda de la esquina con apenas tres años de edad. Las pequeñas manos sujetan firmemente la moneda que me ha dado mi madre para que me compre algunos dulces. Cambio de escena: siendo un niño pequeño, mi pierna derecha queda debajo de unos tablones que caen. Mi anciano abuelo, apoyado en un bastón, se esfuerza por levantar los tablones. Mi madre refresca y acaricia mi pie contusionado.
Dos sucesos éstos, de los que yo no me había acordado nunca más.
Centellean más imágenes de mi primera niñez, rápidamente cambiantes, fraccionadas, revueltas como si las viera a través de un caleidoscopio. La cinta de celuloide se ha roto: serpientes de luz atraviesan como relámpagos un fondo negro y vacío. Círculos de fuego, chispas que se esparcen, trémulos fuegos fatuos (¿Me golpearía el cráneo contra la pared?).
La cinta corre de nuevo, pero sus proyecciones ya no proceden de mi vida actual, y ya no me veo sobre la “pantalla” como un mero espectador inactivo. He salido de la película, ahora actúo por mi mismo, vivo y de carne y hueso sobre un escenario que se hace cada vez más grande. Soy un escudero con librea blasonada de pie en una gran sala de caballeros. Nobles en trajes de ceremonia, castellanas de punto en blanco, pajes. Las copas pasan de mano en mano, colorida animación.
Esto pasa como si hubiera sido segado. Nuevas imágenes turbulentas de ese tiempo tan lejano se sacuden convulsas. Ahora parece como si éstas se deshicieran de una cáscara y debajo aparece un motivo pleno de paz y sosiego: camino detrás de un arado de madera por una ancha y llana tierra de labor. Barcos de nubes navegan sobre mí.
Un abrupto fundido en negro al fragor de una batalla extraños jinetes salvajes de largas cabelleras hirsutas cargan al ataque, vuelan las jabalinas. Angustias mortales.
Y todo ello sin un sonido, fantasmal.
De pronto, un grito llega desde la lejanía: “¡Hias!” – y otra vez – “¡Hias, Hias! ¿Una llamada interior? ¿La de alguno de mis camaradas en el combate? Súbitamente dejan de existir la batalla de caballeros y las angustias de la muerte. Sólo paz a mi alrededor y unas rocas soleadas ante mis ojos que ya se han abierto. La película ha terminado, la claqueta se ha cerrado. La ventana abierta a las profundidades del pasado ha quedado nuevamente atrancada. Y una vez más el grito lleno de pánico: “¡Hias, Hias! ¿Estás herido? ¿Cómo estás?” La llamada viene de este mundo, viene de arriba, del amigo que me asegura.
¿Qué cómo estoy? De nuevo me encuentro en una situación peculiar. Cuelgo amarrado a dos cuerdas sobre el abismo como si fuera un saco de harina, me balanceo y me retuerzo en busca de aire. Entonces por fin comprendo que he superado una caída de 30 metros, que he retornado de un largo viaje retrospectivo por mi vida -¿También por una vida anterior?-, y que he regresado a mi cuerpo de nuevo …..
Cuando pienso de vez en cuando en esta dramática escalada en cabeza en la que la dama de la guadaña intentó atraparme en dos ocasiones, me llama la atención sobre todo la curiosa “película” que se proyectó durante la caída sobre una “pantalla interior”. Todavía resulta incomprensible que resurgieran acontecimientos sucedidos en mi niñez más temprana, cuando más o menos comenzaba a razonar. Pero la “historia” que se produjo a continuación, la cual reflejaba sucesos que tenían que haberse desarrollado hacía siglos en la vida de mis antepasados. ¿Eran simples y casuales productos de la fantasía, imágenes oníricas sin ninguna relación con la realidad, o eran recuerdos transmitidos genéticamente? Al menos es posible, incluso probable, que mis antepasados vivieran algo similar. ¿Reflejaban quizás experiencias reales vividas por ellos? ¿Impresiones perdurables almacenadas durante generaciones en las capas más profundas de la psique y transmitidas como una herencia desconocida en la relación sexual? ¿Acaso se rompió una válvula bajo la tremenda presión espiritual durante la caída, permitiendo que estas impresiones almacenadas ascendieran de nuevo hacia la consciencia por los sifones de lo subliminal? ¿Las enseñanzas de Buda sobre la reencarnación? Hay cosas entre el cielo y la tierra de las que los sabios nada quieren saber, pero sin embargo, poco a poco, habrán de ser reconocidas ……
Hias REBILSCH 

Experiencia al borde de la muerte

Tras el ascenso por la vertiente del Rupal en el Nanga Parbat – con un desnivel de cuatro mil quinientos metros, la pared de roca y hielo más alta de la Tierra – un vivac en la zona de la muerte sin ningún abrigo y la obligación insoslayable de tener que descender con mi hermano afectado de mal de altura por la para nosotros desconocida vertiente de Diamir, supe que aquello era nuestro fin. Sin embargo, al principio me resistí a admitir que teníamos que morir, y fuimos descendiendo metro a metro, buscando continuamente una “última salida”. Mucho más abajo, entre los seracs del extremo superior del espolón de Mummery y en plena fase de ira y rebelión -“Por qué tiene que pillarnos aquí y ahora”-, encontré un medio de escurrirnos entre los bloques de hielo tan altos como campanarios. Después, cuando mi hermano disminuyó de nuevo su ritmo y el terreno se hizo más imprevisible y peligroso, busqué desesperado, subiendo y bajando una y otra vez, una posibilidad de seguir, sólo para retrasar el fracaso final unas cuantas horas más. “Si todavía conseguimos pasar por ahí estoy dispuesto a morir”.
Caí en una profunda depresión después de que mi hermano quedara sepultado por un alud al pie de la pared. Me separé  psicológicamente de él y, poco a poco, también de mis camaradas de expedición. Por último me separé de mi madre. Finalmente, bajando como en trance por la cabecera del valle de Diamir – descalzo y sin haber comido nada desde hacía cinco días, y habiendo caído sin conocimiento al menos una vez – sentí como si se me quitara un peso de encima, sin miedo. Todo me daba igual. Tenía que morir y me dispuse a entregarme a mi destino.
Horas después, echado bajo un árbol en los pastos de montaña de Nagaton y rodeado de campesinos y pastores, me sumí de nuevo en la depresión. Pero los estados de ánimo que había experimentado antes ya no volvieron. Esta experiencia en el Nanga Parbat me hizo ver claro que el miedo a la muerte disminuye cuando más te acercas a ella. Para ello se requiere en todo caso una absoluta conformidad con el fin inevitable.
Ahí ya no existía el miedo ante la interrogación del paso a lo desconocido, ninguna duda, sólo la realidad de la muerte que había pasado a pertenecerme.
Desde que experimenté aquella vivencia la muerte tiene un nuevo significado para mí. Anteriormente no la había aceptado, pero a partir de ese momento la tuve muy presente sin sentirme agobiado por ello.
Todas las promesas de consuelo imaginables, extraídas de mis clases de religión cristiana, no pudieron liberarme del miedo a la muerte, sólo lo hizo aquella resignación al propio final. En este proceso no me pregunté ni por un momento si la muerte sería el final, o bien el comienzo de una nueva dimensión vital. Sentí la muerte como algo perteneciente a mi vida, y comprendí que ella y yo formábamos la unidad y la nada.
Reinhold MESSNER en “La zona de la muerte: terreno fronterizo”. 

Pica d’Estats (3169 m)

dot Información general: Macizo de la Pica d’Estats.
dot Situación: La Pica d’Estats es un tresmil del Pirineo. Es una cumbre que hace frontera entre España y Francia. Es, también, la cumbre más alta de Catalunya.
vall de Pinetdot Aproximación: Si queremos acceder por el norte, el lado francés, es por la carretera que va de Tarascó d’Arieja, pasando por Auzat, Vic-de-Sòs y que acaba en l’Artiga. Los itinerarios del lado sur, el catalán, se hacen remontando la Vall Ferrera desde Arreu o el valle de Broate desde Tabascan.
dot Rutas normales:
Vall Ferrera (vía clásica). F (I). Son unas 6-7 horas para unos 1500 metros de desnivel. Es la ruta más habitual. Sube por el refugio de Vall Ferrera y la Coma d’Estats. Una vez se llega al port de Sotllo (2894 m) hay que pasar al lado francés descendiendo unos metros hasta casi llegar al estany de la Cometa (2786 m) para remontar de nuevo y subir al coll de Riufret (2978 m). La subida a la cumbre se hace por su vertiente norte.

 

Datos GPS de los puntos clave de la ruta por Vallferrera (RE50)
Aparcamiento refugi Vallferrera (GR-11) 31T 367623 4720469 1834
Cruce refugi Vallferrera – port de Boet (GR-11) 31T 367758 4720260 1843
Pont barranc de Baiau 31T 367787 4720251 1841
Cruce refugi Vallferrera al port de Boet 31T 367825 4720273 1864
Pont barranc d’Areste 31T 367959 4720596 1910
Refugi Vallferrera y fuente 31T 367911 4720641 1914
Cruce camino a la Pica d’Estats – estany d’Areste 31T 368097 4720931 2062
collado (camino a la Pica d’Estats) 31T 368002 4720922 2072
paso difícil (camino a la Pica d’Estats) 31T 367503 4721594 2135
Pont barranc de Sotllo 31T 367387 4721963 2146
vivac barranc de Sotllo (precario) 31T 367370 4722079 2124
Pinet. F (I). La subida es de unos 1973 metros de desnivel. No tiene unas dificultades técnicas especiales. El camino está bien señalizado con hitos y marcas amarillas. Nosotros tardamos unas tres horas largas para subir al refugio desde el coche y otras tantas (casi cuatro) para subir a la Pica d’Estats. La bajada fueron dos horas largas para cada tramo. Caso de poder disponer de tiempo es altamente recomendable, bajando, quedarse de nuevo a dormir en el refugio puesto que la excursión es larga y bastante agotadora. Al final de la temporada no se encontró nada de nieve aunque sí había algunas rocas heladas a primera hora de la mañana. La subida al refugio es bastante empinada con una pendiente muy regular y acentuada. La zona de bosque termina a unos 1650 metros justo al llegar a la cabaña. El camino por el bosque, según comenta un componente del grupo, estaría muy bien el poderlo hacer subido en el lomo de un caballo … Desde el refugio el camino supera una primera pendiente para continuar luego a media montaña hasta encontrar el Étang de Montcalm. El Étang d’Estats queda en el fondo del valle y no se llega en ningún momento cerca de su orilla: se ve desde arriba. Una vez se supera el Étang de Montcalm se pasa por un grupo de pequeños “étangs” que nos conducirán sin pérdida hasta el collado que separa el Montcalm de la Pica d’Estats. Este tramo se puede subir bien si se hace como lo hicimos nosotros detrás de un “sherpa” que nos marcó un buen ritmo lento pero constante … Una vez en la cresta se puede acceder fácilmente a los diferentes picos realmente sin dificultad de ninguna clase. Las cumbres en realidad no se llegan a apreciar bien hasta que llegas justo a la cresta cimera.

 

Datos GPS de los puntos clave de la ruta por Pinet (RE50)
Aparcamiento de L’Artigue 31T 371095 4730047 1196
Puente sobre L’Artigue 31T 370596 4729947 1225
Cruce del camino con el de la cascada de l’Artigue 31T 370318 4729913 1247
Cabana de Bazurs 31T 369535 4729237 1672
Refugio de L’Étang du Pinet 31T 368741 4727987 2225
Étang de Montcalm inferior 31T 368857 4726709 2574
Étang de Montcalm mig 31T 368930 4726117 2859
Étang de Montcalm superior 31T 368948 4725926 2911
Collado Montcalm – Pica d’Estats I 31T 369162 4725707 3006
Collado Montcalm – Pica d’Estats II 31T 368976 4725435 3053
Collado Pica d’Estats – Verdaguer 31T 368765 4725368 3130
Pica d’Estats 31T 368804 4725282 3169
Pic Verdaguer 31T 368726 4725408 3159
dot  Foto: Se pueden ver las tres cumbres de la Pica d’Estats. A la izquierda el Pic Verdaguer, en el centro la Pica d’Estats y a la derecha la Punta Gavarró. La foto está hecha desde la cumbre del Sotllo y es del año 1975 (donada por mi amigo Joan Fort).
Pica d'Estats vista desde el Sotllo
dot Otras rutas:
Arista oeste (directa). AD (III). Hay una hora y unos  300 metros de desnivel desde el port de Sotllo. Es una ruta de escalada en roca. Antes de llegar a la cumbre de la Pica d’Estats se pasa por un tresmil secundario que está al oeste de la cumbre principal: el Pic Verdaguer (3159 m).
Arista sureste (vía Gabarró). PD- (III). Son unas 3 horas y unos 700 metros de desnivel desde el estany d’Estats (2480 m). Aquí la ruta abandona el camino al port de Sotllo y vira al este para ir en dirección a un pequeño collado, del que sale una pequeña cascada de agua, y llegaremos al estany Gelat (2650 m). En este punto la ruta vira hacia el norte para subir el collet de l’Estanyol (2880 m) y luego descender a un pequeño estany. En este último ya subiremos hacia la cresta para llegar al primer tresmil: el pic Rodó de Canalbona (3004 m). Continuaremos cresteando y llegaremos a la punta Gabarró (3114 m). Desde esta cumbre la arista parece más difícil pero hay que ir buscando los pasos y canales más fáciles por la vertiente sur que nos conducirán a la Pica d’Estats.
Cara suroeste. PD (II). Son unas 3 horas y unos 700 metros de desnivel desde el estany d’Estats (2480 m). En la pared hay algunas vías abiertas poco definidas ya que, en realidad, se puede pasar por cualquier lado haciendo algún que otro zigzag para evitar algún desplome o resalte vertical.
dot Refugios: refugio de Vallferrera (1940 m), Refugi de Baborte (2438 m) y refugi de l’Étang du Pinet (2225 m).
dot Guía excursionista: Macizo de la Pica d’Estats.
dot Mapas: Pica d’Estats editorial Alpina 1/25000 y Pica d’Estats-Aneto IGN Rando 1/50000.
dot GPS (WGS84):  31T 367517 4725067.

 

Macizo de la Pica d'Estats

Maladetas Occidentales I (Cordier) (3254 m), II (Sayó) (3220 m) y III (Mir) (3185 m)

dot  Vista general de las Maladetas Occidentales desde el Pico de Alba. En realidad sale en un primer plano el Diente.

Maladetas occidentales

dot  Arriba detalle de las Maladetas Occidentales I y II. Abajo aparece la Maladeta Occidental III.

Maladetas occidentales
Maladetas occidentales

Página 1 de 5

2017 - Miquel Pavón