Blog de Miquel J. Pavón Besalú

Desvaríos escritos en cualquier hora intempestiva de la noche

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Experiencia de un viaje retrospectivo desde el reino de los muertos

Estoy junto a la gran panza de la cara sur del Goldkappel, asegurado por mi compañero mediante la doble cuerda. Tanteo hacia arriba con la mano derecha y me agarro a una regleta de bordes afilados. Me alzo tirando de ella con precaución. Entonces oigo un crujido leve y siento cómo la presa cede algo. ¡¿Se rompe?! Siento una sacudida como si fuera una descarga eléctrica: ¡Me despeño, es el final ….! ¡¡No te caigas!! A la velocidad del rayo lanzo la mano en dirección a una escama minúscula que hay encima de mi, pero se astilla. La siguiente, la tercera, todas se rompen …..
Mis pies todavía descansan sobre sus presas debajo del extraplomo, pero las manos ya no tocan la roca. Un puño gigantesco tira de mi cuerpo hacia atrás. No debo dar una vuelta de campana, de espaldas no, no tengo que caer cabeza abajo. ¡Tengo que saltar lejos de la roca!
Todo mi ser se rebela contra esta idea descabellada y clama para no perder el leve contacto con la roca, para poder sujetarse todavía, para lograr salvarme. Pero mi instinto es más fuerte y me obliga a actuar. Me impulso con las piernas en dirección contraria a la pared. Por el aire, fuera, hacia el abismo terrible y despiadado …..
Comienza el atroz y vertiginoso viaje a los infiernos. Aún percibo por completo lo terrible de la situación y soy consciente de lo que sucede a mi alrededor: una breve detención. Comprendo que la primera clavija ha saltado. El segundo. Golpeo contra la roca y sigo resbalando hacia abajo. Todavía intento detenerme, aferrarme a ella, pero una fuerza primigenia sigue impulsándome incesantemente hacia abajo. Estoy perdido. Se acabó …..
Y de pronto ya no siento ningún miedo, el temor a la muerte me ha abandonado, todos los estímulos y las percepciones sensoriales han desaparecido. Sólo más vacío, una completa resignación dentro de mí y la noche a mi alrededor. De hecho ya no estoy “cayendo”, sino que floto suavemente sobre una nube por el espacio, liberado de mis ataduras a la tierra, redimido. ¿Nirvana ….?
¿He atravesado ya la puerta oscura que conduce al reino de los muertos? De repente llegan la claridad y el movimiento a la oscuridad que me rodea. Unas líneas se desprenden de las ondas de luz y sombra, vagas y difuminadas al principio, van adoptando ahora formas reconocibles: naturalistas – figuras y caras humanas, un entorno habitual desde hace mucho tiempo. Una película muda en blanco y negro centellea como si se proyectara sobre una pantalla interior. Yo me veo en ella como si fuera un espectador: me dirijo trotando a la tienda de la esquina con apenas tres años de edad. Las pequeñas manos sujetan firmemente la moneda que me ha dado mi madre para que me compre algunos dulces. Cambio de escena: siendo un niño pequeño, mi pierna derecha queda debajo de unos tablones que caen. Mi anciano abuelo, apoyado en un bastón, se esfuerza por levantar los tablones. Mi madre refresca y acaricia mi pie contusionado.
Dos sucesos éstos, de los que yo no me había acordado nunca más.
Centellean más imágenes de mi primera niñez, rápidamente cambiantes, fraccionadas, revueltas como si las viera a través de un caleidoscopio. La cinta de celuloide se ha roto: serpientes de luz atraviesan como relámpagos un fondo negro y vacío. Círculos de fuego, chispas que se esparcen, trémulos fuegos fatuos (¿Me golpearía el cráneo contra la pared?).
La cinta corre de nuevo, pero sus proyecciones ya no proceden de mi vida actual, y ya no me veo sobre la “pantalla” como un mero espectador inactivo. He salido de la película, ahora actúo por mi mismo, vivo y de carne y hueso sobre un escenario que se hace cada vez más grande. Soy un escudero con librea blasonada de pie en una gran sala de caballeros. Nobles en trajes de ceremonia, castellanas de punto en blanco, pajes. Las copas pasan de mano en mano, colorida animación.
Esto pasa como si hubiera sido segado. Nuevas imágenes turbulentas de ese tiempo tan lejano se sacuden convulsas. Ahora parece como si éstas se deshicieran de una cáscara y debajo aparece un motivo pleno de paz y sosiego: camino detrás de un arado de madera por una ancha y llana tierra de labor. Barcos de nubes navegan sobre mí.
Un abrupto fundido en negro al fragor de una batalla extraños jinetes salvajes de largas cabelleras hirsutas cargan al ataque, vuelan las jabalinas. Angustias mortales.
Y todo ello sin un sonido, fantasmal.
De pronto, un grito llega desde la lejanía: “¡Hias!” – y otra vez – “¡Hias, Hias! ¿Una llamada interior? ¿La de alguno de mis camaradas en el combate? Súbitamente dejan de existir la batalla de caballeros y las angustias de la muerte. Sólo paz a mi alrededor y unas rocas soleadas ante mis ojos que ya se han abierto. La película ha terminado, la claqueta se ha cerrado. La ventana abierta a las profundidades del pasado ha quedado nuevamente atrancada. Y una vez más el grito lleno de pánico: “¡Hias, Hias! ¿Estás herido? ¿Cómo estás?” La llamada viene de este mundo, viene de arriba, del amigo que me asegura.
¿Qué cómo estoy? De nuevo me encuentro en una situación peculiar. Cuelgo amarrado a dos cuerdas sobre el abismo como si fuera un saco de harina, me balanceo y me retuerzo en busca de aire. Entonces por fin comprendo que he superado una caída de 30 metros, que he retornado de un largo viaje retrospectivo por mi vida -¿También por una vida anterior?-, y que he regresado a mi cuerpo de nuevo …..
Cuando pienso de vez en cuando en esta dramática escalada en cabeza en la que la dama de la guadaña intentó atraparme en dos ocasiones, me llama la atención sobre todo la curiosa “película” que se proyectó durante la caída sobre una “pantalla interior”. Todavía resulta incomprensible que resurgieran acontecimientos sucedidos en mi niñez más temprana, cuando más o menos comenzaba a razonar. Pero la “historia” que se produjo a continuación, la cual reflejaba sucesos que tenían que haberse desarrollado hacía siglos en la vida de mis antepasados. ¿Eran simples y casuales productos de la fantasía, imágenes oníricas sin ninguna relación con la realidad, o eran recuerdos transmitidos genéticamente? Al menos es posible, incluso probable, que mis antepasados vivieran algo similar. ¿Reflejaban quizás experiencias reales vividas por ellos? ¿Impresiones perdurables almacenadas durante generaciones en las capas más profundas de la psique y transmitidas como una herencia desconocida en la relación sexual? ¿Acaso se rompió una válvula bajo la tremenda presión espiritual durante la caída, permitiendo que estas impresiones almacenadas ascendieran de nuevo hacia la consciencia por los sifones de lo subliminal? ¿Las enseñanzas de Buda sobre la reencarnación? Hay cosas entre el cielo y la tierra de las que los sabios nada quieren saber, pero sin embargo, poco a poco, habrán de ser reconocidas ……
Hias REBILSCH 

La ruta del oso chiquito por la calzada helada

UNA TRAVESÍA INVERNAL POR EL PARQUE NACIONAL DE OULANKA (Finlandia)

Noitarumpu

“Las brisas del Amanecer tienen mucho que contarte.
Debes preguntarte lo que verdaderamente quieres saber.
No te entretengas entre los dos mundos.
Las dos puertas ya están abiertas”.
 
Cántico de los bruj@s Sami mientras tocaban el Noitarumpu (En el s.XI eran considerados indiscutibles expertos en las artes ocultas, la brujería, la adivinación y la hechicería).
 
Sábado, día 17 de diciembre del 2005.
 
El pronóstico del tiempo es que va a hacer la noche más fría del año. Llamo al mediodía a Josep para decirle que iremos mi hijo y yo con el grupo de excursión al Bassegoda que organiza el Centre Excursionista de Banyoles. Le comento que será la noche más fría del año y me contesta con su habitual despreocupación ……
– “Ya sabes como son estos del tiempo siempre exageran”.
Ellos saldrán a las 4 de la tarde pero nosotros dos iremos más tarde porque tenemos una comida familiar. El amigo de mi hijo y su padre tienen pensado añadirse al día siguiente por la mañana porque no les gusta quedarse a dormir. No tienen buen equipo para dormir con tanto frío.
Después de comer me voy un rato a casa a preparar la comida y a organizar todas las cosas. Lo coloco todo en la furgoneta. Cuando termino voy a buscar a Néstor a casa de su abuela. Me lo encuentro impaciente porque sus primos se fueron poco antes al reparto de juguetes que organiza un centro comercial de una conocida marca comercial.
Nosotros encarrilamos hacia Banyoles. Cuando pasamos por Besalú Néstor quiere saber el por qué coincide el nombre del pueblo con el de mi segundo apellido y el de su abuela. Seguramente es porque nuestros antepasados procedían de ese pueblo, le explico. Eso le entusiasma. Se imagina que el pueblo algún día será suyo y que sus antepasados construyeron las primeras casas. Ideas de niño ….. Pasamos por Montagut. Con una noche cerrada y circulando por un valle solitario llegamos a Sadernes. Es un pueblo casi de risa porque sólo hay una iglesia y una casa, comenta el niño. Más de risa va a ser la estrecha pista forestal que nos conducirá hasta el valle de Riu donde tenemos pensado pernoctar. Charlando y charlando se nos pasa rápida la media hora de estrecheces y dificultades.
Llegando nos encontramos a un grupo reducido si lo comparamos con los años anteriores. No nos encontramos la gran tienda que habitualmente se coloca como centro de reunión. Eso sí, nos encontramos tres chispeantes fuegos muy bien alimentados con leña recién recogida del bosque. Y también nos dan la buena notícia que mañana habrá para comer un arroz que se preparará para todos. Así, pues, podemos comernos toda la comida ya preparada para la cena. Lo vamos calentando todo en las brasas y poco tarda en desaparecer la tortilla de patatas y el pescado. Como la cuestión es que el frío arrecia de verdad y no es que haya mucha conversación pronto todo el mundo se dirije hacia el confort del saco de dormir. Dejo a Néstor que juegue un rato y regreso un último rato al calor del fuego. Cuando llego a la furgoneta me lo encuentro dormido con la máquina entre las manos. Está visto que le pudo más el sueño que las ganas de jugar. Yo me acurruco en mi saco de dormir y dejo una ventana abierta para seguir contemplando la Luna mientras me quedo absorto en mis pensamientos.
 
Domingo, día 18 de diciembre del 2005.
 
-7 grados centígrados. Aunque me he ido despertando varias veces he dormido muy bien. Lo primero que veo al abrir los ojos es la cara de Josep mirando por la ventana. Su maliciosa sonrisa da a entender lo agusto que estamos. Me advierte que ya son las 8:30 y que ya tendríamos que empezar a espavilarnos. Fuera la mañana está muy fría pero dentro de la furgoneta tenemos la calefacción puesta desde hace un rato y se está muy bien.
Pronto desayunamos y nos preparamos para la excursión. La cuestión es que Néstor se ha levantado con un poco de dolor de cabeza y el ver que su amigo no llega por la mañana lo acaba de desanimar. Hacemos la primera parte de la ascensión hasta llegar a la cresta. Una vez allí como no se acaba de encontrar bien del todo decidimos regresar y no acabar la excursión hasta la cumbre del Bassegoda. El resto del grupo continuará hasta la cumbre. Nosotros bajamos tranquilamente charlando y a la hora llegamos al punto de partida situado en los Plans de Riu. Acabaremos de descansar el resto de la mañana y esperaremos a comer el arroz prometido que sale bastante bueno. Una vez nos hemos hartado de comer coca entra el frío de la tarde y tardamos poco en marchar de nuevo a casa.
Debido a las estrecheces de la pista tenemos serios problemas para cruzarnos con otro vehículo que justo sube cuando nosotros bajamos hacia Sadernes. La cara de enfado del otro conductor es mayúscula cuando ve que detrás nuestro bajan otros cuatro o cinco coches más. No tiene más remedio que hacer él las maniobras para apartarse. Después de algo más de media hora de sube y baja consigue medio apartarse lo suficiente para que podamos pasar todos.
 
Martes, día 20 de diciembre del 2005.
 
Por la mañana recibo un mensaje al móvil. Me dicen de la agencia que no se ha podido pagar el hotel de Madrid para la noche del día 25 de diciembre y es que resulta que puse el número de una tarjeta Visa de débito en lugar de una de crédito cosa que hace que el sistema no sepa, o no quiera, cobrar. Pues nada le digo al chico de la agencia el nuevo número de la tarjeta de crédito y asunto solucionado. De todas formas ya podrían poner un aviso en la web y ahorrar problemas a la gente …. ¡¡¡¡¡ Digo yo !!!!!
Por la tarde hablo con Carolina de Tierras Polares y me dice que me acaba de mandar por mensajero los billetes de avión, contrato y póliza de seguro de la Ruta del Oso por el parque Nacional de Oulanka en Finlandia y que ellos tienen programado entre sus ofertas y a la que yo me he apuntado. También he concretado el material que ellos prestan y el que llevaré yo. ¡¡¡¡¡¡¡ Estupendo !!!!!!! Parece que ya todo está preparado para la marcha y no queda ningún detalle pendiente.
 
Miércoles, día 21 de diciembre del 2005.
 
No llegan los billetes ni nada de nada.
 
Jueves, día 22 de diciembre del 2005.
 
No llegan los billetes ni nada de nada. Por la mañana llamo a los mensajeros. Me dicen que efectivamente esta mi sobre en camino pero que está perdido entre tanto regalo de Navidad y que andan desbordados. Me aseguran que lo van a buscar y que me dicen algo al respecto. Llamo a Carolina de Tierras Polares y me dice que también va a insistir por su parte a ver si entre los dos conseguimos solucionar el tema. Al cabo de varias horas me llaman de la empresa de mensajería y me aseguran que me lo entregan esa misma tarde. Por fin han localizado el paradero misterioso de mi sobre en el que va la documentación y los billetes de avión. Efectivamente, pocos minutos antes de las ocho de la noche aparece el mensajero por mi casa y me lo entrega todo. ¡¡¡¡¡¡¡¡¡ Bufffffffffffff !!!!!!!!, ¡¡¡¡¡¡¡ Qué respiro !!!!!!!. Llamo inmediatamente a Carolina para decirle que todo está solucionado. Creo que da un suspiro de alivio mayor que el mío.
 
Domingo, día 25 de diciembre del 2005.
 
Por la mañana toca hacer las mochilas. Voy punteando cosa por cosa todo lo que hay que llevar. No sé porqué tengo el convencimiento que habrá que llevar todos los días todo el equipo. Procuro ahorrar el máximo peso y espacio posible. Luego va a resultar que no es así. En la cabaña que estaremos el primer y último día con algo más de confort se podría haber dejado cosas sin necesidad de llevarlas todos los días. Así que se hubiera podido cargar con algo más de ropa, por ejemplo. Pero tanto da porque una vez terminada la travesía tampoco he llegado a echar de menos nada en especial así que lo llevado ha sido más que suficiente.
Después de la comida familiar de Navidad: rumbo aeropuerto de Barcelona para ir a dormir a Madrid.
A la chica que factura las mochilas en Barcelona para ir a Madrid se lo digo una y mil veces que solo quiero enviarlas a Madrid porque me hacen falta para pasar la noche. La verdad es que no se entera y no se entera o no se quiere enterar ….. Total, escribe y escribe en el ordenador. Imprime etiquetas que luego rompe. Al final opta por hacer una etiqueta a mano y …. se le rompe la goma. Necesita hacer otra etiqueta. Así que con mala letra y con una cara de malas pulgas impresionante, sin mediar palabra, le pone una cochambrosa etiqueta a las mochilas. ¿Qué pasa? Pues lo que era de temer ….. Al llegar a Madrid las mochilas no aparecen. En el reclamo de equipaje dicen que en el ordenador indica que …. ¡¡¡¡¡ Estan facturadas a Amsterdam !!!!!!!! Mira que te mira en la pantalla y con mucha amabilidad me dice el responsable que las mochilas estan en una terminal de tránsito para enviarlas a Amsterdam al día siguiente y que si las reclamamos pueden tardar cosa de cuatro o cinco horas en llegar. ¡Vaya que llego antes si las voy a buscar a pie que si me espero a que el sistema me las devuelva!. Llorándole un poco y dado que ya son altas horas de la noche las pide urgentemente por teléfono. He conocido a dos miembros que van a formar parte del grupo, David y Alfonso, justo donde se recojen las maletas. Ellos se esperan amablemente a que se resolviera el problema de las mochilas pero les digo que se vayan a descansar al hotel una vez ya sé que las han reclamado y están de camino. La verdad es que al cabo de poco rato aparecen. Eso sí le agradezco amablemente al empleado el gran esfuerzo realizado por la compañía antes de ir a dormir.
 
Lunes, día 26 de diciembre del 2005.
 
Hemos quedado a las 7 de la mañana en el terminal del aeropuerto de Madrid todos los componentes del grupo. Al final seremos nueve: el guía de la expedición de la empresa Tierras Polares Jaime B. y el resto de los componentes del grupo David (de Sabadell), Jaime (de Barcelona), Ángel (de Madrid), Alfonso (de Alicante), Manolo (español afincado en Munich), Rosa (española afincada en Munich), Adriana (de Aguascalientes, México) y yo (de Girona). Estos negocios de Internet hace que se organicen grupos de lo más variado que uno se pueda imaginar.

mapa del centro de Finlandia

Una vez nos hemos presentado brevemente ya aflora cierto nerviosismo. Yo no me enteré que tenía que llevar una segunda mochila pequeñita para llevar un mínimo de equipo para pasar un día en el caso que haya algún percance con los bultos que se facturaran así que me atendré a las posibles consecuencias. Se redistribuyen los equipajes y se reparte el material personal a cada uno en especial las botas y parkas. La idea es llevar el máximo como equipaje de mano y procurar facturar lo mínimo posible para procurar preveer posibles problemas con las maletas. La cuestión es que al final hay que facturar trece grandes bultos porque es imposible materialmente llevarlo todo en la mano. Nos abandonamos a la suerte y a la eficacia de los servicios aeroportuarios. Pero aparece un problema de última hora: no encontramos los billetes de Jaime por ningún lado. Mira aquí, mira allá y nada de nada. Pensando, pensando se llega a la conclusión que deben de estar por casa. Mal asunto. No habrá más remedio, al final, que comprar otros billetes y a la vuelta pedir el reembolso de los billetes extraviados caso que se encuentren. No es plan quedarse en Madrid en estas circunstancias.
El viaje es mas bien aburrido aunque no deja de ser entretenido con tanto trasbordo. La ruta la hacemos de Madrid a Amsterdam, de Amsterdam a Helsinki y de Helsinki a Kuusamo. Iberia no te da ni las gracias pero los de Finnair tienen el detalle de darnos algo de comer en cada trayecto. Lo malo es que dan un arroz y pollo con una salsa al curry que acabas necesitando beberte dos coca colas para que te pase el picor de garganta. Ahora entiendo porque casi todos se piden para beber una botellita de vino navarro.
Lo que realmente sorprende cuando llegas a Finlandia es que a eso de las tres de la tarde ya se hace de noche. Lo que realmente no sorprende nada cuando llegas a Finlandia es que de trece bultos solo llegan once. Yo siempre he pensado que soy una persona algo inteligente y me cuesta bastante hacer todos los trasbordos en esos complicados aeropuertos internacionales. Por lo tanto, una maleta que no piensa creo que le es mucho más difícil saber encontrar el mismo camino que debo hacer yo. Resumiendo: la cara de enfado de David es para grabarla en video porque un bulto de los que falta es su mochila. El otro bulto que falta es el petate de Alfonso que se lo toma con mucha más filosofía. Ayer ellos tuvieron más suerte en Madrid con las mochilas y hoy les ha tocado a ellos la mala suerte. Creo que para los próximos viajes de avión que haga me plantearé muy en serio llevar en el bolsillo unos calzoncillos de repuesto para solventar las pérdidas de equipaje. Mi hermana me sugirió la idea de ponértelos al día siguiente del revés ….. jejejejeje. Y es que las compañías de avión además de dar tan prolija información sobre seguridad deberían añadir algunos consejos de este estilo para el caso que te pierdan el equipaje. En mi caso, al llegar a Madrid, me supieron informar. No me daban la mochila pero estaba acotado el problema. Ahora la cosa tenía aspecto más complicado porque no eran capaces de decir nada. Los ordenadores no facilitaban información de ninguna clase al respecto. Como hoy ya no llegará otro vuelo de Helsinki es imposible que lleguen los bultos que faltan más tarde. Así que no hubo más remedio que cargar las cosas en un pequeño autobús y nos dirijimos a Kitkajoen donde nos esperaba nuestra cabaña equipada con servicios y sauna.

Kitkajoen
Kitkajoen

Al llegar a la cabaña hay un rato de relajo. Más o menos todos empiezan a organizarse la estancia. Jaime B., el guía, nos da la primera lección: ¿Cómo se hace una sauna finlandesa?. El tema va que primero la sauna tiene que estar a temperatura. Una vez la sauna ya está preparada entras en ella y te das un buen sofocón de calor. Cuando ya no aguantas más el tema está en salir a la nieve y darse un revolcón en ella para entrar rápidamente de nuevo a la sauna y coger temperatura de nuevo rápidamente. El proceso se repite tantas veces como guste el consumidor. Asímismo, aclara que se puede hacer con ropa interior, bañador o desnud@. Y ya puesto en alforjas, cuenta que hubo un año que un marido al ver a su esposa desnuda por la nieve casi le da un desmayo ….. Y es que en estas tierras un@ pierde la noción básica de casi todo ….. jejejejejejeje seguro que tod@s los componentes del grupo estarían encantados de las vistas a excepción del marido ¡¡¡¡¡ claro!!!!!. En fin, acaba diciendo que es voluntario y que cada un@ haga lo que le venga en gana.

 
sauna finlandesa

Ya durante la cena se hacen las parejas para llevar las pulkas, que son los trineos que se van a arrastrar. Jaime B. explica que es casi lo mismo una pareja de hecho que una pareja de pulka. Y es así porque las parejas de hecho tarde o temprano se enfadan entre sí y las parejas de pulka más temprano que tarde acaban enfadándose entre sí. Y no es para menos porque el peso que hay que arrastrar es impresionante. Menos mal que David anda muy eufórico hoy. Cada vez que se dice quien quiere llevar algo del material común se presta muy animosamente a llevarlo. Jaime, pareja de pulka de David, no aplaude tan entusiásticamente el peso que poco a poco se acumula en su pulka. Con un ambiente animado y una buena tertulia acaba el día y todos van desfilando poco a poco a dormir.
 
Martes, día 27 de diciembre del 2005. Kitkajoen.
Coordenadas GPS [Datum WGS84]: 35 W 596090 7354455 257m 27-12-05 09:51

Kitkajoen

El horno no está para bollos. Nos faltan dos bultos todavía. Jaime B. se pone a primera hora a gestionar su localización. Jaime ha dejado a su compañero de pulka David unos calzoncillos limpios porque está sin mochila todavía. Así que el día va a transcurrir mas bien tranquilo. Aprovechamos para dar un paseo por los alrededores para familiarizarnos con el equipo de abrigo y manejarnos con las raquetas. Más de uno termina varias veces tropezando y cayendo sobre la nieve. Por la tarde Jaime B. nos da una charla sobre supervivencia y los ambientes fríos. Terminamos aprendiendo cómo se hace un fuego sobre la misma nieve y las increíbles posibilidades que ofrece el abedul para hacer un refugio en su interior. A última hora aparecen los bultos extraviados. La alegría y entusiasmo para empezar la marcha se nota en el ambiente. Una sauna antes de cenar y a dormir pronto que al día siguiente hay que madrugar para empezar a andar.

sauna finlandesa

Miércoles, día 28 de diciembre del 2005.
Karhunkierroksen lähtöpiste. Coordenadas GPS [Datum WGS84]: 35 W 591368 7364403 28-12-05 07:34
Torrente (escaleras). Coordenadas GPS [Datum WGS84]: 35 W 591396 7364381 28-12-05 08:16
Llano. Coordenadas GPS [Datum WGS84]: 35 W 592967 7364481 28-12-05 10:00
Zona acampada y leñera. Coordenadas GPS [Datum WGS84]: 35 W 593192 7364594 28-12-05 11:14
Cruce cartel indicador falta 2,2 Km. Coordenadas GPS [Datum WGS84]: 35 W 593529 7365009 28-12-05 11:49
Cartel indicador paso collado. Coordenadas GPS [Datum WGS84]: 35 W 594643 7365857 28-12-05 13:08
Cabaña Ristikallio. Coordenadas GPS [Datum WGS84]: 35 W 594716 7366176 28-12-05 17:31

Cruce escaleras torrente

-13 grados centígrados. Nos levantamos pronto. Es la primera jornada y la que va a ser más dura y más larga. Serán unos 5 kilómetros en total y tardaremos algo más de 6 horas en realizar todo el recorrido. El autobús nos deja en un aparcamiento a la entrada del parque natural de Oulanka. Pocos minutos después de empezar ya nos encontramos con una primera seria dificultad. Hay unas escaleras muy pronunciadas que bajan primero a un torrente y poco después otras escaleras suben para superar el cauce profundo del río. Las escaleras en sí no tendrían mucha dificultad. Lo complicado es bajar y subir los grandes pesos de las pulkas sin que no se vaya el cargamento a tomar aires. Primero se impone la fuerza bruta pero al poco montamos un sistema de poleas para reducir el esfuerzo a realizar. El camino está bien señalado con marcas de un color anaranjado que resaltan en los árboles. De todas formas la gran cantidad de nieve que hay por doquier tapa muchas de ellas. Esto hace que a la hora larga ya nos despistamos por primera vez. Es debido a que las pisadas que seguimos marcadas sobre la nieve se alejan de las marcas que señalan el camino. Jaime nos explica que hay que comprobar siempre las huellas sobre la nieve porque no son fiables nunca del todo. Pasa a ser necesario el uso del GPS para encarrilar y encontrar de nuevo la ruta. Los nervios hacen que en lugar de poner como objetivo el siguiente punto se ponga el anterior y hacemos unas cuantas vueltas por el precioso bosque ártico. En un momento de confusión total el guía necesita que le ayude con el GPS. No puede ir abriendo huella y mirar el GPS a la vez. Aunque la máquina indica hacia otro lado mi intuición me dice que el camino debe de estar por otra dirección. Acabo bien hartito de la maquinita. Al final Jaime va hacia la dirección que creo es la correcta. El resultado es que al rato damos de nuevo con la huella y todos damos un suspiro de alivio.

Bosque ártico de abedules

Llegamos a una zona de acampada en la que hay una leñera y se impone un pequeño descanso. La ruta es cansada por la cantidad de veces que la pulka se atasca. Se oye decir repetidamente muchas maldiciones. Incluso hay quien asegura que es mil veces mejor recorrer la banquisa del polo que el camino que hacemos. El motivo es que el camino está lleno de tablones que protegen el suelo. Como hay poca nieve todavía y la nieve está muy poco compactada puedes acabar bloqueado en algún agujero por culpa de los tablones. Yo tengo la suerte de no atascarme muchas veces porque procuro andar algo despacio y mirar de no errar el camino. Los que tengo delante van como desbordados. No paran de caer una y otra vez. Aunque nos hayamos levantado pronto acaba anocheciendo cuando llegamos a la cumbre de una loma y eso que no son ni las tres de la tarde. Vamos muy lentos. Otra vez nervios. Otra vez no encontramos el camino. Nos ponemos los frontales. Vuelvo a ponerme detrás del guía con el GPS en la mano. Hay que abrir huella con la pulka por un terreno muy accidentado. Está claro que la cumbre del collado está en el camino correcto porque recuerdo haber visto unos carteles indicadores. Eso sí no indican la cabaña, pero bueno. El GPS me indica una dirección muy rara porque me apunta hacia un barranco. No está bien inicializado todavía. Para colmo me dice que la cabaña está a unos 340 metros primero, 350 metros poco después y 360 metros poco más tarde. Tengo claro que estamos descendiendo por el lado que no es por lógica aplastante. Menos mal que Jaime da media vuelta. La gente se queja por el cansancio. Varias parejas de pulka discuten a quien le toca arrastrar las pulkas. El GPS sigue marcando como dirección correcta hacia donde Mahoma perdió la camiseta pero la distancia que falta para llegar al objetivo se reduce a marchas forzadas. 320 metros, 310 metros, 300 metros, 290 metros, ….. voy cantando en voz alta. Cuando marca que faltan 280 metros para la cabaña se ve perfectamente como seguimos una loma que desciende hacia un lago que se ve al fondo de todo entre los árboles. Estamos en el buen camino seguro por mucho que diga el GPS que es hacia otro lado.

equilibrios con la pulka

Justo después de dos bajadas pronunciadas nos damos de narices con la cabaña de Ristikallio. Llegando a la cabaña nos organizamos un poco. Al rato reina el buen ambiente de nuevo. Se oye maullar un lindo gatito una y otra vez. Pero en realidad no hay ninguno. Resulta que Rosa quiere tener un gato, o varios, y está mentalizando a su marido de ello. Para convencerlo no se le ha ocurrido mejor idea que comprarse una especie de sonajero que maulla como un gato. Nos explica que convencerá a su marido a base de torturarlo con el maullido de marras. Y es que parece que no hay nadie muy cuerdo en este grupo.
Por la noche después de una comida-cena nos explica Jaime B. algunas nociones de orientación. Adriana me comenta que no acaba de estar muy convencida de beber el agua obtenida de fundir la nieve. No hay otra, le comento yo. Jaime B. ha explicado el sistema de filtrado de suciedades con un colador. Su duda está en si se abrá escojido un buen lugar que sea limpio para recojer la nieve. Una duda más que razonable porque alrededor de la cabaña está sucio de la gente que ha ido haciendo sus necesidades.
Luego empalmamos directamente con los chistes y la tertulia. Tiene mucho éxito un chiste que va de un mono que le hace una guarrería española a un león, el rey de la selva. La verdad es que ya no me acuerdo del final. Eso sí de lo mucho que nos reímos ni me enteré de como acababa. Cuando aparece la risa tan fácil es que hay cansancio básicamente y lo que procede es descansar.
 
Jueves, día 29 de diciembre del 2005.
Puente. Coordenadas GPS [Datum WGS84]: 35 W 594804 7366910 29-12-05 09:13
Cabaña Puikkokamppä. Coordenadas GPS [Datum WGS84]: 35 W 596164 7367231 29-12-05 10:22
Inicio escaleras. Coordenadas GPS [Datum WGS84]: 35 W 597746 7367206 29-12-05 11:45
Cabaña Taivalköngas. Coordenadas GPS [Datum WGS84]: 35 W 597793 7367166 29-12-05 12:18

Torrente

-8 grados centígrados. No he dormido casi nada. La sinfonía de ronquidos de la noche ha sido de lo más variada. El repertorio musical ha dado mucho ambiente. He entendido porque en la lista de material que facilitó Tierras Polares sale que hay que llevar tapones para las orejas. Es para poder dormir con ronquidos de fondo. Es altamente recomendable llevarlos.Parece que el día va a ser menos duro que el anterior. Hay que recorrer 4 kilómetros en lugar de los 5 kilómetros de ayer. El terreno va a ser mucho más cómodo. No nos vamos a encontrar tantos tablones. La cuestión es que con unas 4 horas de marcha llegaremos a nuestro destino. Y la verdad es que el camino es mucho más cómodo. Podemos hacer una buena parte a un ritmo constante. No nos perdemos mucho. Pronto pasaremos por un primer puente colgante que supera un torrente. Hay que ir con cuidado. Maniobrar algo la pulka pero se pasa bien.

Puente colgante

El día nos va a deparar paisajes preciosos. Justo ahora pasamos por el primero. Al cabo de una hora más de marcha tranquila llegamos al llano donde se ubica la cabaña de Puikkokampa. En ella hacemos un buen merecido descanso. Aprovechamos para comer y beber algo. Está muy bien la idea de llevar un termo con bebida caliente. La verdad es que en este ambiente frío se agradece mucho más que la bebida fresca que apetece más cuando se llega a las cabañas al final del día.

 
cabaña de Puikkokampa

Después de algo más de una hora de marcha a través de un terreno con pendientes suaves y superar un montón de lomas llegamos a unas escaleras que hay que descender. Otra vez se impone montar un sistema de poleas para bajar las pulkas directamente a la cabaña de Taivalköngas.

puentes colgantes de Ruppusillat

Jaime B. nos apresura para que no nos entretengamos mucho. Dejamos las cosas en la cabaña y a toda prisa le seguimos. Hay un pequeño sendero salpicado de puentes colgantes que cruzan la zona de Ruppusillat. Las vistas merecen la pena. El mejor puente colgante es último de todos. Ya casi no hay luz. Pero el recorrido es espectacular.

 
Ruppusillat
En la cabaña de Taivalköngas

Por la noche volvemos a oir maullar al proyecto de lindo gatito de Rosa varias veces. ¡¡¡¡¡ Cómo no !!!!!!! Pedimos a Jaime que nos cuente de nuevo el chiste del mono que le hace una guarrería española al león. Pero esta vez lo que nos provoca una hilarante risa global es cuando Jaime nos aserta sobre los aludes de nieve. Parece ser que una vez te ha pillado un alud y vas a rescatar al accidentado hay que hacerle una primera pregunta …. ¿Te sientes las piernas? Y si tu compañero te contesta ….. ¡¡¡¡¡¡¡ NO, NOOOOOO ME SIENTO LAS PIERNASSSSS !!!!!!!!!!! No tienes ante tí al famoso actor holliwoodiense ….. ¡¡¡¡¡¡ NO !!!!!!! Se trata de tu compañer@ o amig@ que está muy cascao, pero muy, muy cascao ……. No sé bien bien como salió la memez en cuestión pero la cosa está en que estuve mucho rato con un tremendo dolor de barriga por culpa de la tontería que nos dio una risa larguísima.
 
Viernes, día 30 de diciembre del 2005.
Cartel señalizador. Coordenadas GPS [Datum WGS84]: 35 W 596620 7368556 30-12-05 11:15
 
-28 grados centígrados marca el termómetro cuando salgo por la mañana a hacer mis necesidades matutinas. El frío es intenso y se nota sobretodo en la nariz porque su interior se congela a pesar de la temperatura corporal. Es quizás algo menos de frío de lo que viví en la cumbre del Mont Blanc o un invierno en el fondo del valle de Benasque. Como la necesidad aprieta salgo. Me alejo de la cabaña en dirección a la leñera y la pequeña cabañita que se usa como servicio o letrinas. La cuestión es que el tremendo mal olor me hace desistir de entrar y me situo justo detrás. Al poco rato llega Ángel que va directo a la letrina. Cada uno a lo suyo en silencio pero Ángel me oye. Pregunta en voz alta …. “¿Quién anda por ahí?” ….. y no le contesto. Al llegar de nuevo a la cabaña mientras desayunamos cuenta lo sucedido. Explica que ha oído a alguien, que no le contestó, que medio vio pasar a alguien con un anorak naranja porque tenía la puerta medio abierta y queda el misterio en el aire. Yo llevaba un anorak rojo y negro. Seguramente vio algo mal el color del anorak y eso ocasionó el misterio. Hasta el último día se citó al misterioso personaje una y otra vez. Incluso se le llegó a poner el nombre de Sr. Mojón. Pero como su mención era objeto de risa no me empeñé en desvelar el misterio en ningún momento. Hubo todo tipo de especulaciones sobre el misterioso personaje. Que si era un oso. Que si era un guarda forestal en motonieve. Que si se lo había imaginado. Que si el anorak se parecía al de David. En fin …. de todo.
Para ir a la cabaña de Savilampi hay que subir las pulkas por las escaleras de nuevo. Como hay de vez en cuando un rellano la subo a la brava aprovechando que hay ya la traza bien marcada de todos los demás que me han precedido. Una vez arriba nos encontramos con una pareja de chicos finlandeses que hacen la ruta a la inversa. Serán los únicos humanos que veremos en todo el recorrido. Nos comentan que la cabaña está muy bien. Eso sí ellos ya terminan su ruta. Nosotros justo la empezamos ahora. A medida que va pasando el día el cielo se tapa de nubes de nuevo. Ello hace que suba la temperatura rápidamente. Hay bastante relación entre el cielo despejado y las bajas temperaturas. De la misma manera que si el cielo está tapado hay temperaturas relativamente altas.

Maniobrando la pulka

Los cuatro kilómetros del día los hacemos en poco más de dos horas. Sólo nos perdemos una vez que hacemos una especie de zigzag unos 20 metros. Esta vez no nos representado perder mucho tiempo. Esta vez fueron Alfonso y Manuel los que ayudaron dirigiendo ya que es muy difícil abrir huella y llevar el GPS en la mano. El problema que tienen los GPS es que no indican la dirección correcta hasta que no ha transcurrido un buen rato. Esto hace que hasta que no para de oscilar y no da la dirección correcta marea a cualquiera. El terreno de este día es muy suave.

 
Buscando la ruta
vista sobre Kanjoni

Por la noche ya ubicados en la cabaña se vuelve a oír maullar al gatito de Rosa hasta que encuentra una revista finlandesa titulada Erotica. Rosa quiere hacer sufrir al personal masculino sin dejarles ver la revista y la esconde. Como represalia le esconden el gatito. Durante la noche se intenta pactar un cambio, revista por gatito, pero no se llega a ningún acuerdo. Después de oir de nuevo el chiste del mono junto con otros más divertidos nos vamos a dormir.
 
Sábado, día 31 de diciembre del 2005. Kanjoni.
-11 grados centígrados. El día nos lo tomaremos casi de descanso. Vamos a subir por la mañana a la parte alta para ver el cañón de Kanjoni y hacer algunas fotos.

vista sobre Kanjoni
vista sobre Kanjoni
vista sobre Kanjoni
vista sobre Kanjoni
vista sobre Kanjoni
vista sobre Kanjoni

De regreso paramos cerca de la cabaña para hacer unas prácticas de rappel. Como al empezar ya tenía frío me ofrezco voluntario para asegurar a la gente que quiere rapelar. Pienso que así me voy a mover más. La realidad es que estar tumbado mucho rato sobre la nieve me sienta peor. El resultado es que me paso el resto de la tarde dormitando con algo de escalofríos. Mientras, el grupo se enfrasca a construir un igloo con la ayuda de un par de pulkas para que el techo no se desplome. Aún y así son necesarios tres intentos hasta que el techo coje cierta consistencia. Tal y como asegura Jaime B. al día siguiente el techo estará ya tan duro que aguantará el peso de una persona. Alfonso lo comprobó y explicó que era cierto. La cena de fin de año es a base de carne de reno y salmón ahumado regado con cava y vino. A la hora de las campanadas ya me recupero y las celebramos con pasas a falta de uvas. La animación continua todavía unas horas. Tanto es así que Alfonso y David deciden terminar el año con algo realmente diferente y se van a dormir al igloo bien pertrechados y decididos.

prácticas de rappel
cena de fin de año

Domingo, día 1 de enero del 2006.
Cabaña de Savilampi. Coordenadas GPS [Datum WGS84]: 35 W 596206 7369727 168m 01-01-06 08:07
Aparcamiento Rupakivi. Coordenadas GPS [Datum WGS84]: 35 W 596418 7370865 01-01-06 10:55

Savilampi
Savilampi
Savilampi
Savilampi
Aparcamiento Rupakivi

-10 grados centígrados. Hay que recorrer los dos últimos kilómetros. Otras dos horas largas nos quedan para llegar al aparcamiento cercano a Rupakivi. En el camino nos cruzamos con cuatro renos que llevan un collar rojo. Son los únicos animales que veremos aparte de algún que otro pájaro. Estos días hemos visto restos de arce, huellas de liebre y poca cosa más. Hemos quedado para que nos recojan con una motonieve a las once y media de la mañana. Hemos llegado media hora antes. La verdad es que con el camino complicado que hemos seguido estos días podíamos habernos despistado muchas más veces. Gracias a la experiencia de Jaime B. por estos parajes hemos llegado al final del recorrido sin contratiempos especiales. Lo primero que te viene a la cabeza ahora es que parece mentira poder conseguir cruzar un bosque ártico de estas características. Tiene el mismo aspecto siempre. Tienes todos los números para perderte una y otra vez. La oficina de turismo de Finlandia advierte que hay que ir con precaución porque incluso en verano hay que rescatar gente perdida. No ha sido nuestro caso. Sólo hemos tenido despistes provocados por una huella que no seguía las marcas correctamente. A través de una pista de unos 6 kilómetros nos llevarán hasta un cruce en el que nos esperará un autobús que nos conducirá de nuevo a la cabaña de Kitkajoen en la que estuvimos los primeros dias. La pista de motonieve no está muy bien marcada todavía. A medio camino acabo sepultado en la nieve. El remolque en el que iba vuelca y acabo literalmente enterrado en una nieve polvo de más de un metro de espesor. Menos mal que con el grito el conductor se para rápido y no me pasa el remolque por encima. Ya en el autobús iré cojiendo calor. El dolor que me queda en el costado me durará algo así como una semana pero poco a poco se me irá pasando.

MP
mapa de la ruta realizada

Llegando a la cabaña lo que más se desea es un buen baño después de tantos dias sin lavarse. Cada uno expresa sus caprichos. Los hay que no tardan ni un minuto para acercase al supermercado cercano. Lo malo es que está cerrado y habrá que esperar hasta mañana. Una sauna después de la ducha es casi obligatoria. Antes de la cena más o menos todo queda recogido. Queda una última charla que va sobre nudos. El material común se lo queda Jaime porque espera la llegada de otro grupo para repetir la ruta.

sauna finlandesa

Lunes, día 2 de enero del 2006.
 
Es el día de las despedidas y del regreso a la civilización cotidiana. Muchos van en una escapada al supermercado a satisfacer pequeños placeres. Hay quien no aguanta ni un día más sin comer un yogurt. Otro se muere por unas patatas fritas. Y yo voy a comprar un plano del parque natural de Oulanka. No compro ninguna coca cola porque solo hay pepsis.

regreso en autobús
en el aeropuerto de Kuusamo

A media mañana nos recoje el autobús para desplazarnos al aeropuerto que está a unos 40 kilómetros. Vemos el paisaje que no pudimos ver a la ida porque ya era de noche. Se ve todo muy bonito. Al llegar al aeropuerto Jaime B. se entera que el grupo que tendría que llegar hoy han perdido la conexión de Amsterdam debido a que Iberia llegó con más de dos horas de retraso. Ya empieza su nueva ruta con los percances habituales ocasionados por los aviones. Nosotros, en cambio, no vamos a tener ningún problema de ningún tipo. Incluso las mochilas están en la cinta cuando llegamos a Barcelona. Asombroso pero cierto …..

Néstor

Jueves, día 5 de enero del 2006.
 
-8 grados centígrados. Debo padecer alguna enfermedad que me hace que no sepa vivir lejos de la nieve seguramente. Estoy durmiendo en el parking de las pistas de esquí de Beret. Son las 4 de la mañana. Me despierta un tractor de las pistas de esquí que empieza a trabajar a esta hora. Estaba aparcado justo al lado de la furgoneta. Va a limpiar de nieve la zona. Cae una ligera nevada, muy ligera. Me viene a la cabeza la queja de mi hijo: quiere acompañarme a los próximos viajes que haga. Yo le recrimino que para viajar hay que comer casi de todo. Esa condición ya no le gustó tanto ….. Pero para la próxima vez me lo plantearé en serio que me pueda acompañar. Sí.

Néstor
Néstor

Hace unos días estaba en las tierras de Santa Claus. Termino en las tierras de los Reyes Magos ….. Desde las tierras de bruj@s por excelencia …… ¡¡¡¡ Gracias a todos !!!!!! Y en especial a Jaime y al equipo de Tierras Polares. ¡¡¡¡¡¡¡ Buen año 2006 !!!!!!
© Miquel J. Pavón i Besalú. Año 2.006.

En las vacaciones navideñas: un invento para la posteridad

4 de enero de 1982.
Todo empezó un domingo por la mañana a las 8.30 allí estábamos todos con las mochilas preparados para ir a la estación de Chamartín. Hicimos unas cuantas bromas al señor de información y cojimos el tren. Al cabo de unas horas llegamos a Cercedilla. Esperamos todos un rato y luego subimos a un trenecillo que nos llevó al puerto de Navacerrada. En ese tren hacía mucho calor porque la calefacción la tenían al máximo.

Una vez llegamos al sitio buscamos las llaves. Pero, ¿qué pasa? Pues que las llaves se habían perdido o nos las habíamos olvidado en Madrid. No sabíamos qué hacer. Queríamos comer y teníamos frío. Pero nuestro héroe Carlos P. resulta que al apoyarse en una ventana simplemente se le abrió inesperadamente. Pablo L-P. se coló dentro y se dirigió a la puerta para intentarla abrir pero no lo logró de ninguna forma al estar cerrada totalmente. Lo que sí pudo hacer fue abrir el marco de la ventana para que pudiéramos entrar todos por ella. Pasamos todos, comimos y nos fuimos a jugar con los trineos. La diversión duró toda la tarde. Por la noche nos metimos en la casa, siempre por la ventana, encendimos fuego y cenamos. Después de la tertulia nos introducimos en los sacos y nos dormimos.
A la mañana siguiente nos separamos. Unos se fueron a trinear y nosotros (Miguel J., Chema L-P., José Mª C. y yo) nos fuimos a subir la Bola del Mundo por la vertiente de Navacerrada. Comimos en la cima. Por cierto, nos costó mucho trabajo la ascensión al estar la nieve muy helada y tuvimos que hacer nosotros mismos escalones con el piolet. Bajamos a Valdesquí haciendo “Barriga-Plast”. Es una técnica inventada por nosotros para el descenso de las montañas. Consiste en tumbarse boca abajo, se dirije la dirección con los brazos, se frena con los pies y se coje velocidad al deslizarse por el hielo. Altamente recomendable por lo increíblemente divertido que es.

Por la carretera llegamos a Cotos. Una vez estamos en la estación como faltaba una hora para que llegara el primer tren decidimos bajar andando hasta el puerto. Dos horas más tarde nos contábamos los dos grupos lo bien que nos lo habíamos pasado. Volvimos a colarnos en la casa por la ventana y esta noche ya no fue tan difícil conciliar el sueño.
El martes trineamos un poco y con el trenecillo bajamos a Cercedilla. Luego ya con un tren de verdad fuimos de Cercedilla a Madrid. Llegamos por la tarde.
Espero que os haya gustado la historia. No os durmais. Quiero llegar a ser periodista. Adiós.
Nota del webmaster MJ: Quique cuando me escribió esta historia tenía once años …

© Enrique Abad Martínez. Año 2.002.

El Saburó o el largo saboreo del Sol y la Luna

Había sido un mal año en el aspecto montañero y la verdad es que no lo queríamos terminar sin un tresmil o una montaña de cierto carácter que sirviera, a la vez, para sellar la mayoría de edad de Robert y probar todos la montaña invernal.
Es por esto que cuando tomó forma la idea de ir al Peguera haciendo noche en el Josep Mª Blanc en la noche de Luna nueva del mes de noviembre no fueron suficientes para minorar nuestros ánimos ni para evitar que nos pusiéramos las mochilas en las espaldas y bajar las escaleras ni el timbrazo del despertador ni las pequeñas nubes que se distinguían a través de la ventana.
En las escaleras del metro se hacían adelantamientos peligrosos y arriesgados y contaba mentalmente la cantidad de minutos que faltaban para empezar el trabajo.
Los autocares de la Alsina Graells que íbamos dejando atrás iban llenos de corazones que buscaban sus orígenes en su tierra natal y los estrechos aparcamientos del Pas de Terradets se llenaban de utilitarios mientras sus ocupantes se disponían a abrirse paso en la vertical pared hasta reencontrarse de nuevo con la luz.
En la salida del Pas de Collegats, la carretera y los campos todavía eran blancos por la helada y las vacas de Llavorsí, igual que los machos de Espot con sus atuendos, justo salían del pueblo cuando iba a ser justo el medio día. Todos tienen su horario.
Informados del “status-quo” característico, dejamos el coche al inicio del Parque y enfilamos la pista del Estany Negre. Les Agudes van emergiendo, desafiantes y esbeltas, detrás de nuestras espaldas y nos invitan a tomar aliento para que las contemplemos mientras que delante nuestro nos ofrece un amplio deleite los lomos de nuestras montañas fronterizas con Andorra y el Pallars que el Sol bajo va pintando … La canal que nos sorprende al girar una curva pronto desaparece bajo el camino y éste se viste de nieve y de hielo.
Tres horas de agradable andar nos llevan hasta el refugio justo para gozar con los últimos rayos solares de la visión del gran circo de montañas que desde este espléndido mirador se domina.
Nos damos prisa para ponernos los jerseys y hacer la única comida completa del día aprovechando las últimas luces y hacer algo de fuego.
Pronto nos damos cuenta que, a pesar de la soledad del sitio no estamos totalment huérfanos, se va abriendo paso en el ancho cielo y en nuestra estancia una Luna clara y redonda que enamora y en su luz vemos proyectarse nuestros cuerpos en la nieve, lucir las montañas del valle como si se tratara del mismísimo Sol y proyectarse en los cristales del refugio la llama del fuego quemando el hielo del estanque. Con estas imágenes de encantamientos nos sumergimos en la rojiza superfície de nuestros sacos cuando los relojes marcan las ocho y cuarto preveyendo el largo día que nos espera.
Cuando el despertador y sus manecillas marcan las tres y cuarto la Luna sigue brillando y el aire no tiene la frescura de ayer.
Recogida la casa y calentado el estómago con un buen vaso de leche vamos a cruzar el río por debajo de la presa del Estany de la Cabana no sin antes haber aguantado más de una que otra hundida en la nieve. Para bordear este estany lo hacemos a cierta altura lo que nos va a obligar a realizar alguna desgrimpada y seguir después a medio aire el promontorio rocoso que se endereza por encima de la Coveta hasta un torrente que nos llevará a un estany sin nombre situado entre los dos brazos de cresta que se desprenden del Monastero. Con tantas subidas y bajadas pasamos mucho tiempo y en realidad no hemos ganado, prácticamente, nada de altura aparte de perder un poco la referencia del lugar exacto en el que estamos hasta el punto que confundimos el Saburó Inferior, que está desafiante delante nuestro, con el Peguera Inferior que queda mucho más allá y que ahora no lo vemos.
Cruzamos el estany mencionado por el medio de su superficie helada hasta llegar a un pequeño collado donde un cartel indica los caminos que conducen al Peguera y al Mainera. Seguimos hacia el Peguera pero el estado deplorable de la nieve y la sombra amigable de la Luna nos conducen a cruzar el río que baja de los estanys de Peguera y a ganar, aunque penosamente, altura en dirección a la cresta de nuestra izquierda. Un enrrojecimiento brillante va tiñiendo el cielo detrás el Muntanyò y nos paramos a comer alguna cosa.
Es pronto y el día se presenta inmejorable pero hemos subido mucho y ahora nos espera un largo flanqueo si queremos llegar a encontrar el collado de Monastero – Peguera por lo que decidimos escalar por una canal de nieve y pedruscos hasta encontrar la cresta. Cuando la culminamos son las ocho el Sol ha subido a caballo de la cresta de les Maineres y las rocas cimeras del Monastero van cojiendo color mandarina. A nuestros pies duermen un plácido sueño todos los estanys de la cuenca del Estany Negre y el refugio que nos ha acogido mientras que la aguja con forma de avión de nuestra izquierda se presta por unos momentos a hacernos creer que somos escaladores y la cresta de nuestra derecha parece ofrecernos un paseo aéreo. La emprendemos contentos y superamos, normalmente por el lado del Mainera, las pequeñas pruebas que nos piden las cantiagudas rocas de granito esquistoso de la afilada cresta. Mientras, estamos embobalicados del dulce despertar de las montañas que nos depara el paseo y con una media hora conquistamos una primera cumbre de unos 2850 metros de altura de los cuatro que tiene el Saburó Inferior.
La pendiente es muy acusada por los dos lados y la cresta hasta el Saburó, más o menos horizontal en el primer tramo, baja a un collado a unos 2800 metros y se enfila, posteriormente, encrespada hasta el Tuc de Saburó que tiene 2911 metros y muy rota, a continuación, hasta el Peguera con sus 2982 metros siempre con clapas de nieve intercaladas y no ofrece aparentemente excesivas dificultades. Aún y así las apariencias engañan y los frecuentes flanqueos obligados por los dos lados con presas seguras aunque distantes al principio (II), un paso a superar por presión desaciéndose previamente de las mochilas y ganando altura con la altura del compañero que se hunde en la nieve justo antes de la última cumbre del Saburó Inferior (III) y cuatro o cinco flanqueos algo extraplomados con no muy buenas presas en la bajada (III) hacen que no lleguemos al collado hasta eso de las diez de la mañana.
Disfrutamos un rato del Sol precioso de esta mañana mientras nos ponemos crema solar en la cara y hacemos algo de sitio en las mochilas comiéndonos lo que llevamos. Éstas no son muy pesadas, aunque si son voluminosas, por la presencia de los sacos ya que la idea de bajar por Sant Maurici o la Valleta Seca nos hizo cargar con ellos.
Los ciento diez metros de desnivel que nos faltan se nos hizo interminables. Primero es una desgrimpada por una piedra húmeda e insegura hasta encontrar la nieve, de la vertiente del Mainera, el flanqueo de 8 a 10 metros por la deshecha nieve de una pala con un 65% de desnivel y el avance penoso por ésta hasta reencontrar la vertical y afilada cresta. Después son diversos flanqueos por la piedra-nieve del lado de Peguera (II) y el paso siguiente al filo de la cresta que nos hacen entretenernos y sufrir, ya que no llevamos cuerda, de forma tal que cuando alcanzamos una de las inclinadas cumbres del Saburó son ya las doce menos cuarto. Un mar de nubes cubre la parte baja de Cabdella pero las nevadas y afinadas crestas de los Muntanyò, Mainera, Subenuix, Peguera, Monastero y Encantats en primer término y de los macizos del Posets, Maladeta y Pica d’Estats un poco más lejos bajo el cielo azulísimo y presididos por un conjunto de estanys helados o líquidos nos invitan a una placentera estancia que sólo se ve molestada por el frío viento y el pensar lo que nos falta bajar.
Empezamos a perder altura en dirección al Peguera a eso de las doce y cuarto. Espantosas verticalidades nos convencen de no ir por el lado de Cabdella y la emprendemos, después de un flanqueo por la piedra mojada (II), primero por el lado de Peguera y después por las canales de nieve buscando en la medida que nos sea posible presas en la roca (pasos de IV) del lado de Capdella hasta que la cresta hace una ventana (una hora).
La bajada por pendientes de roca helada cubiertas sólo por una fina capa de nieve, mediante pequeñas y distantes presas en la roca mojada hasta encontrar la pala de nieve nos lleva casi otra hora por lo que nos hace definitivamente abandonar la idea de regresar por Sant Maurici a pesar de las esperanzas que habíamos puesto.
La nieve del trozo que nos queda no es tan pesada como nos hubiéramos presupuesto y sí que lo es, en cambio, la del trozo final entre los estanys de La Coveta y Tort al querer pasar el lomo por este lado cosa que nos representa un conjunto de desgrimpadas y rasguños mientras contemplamos los últimos rayos de luz del Sol dorando al Muntanyò. Llegamos finalmente a la presa del Estany Tort a las cinco y cuarto y al coche a las siete y cuarto después de unas 15 horas de larga y divertida caminata.
La noche nos va a deparar una saburo-sa cena, un pequeño susto y un montón de curvas que podemos tomarnos el lujo de cojerlas por la izquierda justo antes de llegar a la autopista y a Barcelona cuando ha pasado la una de un día plenamente saboreado.
© Joan Fort i Olivella y traducido al castellano por Miquel J. Pavón i Besalú. Año 2.002

A la conquista de los más altos

Una excursión realizada el 24 y 25 de junio de 1977.
San Juan es fiesta para los catalanes. Por San Juan empieza el verano equinóctico -aunque en este año todavía no se ha notado mucho- y la gente lo celebra: unos bailando en la discoteca, otros comiendo una rica coca en casa, otros tirando petardos y haciendo ruido, otros cantando y bailando alrededor de un fuego ya sea arriba en una montaña o en la plaza de un pueblo. Algunos casos más afortunados lo pueden hacer, incluso, en la cumbre del Canigó y se unen así de esta forma dos tierras hermanas que estan oficialmente separadas por una agobiante frontera.
Nosotros lo queremos celebrar muy arriba, cuanto más arriba mejor, y queremos sentir sobre la nieve el calor de ese fuego que nunca se apaga y que cada día renace de nuevo de las cenizas de la noche. Pero para ir a nuestra discoteca sin paredes, con un suelo acolchado y luz solar conviene preparar esa maleta que se lleva a la espalda con el objeto de que no te la roben, esos zapatos rebientaperros con el objeto de preservarnos de los pisotones y comida con el objeto de resistir las calenturas. A las dos y media el autocargómetro de la estación de la “ciudad det Ter”, dado que no tiene lago, tiene paradas previstas en Vidreres y en Los Chopos y su destino es “la chopera”. Es imprevista hasta cierto punto la nueva B-29 y las que le siguen de Barcelona. En la Diagonal todo humea: un camión que tiene un tubo de escape que va directo a nuestra ventana, una moto que entela la fachada y un coche que se enciende y nos llena el techo de humo. Celebramos la entrada a la província de Lleida con un desatasco y la salida de la capital con los recuerdos de un camionero que nos cuenta sus noches célebres pasadas en Lloret. En Graus el agua llega hasta el cuello del puente romano y el Sol ya empieza a despedirse. En Benasque nos dicen que ayer llovió cuatro gotas -si fueran de coñac o de vino ya estarían ahogados-, que el otro día llovió un poco más -un vasito-, que la carretera de Vallhiverna estaba bien la semana pasada -no se acordó de los canales rompeaguas- y que la del Hospital está peor. También nos dicen que unos subieron al Aneto pero que hay nieve y que está muy blanda. Todo junto un conjunto de notícias bomba.
A las nueve llegamos a la estación la chopera-término y ponemos el pisito “adhoc”. Comemos en una sala con parquet de hierba, muebles de madera maciza del país -incluso con hojas- y poltronas con asientos impermeables y respaldos de aire acondicionado con una luz indirecta. Nos “enpiltramos” a eso de las doce de la noche por eso de que te traigan el día en una bandeja, la Luna sonrie y el viento canta para recibir a San Juan.
Para aprovechar la fiesta nos levantamos a las cuatro. Nos ponemos el traje de gala y salimos. Los rompeaguas de la autopista a Vallhiverna nos permiten andar para que no nos durmamos. Incluso dos grandes setas de piedra se han situado ordenadamente a la derecha para auyentar a los perezosos. A pesar de todo el valle de Coronas parece limpio y lo empezamos a andar a eso de las seis y seis. A medio tarteral oigo que me felicitan y pienso que es una gran cosa tener a unos amigos a estas alturas que se acuerden de los demás cuando lo normal es más bien desearse a sí mismo y que seguramente nunca me habían felicitado a tan temprana hora. Al cabo de una hora ya estamos por encima del primer lago. Desayunamos un poco antes de llegar al segundo lago que está helado. Lo pasamos por su lado izquierdo por un lomo de piedras (son las ocho). Los otros dos lagos estan llenos de nieve y a duras penas enseñan dos ojos de hielo que te miran adormecidos y compasivos.
El Aragüells, la cresta de Cregüeña, el Maldito, la Punta Astorg, el Pico del Medio y el Coronas velan el valle por nuestra izquierda. Las brechas y agujas de Llosás y las afiladas agujas de Franqueville y Tchihatchef la protegen por la derecha con el padre Aneto que justo enfrente nuestro se muestra como un merecido hito rodeado de este bosque de gigantes. Mirando atrás van apareciendo el Gran Bachimala y el Posets jugeteando entre las nubes. A nosotros el Sol nos empieza a calentar cuando emprendemos las primeras rampas que nos conducirán al collado de Coronas. Nuestra sombra se va paseando por la nieve como un maldito perseguidor que está siempre pegado a la rueda. Un traguito de zumo de naranja Vida nos recuerda más a los melocotones del Empordà que a las naranjas de Valencia. La nieve también se porta bien con nosotros menos cuando se hunde y enfría nuestro espíritu.
El último tramo lo cruzamos horizontalmente procurando no caer boca abajo ya que la pendiente es fuerte. Una vez en el collado, que llegamos a él sin dificultades, cruzamos el lago Coronado y cuando llegamos a la zona del collado que da al glaciar de Barrancs nos alegramos que este año todavía no hayan abierto la autopista del glaciar y que, en cambio, haya pisadas hacia el Aneto. A medida que vamos subiendo nos damos cuenta que estamos rodeados de nubes por todos los lados y que hay mucha nieve: en Coronas hay una gran cornisa y lo mismo pasa en las otras crestas. La altura nos afecta un poco y hemos de parar a menudo. PK incluso tiene que tumbarse un momento en el suelo. A eso de las doce menos cuarto llegamos a la cumbre, mejor dicho, al rellano que hay antes de cruzar el paso de Mahoma que no lo pasaremos esta vez dado que consideramos que lo que hemos hecho es mucho y que la nieve ofrece muy poca seguridad. De todas formas podemos constatar que la gran cruz y la Pilarica todavía están en su sitio dando un aire casi sobrenatural al que ya de por sí es el punto mayor en altura de todo lo que nos rodea. 
Contemplando estas cumbres llenas de nieve, vacías de gente -sólo hay un grupito en el Portillón superior- y rodeados de nubes pienso que es una gran cosa celebrar mi santo en la cumbre más alta del Pirineo con tan agradable compañía y sin atascos ni ruidos ni humos cuando mucha gente todavía está durmiendo y por todo ello deseo tener salud para madrugar y poder subir a estas cumbres imponentes de nuestro amado Pirineo.
La bajada es muy cansada ya que la nieve se hunde y el Sol calienta nuestra espalda. La empezamos a las doce y cuarto y llegamos al coche a las tres. Por el camino encontramos excursionistas por encima del primer lago, empezando a contar por abajo, que estan subiendo. PK había encontrado aquí mismo unas gafas de sol. El agua mana de todos los lados del camino y lo purifica. Una cueva natural y muy estrecha recomienda que por estos lares sólo suba la gente delgada si no quiere dejar la piel. Al llegar al coche nos encontramos gente con esquís y gente que al oir que hay que caminar una hora y cuarto para bañarse en un lago piensan que para bañarse no es necesario cansarse tanto y, por lo tanto, retroceden y es que en realidad no estamos al nivel del mar sino más bien al nivel del hielo -un palmo más o menos-.
Nosotros también giramos el coche pero al menos hemos sudado la camiseta. Todavía tendremos que bajar del coche unas cuantas veces más y se nos estropea la primera. En los Llanos de Senarta percibimos que las monjas también tienen hambre. Como nosotros también la tenemos pero las costillas de cordero del Hostal -el de las buenas notícias- no nos llegan a ninguna parte. Después, entre sangre de turcos y lloros de atenienses nos enteramos que han abierto La Renclusa y que la carretera no está tan mal como decían.
A las siete llega Pep V. y los suyos en un Volkswagen y le desaconsejamos ir al Aneto pero les cae bien la propuesta de ir al Posets. Pep nos aconseja que no pongamos la primera al coche. Por el camino recojemos leña para hacer un fuego de San Juan pero otra cosa es lograr que se encienda por lo que nos será necesario la ayuda de los mayores. El sueño nos afecta a todos y pronto nos vamos a la cama aunque los vecinos cantan con mucha euforia aunque no afinan mucho que digamos.
Hoy el día no empieza con muy buena cara ya que unas nubes en la zona del Hospital le ensucian la cara. PK explica el aumento de la humedad por la variación de la temperatura y el punto de saturación del vapor. La cuestión es que las piernas pesan y no sé si es por el aumento de la humedad por la variación de la temperatura o del camino recorrido ayer. Vamos hasta Eriste y nada más porque el coche no sube más. Menos mal que Pep V. se acuerda de nosotros. De lo que no me acuerdo es del camino y resulta que hacemos un trozo en balde. Lo que me pasa es que no es un camino lo que hemos de coger sino la autopista y por esto resulta que me he confundido.
Entre pitos y flautas resulta que salimos que son las ocho menos cuarto. La carretera continua hasta un salto de agua de obra y entonces se convierte en un sendero que sigue entre avellanos. El valle es estrecho y frondoso y por todos los lados se ve hilillos de agua atolondrados. El de Espigantosa ya no se puede considerar un hilillo sino más bien una maravilla pasada por agua y convertida en un gran juguete por el paisaje que lo envuelve. Más arriba hay otros pero quedan escondidos enmedio del verdor y no se dejan ver bien la cara. Lo que sí se deja ver es algún que otro signo que augura lluvia. En cuanto el valle se ensancha nos muestra el Posets que se yergue tímido detrás de las crestas blancas por la nieve. Vamos cruzando prados y torrentes. En la segunda cabaña que queda al lado del camino hacemos parada y fonda. El embutido y el bacon de Girona se dejan acompañar por el queso y el membrillo junto con algún que otro traguito de vino. Saciados y bien satisfechos reemprendemos la subida a través del bosque y a la izquierda del torrente hasta la cabana del Forcau. En el prado de debajo hay unas mochilas y en la cabana unos fogones junto con otros utensilios. La Forqueta y el Pico de Eriste con sus palas de nieve dan un marco adecuado al paraje.
Los de Barcelona tienen ganas de ver la canal Fonda y aunque el tiempo no es muy seguro tampoco amenaza con un tormentón inminente y, por lo tanto, continuan y yo detrás suyo. Encontramos algunas palas de nieve no muy blanda y en una hora llegamos al lugar que empiezan las fuentes de Llardaneta (a unos 2500 metros). Tenemos delante una cuenca de nieve y en el medio de la canal pasa el río (que no se ve) y al fondo de la misma empieza la esperada canal Fonda. Al fondo, el Tucón Royo tiene una cornisa de armas tomar. Creemos que ya hemos hecho suficiente por hoy y regresamos. Invertimos tres cuartos de hora en llegar de nuevo a la cabana del Forcau y otro cuarto de hora a la de les Riberes habiéndolo calculado tan bien que justo al llegar empieza a llover. Nos ponemos todos dentro y en un cuarto de hora parece que ya ha sido suficiente. Después el bosque parece más limpio y el aire más puro como si ya no lo fuera de por sí. Llegamos a las tiendas a las cinco. La comida es variada y la sobremesa se convierte en una conversación sobre la familia y sus deberes principales. Tenemos una visita muy agradable de tipo vacuno. Después será otra de tipo ovejuno aunque ahora con un poco más de ruido pero siempre en son de paz. Alrededor del fuego celebramos muchas cosas con sopa, pan con tomate, embutido, vino y cava dado que nada hace daño a estas alturas.
Al día siguiente nos vamos a las siete y media y resulta que los gasolineros de Benasque y Castejón de Sos todavía duermen. En la Puebla de Castro cruza la carretera un conejito de lo más hermoso y se levantan los cuervos a cada curva. De Barbastro a Barcelona lo pasamos cantando y así auyentamos el humo y el tránsito. Llegamos a Vidreres que son poco más tarde de las dos. ¡Qué tengamos muchos San Juan como éste!
© Joan Fort i Olivella y traducido al castellano por Miquel J. Pavón i Besalú. Año 2.002.

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2017 - Miquel Pavón