Blog de Miquel J. Pavón Besalú

Desvaríos escritos en cualquier hora intempestiva de la noche

Etiqueta: amarillas

Refuge de l’Étang du Pinet

dot Nombre oficial (en francés): Étang Pinet. Es propiedad del CAF (Club Alpin Français).
dot Situación: El refugio está situado en el Pirineo francés y, en concreto, en el macizo de la Pica d’Estats. Está en la commune d’Auzat en el corazón del macizo justo en el borde de l’Étang du Pinet en un bello mirador.
 dot Aproximación: Es por la carretera que va de Tarascó d’Arieja, pasando por Auzat, Vic-de-Sòs y que acaba en l’Artiga.
dot Ruta: Desde l’Artiga hay que continuar por la pista hasta un aparcamiento que queda al final. El camino está bien señalizado con hitos y marcas amarillas. Se tardan unas tres horas largas para subir al refugio desde el coche y superar los algo más de 1000 metros de desnivel. La subida al refugio es bastante empinada con una pendiente muy regular y acentuada. La zona de bosque termina a unos 1650 metros justo al llegar a la cabaña de Bazurs.
dot Principales ascenciones: Pica d’Estats (3169 m), Sotllo (3072 m), Montcalm (3077 m), Pic Verdaguer (3159 m) y Punta Gabarró (3114 m).
dot Travesías: circuito transfronterizo la Porta del Cel y tour del Montcalm.
dot GPS (RE50):
Aparcamiento de l’Artiga: 31T 371095 4730047.
Refugio de l’Étang du Pinet: 31T 368741 4727987.
dot GPS (WGS84):
Refugio de l’Étang du Pinet: 31T 368638 4727761.
dot Altura: 2225 metros.
dot Guía excursionista: Macizo de la Pica d’Estats.
dot Mapas: Pica d’Estats editorial Alpina 1/25000 y Pica d’Estats-Aneto IGN Rando 1/50000.
dot Comentario personal: El refugio está muy bien acondicionado, tiene ducha de agua caliente, cierra durante la temporada de invierno y tiene unos guardas muy simpáticos.
Macizo de la Pica d'Estats

Mirador de Collabardina


Tengo la gran fortuna, por ironías del destino, de vivir una buena parte del año en la localidad de Campo de la provincia de Huesca en una zona que se puede considerar muy próxima al centro del Pirineo. Muchas tardes, antes de que anochezca, me doy una caminata desde mi apartamento situado en el centro del pueblo hasta el precioso mirador de Collabardina desde el que se divisa el macizo del Turbón y la entrada al valle de Benasque con el macizo del Cotiella al fondo. Andando se llega en algo menos de una hora de subida y unos tres cuartos de hora de bajada. Son unos doscientos metros de desnivel. El camino va por una pista forestal y es muy solitario a excepción de la época de recogida de setas que se puede ver a alguien. Está marcado como un GR de pequeño recorrido con señales blancas y amarillas. Es el PR HU-121 que continuaría del mirador hacia Foradada del Toscar.
campo de trigoSaliendo del centro del pueblo de Campo hay que salir hacia la carretera general y dirigirse en dirección a Benasque, hacia la parte alta del valle. Justo a la salida de la localidad se cruza un puente y a mano izquierda hay una entrada que conduce al río Ésera. Es muy utilizada por los aficionados al rafting porque conduce a una gran explanada que está al lado del río y es muy adecuada para embarcar. Llegando al río hay que continuar un pequeño trecho río arriba con el objeto de cruzar el puente que se divisa a lo lejos. Una vez cruzado el puente del río Ésera a poca distancia hay un desvío a mano derecha que nos conducirá ya directamente hasta el mirador pasando antes por la ermita de San Bllascut o San Belastuto.


El descenso se puede realizar por el mismo camino de subida o desde el mirador continuar por el camino que sigue a continuación y que hace un poco de bajada. Esta opción es algo más larga que la subida, un cuarto de hora, pero tiene un precioso recorrido por toda una zona de robles centenarios preciosa.cascada de San Bllascut
Para los amantes de la escalada en hielo he descubierto una pequeña casacada muy cercana a la ermita de San Bllascut y accesible en coche hasta casi su mismo pie. Queda subiendo a menos de cinco minutos. El hielo se forma en los meses más fríos del año y tiene un desnivel de unos 30 metros en total. Es muy interesante para los que deseen hacer prácticas en hielo. El valle de Bensaque en los días de mucho frío y nieve queda todo inaccesible mientras que a esta cascada casi siempre se puede llegar haga el mal tiempo que haga. En la zona superior de la cascada hay unos árboles muy gruesos que permiten hacer seguros a prueba de bomba.
cascada de San Bllascut

Pica d’Estats (3169 m)

dot Información general: Macizo de la Pica d’Estats.
dot Situación: La Pica d’Estats es un tresmil del Pirineo. Es una cumbre que hace frontera entre España y Francia. Es, también, la cumbre más alta de Catalunya.
vall de Pinetdot Aproximación: Si queremos acceder por el norte, el lado francés, es por la carretera que va de Tarascó d’Arieja, pasando por Auzat, Vic-de-Sòs y que acaba en l’Artiga. Los itinerarios del lado sur, el catalán, se hacen remontando la Vall Ferrera desde Arreu o el valle de Broate desde Tabascan.
dot Rutas normales:
Vall Ferrera (vía clásica). F (I). Son unas 6-7 horas para unos 1500 metros de desnivel. Es la ruta más habitual. Sube por el refugio de Vall Ferrera y la Coma d’Estats. Una vez se llega al port de Sotllo (2894 m) hay que pasar al lado francés descendiendo unos metros hasta casi llegar al estany de la Cometa (2786 m) para remontar de nuevo y subir al coll de Riufret (2978 m). La subida a la cumbre se hace por su vertiente norte.

 

Datos GPS de los puntos clave de la ruta por Vallferrera (RE50)
Aparcamiento refugi Vallferrera (GR-11) 31T 367623 4720469 1834
Cruce refugi Vallferrera – port de Boet (GR-11) 31T 367758 4720260 1843
Pont barranc de Baiau 31T 367787 4720251 1841
Cruce refugi Vallferrera al port de Boet 31T 367825 4720273 1864
Pont barranc d’Areste 31T 367959 4720596 1910
Refugi Vallferrera y fuente 31T 367911 4720641 1914
Cruce camino a la Pica d’Estats – estany d’Areste 31T 368097 4720931 2062
collado (camino a la Pica d’Estats) 31T 368002 4720922 2072
paso difícil (camino a la Pica d’Estats) 31T 367503 4721594 2135
Pont barranc de Sotllo 31T 367387 4721963 2146
vivac barranc de Sotllo (precario) 31T 367370 4722079 2124
Pinet. F (I). La subida es de unos 1973 metros de desnivel. No tiene unas dificultades técnicas especiales. El camino está bien señalizado con hitos y marcas amarillas. Nosotros tardamos unas tres horas largas para subir al refugio desde el coche y otras tantas (casi cuatro) para subir a la Pica d’Estats. La bajada fueron dos horas largas para cada tramo. Caso de poder disponer de tiempo es altamente recomendable, bajando, quedarse de nuevo a dormir en el refugio puesto que la excursión es larga y bastante agotadora. Al final de la temporada no se encontró nada de nieve aunque sí había algunas rocas heladas a primera hora de la mañana. La subida al refugio es bastante empinada con una pendiente muy regular y acentuada. La zona de bosque termina a unos 1650 metros justo al llegar a la cabaña. El camino por el bosque, según comenta un componente del grupo, estaría muy bien el poderlo hacer subido en el lomo de un caballo … Desde el refugio el camino supera una primera pendiente para continuar luego a media montaña hasta encontrar el Étang de Montcalm. El Étang d’Estats queda en el fondo del valle y no se llega en ningún momento cerca de su orilla: se ve desde arriba. Una vez se supera el Étang de Montcalm se pasa por un grupo de pequeños “étangs” que nos conducirán sin pérdida hasta el collado que separa el Montcalm de la Pica d’Estats. Este tramo se puede subir bien si se hace como lo hicimos nosotros detrás de un “sherpa” que nos marcó un buen ritmo lento pero constante … Una vez en la cresta se puede acceder fácilmente a los diferentes picos realmente sin dificultad de ninguna clase. Las cumbres en realidad no se llegan a apreciar bien hasta que llegas justo a la cresta cimera.

 

Datos GPS de los puntos clave de la ruta por Pinet (RE50)
Aparcamiento de L’Artigue 31T 371095 4730047 1196
Puente sobre L’Artigue 31T 370596 4729947 1225
Cruce del camino con el de la cascada de l’Artigue 31T 370318 4729913 1247
Cabana de Bazurs 31T 369535 4729237 1672
Refugio de L’Étang du Pinet 31T 368741 4727987 2225
Étang de Montcalm inferior 31T 368857 4726709 2574
Étang de Montcalm mig 31T 368930 4726117 2859
Étang de Montcalm superior 31T 368948 4725926 2911
Collado Montcalm – Pica d’Estats I 31T 369162 4725707 3006
Collado Montcalm – Pica d’Estats II 31T 368976 4725435 3053
Collado Pica d’Estats – Verdaguer 31T 368765 4725368 3130
Pica d’Estats 31T 368804 4725282 3169
Pic Verdaguer 31T 368726 4725408 3159
dot  Foto: Se pueden ver las tres cumbres de la Pica d’Estats. A la izquierda el Pic Verdaguer, en el centro la Pica d’Estats y a la derecha la Punta Gavarró. La foto está hecha desde la cumbre del Sotllo y es del año 1975 (donada por mi amigo Joan Fort).
Pica d'Estats vista desde el Sotllo
dot Otras rutas:
Arista oeste (directa). AD (III). Hay una hora y unos  300 metros de desnivel desde el port de Sotllo. Es una ruta de escalada en roca. Antes de llegar a la cumbre de la Pica d’Estats se pasa por un tresmil secundario que está al oeste de la cumbre principal: el Pic Verdaguer (3159 m).
Arista sureste (vía Gabarró). PD- (III). Son unas 3 horas y unos 700 metros de desnivel desde el estany d’Estats (2480 m). Aquí la ruta abandona el camino al port de Sotllo y vira al este para ir en dirección a un pequeño collado, del que sale una pequeña cascada de agua, y llegaremos al estany Gelat (2650 m). En este punto la ruta vira hacia el norte para subir el collet de l’Estanyol (2880 m) y luego descender a un pequeño estany. En este último ya subiremos hacia la cresta para llegar al primer tresmil: el pic Rodó de Canalbona (3004 m). Continuaremos cresteando y llegaremos a la punta Gabarró (3114 m). Desde esta cumbre la arista parece más difícil pero hay que ir buscando los pasos y canales más fáciles por la vertiente sur que nos conducirán a la Pica d’Estats.
Cara suroeste. PD (II). Son unas 3 horas y unos 700 metros de desnivel desde el estany d’Estats (2480 m). En la pared hay algunas vías abiertas poco definidas ya que, en realidad, se puede pasar por cualquier lado haciendo algún que otro zigzag para evitar algún desplome o resalte vertical.
dot Refugios: refugio de Vallferrera (1940 m), Refugi de Baborte (2438 m) y refugi de l’Étang du Pinet (2225 m).
dot Guía excursionista: Macizo de la Pica d’Estats.
dot Mapas: Pica d’Estats editorial Alpina 1/25000 y Pica d’Estats-Aneto IGN Rando 1/50000.
dot GPS (WGS84):  31T 367517 4725067.

 

Macizo de la Pica d'Estats

De Pica a Pica y Pico porque me Pica: el Carlit

23 y 24 de abril de 1983.
– Y por sant Jordi, ¿qué picaremos?.
– Qué picaremos, qué picaremos …; ¡la Pica!
– Y ¿por dónde la picaremos, por Vallferrera, por Baborte, o por Riufred?
– ¿Pero, no quieres decir que habrá muchos que la querrían picar? ¡Pobrecilla! ¿Y no nos quedará nada para picarla nosotros?
Y tanto nos picó la cosa que decidimos picar el Carlit, al fin y al cabo, también pica, y aunque durante toda la semana se pronosticó y midió lluvias dispersas, incluso concentradas, a casi toda la Península Ibérica, menos a los finisterre catalanes, en el que -ya se sabía, y si no, ya se sabe- que los “ponents ens porten vents” [los ponientes traen vientos].
Así que ya nos tienes, a las tres, puntuales como siempre, dejando -en compañía del Fura, este animal de cuatro ruedas que hace honor a su nombre- la inmortal y principal ciudad de Girona, y la no menos ídem et ídem Ciutat del Llac, camino del primer puerto puntuable, el de Capsacosta, y del segundo, la Collada de Toses; desde la que nos dejamos deslizar por pendientes suaves y sinuosas que nos conduciran al fondo tapizado de pueblos y prados del llano, para presentarnos con toda tranquilidad, ya que nadie nos persigue, delante la meta volante de la más inoportuna frontera que haya existido nunca. Pero, como no les hemos avisado de nuestro paso -cosa que, bien mirado, tampoco era necesario- la pasamos sin puntuar … y sin canviar moneda, por aquello de la semana inglesa y demás gaitas gallegas; y vamos recorriendo Cerdanya (mirando, ahora el Carlit, ahora el Puigmal, ahora el Cadí, ahora el Puigpedrós, y sus picos y picas picados de nieve primaveral, que sólo hacen que convidarnos), que, desde el coll de la Perxa, ya es Conflent, aunque no se note, porque estamos en el mismo país, el nuestro, el que celebra sant Jordi y tiene cuatro barras rojas y cinco de amarillas por magnífica bandera.
Llegados a Montlluís y aclarados con las direcciones, enfilamos la picada carretera que, pasando pinares y abetos de la más pura verticalidad vegetal, y riachuelos que nos conducen al deleite al trazar proporcionados meandros cristalinos en la verdosa horizontalidad de los prados, nos conduce en un plácido paseo hasta el techo de la etapa, el kilómetro 186, la presa de Les Bulloses (2020 m), un precioso y erosionado circo natural acabado de cerrar por la morrena encementada por la presa mencionada, el cual, en este momento del año y en esta hora del día -hacia las siete-, constituye un frío conjunto de piedras pizarrosas clapeada de oscuras masas de bosque y de lisas extensiones de nieve, sobre el que proyecta sus rayos crepusculares la pelota incandescente que cada día corre volando por encima suyo, y nuestro.

También respira frialdad y humedad el chalet-refugio de Combèleran, circunstancias que incluso parecen acusar la leña que alberga, y los papeles y las piñas que buscamos para remediarlas, puesto que nos cuesta un tiempo indefinible lograr encenderlas y calentar mínimamente la estancia. Bastante bien que lo debe saber todo el demás personal que hay por este inóspito sitio, ya que se dirijen hacia el bar de al lado, o al Hotel Bones Hores, que vela el pantano helado desde el otro lado de la presa o barrage, cercano a una piedra que lleva una pintada que dice “Pic Carlit, 2921 m” … y una flecha que invita a seguir el camino hacia allí.

Y empezamos a ir, hasta que la nieve ya esconde todas las piedras, invitando a nuestros pies mal calzados a regresar al refugio, y a llenar un poco el buche para cuando sea la marcha definitiva.
La humedad retarda el sueño -a los sueños no- y, cuando ya lo estamos conciliando, suena el despertador, fiel siempre a la cuerda dada.
Saltar de la cama, cuesta, pero la voluntad de la Pica y el viento que se ha sentido que ha hecho vibrar el cuerpo cuando, a media noche, ha salido a hacer un trabajo constitudinario, nos hacen aceptarlo sin reticencias.

Y héte aquí que el viento sigue y no deja de picarnos en todo el camino, camino de nieve entre el bosque primero, regateando nubes insidiosas, del macizo del Puigmal, de vertientes también nevadas y bastante verticales, y de lagos y valles nevados después.
El movidísimo acompañante, puesto a picar nuestra moral picaminosa, no nos deja ni picar un bocado de pan ni del resto de alimentos; de forma tal que lo hacemos rápidamente y a desgana -a pesar de que ganas de comer no nos falta-, después de dos horas y pico de ir contorneando lagos picados por la nieve, hasta aquello que se supone es el Estany del Portell, espléndidamente situado bajo el Portell del Carlit y del coll Colomer, entre los cuales se alza verticalmente majestuosa la Pica del Carlit, velada por una aguja humilde que destaca en la cresta SW, la cual nos señala claramente el camino a seguir para picarla elegantemente.

Piernas ayudadme, vamos flanqueando las moderadas pendientes de los cims de coll Roig, lanzando de vez en cuando una mirada de preocupación a la nieve que los cubre, -por si se le ocurriera lanzarse al vacío-, para ir ganando de picada a picada de piolet y de crampones; trastos que nos repartimos como buenos hermanos, porque uno me lo he dejado en casa y el otro no se me ajusta a las botas; la canal del Portell, canal que dejamos, muy cerca de éste y en presencia del viento que lo pica y que incluso nos pica a nosotros, para ir ganando la cresta más arriba, hacia la altura de la aguja que veíamos desde abajo.

Sólo nos falta para conquistar la cumbre meridional de la Pica (2921 m) -hecho que ocurre a las doce menos cuarto- aguantar un rato estoicamente el azote insistente del viento, y el juego entretenido de ir superando las piedras bastante estables y cortantes de la cresta SW.
Juego que compaginamos con alguna que otra mirada de reojo hacia las pendientes y heleros “cortados a pico” del circo de Lanós, dominado por el altivo Puig Pedrós de Lanós -que también apuntamos en la agenda-, y las más lejanas y difusas montañas que cierran la Cerdanya por el lado del mediodía.
De comer, ni lo hablamos puesto que ya hemos picado la Pica del Carlit, y ahora pensamos, mientras contemplamos las nubes que nos rodean por casi todos los lados, pero sobretodo por el occidental, que ha sido un acierto no haber ido a la Pica d’Estats, que lo que conviene es fotografiarlo todo, bajar con mucho cuidado la cresta NE pasando por la cumbre septentrional (2.915 m), y llegar a un lugar donde el viento no nos pique con la furia que nos ha acostumbrado a hacerlo todo el rato, para llenar un poco la barriga, ya que nos está picando a la puerta de la mochila para que la complagamos mínimamente.
Antes de acceder a sus legítimas peticiones, todavía tendrá que esperar a que dejemos la ventolada cresta -hacia las dos menos cuarto-; que bajemos, con la misma prudencia, las fuertes pendientes nevadas que conducen al Estany Sobirà, mientras comentamos las particularidades geográficas de la zona y las posibles ascensiones; que pasamos por el lado de la -casi invisible- cabaña que se encuentra cerca del mencionado lago y de los arroyos que lo siguen; y que pasemos los primeros trozos de bosque, con nieve ya un poco pastosa. El fuet, los higos, el queso, la naranja, el té, etc., etc. entran entonces con más ganas que nunca, es aquello que dicen “picar con ganas”, que es lo que hemos hecho …., o desear hacerlo, todo hoy.
Pero no llegamos a la presa hasta las cuatro y media, dado que nos enmerdamos siguiendo las huellas de unos gavachos, y hemos de soportar las malas jugadas del bosque del lado izquierdo del pantano de Les Bulloses, mala pasada que aprovechamos para criticar las animaladas toponímicas de las señalizaciones y cartografía oficial. Cuando ya llegamos, nos encontramos con uno de estos gavachos, los cuales reconocen que deberían de haber salido a la hora que lo hemos hecho nosotros -a las siete menos cuarto- e incluso demuestran que saben alguna palabra en catalán, ya que están en Perpinyà y conocen al difunto Lluís Mata, del cual hacen pródigos elogios. Las nubes siguen rondando el círculo, incluso dejan caer algun que otro copo de nieve, pero, el viento que los pica insistentemente, no les deja descargar la prodigiosa lluvia esperada.
El regreso lo hacemos por el valle del Aude, para pasar, sin muchos contratiempos, a la del Aglí, pues, así como el coll de la Quillana (1.789 m) y el coll de Sant Lluís (687 m) son puras divisorias de aguas entre el Aude y el Tet y la Bolzana, el congosto que forma el que da nombre a todo un departamento es uno de los más largos, bellos y espectaculares de los Pirineos. La variedad de vegetación desde que empieza hasta que llega a Atsat, junto con la combinación de los verdes de los árboles con el gris oscuro de las rocas pizarro-graníticas y las variantes trasparencias del agua, el blanco azulado ligeramente tostado de las calizas casi-garrotxinas, y las variantes trasparencias del agua que a sus pies se cuela, traspasada con bordados de oro por la magna aguja de luz del Sol crepuscular, da a este país del Sault, el reino de los bosques, lleno de exquisitas intrigas, que cruzaron tantas veces los condes de Carcasona para ir a visitar a sus parientes del Rosselló y del Urgell, de una belleza de exorbitante fuerza, que forzosamente ha de admirar el caminante o el automovilista que por ella transita, sobre todo si baja de la carcanetada pica del Carlit, el reino de “la nieve, y la piedra y la pura frialdad” del poeta rosellonés.
También exorbita fuerza, pero una fuerza crepuscular, el castillo de Puilaurens, uno de los últimos reductos de la esperanza cátara, que, como las pétreas moles catedralicias que velan por el norte de las “Gorges de Saint Georges”, aguanta -hasta que un rayo destruya sus piedras venerables-, para ver el soñado renacer occitano del milenio que llegará, de la mano catalana, que va haciendo, lentamente, sus pasos preceptivos.
El resto ya es ir viendo como los “vignobles de cote” hacen hoja y grano, como el mar lo vamos teniendo más cerca, como el Aglí, el Tet y el Tec van dejando los Pirineos que los han visto nacer para ir a su desembocadura, y como la frontera del Voló es simplemente este 24 de abril, un paso entre estados hermanos, paso que, hoy mismo, han hecho los asistentes catalanes a la fiesta de “lou Coupo Santo”, y que por muchos años la puedan seguir celebrando.
A las nueve y media de la noche estamos en Banyoles, tomando una jarra de cerveza para festejar la picada, puesto que …. “quien pica primero, pica dos veces”. El cuenta kilómetros marca 235 mil metros para la etapa de regreso, un buen paseo para los amantes del Pirineo que no es tan alto.
© Joan Fort i Olivella. Año 2.004.

Carretera, carretera y Yelmo

21 de junio de 1982.
Como todas las excursiones esta ha sido divertida y dura todo lo que seas capaz de imaginarte.

Todo comenzó el domingo día 20 de junio a las 8.30 cuando nos damos cuenta de que no teníamos bicis suficientes y estábamos a punto de perder el tren. Teníamos previsto llevar las bicis en el tren hasta Ávila y desde allí pedalear hasta Gredos para hacer alguna excursión. Como vimos que nuestro transporte para Ávila lo perdíamos decidió Miguel J. sobre la marcha y con total improvisación ir a la Pedriza. El recorrido ahora será todo en bici desde Madrid y así ahorrábamos el dinero del tren.
Pasó el tiempo y finalmente todos tenían una bici. Algunas eran de carreras y otras no pero la cuestión es que ya todos teníamos una y ya podíamos marchar. Salimos de Madrid a buen ritmo y pedaleando fuerte pero pronto aparecieron las primeras víctimas. En la primera gasolinera de la autopista tuvimos que arreglar con cinta aislante una potente raja en la cubierta de la bicicleta de Carlos P. Pero para nosotros eso no era nada y gracias a la experiencia de Miguel J. estuvo solucionado en un abrir y cerrar de ojos. Continuamos los trece rodando por la carretera. Parábamos a menudo pues el cansancio, el calor y los dolores corporales se hacían notar en nosotros.

Y como merecimiento a nuestro esfuerzo paramos a comer o a desayunar ya no sé exactamente qué pues eran las doce del mediodía. Después de la suculenta comida llegamos a la ermita de Nuestra Señora de los Remedios y desde allí seguimos el recorrido hasta que al fin, casi desesperados, llegamos al palacio de Chema. Rellenamos nuestro aparato digestivo y tuvimos mucho cuidado con su pino. Rápidamente nos embalamos directamente a Soto y buscamos un bar que nos dejara entrar para ver el partido de España contra Yugoeslavia del campeonato mundial de fútbol España-82.
Continuamos la aventura hasta que llegamos al pantano de Santillana. Había un gran cartel que anunciaba: “PROHIBIDO EL PASO. HIDRÁULICA SANTILLANA, S.A.” Pero eso no nos detuvo y pasamos ampliamente. Eso sí nos instalamos en un lugar oculto para vivaquear y los que quisieron fuimos a ver jugar a España.
Al día siguiente nos encaminamos hacia el Yelmo. Es un monte con una altura de 1714 metros formado en su mayoría de piedra granítica pero será mejor que me deje de sabidurías. Al grano. Bien remojados en un caño de agua comenzamos la primera subida. Ahora ya lo hacemos a pie. La primera parada fue muy corta pues no era muy necesaria. Paramos en un río donde Justo, Carlos y Jaime cazaron de todo. Entre sus presas y bichos varios destacaré dos culebras de agua que llegaron a conservarlas hasta el final de la excursión como mascotas. Aquí ya nos dividimos. Algunos continuaron subiendo y los otros se quedaron en el río. Llegó el momento crucial. Estábamos en la falda del Yelmo. Estábamos algo decaídos. Pero abrimos las latas de melocotón en almíbar y con su dulce jugo mojamos nuestro seco paladar quedando reanimadas nuestras mentes y repuestas nuestras fuerzas. Poco a poco seguíamos el camino que un tal Maesso había marcado con líneas blancas y amarillas. Los cardos hacían mella en nuestras piernas y el Sol quemaba nuestras espaldas sudadas y cansadas.


Pronto nos encontramos delante de una inmensa roca de unos 250 metros aproximadamente. No sabíamos por dónde proseguir. Había que escalar. Después de reconocer el terreno dimos con un camino que subía por una empinada chimenea. Cuando llegamos a la cima gritamos tres veces victoria.
Bajamos a la velocidad del rayo y llegamos pronto al pantano donde nos bañamos para limpiar la mugre. Luego bajamos a Soto para comprar comida para los días siguientes. En el nuevo amanecer nos bañamos en el pantano sin que nos viera nadie y desayunamos en gran cantidad para emprender la vuelta. A gran velocidad llegamos a la gasolinera en la que habíamos tenido la primera avería y desde allí ya fue todo sangre, sudor y lágrimas como dijo Wiston Churchill.
Nota del webmaster MJ: José Mª cuando me escribió esta historia tenía doce años …
© José Mª Garrido. Año 2.002.

2017 - Miquel Pavón