Blog de Miquel J. Pavón Besalú

Desvaríos escritos en cualquier hora intempestiva de la noche

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La ruta del oso chiquito por la calzada helada

UNA TRAVESÍA INVERNAL POR EL PARQUE NACIONAL DE OULANKA (Finlandia)

Noitarumpu

“Las brisas del Amanecer tienen mucho que contarte.
Debes preguntarte lo que verdaderamente quieres saber.
No te entretengas entre los dos mundos.
Las dos puertas ya están abiertas”.
 
Cántico de los bruj@s Sami mientras tocaban el Noitarumpu (En el s.XI eran considerados indiscutibles expertos en las artes ocultas, la brujería, la adivinación y la hechicería).
 
Sábado, día 17 de diciembre del 2005.
 
El pronóstico del tiempo es que va a hacer la noche más fría del año. Llamo al mediodía a Josep para decirle que iremos mi hijo y yo con el grupo de excursión al Bassegoda que organiza el Centre Excursionista de Banyoles. Le comento que será la noche más fría del año y me contesta con su habitual despreocupación ……
– “Ya sabes como son estos del tiempo siempre exageran”.
Ellos saldrán a las 4 de la tarde pero nosotros dos iremos más tarde porque tenemos una comida familiar. El amigo de mi hijo y su padre tienen pensado añadirse al día siguiente por la mañana porque no les gusta quedarse a dormir. No tienen buen equipo para dormir con tanto frío.
Después de comer me voy un rato a casa a preparar la comida y a organizar todas las cosas. Lo coloco todo en la furgoneta. Cuando termino voy a buscar a Néstor a casa de su abuela. Me lo encuentro impaciente porque sus primos se fueron poco antes al reparto de juguetes que organiza un centro comercial de una conocida marca comercial.
Nosotros encarrilamos hacia Banyoles. Cuando pasamos por Besalú Néstor quiere saber el por qué coincide el nombre del pueblo con el de mi segundo apellido y el de su abuela. Seguramente es porque nuestros antepasados procedían de ese pueblo, le explico. Eso le entusiasma. Se imagina que el pueblo algún día será suyo y que sus antepasados construyeron las primeras casas. Ideas de niño ….. Pasamos por Montagut. Con una noche cerrada y circulando por un valle solitario llegamos a Sadernes. Es un pueblo casi de risa porque sólo hay una iglesia y una casa, comenta el niño. Más de risa va a ser la estrecha pista forestal que nos conducirá hasta el valle de Riu donde tenemos pensado pernoctar. Charlando y charlando se nos pasa rápida la media hora de estrecheces y dificultades.
Llegando nos encontramos a un grupo reducido si lo comparamos con los años anteriores. No nos encontramos la gran tienda que habitualmente se coloca como centro de reunión. Eso sí, nos encontramos tres chispeantes fuegos muy bien alimentados con leña recién recogida del bosque. Y también nos dan la buena notícia que mañana habrá para comer un arroz que se preparará para todos. Así, pues, podemos comernos toda la comida ya preparada para la cena. Lo vamos calentando todo en las brasas y poco tarda en desaparecer la tortilla de patatas y el pescado. Como la cuestión es que el frío arrecia de verdad y no es que haya mucha conversación pronto todo el mundo se dirije hacia el confort del saco de dormir. Dejo a Néstor que juegue un rato y regreso un último rato al calor del fuego. Cuando llego a la furgoneta me lo encuentro dormido con la máquina entre las manos. Está visto que le pudo más el sueño que las ganas de jugar. Yo me acurruco en mi saco de dormir y dejo una ventana abierta para seguir contemplando la Luna mientras me quedo absorto en mis pensamientos.
 
Domingo, día 18 de diciembre del 2005.
 
-7 grados centígrados. Aunque me he ido despertando varias veces he dormido muy bien. Lo primero que veo al abrir los ojos es la cara de Josep mirando por la ventana. Su maliciosa sonrisa da a entender lo agusto que estamos. Me advierte que ya son las 8:30 y que ya tendríamos que empezar a espavilarnos. Fuera la mañana está muy fría pero dentro de la furgoneta tenemos la calefacción puesta desde hace un rato y se está muy bien.
Pronto desayunamos y nos preparamos para la excursión. La cuestión es que Néstor se ha levantado con un poco de dolor de cabeza y el ver que su amigo no llega por la mañana lo acaba de desanimar. Hacemos la primera parte de la ascensión hasta llegar a la cresta. Una vez allí como no se acaba de encontrar bien del todo decidimos regresar y no acabar la excursión hasta la cumbre del Bassegoda. El resto del grupo continuará hasta la cumbre. Nosotros bajamos tranquilamente charlando y a la hora llegamos al punto de partida situado en los Plans de Riu. Acabaremos de descansar el resto de la mañana y esperaremos a comer el arroz prometido que sale bastante bueno. Una vez nos hemos hartado de comer coca entra el frío de la tarde y tardamos poco en marchar de nuevo a casa.
Debido a las estrecheces de la pista tenemos serios problemas para cruzarnos con otro vehículo que justo sube cuando nosotros bajamos hacia Sadernes. La cara de enfado del otro conductor es mayúscula cuando ve que detrás nuestro bajan otros cuatro o cinco coches más. No tiene más remedio que hacer él las maniobras para apartarse. Después de algo más de media hora de sube y baja consigue medio apartarse lo suficiente para que podamos pasar todos.
 
Martes, día 20 de diciembre del 2005.
 
Por la mañana recibo un mensaje al móvil. Me dicen de la agencia que no se ha podido pagar el hotel de Madrid para la noche del día 25 de diciembre y es que resulta que puse el número de una tarjeta Visa de débito en lugar de una de crédito cosa que hace que el sistema no sepa, o no quiera, cobrar. Pues nada le digo al chico de la agencia el nuevo número de la tarjeta de crédito y asunto solucionado. De todas formas ya podrían poner un aviso en la web y ahorrar problemas a la gente …. ¡¡¡¡¡ Digo yo !!!!!
Por la tarde hablo con Carolina de Tierras Polares y me dice que me acaba de mandar por mensajero los billetes de avión, contrato y póliza de seguro de la Ruta del Oso por el parque Nacional de Oulanka en Finlandia y que ellos tienen programado entre sus ofertas y a la que yo me he apuntado. También he concretado el material que ellos prestan y el que llevaré yo. ¡¡¡¡¡¡¡ Estupendo !!!!!!! Parece que ya todo está preparado para la marcha y no queda ningún detalle pendiente.
 
Miércoles, día 21 de diciembre del 2005.
 
No llegan los billetes ni nada de nada.
 
Jueves, día 22 de diciembre del 2005.
 
No llegan los billetes ni nada de nada. Por la mañana llamo a los mensajeros. Me dicen que efectivamente esta mi sobre en camino pero que está perdido entre tanto regalo de Navidad y que andan desbordados. Me aseguran que lo van a buscar y que me dicen algo al respecto. Llamo a Carolina de Tierras Polares y me dice que también va a insistir por su parte a ver si entre los dos conseguimos solucionar el tema. Al cabo de varias horas me llaman de la empresa de mensajería y me aseguran que me lo entregan esa misma tarde. Por fin han localizado el paradero misterioso de mi sobre en el que va la documentación y los billetes de avión. Efectivamente, pocos minutos antes de las ocho de la noche aparece el mensajero por mi casa y me lo entrega todo. ¡¡¡¡¡¡¡¡¡ Bufffffffffffff !!!!!!!!, ¡¡¡¡¡¡¡ Qué respiro !!!!!!!. Llamo inmediatamente a Carolina para decirle que todo está solucionado. Creo que da un suspiro de alivio mayor que el mío.
 
Domingo, día 25 de diciembre del 2005.
 
Por la mañana toca hacer las mochilas. Voy punteando cosa por cosa todo lo que hay que llevar. No sé porqué tengo el convencimiento que habrá que llevar todos los días todo el equipo. Procuro ahorrar el máximo peso y espacio posible. Luego va a resultar que no es así. En la cabaña que estaremos el primer y último día con algo más de confort se podría haber dejado cosas sin necesidad de llevarlas todos los días. Así que se hubiera podido cargar con algo más de ropa, por ejemplo. Pero tanto da porque una vez terminada la travesía tampoco he llegado a echar de menos nada en especial así que lo llevado ha sido más que suficiente.
Después de la comida familiar de Navidad: rumbo aeropuerto de Barcelona para ir a dormir a Madrid.
A la chica que factura las mochilas en Barcelona para ir a Madrid se lo digo una y mil veces que solo quiero enviarlas a Madrid porque me hacen falta para pasar la noche. La verdad es que no se entera y no se entera o no se quiere enterar ….. Total, escribe y escribe en el ordenador. Imprime etiquetas que luego rompe. Al final opta por hacer una etiqueta a mano y …. se le rompe la goma. Necesita hacer otra etiqueta. Así que con mala letra y con una cara de malas pulgas impresionante, sin mediar palabra, le pone una cochambrosa etiqueta a las mochilas. ¿Qué pasa? Pues lo que era de temer ….. Al llegar a Madrid las mochilas no aparecen. En el reclamo de equipaje dicen que en el ordenador indica que …. ¡¡¡¡¡ Estan facturadas a Amsterdam !!!!!!!! Mira que te mira en la pantalla y con mucha amabilidad me dice el responsable que las mochilas estan en una terminal de tránsito para enviarlas a Amsterdam al día siguiente y que si las reclamamos pueden tardar cosa de cuatro o cinco horas en llegar. ¡Vaya que llego antes si las voy a buscar a pie que si me espero a que el sistema me las devuelva!. Llorándole un poco y dado que ya son altas horas de la noche las pide urgentemente por teléfono. He conocido a dos miembros que van a formar parte del grupo, David y Alfonso, justo donde se recojen las maletas. Ellos se esperan amablemente a que se resolviera el problema de las mochilas pero les digo que se vayan a descansar al hotel una vez ya sé que las han reclamado y están de camino. La verdad es que al cabo de poco rato aparecen. Eso sí le agradezco amablemente al empleado el gran esfuerzo realizado por la compañía antes de ir a dormir.
 
Lunes, día 26 de diciembre del 2005.
 
Hemos quedado a las 7 de la mañana en el terminal del aeropuerto de Madrid todos los componentes del grupo. Al final seremos nueve: el guía de la expedición de la empresa Tierras Polares Jaime B. y el resto de los componentes del grupo David (de Sabadell), Jaime (de Barcelona), Ángel (de Madrid), Alfonso (de Alicante), Manolo (español afincado en Munich), Rosa (española afincada en Munich), Adriana (de Aguascalientes, México) y yo (de Girona). Estos negocios de Internet hace que se organicen grupos de lo más variado que uno se pueda imaginar.

mapa del centro de Finlandia

Una vez nos hemos presentado brevemente ya aflora cierto nerviosismo. Yo no me enteré que tenía que llevar una segunda mochila pequeñita para llevar un mínimo de equipo para pasar un día en el caso que haya algún percance con los bultos que se facturaran así que me atendré a las posibles consecuencias. Se redistribuyen los equipajes y se reparte el material personal a cada uno en especial las botas y parkas. La idea es llevar el máximo como equipaje de mano y procurar facturar lo mínimo posible para procurar preveer posibles problemas con las maletas. La cuestión es que al final hay que facturar trece grandes bultos porque es imposible materialmente llevarlo todo en la mano. Nos abandonamos a la suerte y a la eficacia de los servicios aeroportuarios. Pero aparece un problema de última hora: no encontramos los billetes de Jaime por ningún lado. Mira aquí, mira allá y nada de nada. Pensando, pensando se llega a la conclusión que deben de estar por casa. Mal asunto. No habrá más remedio, al final, que comprar otros billetes y a la vuelta pedir el reembolso de los billetes extraviados caso que se encuentren. No es plan quedarse en Madrid en estas circunstancias.
El viaje es mas bien aburrido aunque no deja de ser entretenido con tanto trasbordo. La ruta la hacemos de Madrid a Amsterdam, de Amsterdam a Helsinki y de Helsinki a Kuusamo. Iberia no te da ni las gracias pero los de Finnair tienen el detalle de darnos algo de comer en cada trayecto. Lo malo es que dan un arroz y pollo con una salsa al curry que acabas necesitando beberte dos coca colas para que te pase el picor de garganta. Ahora entiendo porque casi todos se piden para beber una botellita de vino navarro.
Lo que realmente sorprende cuando llegas a Finlandia es que a eso de las tres de la tarde ya se hace de noche. Lo que realmente no sorprende nada cuando llegas a Finlandia es que de trece bultos solo llegan once. Yo siempre he pensado que soy una persona algo inteligente y me cuesta bastante hacer todos los trasbordos en esos complicados aeropuertos internacionales. Por lo tanto, una maleta que no piensa creo que le es mucho más difícil saber encontrar el mismo camino que debo hacer yo. Resumiendo: la cara de enfado de David es para grabarla en video porque un bulto de los que falta es su mochila. El otro bulto que falta es el petate de Alfonso que se lo toma con mucha más filosofía. Ayer ellos tuvieron más suerte en Madrid con las mochilas y hoy les ha tocado a ellos la mala suerte. Creo que para los próximos viajes de avión que haga me plantearé muy en serio llevar en el bolsillo unos calzoncillos de repuesto para solventar las pérdidas de equipaje. Mi hermana me sugirió la idea de ponértelos al día siguiente del revés ….. jejejejeje. Y es que las compañías de avión además de dar tan prolija información sobre seguridad deberían añadir algunos consejos de este estilo para el caso que te pierdan el equipaje. En mi caso, al llegar a Madrid, me supieron informar. No me daban la mochila pero estaba acotado el problema. Ahora la cosa tenía aspecto más complicado porque no eran capaces de decir nada. Los ordenadores no facilitaban información de ninguna clase al respecto. Como hoy ya no llegará otro vuelo de Helsinki es imposible que lleguen los bultos que faltan más tarde. Así que no hubo más remedio que cargar las cosas en un pequeño autobús y nos dirijimos a Kitkajoen donde nos esperaba nuestra cabaña equipada con servicios y sauna.

Kitkajoen
Kitkajoen

Al llegar a la cabaña hay un rato de relajo. Más o menos todos empiezan a organizarse la estancia. Jaime B., el guía, nos da la primera lección: ¿Cómo se hace una sauna finlandesa?. El tema va que primero la sauna tiene que estar a temperatura. Una vez la sauna ya está preparada entras en ella y te das un buen sofocón de calor. Cuando ya no aguantas más el tema está en salir a la nieve y darse un revolcón en ella para entrar rápidamente de nuevo a la sauna y coger temperatura de nuevo rápidamente. El proceso se repite tantas veces como guste el consumidor. Asímismo, aclara que se puede hacer con ropa interior, bañador o desnud@. Y ya puesto en alforjas, cuenta que hubo un año que un marido al ver a su esposa desnuda por la nieve casi le da un desmayo ….. Y es que en estas tierras un@ pierde la noción básica de casi todo ….. jejejejejejeje seguro que tod@s los componentes del grupo estarían encantados de las vistas a excepción del marido ¡¡¡¡¡ claro!!!!!. En fin, acaba diciendo que es voluntario y que cada un@ haga lo que le venga en gana.

 
sauna finlandesa

Ya durante la cena se hacen las parejas para llevar las pulkas, que son los trineos que se van a arrastrar. Jaime B. explica que es casi lo mismo una pareja de hecho que una pareja de pulka. Y es así porque las parejas de hecho tarde o temprano se enfadan entre sí y las parejas de pulka más temprano que tarde acaban enfadándose entre sí. Y no es para menos porque el peso que hay que arrastrar es impresionante. Menos mal que David anda muy eufórico hoy. Cada vez que se dice quien quiere llevar algo del material común se presta muy animosamente a llevarlo. Jaime, pareja de pulka de David, no aplaude tan entusiásticamente el peso que poco a poco se acumula en su pulka. Con un ambiente animado y una buena tertulia acaba el día y todos van desfilando poco a poco a dormir.
 
Martes, día 27 de diciembre del 2005. Kitkajoen.
Coordenadas GPS [Datum WGS84]: 35 W 596090 7354455 257m 27-12-05 09:51

Kitkajoen

El horno no está para bollos. Nos faltan dos bultos todavía. Jaime B. se pone a primera hora a gestionar su localización. Jaime ha dejado a su compañero de pulka David unos calzoncillos limpios porque está sin mochila todavía. Así que el día va a transcurrir mas bien tranquilo. Aprovechamos para dar un paseo por los alrededores para familiarizarnos con el equipo de abrigo y manejarnos con las raquetas. Más de uno termina varias veces tropezando y cayendo sobre la nieve. Por la tarde Jaime B. nos da una charla sobre supervivencia y los ambientes fríos. Terminamos aprendiendo cómo se hace un fuego sobre la misma nieve y las increíbles posibilidades que ofrece el abedul para hacer un refugio en su interior. A última hora aparecen los bultos extraviados. La alegría y entusiasmo para empezar la marcha se nota en el ambiente. Una sauna antes de cenar y a dormir pronto que al día siguiente hay que madrugar para empezar a andar.

sauna finlandesa

Miércoles, día 28 de diciembre del 2005.
Karhunkierroksen lähtöpiste. Coordenadas GPS [Datum WGS84]: 35 W 591368 7364403 28-12-05 07:34
Torrente (escaleras). Coordenadas GPS [Datum WGS84]: 35 W 591396 7364381 28-12-05 08:16
Llano. Coordenadas GPS [Datum WGS84]: 35 W 592967 7364481 28-12-05 10:00
Zona acampada y leñera. Coordenadas GPS [Datum WGS84]: 35 W 593192 7364594 28-12-05 11:14
Cruce cartel indicador falta 2,2 Km. Coordenadas GPS [Datum WGS84]: 35 W 593529 7365009 28-12-05 11:49
Cartel indicador paso collado. Coordenadas GPS [Datum WGS84]: 35 W 594643 7365857 28-12-05 13:08
Cabaña Ristikallio. Coordenadas GPS [Datum WGS84]: 35 W 594716 7366176 28-12-05 17:31

Cruce escaleras torrente

-13 grados centígrados. Nos levantamos pronto. Es la primera jornada y la que va a ser más dura y más larga. Serán unos 5 kilómetros en total y tardaremos algo más de 6 horas en realizar todo el recorrido. El autobús nos deja en un aparcamiento a la entrada del parque natural de Oulanka. Pocos minutos después de empezar ya nos encontramos con una primera seria dificultad. Hay unas escaleras muy pronunciadas que bajan primero a un torrente y poco después otras escaleras suben para superar el cauce profundo del río. Las escaleras en sí no tendrían mucha dificultad. Lo complicado es bajar y subir los grandes pesos de las pulkas sin que no se vaya el cargamento a tomar aires. Primero se impone la fuerza bruta pero al poco montamos un sistema de poleas para reducir el esfuerzo a realizar. El camino está bien señalado con marcas de un color anaranjado que resaltan en los árboles. De todas formas la gran cantidad de nieve que hay por doquier tapa muchas de ellas. Esto hace que a la hora larga ya nos despistamos por primera vez. Es debido a que las pisadas que seguimos marcadas sobre la nieve se alejan de las marcas que señalan el camino. Jaime nos explica que hay que comprobar siempre las huellas sobre la nieve porque no son fiables nunca del todo. Pasa a ser necesario el uso del GPS para encarrilar y encontrar de nuevo la ruta. Los nervios hacen que en lugar de poner como objetivo el siguiente punto se ponga el anterior y hacemos unas cuantas vueltas por el precioso bosque ártico. En un momento de confusión total el guía necesita que le ayude con el GPS. No puede ir abriendo huella y mirar el GPS a la vez. Aunque la máquina indica hacia otro lado mi intuición me dice que el camino debe de estar por otra dirección. Acabo bien hartito de la maquinita. Al final Jaime va hacia la dirección que creo es la correcta. El resultado es que al rato damos de nuevo con la huella y todos damos un suspiro de alivio.

Bosque ártico de abedules

Llegamos a una zona de acampada en la que hay una leñera y se impone un pequeño descanso. La ruta es cansada por la cantidad de veces que la pulka se atasca. Se oye decir repetidamente muchas maldiciones. Incluso hay quien asegura que es mil veces mejor recorrer la banquisa del polo que el camino que hacemos. El motivo es que el camino está lleno de tablones que protegen el suelo. Como hay poca nieve todavía y la nieve está muy poco compactada puedes acabar bloqueado en algún agujero por culpa de los tablones. Yo tengo la suerte de no atascarme muchas veces porque procuro andar algo despacio y mirar de no errar el camino. Los que tengo delante van como desbordados. No paran de caer una y otra vez. Aunque nos hayamos levantado pronto acaba anocheciendo cuando llegamos a la cumbre de una loma y eso que no son ni las tres de la tarde. Vamos muy lentos. Otra vez nervios. Otra vez no encontramos el camino. Nos ponemos los frontales. Vuelvo a ponerme detrás del guía con el GPS en la mano. Hay que abrir huella con la pulka por un terreno muy accidentado. Está claro que la cumbre del collado está en el camino correcto porque recuerdo haber visto unos carteles indicadores. Eso sí no indican la cabaña, pero bueno. El GPS me indica una dirección muy rara porque me apunta hacia un barranco. No está bien inicializado todavía. Para colmo me dice que la cabaña está a unos 340 metros primero, 350 metros poco después y 360 metros poco más tarde. Tengo claro que estamos descendiendo por el lado que no es por lógica aplastante. Menos mal que Jaime da media vuelta. La gente se queja por el cansancio. Varias parejas de pulka discuten a quien le toca arrastrar las pulkas. El GPS sigue marcando como dirección correcta hacia donde Mahoma perdió la camiseta pero la distancia que falta para llegar al objetivo se reduce a marchas forzadas. 320 metros, 310 metros, 300 metros, 290 metros, ….. voy cantando en voz alta. Cuando marca que faltan 280 metros para la cabaña se ve perfectamente como seguimos una loma que desciende hacia un lago que se ve al fondo de todo entre los árboles. Estamos en el buen camino seguro por mucho que diga el GPS que es hacia otro lado.

equilibrios con la pulka

Justo después de dos bajadas pronunciadas nos damos de narices con la cabaña de Ristikallio. Llegando a la cabaña nos organizamos un poco. Al rato reina el buen ambiente de nuevo. Se oye maullar un lindo gatito una y otra vez. Pero en realidad no hay ninguno. Resulta que Rosa quiere tener un gato, o varios, y está mentalizando a su marido de ello. Para convencerlo no se le ha ocurrido mejor idea que comprarse una especie de sonajero que maulla como un gato. Nos explica que convencerá a su marido a base de torturarlo con el maullido de marras. Y es que parece que no hay nadie muy cuerdo en este grupo.
Por la noche después de una comida-cena nos explica Jaime B. algunas nociones de orientación. Adriana me comenta que no acaba de estar muy convencida de beber el agua obtenida de fundir la nieve. No hay otra, le comento yo. Jaime B. ha explicado el sistema de filtrado de suciedades con un colador. Su duda está en si se abrá escojido un buen lugar que sea limpio para recojer la nieve. Una duda más que razonable porque alrededor de la cabaña está sucio de la gente que ha ido haciendo sus necesidades.
Luego empalmamos directamente con los chistes y la tertulia. Tiene mucho éxito un chiste que va de un mono que le hace una guarrería española a un león, el rey de la selva. La verdad es que ya no me acuerdo del final. Eso sí de lo mucho que nos reímos ni me enteré de como acababa. Cuando aparece la risa tan fácil es que hay cansancio básicamente y lo que procede es descansar.
 
Jueves, día 29 de diciembre del 2005.
Puente. Coordenadas GPS [Datum WGS84]: 35 W 594804 7366910 29-12-05 09:13
Cabaña Puikkokamppä. Coordenadas GPS [Datum WGS84]: 35 W 596164 7367231 29-12-05 10:22
Inicio escaleras. Coordenadas GPS [Datum WGS84]: 35 W 597746 7367206 29-12-05 11:45
Cabaña Taivalköngas. Coordenadas GPS [Datum WGS84]: 35 W 597793 7367166 29-12-05 12:18

Torrente

-8 grados centígrados. No he dormido casi nada. La sinfonía de ronquidos de la noche ha sido de lo más variada. El repertorio musical ha dado mucho ambiente. He entendido porque en la lista de material que facilitó Tierras Polares sale que hay que llevar tapones para las orejas. Es para poder dormir con ronquidos de fondo. Es altamente recomendable llevarlos.Parece que el día va a ser menos duro que el anterior. Hay que recorrer 4 kilómetros en lugar de los 5 kilómetros de ayer. El terreno va a ser mucho más cómodo. No nos vamos a encontrar tantos tablones. La cuestión es que con unas 4 horas de marcha llegaremos a nuestro destino. Y la verdad es que el camino es mucho más cómodo. Podemos hacer una buena parte a un ritmo constante. No nos perdemos mucho. Pronto pasaremos por un primer puente colgante que supera un torrente. Hay que ir con cuidado. Maniobrar algo la pulka pero se pasa bien.

Puente colgante

El día nos va a deparar paisajes preciosos. Justo ahora pasamos por el primero. Al cabo de una hora más de marcha tranquila llegamos al llano donde se ubica la cabaña de Puikkokampa. En ella hacemos un buen merecido descanso. Aprovechamos para comer y beber algo. Está muy bien la idea de llevar un termo con bebida caliente. La verdad es que en este ambiente frío se agradece mucho más que la bebida fresca que apetece más cuando se llega a las cabañas al final del día.

 
cabaña de Puikkokampa

Después de algo más de una hora de marcha a través de un terreno con pendientes suaves y superar un montón de lomas llegamos a unas escaleras que hay que descender. Otra vez se impone montar un sistema de poleas para bajar las pulkas directamente a la cabaña de Taivalköngas.

puentes colgantes de Ruppusillat

Jaime B. nos apresura para que no nos entretengamos mucho. Dejamos las cosas en la cabaña y a toda prisa le seguimos. Hay un pequeño sendero salpicado de puentes colgantes que cruzan la zona de Ruppusillat. Las vistas merecen la pena. El mejor puente colgante es último de todos. Ya casi no hay luz. Pero el recorrido es espectacular.

 
Ruppusillat
En la cabaña de Taivalköngas

Por la noche volvemos a oir maullar al proyecto de lindo gatito de Rosa varias veces. ¡¡¡¡¡ Cómo no !!!!!!! Pedimos a Jaime que nos cuente de nuevo el chiste del mono que le hace una guarrería española al león. Pero esta vez lo que nos provoca una hilarante risa global es cuando Jaime nos aserta sobre los aludes de nieve. Parece ser que una vez te ha pillado un alud y vas a rescatar al accidentado hay que hacerle una primera pregunta …. ¿Te sientes las piernas? Y si tu compañero te contesta ….. ¡¡¡¡¡¡¡ NO, NOOOOOO ME SIENTO LAS PIERNASSSSS !!!!!!!!!!! No tienes ante tí al famoso actor holliwoodiense ….. ¡¡¡¡¡¡ NO !!!!!!! Se trata de tu compañer@ o amig@ que está muy cascao, pero muy, muy cascao ……. No sé bien bien como salió la memez en cuestión pero la cosa está en que estuve mucho rato con un tremendo dolor de barriga por culpa de la tontería que nos dio una risa larguísima.
 
Viernes, día 30 de diciembre del 2005.
Cartel señalizador. Coordenadas GPS [Datum WGS84]: 35 W 596620 7368556 30-12-05 11:15
 
-28 grados centígrados marca el termómetro cuando salgo por la mañana a hacer mis necesidades matutinas. El frío es intenso y se nota sobretodo en la nariz porque su interior se congela a pesar de la temperatura corporal. Es quizás algo menos de frío de lo que viví en la cumbre del Mont Blanc o un invierno en el fondo del valle de Benasque. Como la necesidad aprieta salgo. Me alejo de la cabaña en dirección a la leñera y la pequeña cabañita que se usa como servicio o letrinas. La cuestión es que el tremendo mal olor me hace desistir de entrar y me situo justo detrás. Al poco rato llega Ángel que va directo a la letrina. Cada uno a lo suyo en silencio pero Ángel me oye. Pregunta en voz alta …. “¿Quién anda por ahí?” ….. y no le contesto. Al llegar de nuevo a la cabaña mientras desayunamos cuenta lo sucedido. Explica que ha oído a alguien, que no le contestó, que medio vio pasar a alguien con un anorak naranja porque tenía la puerta medio abierta y queda el misterio en el aire. Yo llevaba un anorak rojo y negro. Seguramente vio algo mal el color del anorak y eso ocasionó el misterio. Hasta el último día se citó al misterioso personaje una y otra vez. Incluso se le llegó a poner el nombre de Sr. Mojón. Pero como su mención era objeto de risa no me empeñé en desvelar el misterio en ningún momento. Hubo todo tipo de especulaciones sobre el misterioso personaje. Que si era un oso. Que si era un guarda forestal en motonieve. Que si se lo había imaginado. Que si el anorak se parecía al de David. En fin …. de todo.
Para ir a la cabaña de Savilampi hay que subir las pulkas por las escaleras de nuevo. Como hay de vez en cuando un rellano la subo a la brava aprovechando que hay ya la traza bien marcada de todos los demás que me han precedido. Una vez arriba nos encontramos con una pareja de chicos finlandeses que hacen la ruta a la inversa. Serán los únicos humanos que veremos en todo el recorrido. Nos comentan que la cabaña está muy bien. Eso sí ellos ya terminan su ruta. Nosotros justo la empezamos ahora. A medida que va pasando el día el cielo se tapa de nubes de nuevo. Ello hace que suba la temperatura rápidamente. Hay bastante relación entre el cielo despejado y las bajas temperaturas. De la misma manera que si el cielo está tapado hay temperaturas relativamente altas.

Maniobrando la pulka

Los cuatro kilómetros del día los hacemos en poco más de dos horas. Sólo nos perdemos una vez que hacemos una especie de zigzag unos 20 metros. Esta vez no nos representado perder mucho tiempo. Esta vez fueron Alfonso y Manuel los que ayudaron dirigiendo ya que es muy difícil abrir huella y llevar el GPS en la mano. El problema que tienen los GPS es que no indican la dirección correcta hasta que no ha transcurrido un buen rato. Esto hace que hasta que no para de oscilar y no da la dirección correcta marea a cualquiera. El terreno de este día es muy suave.

 
Buscando la ruta
vista sobre Kanjoni

Por la noche ya ubicados en la cabaña se vuelve a oír maullar al gatito de Rosa hasta que encuentra una revista finlandesa titulada Erotica. Rosa quiere hacer sufrir al personal masculino sin dejarles ver la revista y la esconde. Como represalia le esconden el gatito. Durante la noche se intenta pactar un cambio, revista por gatito, pero no se llega a ningún acuerdo. Después de oir de nuevo el chiste del mono junto con otros más divertidos nos vamos a dormir.
 
Sábado, día 31 de diciembre del 2005. Kanjoni.
-11 grados centígrados. El día nos lo tomaremos casi de descanso. Vamos a subir por la mañana a la parte alta para ver el cañón de Kanjoni y hacer algunas fotos.

vista sobre Kanjoni
vista sobre Kanjoni
vista sobre Kanjoni
vista sobre Kanjoni
vista sobre Kanjoni
vista sobre Kanjoni

De regreso paramos cerca de la cabaña para hacer unas prácticas de rappel. Como al empezar ya tenía frío me ofrezco voluntario para asegurar a la gente que quiere rapelar. Pienso que así me voy a mover más. La realidad es que estar tumbado mucho rato sobre la nieve me sienta peor. El resultado es que me paso el resto de la tarde dormitando con algo de escalofríos. Mientras, el grupo se enfrasca a construir un igloo con la ayuda de un par de pulkas para que el techo no se desplome. Aún y así son necesarios tres intentos hasta que el techo coje cierta consistencia. Tal y como asegura Jaime B. al día siguiente el techo estará ya tan duro que aguantará el peso de una persona. Alfonso lo comprobó y explicó que era cierto. La cena de fin de año es a base de carne de reno y salmón ahumado regado con cava y vino. A la hora de las campanadas ya me recupero y las celebramos con pasas a falta de uvas. La animación continua todavía unas horas. Tanto es así que Alfonso y David deciden terminar el año con algo realmente diferente y se van a dormir al igloo bien pertrechados y decididos.

prácticas de rappel
cena de fin de año

Domingo, día 1 de enero del 2006.
Cabaña de Savilampi. Coordenadas GPS [Datum WGS84]: 35 W 596206 7369727 168m 01-01-06 08:07
Aparcamiento Rupakivi. Coordenadas GPS [Datum WGS84]: 35 W 596418 7370865 01-01-06 10:55

Savilampi
Savilampi
Savilampi
Savilampi
Aparcamiento Rupakivi

-10 grados centígrados. Hay que recorrer los dos últimos kilómetros. Otras dos horas largas nos quedan para llegar al aparcamiento cercano a Rupakivi. En el camino nos cruzamos con cuatro renos que llevan un collar rojo. Son los únicos animales que veremos aparte de algún que otro pájaro. Estos días hemos visto restos de arce, huellas de liebre y poca cosa más. Hemos quedado para que nos recojan con una motonieve a las once y media de la mañana. Hemos llegado media hora antes. La verdad es que con el camino complicado que hemos seguido estos días podíamos habernos despistado muchas más veces. Gracias a la experiencia de Jaime B. por estos parajes hemos llegado al final del recorrido sin contratiempos especiales. Lo primero que te viene a la cabeza ahora es que parece mentira poder conseguir cruzar un bosque ártico de estas características. Tiene el mismo aspecto siempre. Tienes todos los números para perderte una y otra vez. La oficina de turismo de Finlandia advierte que hay que ir con precaución porque incluso en verano hay que rescatar gente perdida. No ha sido nuestro caso. Sólo hemos tenido despistes provocados por una huella que no seguía las marcas correctamente. A través de una pista de unos 6 kilómetros nos llevarán hasta un cruce en el que nos esperará un autobús que nos conducirá de nuevo a la cabaña de Kitkajoen en la que estuvimos los primeros dias. La pista de motonieve no está muy bien marcada todavía. A medio camino acabo sepultado en la nieve. El remolque en el que iba vuelca y acabo literalmente enterrado en una nieve polvo de más de un metro de espesor. Menos mal que con el grito el conductor se para rápido y no me pasa el remolque por encima. Ya en el autobús iré cojiendo calor. El dolor que me queda en el costado me durará algo así como una semana pero poco a poco se me irá pasando.

MP
mapa de la ruta realizada

Llegando a la cabaña lo que más se desea es un buen baño después de tantos dias sin lavarse. Cada uno expresa sus caprichos. Los hay que no tardan ni un minuto para acercase al supermercado cercano. Lo malo es que está cerrado y habrá que esperar hasta mañana. Una sauna después de la ducha es casi obligatoria. Antes de la cena más o menos todo queda recogido. Queda una última charla que va sobre nudos. El material común se lo queda Jaime porque espera la llegada de otro grupo para repetir la ruta.

sauna finlandesa

Lunes, día 2 de enero del 2006.
 
Es el día de las despedidas y del regreso a la civilización cotidiana. Muchos van en una escapada al supermercado a satisfacer pequeños placeres. Hay quien no aguanta ni un día más sin comer un yogurt. Otro se muere por unas patatas fritas. Y yo voy a comprar un plano del parque natural de Oulanka. No compro ninguna coca cola porque solo hay pepsis.

regreso en autobús
en el aeropuerto de Kuusamo

A media mañana nos recoje el autobús para desplazarnos al aeropuerto que está a unos 40 kilómetros. Vemos el paisaje que no pudimos ver a la ida porque ya era de noche. Se ve todo muy bonito. Al llegar al aeropuerto Jaime B. se entera que el grupo que tendría que llegar hoy han perdido la conexión de Amsterdam debido a que Iberia llegó con más de dos horas de retraso. Ya empieza su nueva ruta con los percances habituales ocasionados por los aviones. Nosotros, en cambio, no vamos a tener ningún problema de ningún tipo. Incluso las mochilas están en la cinta cuando llegamos a Barcelona. Asombroso pero cierto …..

Néstor

Jueves, día 5 de enero del 2006.
 
-8 grados centígrados. Debo padecer alguna enfermedad que me hace que no sepa vivir lejos de la nieve seguramente. Estoy durmiendo en el parking de las pistas de esquí de Beret. Son las 4 de la mañana. Me despierta un tractor de las pistas de esquí que empieza a trabajar a esta hora. Estaba aparcado justo al lado de la furgoneta. Va a limpiar de nieve la zona. Cae una ligera nevada, muy ligera. Me viene a la cabeza la queja de mi hijo: quiere acompañarme a los próximos viajes que haga. Yo le recrimino que para viajar hay que comer casi de todo. Esa condición ya no le gustó tanto ….. Pero para la próxima vez me lo plantearé en serio que me pueda acompañar. Sí.

Néstor
Néstor

Hace unos días estaba en las tierras de Santa Claus. Termino en las tierras de los Reyes Magos ….. Desde las tierras de bruj@s por excelencia …… ¡¡¡¡ Gracias a todos !!!!!! Y en especial a Jaime y al equipo de Tierras Polares. ¡¡¡¡¡¡¡ Buen año 2006 !!!!!!
© Miquel J. Pavón i Besalú. Año 2.006.

Asalto al Mont Blanc ….. el primer 4000 por mí pisado: el Dôme du Goûter

2 de julio de 1.982.
Todas las cosas que suceden suelen tener una explicación. En este caso también la hay. Lo que a lo mejor difiere de las demás es su complejidad. De todos modos trataré de simplificar lo complicado. Y muchas cosas sólo se van a poder entender si se sabe leer entre líneas.
Ahora hace ya unos meses que realicé la excursión. Muchas veces el relato lo escribo con mucha posterioridad con el objeto de saber y poder recojer más datos. En esta ocasión, evidentemente, hubo una repercusión mayor de la que me hubiera podido imaginar. No fue una excursión más. Cuando lo veo una vez trascurrido cierto tiempo incluso me asusta, en cierta forma, lo que realmente supuso. Rompió esquemas. Y es que ir al Mont Blanc ya no es cualquier cosa.

Miquel J. Pavón Besalú
Robert

Tal como se desarrolló puede parecer como si se hubiera preparado sobre la marcha. Pero en realidad no fue así. Veamos como realmente fue la cosa. Para empezar copiaré algunos fragmentos de las cartas que me envió Robert desde Barcelona a Madrid algo más de un año antes de la aventura.
26 de marzo de 1.981. La escribe en catalán pero la traduzco al castellano.
(…) “Me ha gustado mucho tu misiva. A pesar de que ayer te envié una carta ahora mismo te contesto. Ya tenía ganas de leer unos cuantos “¡va parir!” bien puestos. En la carta anterior te explico algún detalle más de nuestra aventura, pero ya tengo ganas de hacer algo bueno, y lo que has pensado es brutalmente interesante (quería decir cojonudo pero me lo he callado). Haré todo lo posible para encontrar un coche y un par de personas. Con Joan no podemos contar ya que es casi seguro que se va con unos amigos en plan de hacer algunas visitas arqueológicas. Ya veremos que hago pues algo así no se puede dejar pasar. No sé hasta que punto son factibles todos estos planes. Si el tiempo sigue así todo es posible, si no, la cosa se puede presentar complicada pero como me dices que pueden apuntarse expertos en la materia igual nosotros podemos aprender alguna cosa”.
(…) “En cuanto a lo de los Alpes me parece todavía mejor. No estaría nada mal subir al Mont Blanc. Dicen que a finales de agosto o principios de septiembre son buenas fechas. Tenemos que hacer algún ‘truqui’ para hacer algún ‘dinerillo'”.
(…) “Aquí en Barcelona he hecho un poco de amistad con un vendedor de material de montaña que ha estado en el Aconcagua, los Alpes y en los Pirineos y como se conoce estas cosas creo que nos podría aconsejar en el momento oportuno.
P.D. Tan solo se me ocurre una cosa más para decirte, una sola palabra que condensa muchas ideas, es la abstracción de muchos momentos pirenaicos, es nuestro lema, es … ¡va parir!”.
Yo recibí la carta unos pocos días más tarde y la verdad es que me impactó profundamente. Dice muchas más cosas de las que se pueden leer y pasan ocultas a cualquier otro interlocutor. Pero sigamos que aún no hemos salido. Avanza el tiempo. Unos meses. Robert está en Lloret lugar en el que trabaja los veranos y me envía en otra carta.
22 de agosto de 1.981 el día que pone en el correo lo siguiente …
(…) “Iré al grano: montaña. Tengo ganas de hablar de ello y de ir, claro. Hoy que me has mencionado de nuevo los nombres de Chamonix y de los Alpes ya no podrán dejarme. Joan tenía la propuesta de ir el año que viene. Hemos hablado de hacer un aprendizaje progresivo y adquirir experiencia en el hielo. La idea es ir a subir un par de canales por el Cadí, hacer una invernal y a principio de temporada intentar el Swan y el Arlaud al Posets que dicen que es bastante ‘potente’ para acabar con el Mont Blanc aunque si hay la oportunidad de ir este mes de septiembre yo no me la pierdo. También pensamos que hay que ir adquiriendo material progresivamente como algún tornillo de hielo, mosquetones y a lo mejor para el Arlaud un martillo-piolet y el casco. Evidentemente sin dejar de hacer escaladas en roca aunque nos tienta más ir a probar canales y más después de haber visto una proyección de diapositivas de vías de hielo en los Pirineos y Alpes (era del corredor Couterier a la Verte, la cara norte a las Courtes, les Droites y el couloir de Gaube).
Son muchos planes y ya veremos que hacemos al final de todo esto. En fin que ya tengo ganas de que vengas y nos vamos con Joan a hacer algo”.
A muchos les sorprenderá que ya habláramos del Mont Blanc con más de un año de anticipación. Pero en realidad no es tanto. Para los que formaríamos parte de la gran aventura esto ya era suficiente preparativo. Un dato a tener, creo, en cuenta: tenemos justo los veinte años recién cumplidos. Una locura. Con lo hablado cualquier persona sensata, no loca como nosotros, no ve nada más que un hablar entre jóvenes de un remoto-plan-teórico-poético-deductivo que no va más allá. Muy bonito y nada más. Pero ya son muchas vivencias en la montaña juntos las que hemos pasado y los dos sabemos perfectamente que se habla muy claro y muy en serio. Con lo dicho a la mínima oportunidad que pudiera encajar el plan se engancharía una cadena que ineludiblemente nos conduciría al objetivo fijado.
Una serie de sucesos en los últimos meses a mí me han cambiado totalmente la situación. Ya era el tercer año que vivía en Madrid. Me había desplazado a la capital para estudiar una carrera. Tras una serie de problemas durante los últimos meses del curso escolar tuve una serie de crisis a todos los niveles. El problema que vivía sólo lo podía compensar con algo de su mismo nivel. Necesitaba realizar algo en la montaña lo suficientemente audaz para que me compensara y me indicara que la angustia mental y los problemas se podían superar de la misma forma. El que no ha hecho montaña quizás no entienda el paralelismo. Pero existe. Cojo el teléfono en Madrid. Soy muy escueto.
– “Robert esta noche llego a Girona. tendré unos días libres. Mañana por la mañana si quieres vamos aunque sea los dos solos al Mont Blanc. ¿Te parece bien?”.
– “Sí”.
– “¡Vale! Llamaré otra vez cuando llegue. Llama a Joan. Tengo coche. ¡Va parir!”.
– “¡Va parir!”.
En Madrid digo que me voy a buscar nuevas posibilidades para estudiar el curso siguiente. Y mientras piensan que el coche se va a Barcelona en realidad se va a Suiza.
Hemos quedado en el restaurant La Llarga de Girona a las nueve de la mañana. Robert llega de Lloret con el autobús. Va a pillar los francos que pueda del hotel puesto que con el cambio podemos ahorrarnos algo y la comida que crea necesaria para todos los días. Joan no se anima. Comenta que para ir al Mont Blanc es necesario como mínimo un mes para irse mentalizando. Ni siquiera el interés turístico lo ve dentro de las posibilidades aceptables por su mente. En fin. Otra vez será. Yo voy embalado. Todo son prisas y gestiones pendientes. La mochila la preparo en Girona una vez llego del viaje de Madrid. Robert no falla. A Joan le vaticino que es muy difícil que lo subamos en un primer intento pero con el estudio de la situación a la segunda sí es bastante probable que se pueda subir aunque si se deja se deja. No habíamos encontrado mucha información de la zona. Íbamos a la aventura pura y dura.
Cuando me levanto acompaño a mi madre a comprar al supermercado. Con un fuet en la mano acaba por preguntarme, intrigada, a dónde vamos. Yo, con un esfuerzo de naturalidad, le digo que vamos a comernos unas butifarras a Nuria. Si le digo que me voy al Mont Blanc se me desmaya allí mismo o me sopla una torta de alucine. Estoy seguro. Y como no quiero saber cual de las dos opciones hubiera preferido opto por la ‘salida de emergencia’. Y coló. Eso sí, me insiste en que regrese para poder ir a hacer la matrícula a la universidad el día cinco. Hoy es 30 de junio. Hago mis cálculos rápidamente. Tengo los días justos. Adelante.
Llego media hora tarde a la cita convenida. No tenemos suficientes francos. No me ha dado tiempo a cambiar moneda. Tanto da. Nos vamos. Robert se despide de Meritxell. Nos ponemos en marcha hacia la frontera.
Cruzar el puesto fronterizo es de risa. Hacen la vista gorda para todo. Nosotros por no saber no sabíamos que teníamos que cojer la carta verde. Nos enteramos al regresar. Pero con el control que hace la policía pasamos sin ella. En Els Límits cambiamos 3000 pesetas en francos y compramos un carrete de fotos para la máquina de Robert.

Els Límits

Llenamos el depósito de gasolina en La Jonquera y entramos en la autopista en Le Boulou.
Narbonne. Béziers. Montpellier. Nîmes. Avignon. Orange. Montélimar. Valence. Grenoble. Chambéry. Albertville. Megève. Saint Gervais les Bains.
Fue un viaje rápido y sin incidentes. Hablamos mucho. Paramos en una gasolinera para comer un bocadillo y comprar un mapa de carreteras de la France. En Orange paramos de nuevo para poner más gasolina y cambiar otras 3000 pesetas en francos antes de que cerraran los bancos. En Valence compré unas postales para mi hermano Juanjo que hace colección. Otra parada más para poner más gasolina y llegamos a la estación del cremallera de Saint Gervais les Bains.

Estación del Tramway Mont Blanc

Hemos perdido el último cremallera que ha salido al mediodía. Hasta mañana no habrá otro. Vemos que la “meteo” prevee algo llamado “l’orage” (o algo similar) para pasado mañana. Eso no sabemos que quiere decir pero el nombre como se ve feo nos da mala espina. Comemos tranquilamente. Discutimos el plan. Decidimos caminar el recorrido del cremallera esa misma noche para procurar ganar un día.
Empezamos a andar por la vía del tren a las ocho de la noche. Interpretamos mal lo que hay que andar porque no nos damos cuenta que el mapa es un 50000 en lugar de ser un 25000 y pasó que lo que pensábamos que serían tres horas acabaron siendo seis. El recorrido realizado es inmenso: Saint Gervais les Bains (808 m), col de Voza (1653 m), La Hutte (1790 m), col du Mont Lachat (2077 m) y refugio Le Nid d’Aigle (2372 m) unos 1500 metros de desnivel en unos 25 kilómetros. Toda una prueba a nuestra preparación física. De vista nada de nada pero se percibía un ambiente sobrecogedor que nos empezaba a preparar nuestra psique para lo que nos iba a suceder al día siguiente. A eso de las cuatro de la madrugada nos encontramos con el refugio cerrado. Sin pensarlo dos veces instalamos el vivac en la misma puerta.

Le Nid d'Aigle

Primer día de julio. Nos despiertan unos rebecos que estan pastando plácidamente a unos metros de nuestra cama de hormigón. No tengo ni tiempo de hacer un bostezo que oigo un ruido estrepitoso y horrorizante. Es el glaciar que tenemos enfrente al que se le ha desplomado un sérac y ha provocado un alud. Es el primero que veo en mi vida en vivo y en directo. Es como si vieras el miedo delante tuyo cara a cara. La montaña aquí habla muy clarito y empieza a prepararnos mentalmente.
Nos movemos lentamente. Lo recojemos todo. A las ocho de la mañana empezamos a andar de nuevo siguiendo el camino que nos ha indicado la dueña del refugio. No se va a nadie. Hacemos la parada de rigor para desayunar a la luz del Sol. Hemos pasado por una especie de cabaña y nos encontramos a un francés que sube muy ligero de equipaje y solo. Nuestro francés es muy elemental pero hay algo que nos tiene inquietos desde ayer …
– “Monsieur, qué-est-que-cer l’orage?”.
Ya se nota que no somos de la tierra o algo parecido que el hombre se pone a gesticular con los brazos de arriba abajo muy acaloradamente y con un ruido nos representa un …
– “Brrrrrroooooummmmm, esssssquitxxxxxxxx, criiiic, buuuuuugggggggg”.
¡Va parir! L’orage significa ¡tormenta! Y la previsión era para mañana por la tarde. ¡Ostras! Pero la conversación no acaba aquí. Se nos debe notar algo en la cara. Nos hace entender que es necesario llevar casco. ¿Un casco? Pero, ¿para qué podemos necesitar el casco? Como no sabemos francés resolvemos una intriga, la de l’orage, y nos aparece otra la del casco. Y la cuestión es que el buen hombre llevar, lo que es llevar, lleva poco, poco, poco pero de lo poco que lleva lleva un casco. ¡Jolín! También parece que el sitio por el que hay que subir es por la arista que veamos que va por el medio, nos asegura que es el itinerario normal y que aquí la conocen con el nombre de Payot. No sabemos si el francés nos ha querido hacer de padre o nos estaba alucinando pero la cuestión es que nos quedamos bastante preocupados a medida que vamos sabiendo más datos. Pero como el camino se va viendo bien continuamos por unos pedregales y unos neveros hasta que llegamos al refuge de la Tete Rousse a 3167 metros. Estamos en la puerta de las dificultades y nosotros ya estamos extenuados. Decidimos parar bastante rato, aprovechar para comer y preparamos un té con el hornillo ya que hemos de empezar a fundir nieve si queremos beber. Por fin ya empezamos a ver algo de gente: guías, clientes arrastrados por la cuerda, japoneses, alemanes y trabajadores que acondicionan el refugio para empezar la temporada veraniega. Al fondo tenemos de marco la impresionante cara norte de l’Aiguille de Bionnassay.

cara norte de l'Aiguille de Bionassay

El tramo que va del refuge de la Tete Rousse al refuge de Goûter (3817 m) es el de mayor dificultad y peligro. Transcurre, efectivamente, por la arista Payot que tiene algunos pasos claramente de III, digan lo que digan, y es que es casi imposible seguir una ruta determinada puesto que a la que te sales un metro del camino la dificultad se dispara siempre. Pero aún no hemos llegado a la arista de marras. Antes que hay que cruzar una canal de nieve infernal. El peligro es evidente. Cuando lo cruzas, si es que te atreves a hacerlo, te ves bombardeado constantemente con piedras que caen a una velocidad increíble. Piedras francamente grandes. Ya sabemos ahora qué es lo del casco. Hay puesto un cable para que le pongas un mosquetón. No sirve para nada. Bueno, miento. Caso de que te dé una china en el coco el pobre que te viene a recoger lo que quede de tí no tiene el trabajo de irte a recoger al quinto infierno. Se te quedan tus pedazos allí atados al cablecito de marras.

cruzando el couloir con caída de piedras

Son unos cincuenta o sesenta metros. Creo que no se pueden hacer a la carrera. Hay que mirar arriba constantemente. Hay que seguir a cada una de las piedras y estar atento al último bote. Casi imposible. Nosotros optamos por cruzar de uno en uno mientras el otro ayuda a vigilar por lo de que cuatro ojos ven más que dos. Una vez hemos cruzado no hablamos. Es un silencio sepulcral. Respiramos hondo. Y eso que miro la canal una y otra vez. Todavía no sé cómo lo he hecho pero la he pasado y sigo vivo. La vuelvo a mirar. Está cruzándola ahora un japonés que va solo. Está como enloquecido. Sólo mira al suelo y corre mucho. No mira a las piedras. Le caen una tras otra. Va con suerte no le tocan. Pero …
– “¡Pedra! ¡Pedra!”, le grito en catalán ya que en japonés no tengo ni idea de como se dice.
Afortunadamente mi grito le ha hecho parar un instante. El justo para evitar un impacto mortal. Le pasa un pedrusco a menos de un palmo de la cara. Si no se hubiera parado ahora estaría en el otro barrio. Ni gesticula. Es japonés. Tampoco rie ya. Esa típica risa del japonés. Llegando me hace unas reverencias. Las típicas de los japoneses. Pero sin decir nada sigue su camino y continua sin detenerse. ¡Japonés tendría que ser!

subiendo por la cresta a l'Aiguille du Goûter

Subir por la cresta nos ha costado lo nuestro. De telón de fondo hemos tenido constantemente aludes por doquier. Cae alguna que otra piedra pero la cosa no es como lo de la canal. Toda la cresta está muy descompuesta y los montañeros que van delante te tiran piedras sin querer. Es indescriptible nuestro estado de ánimo al llegar al refugio. Sería alrededor de las seis de la tarde. Esta maravilla de la técnica está emplazada en la misma cumbre de l’Aiguille du Goûter. Es nuestro récord de altura. En las mesas están sentados los grupos que han ido llegando. Al fondo los dos japoneses y uno de ellos es el que hace unas horas le salvé de un impacto con una piedra. Sigue un guía y su cliente muy callados y con caras de pocas migas. Luego los alemanes que nos vienen a decir que se van a dormir con la tienda de campaña un poco más adelante. A continuación estamos nosotros los jóvenes intrépidos. Y detrás nuestro cierra el panorama un matrimonio ya entrado en años. Todos se desenvuelven con una soltura impresionante menos nosotros. Nuestra atención acaba con la mirada fija en el plano intentando escudriñar una escapatoria mínimamente aceptable mientras derretimos nieve en el hornillo.

refugio de Goûter

Pasan las horas y no resolvemos mucho. A Robert lo veo muy preocupado por el descenso. No hay que ser adivino. Tampoco hace falta decirlo. Simplemente no vamos a bajar por donde hemos subido. Punto final. Para colmo de males el guarda no nos aclara nada. Su genial solución es subir al Mont Blanc y descender a l’Aiguille du Midi cresteando y poder bajar con el telesférico. Pero en el plano vemos una ristra de cuatromiles que hay que cruzar. El muchacho nos insiste que sólo es necesario saber cramponear bien. No nos convence. Vamos a dormir. Ya resolveremos la papeleta mañana.
¡Esto es inhumano! A las dos de la madrugada se despierta todo el mundo. Y todos una vez equipados van a desayunar lo que les ha preparado el guarda. Como nosotros no tenemos dinero no desayunamos y así resulta que salimos los primeros. Toca abrir vía. Camina que camina. Un paso tras otro. Metro a metro avanzamos. Lentamente nos alcanzan los otros grupos y nos piden paso. Llegamos a la cumbre del Dôme du Goûter a 4304 metros. Es oscuro. Negra noche. Paramos brevemente y seguimos adelante. En el siguiente collado, el col du Dôme a 4237 metros, están los alemanes con su tienda de campaña. A continuación tenemos otro repecho y en su cumbre está el refuge Vallot a 4362 metros. Su interior está en muy mal estado. Robert se encuentra mal y se tumba en las cochambrosas colchonetas. Al poco rato se queda dormido. Se le ve como tiembla de frío y, dormido, insiste una y otra vez que tiene mucho frío. Me asusto mucho. Le miro de tapar con lo único que hay a mano las colchonetas y miro de pasar el rato. Yo también me encuentro mal pero no tengo sueño. A mi me duele profundamente la cabeza. Supongo que es debido a la altura a la que estamos. Pasa el tiempo. Todo queda cubierto rápidamente por nieblas bajas. Cuando han pasado casi tres horas intento despertar a Robert. La cosa se pone muy mal. Se acabó el Mont Blanc aquí mismo. Hoy hemos de bajar como sea. Una vez se despierta visto lo posible y lo imposible nos damos por satisfechos y nos lanzamos glaciar abajo. Vamos a intentar ir directamente a Chamonix por el glaciar de Bossons. Una salvajada pero es lo único que hay. No tenemos elección.

descenso por el glaciar de Bossons

Dentro de la niebla no sabemos si se va a formar una tormenta o no. Tenemos una bajada de más de 3000 metros de desnivel por delante.

glaciar de Bossons

El descenso fue toda una dura prueba de audacia y técnica. No existía ninguna señal que nos dijera por donde va el camino. Vamos a bajar por donde se pueda.
Lo peor es que de vez en cuando te encontrabas que estabas literalmente sobre una visera de una cornisa que colgaba en el vacío de una de las muchas grietas. Había que sondear cada paso con el piolet. Testear la resistencia de la nieve y mirar si podía aguantarte o no.

glaciar de Bossons
glaciar de Bossons

Evitamos aludes de nieve y piedras. Sorteamos grietas, saltamos grietas, nos metimos dentro de las grietas, escalamos grietas, grietas y más grietas. Más de una vez hubo que desandar tramos de camino porque conducían a un punto que no te dejaba continuar. Es lo mismo que estar metido en un laberinto. Pero aquí no sabíamos si realmente éste tenía realmente una salida.

glaciar de Bossons

Tambien tienes que saber bien la longitud que eres capaz de saltar con seguridad. Después de bajar muchos metros de desnivel y muchas horas más tarde llegábamos a la boca del túnel a unos 1300 metros sobre el nivel del mar. Estamos extenuados, hambrientos y muertos de sed.

al fondo Chamonix

A partir del túnel todo fue un caos. Simplemente estábamos agotados. Nos era difícil pensar y hacíamos las cosas por inercia. Hicimos auto-stop. Unos madrileños nos bajaron del túnel. Como no nos paraba nadie Robert, harto de esperar, simplemente se puso en medio de la carretera y les paró literalmente el coche. En Chamonix más rápidos que la luz nos engullimos cuatro botes de Orangina en un momento. Luego dos auto-stops más nos llevaron hasta Saint Gervais que era donde estaba nuestro coche aparcado. Con el coche tuvimos que regresar de nuevo a Chamonix para cambiar todo el dinero que nos quedaba en un chiringuito que abría por las tardes y … carretera y manta.
Robert se durmió para no despertar hasta llegar a España. El regreso lo hicimos por otro camino que era algo más largo pero resultó que era de mejor carretera. De haber tenido tiempo hubiera sido interesante haber visitado algunas localidades. Cluses. Bonneville. Annecy. Aix les Bains. Chambéry. Voiron. Romans. Valence. Montélimar. Avignon. Nîmes. Montpellier. La Jonquera.
En Nîmes me comí un paquete de galletas y eso que me despisto y me paso un semáforo en rojo. Al rato empezaron a perseguirnos los gendarmes franceses pero les despisté. En Montpellier intenté llamar a la familia para decirles que nos quedábamos sin dinero y sin gasolina antes de llegar a la frontera pero no acabé de saber marcar correctamente los prefijos y me quedé con las ganas. Entramos en la autopista y tuve dos sustos cuando me despierto con el ruido de las bandas sonoras que me indicaban que me salía de la calzada por lo que tuve que parar para refrescarme la cara. Llegando a la frontera resulta que como no llevamos la carta verde nos hacen bajar las cosas y empiezan a revisarnos todo el equipaje de arriba abajo. Realmente una bromita de mal gusto a eso de las tres de la madrugada. En la primera estación de servicio del país pudimos cambiar un cheque de gasolina por dinero y resolvimos la papeleta. Aún no sé cómo el coche andó tanto tiempo con la reserva. Llevé a Robert a Lloret y me fui a Girona a dormir. Entro en la cama a eso de las seis de la madrugada después de 28 horas seguidas de actividad frenética.
Cuando me despierto al día siguiente veo a mi padre sonriendo y sentado en mi cama que me dice …
– “Tú no has ido a Nuria a comer butifarras … ¿verdad?”.
– “¿Y cómo lo has adivinado?”, le respondo adormilado.
– “Pues porque anoche al subirte las cosas te dejaste las postales que has comprado en el coche y, la verdad, no se ve precisamente nada de Nuria”.
– “Jejeje”.
© Miquel J. Pavón i Besalú. Año 2.002.

Repercusiones del primer intento al Mont Blanc

Lo que me escribe Robert el 12 de agosto de 1982.
“No puedo evitarlo pero pienso muy amenudo en el Mont Blanc y me parece que todavía no lo tengo asimilado. De las diapositivas me han salido sólo cinco de las que sólo tres son aceptables (un primer plano tuyo, uno de mío y otra de la Aiguille de Bionassay) por lo que espero que las tuyas hayan salido bien. Después de esto me cuesta mucho la inactividad. Tengo muchas ganas de regresar a la montaña para ir superando etapas y probar cada vez cosas más difíciles …” (…) ” … tengo una gran curiosidad de saber si seré capaz de hacer una pared, de resistir, sobre todo, el esfuerzo psicológico. No sé.” (…)
Lo que me escribe Luiso el 12 de agosto de 1982.
“¿Qué tal andas? Yo aquí perfectamente en Cazorla pasándomelo BESTIAL y durmiendo “estilo algeciras” con el consiguiente enfado de los mayores. Te escribo a la 1.26 de la madrugada pues estamos esperando que se acuesten todos para irnos a bañar a la piscina. La carta la echaré mañana o pasado mañana. ¡¡¡¡¡Mamón, nada menos que al Mont Blanc!!!!!, hombre esas cosas se avisan. Cuando me lo contó Pedro creí que era un bolo pero al final ¡¡¡joe!!! Lo que no me gustó al contármelo fue lo de la bandera catalana, oye, muy mal. Te habrás enterado de cómo nos fue el campamento ¿no?, de lo más cojo … ¡perdón! bestial, que se puede imaginar uno. Efectivamente el club arrasa, arrasó y arrasará. ¿Te lo estás pasando “dalucine” o “pelotero” (expresión propia de Miguel Pavón) allí? Me imagino que sí. Pero sobre todo haz sufrir a Pedro (mi hermano) todo lo que puedas que le conviene. Aquí “pelotero” (expresión propia de Miguel Pavón) es poco. “Superpelotero” (expresión propia de Miguel Pavón) sería la palabra indicada pues aparte de bañarnos, tirar petardos, “estudiar …” hacemos buenas y potentes excursiones.” (…)
Lo que me escribe Chema el 13 de agosto de 1982.

(…)

“Oye, por fin ya sabes si vas a Barcelona o te quedas en Madrid. ¿Podremos hacer excursiones tan bestiales como las del año pasado? Si no es así, da igual, también las podremos hacer en los Pirineos pero nada de subir al Mont Blanc que no somos tan brutos como tú.” (…) “Allí me imagino que haceis excursiones, aunque repito, nada referente al Mont Blanc. Pero supongo que en potencia, que son las que más molan, vas con mucha gente a sitios alucinantes. Por cierto, ya tenemos que hablar tú y yo respecto a una excursión a la sierra de Cazorla que es lo más alucinante que hemos visto hasta ahora. Aunque en verano hace mucho calor en invierno hay nieve y siempre agua por tubos. Al menos es lo que he visto en una postal. ¡Vaaaale! también he tomado buena nota de los bares y sitios para ir a ver.” (…) Bueno me despido con aquel chiste que dice … va Miguel Pavón y sube al Mont Blanc y se muere … conclusión no subas al Mont Blanc y si lo subes no hagas el indio.”
© Miquel J. Pavón i Besalú. Año 2.002.

¿Quieres llegar a ser un divo? (Preliminares)

Del 20 al 31 de julio de 1983.
Reglas básicas:
1º Despelleja a los demás y no permitas que nadie te haga sombra. Si quieres llegar a divo tienes que ser el mejor no basta con ser uno de los mejores.
2º Si con tu historial no tienes bastante … ¡miente! No tengas falsos escrúpulos. Por apuntarte paredes de clavo no haces daño a nadie.
3º Desclava y machaca los buriles de las vías que hagas. Así te conocerá todo el mundo. Te pondrán verde. Pero al fin y al cabo es publicidad.
4º Cuando estés rodeado de mucha gente di cosas como: “Pertenezco a la corriente ecologista de Greenpeace por lo que no se deben estropear las vías clavando pitones”, “hice la primera ascensión invernal en kamiseta de color verde ya que soy un mecánico que hace el servicio militar voluntario” o, simplemente, “escalar en libre es hacerlo sin kuerda, sin material, sin komida y abriendo vía”. Son tonterías pero promocionan una barbaridad …
5º Si graduas una vía, aunque la pases en artificial, tú simplemente pon IV- y los demás que se busquen la vida. Mientras te estén llamando bocazas te estarán haciedo publicidad.
6º Quítale horas a tus itinerarios. Lo que haces en 21 horas pon simplemente 5. Los vivacs a muerte en la montaña son muy comentados en el ramo. Así harán que aún suene más tu nombre.
7º Escribe artículos en las revistas especializadas. En ellos tus escaladas tienen que ser las más difíciles, las más peligrosas y en las que tú siempre salvas la vida al compañero.
8º En los refugios monta broncas. No dejes dormir a nadie. Mientras te maldigan te están haciendo publicidad.
9º Intenta siempre hacer primeras repeticiones. Aunque cantes mucho y abandones no importa. Las primeras repeticiones son muy comentadas.
10º Kuando ya seas un divo deberás conseguir amig@s. Pues seguro que te habrás quedado sin nadie con quien salir.
Efectivamente. Hace ya unas semanas que leía esto en las páginas de una prestigiosa revista especializada de montaña. En las notícias de última hora venía un curioso artículo que decía algo así como … “el concurso se dio por finalizado con el reparto de premios. La medalla de oro, al mejor divo de este año, se le ha concedido a Patrice de Bellefon por sus múltiples éxitos en …”. ¿Será posible? Y … digo yo, ¿cómo lo habrá conseguido? … ¡Es evidente! me contesta impasible, EO, mira que decir en su libro de las cien mejores ascensiones al Pirineo que tanto los quince gendarmes como la Salenques se hacen en cinco horas … y es que “flipas” …
Bueno, lo mejor será que empezemos por el principio. Si explicamos el final de la historia esta crónica no va a tener nada de gracia.
Girona. Erase una vez un día algo oscuro. Las calles estaban mojadas. Hace poco que ha llovido. Suena un despertador. Todo es normal. Hemos quedado a las seis de la mañana en la estación. Esto ya no es tan normal. EO no se ha acostado en toda la noche porque no le merecía la pena y Miguel no oye el aparato antes mencionado y se duerme las horas de los dos. Como esta historia no va a terminar mal antes de tiempo veremos como Miguel se levanta justo a tiempo para llegar a la carrera a la estación y coger el tren. ¡Sí señor! Ya tenemos a nuestros dos personajes despiertos gracias a un revisor que se cerciora, cumpliendo su trabajo, de que lleven el billete correcto de Girona a Barcelona Término.
Barcelona. Con paso cansino, cargados con grandes mochilas, recorremos la estación hasta la ventanilla de Cercanías.
– “Por favor, un billete con el descuento del 40% para Monzón en el tren que va a salir ahora”.
– “Lo siento este billete lo deberán comprar en las ventanillas de largo recorrido”.
Cuando llegamos a la ventanilla me pregunto si lo del largo recorrido es por el camino que hace el tren o por el que debe realizar un viajero que desee un billete ya que están muy alejadas la una de la otra.
– “Por favor, un billete con el descuento del 40% para Monzón en el tren que va a salir ahora”.
– “Lo siento, ya no quedan billetes con ese destino hasta mañana”.
– “Hombre, mira ¡qué gracia! A estas horas de la mañana ya no quedan billetes. ¿Es que no hay ningún empleado de Renfe que sepa pensar que simplemente hay que enganchar un vagón más al tren?”.
– “Lo siento, ya no quedan billetes con este destino hasta mañana”.
Visto que más que una taquillera esto es una máquina parlante y no tiene, que digamos, mucha variedad en su locución nos dirijimos a INFORMACIÓN.
– “Por favor, querríamos ir a Monzón en el tren que va a salir ahora”.
– “Lo siento, ya no quedan billetes con ese destino hasta mañana”.
EO, mejor es no insistir. Esta empresa funciona igual de mal en todos sus departamentos. Nos las arreglaremos por nuestra cuenta. Salimos a la calle.
Miguel se acuerda que la compañía de autobuses Alsina-Graells le llevó, hace unos años, de noche de Lleida a Barcelona por lo que piensa que igual hay un servicio a la inversa. Y así es. Salimos de Barcelona a las 10.30 de una calle cercana a la Plaza Universidad. El viaje se puede aprovechar de dos maneras posibles: dormir o oír la radio. Nosotros las abarcamos las dos. EO escoje la primera y yo la segunda. El autobús resulta que incluso va por la autopista por lo que en menos de dos horas llegaremos a nuestro destino.
Lleida. Entramos en la estación de autobuses. Todo es desconcierto. Gente por los suelos que esperan su autocar. Hay quien corre porque se le escapa el transporte que le llevará a casa. Un tipo lleva en una jaula animales vivos, una mujer la cesta de la compra de la semana y un chico una preciosa lámpara que aún no sé cómo no se le ha roto. Es el último autocar que va a Barbastro en el día de hoy. Ya no quedan billetes para Barbastro. Quedamos los cuatro últimos. El revisor tiene siempre la última palabra. Pasando de nosotros el cobrador se pone a hacer sumas interminables. Pasa el tiempo. Aumenta nuestra impaciencia.
– “Perdone, se ha equivocado en esta suma los que lleva son cuatro y no tres”.
– “Brrrrrrrrr”.
Sigue sumando. Seguimos esperando. El primer billete que despachen es para nosotros. Ya llega el revisor. Después de hacerse de rogar, como se debe de hacer en estos casos, parece que nos va a hacer un hueco por ser pocos. Menos mal. Parece que hoy las cosas quieren salir bien. El revisor nos coloca en el pasillo con unas sillas plegables. Estamos en medio de un grupo bastante numeroso que su distintivo es la camisa roja, pantalón bávaro azul oscuro, tirantes con la “senyera” y armar todo el follón que pueden. Tenían que ser de Barcelona …
Barbastro. Esta vez el trayecto ha sido con paradas. Aunque no por ello hemos llegado más tarde de lo previsto. Parece que a medida que llegamos al Pirineo el servicio público va mejorando. Será que la montaña imprime carácter aunque sólo sea porque les toque el aire de lejos …
Comeremos en unas sillas cómodamente en el centro de la ciudad. La sombra ya se agradece. La cerveza también. Como el tiempo normalmente no se para llega el momento de ir a cojer el último autobús. Charlamos con un personaje que se conoce muy bien la ciudad y nos indica estupendamente cómo llegar a la estación de autobuses que La Oscense tiene para los autobuses de esta otra línea.
Benasque. Ya es tarde. Estamos bastante cansados de viajar. Empieza a oscurecer. Tenemos que esperar a ver si nos vienen a buscar. Estamos en la plaza del pueblo. Junto a las fuentes. Un seiscientos con matrícula de Zaragoza es el que tiene que venir y no apareció ninguno en todo el rato que estuvimos allí. Tampoco vinieron los primos de EO ni sus amigos. Lo que pasa es que hemos quedado en Cregüeña en el caso de que no nos encontráramos aquí. Y esto de concretar un campamento de alta montaña entre Girona y Zaragoza por teléfono ha sido, al final, un poco enfollonado. Otra vez miraremos de sincronizar mejor todos los preparativos. De momento no nos podemos quejar. Por la plaza van desfilando seres vivientes de lo más diverso: pastores, ovejas, vacas, montañeros, divos, perros, turistas, … y ¡mira por dónde! Pero si es mi amigo Miguel S. y su compa. ¿De dónde venís tan tristes y tan cansados? Pues por lo visto hace unos días fueron al Aneto por la Salenques y después del primer gendarme tuvieron que rapelarlo hasta el glaciar por el mal tiempo y los quince gendarmes no los pudieron ni tan siquiera intentar también debido a una tormenta. Eso es mala suerte y lo demás son historias. Después de quedar para salir juntos otro día nos despedimos. Ya es muy tarde. Decidimos ir a dormir a la chopera y mañana emprender el camino a Cregüeña. Buenas noches.

El vivac está cerca del pueblo. Ya es de día. Abro un ojo. Y … ¡horror! Veo una cara de perro con un palo en la boca. ¡No! Estimad@s lectores no estoy insultando a EO … ¡es un perro de verdad! Nuestr@s lectores que conocen bien a EO saben que es su costumbre llevar siempre un palillo en la boca y se deben de haber confundido. Craso error. ¡Quita bicho! ¡Oye! Este es de los que te entiende. Está bien educado. Con mi grito, ahora, ya se ha despertado EO. El perrazo en cuestión ve como se ha movido y se le acerca. Le da el palo ahora a EO para que se lo tire. Tanto EO como yo hemos visto el juego en los tebeos pero no nos creemos que pueda ser posible en la realidad. Pero como el can le insiste éste finalmente lo coje y lo tira. Nos quedamos patidifusos cuando vemos que efectivamente el animal va presto a por él. Y así que jugamos un rato. El problema es al final cómo explicarle al chucho que no queremos jugar más con él pero, al fin, el amo interviene y consigue hacérselo comprender.
Una vez hemos desayunado lo recojemos todo y nos disponemos para la marcha. Tenemos que llegar a Cregüeña y el camino es bastante largo. Andaremos siguiendo la carretera hasta los Llanos de Senarta. Cada año este lugar se llena más y más. Es impresionante la cantidad de gente que se instala aquí para pasar unos días. De hecho esto tiene todas las desventajas propias de las grandes aglomeraciones y de las de la alta montaña. Las cojen todas. Esto sí que es moral y no otra cosa. Dejemos las cosas como están sin organizar líos y pasaremos entre el público que nos repasa de arriba abajo. Ya hemos iniciado la pista que sale de los Llanos y que, siguiendo la otra orilla del Ésera, nos conducirá a la palanca de Cregüeña. A poca distancia de Senarta estaba, algo escondido y aparcado, un seiscientos azul con matrícula de Zaragoza. Buena señal. Sin duda alguna, pensamos, es el que ayer nos tenía que haber venido a buscar. Estamos consiguiendo el primer objetivo: reunirnos tal como estaba previsto en el caso de que fallara todo.

La subida desde la palanca se las trae. Es muy empinada y llevamos unas mochilas bastante pesadas. Aquí ya no se ven “julais” ni divos ni nada que se les parezca. Únicamente moscas, muchas moscas que nos acompañan, que por cierto, no sé si les ha pasado alguna vez pero les aseguro que su presencia es bastante ingrata. A mitad del camino paramos a comer y beber algo. Por fin se ven excursionist@s. Bajan. Ligamos un poco.
– “Oiga, por favor, no habrán visto por casualidad una tienda marrón”.
– “Pues sí. Había un chico algo bajo, fuerte, rubio y con bigote.”
– “¡Huy! gracias. Exacto. Ese es mi primo”, me comenta EO.
– “No hay de qué”.
– “Y qué pesadez de moscas”.
Y tal y tal.

Animados por lo que nos han dicho re-emprendemos el camino. Esta vez ya apretamos algo el paso. Nos han dicho que ya no nos falta mucho para llegar. Así que ánimo.
Por fin. Ya estamos todos juntos. Las presentaciones. Los dos primos de EO se llaman Javier y José Ángel. El propietario del seiscientos Juan Carlos y los dos amigos que les acompañan Ángel y Santiago. Los cinco vienen de Zaragoza. ¡No! No se crean que cupieron todos en un seiscientos. No. Dos de ellos también utilizaron los transportes públicos. Ya tenía suficiente carga el vehículo con tres personas y sus respectivos equipajes. EO y Miguel son los que acaban de llegar por lo que el equipo de ataque queda ya al completo. Vienen, como ya sabrán si han ido leyendo este rollo (que lleva más de seis folios), de Girona.
La crónica termina aquí. El resto lo añado ahora que la paso a limpio pero en realidad ya no os voy a hacer sufrir más con texto. Os dejo que disfruteis con las fotos de las excursiones que hicimos. Un saludo a tod@s.
dot  El 23 de julio realizamos la cresta de los quince gendarmes al Gendarme de Alba (3054 m) y al Pico de Alba (3118 m).

dot  El 28 de julio subimos al Crabioules Este (3116 m) por su pared sur y por la cresta llegamos al Crabioules Oeste (3106 m) los descendemos por la vía Mammy y continuamos, posteriormente, por la cresta hasta el Pico Royo Superior de Literola (3121 m).
dot  El 30 y 31 de julio subimos al Aneto (3404 m) por la cresta de Salenques pasando por el Margalida (3241 m), Tempestades (3290 m) y la Espalda del Aneto (3350 m).

© Miquel J. Pavón i Besalú. Año 2.002.

 

De Pica a Pica y Pico porque me Pica: el Carlit

23 y 24 de abril de 1983.
– Y por sant Jordi, ¿qué picaremos?.
– Qué picaremos, qué picaremos …; ¡la Pica!
– Y ¿por dónde la picaremos, por Vallferrera, por Baborte, o por Riufred?
– ¿Pero, no quieres decir que habrá muchos que la querrían picar? ¡Pobrecilla! ¿Y no nos quedará nada para picarla nosotros?
Y tanto nos picó la cosa que decidimos picar el Carlit, al fin y al cabo, también pica, y aunque durante toda la semana se pronosticó y midió lluvias dispersas, incluso concentradas, a casi toda la Península Ibérica, menos a los finisterre catalanes, en el que -ya se sabía, y si no, ya se sabe- que los “ponents ens porten vents” [los ponientes traen vientos].
Así que ya nos tienes, a las tres, puntuales como siempre, dejando -en compañía del Fura, este animal de cuatro ruedas que hace honor a su nombre- la inmortal y principal ciudad de Girona, y la no menos ídem et ídem Ciutat del Llac, camino del primer puerto puntuable, el de Capsacosta, y del segundo, la Collada de Toses; desde la que nos dejamos deslizar por pendientes suaves y sinuosas que nos conduciran al fondo tapizado de pueblos y prados del llano, para presentarnos con toda tranquilidad, ya que nadie nos persigue, delante la meta volante de la más inoportuna frontera que haya existido nunca. Pero, como no les hemos avisado de nuestro paso -cosa que, bien mirado, tampoco era necesario- la pasamos sin puntuar … y sin canviar moneda, por aquello de la semana inglesa y demás gaitas gallegas; y vamos recorriendo Cerdanya (mirando, ahora el Carlit, ahora el Puigmal, ahora el Cadí, ahora el Puigpedrós, y sus picos y picas picados de nieve primaveral, que sólo hacen que convidarnos), que, desde el coll de la Perxa, ya es Conflent, aunque no se note, porque estamos en el mismo país, el nuestro, el que celebra sant Jordi y tiene cuatro barras rojas y cinco de amarillas por magnífica bandera.
Llegados a Montlluís y aclarados con las direcciones, enfilamos la picada carretera que, pasando pinares y abetos de la más pura verticalidad vegetal, y riachuelos que nos conducen al deleite al trazar proporcionados meandros cristalinos en la verdosa horizontalidad de los prados, nos conduce en un plácido paseo hasta el techo de la etapa, el kilómetro 186, la presa de Les Bulloses (2020 m), un precioso y erosionado circo natural acabado de cerrar por la morrena encementada por la presa mencionada, el cual, en este momento del año y en esta hora del día -hacia las siete-, constituye un frío conjunto de piedras pizarrosas clapeada de oscuras masas de bosque y de lisas extensiones de nieve, sobre el que proyecta sus rayos crepusculares la pelota incandescente que cada día corre volando por encima suyo, y nuestro.

También respira frialdad y humedad el chalet-refugio de Combèleran, circunstancias que incluso parecen acusar la leña que alberga, y los papeles y las piñas que buscamos para remediarlas, puesto que nos cuesta un tiempo indefinible lograr encenderlas y calentar mínimamente la estancia. Bastante bien que lo debe saber todo el demás personal que hay por este inóspito sitio, ya que se dirijen hacia el bar de al lado, o al Hotel Bones Hores, que vela el pantano helado desde el otro lado de la presa o barrage, cercano a una piedra que lleva una pintada que dice “Pic Carlit, 2921 m” … y una flecha que invita a seguir el camino hacia allí.

Y empezamos a ir, hasta que la nieve ya esconde todas las piedras, invitando a nuestros pies mal calzados a regresar al refugio, y a llenar un poco el buche para cuando sea la marcha definitiva.
La humedad retarda el sueño -a los sueños no- y, cuando ya lo estamos conciliando, suena el despertador, fiel siempre a la cuerda dada.
Saltar de la cama, cuesta, pero la voluntad de la Pica y el viento que se ha sentido que ha hecho vibrar el cuerpo cuando, a media noche, ha salido a hacer un trabajo constitudinario, nos hacen aceptarlo sin reticencias.

Y héte aquí que el viento sigue y no deja de picarnos en todo el camino, camino de nieve entre el bosque primero, regateando nubes insidiosas, del macizo del Puigmal, de vertientes también nevadas y bastante verticales, y de lagos y valles nevados después.
El movidísimo acompañante, puesto a picar nuestra moral picaminosa, no nos deja ni picar un bocado de pan ni del resto de alimentos; de forma tal que lo hacemos rápidamente y a desgana -a pesar de que ganas de comer no nos falta-, después de dos horas y pico de ir contorneando lagos picados por la nieve, hasta aquello que se supone es el Estany del Portell, espléndidamente situado bajo el Portell del Carlit y del coll Colomer, entre los cuales se alza verticalmente majestuosa la Pica del Carlit, velada por una aguja humilde que destaca en la cresta SW, la cual nos señala claramente el camino a seguir para picarla elegantemente.

Piernas ayudadme, vamos flanqueando las moderadas pendientes de los cims de coll Roig, lanzando de vez en cuando una mirada de preocupación a la nieve que los cubre, -por si se le ocurriera lanzarse al vacío-, para ir ganando de picada a picada de piolet y de crampones; trastos que nos repartimos como buenos hermanos, porque uno me lo he dejado en casa y el otro no se me ajusta a las botas; la canal del Portell, canal que dejamos, muy cerca de éste y en presencia del viento que lo pica y que incluso nos pica a nosotros, para ir ganando la cresta más arriba, hacia la altura de la aguja que veíamos desde abajo.

Sólo nos falta para conquistar la cumbre meridional de la Pica (2921 m) -hecho que ocurre a las doce menos cuarto- aguantar un rato estoicamente el azote insistente del viento, y el juego entretenido de ir superando las piedras bastante estables y cortantes de la cresta SW.
Juego que compaginamos con alguna que otra mirada de reojo hacia las pendientes y heleros “cortados a pico” del circo de Lanós, dominado por el altivo Puig Pedrós de Lanós -que también apuntamos en la agenda-, y las más lejanas y difusas montañas que cierran la Cerdanya por el lado del mediodía.
De comer, ni lo hablamos puesto que ya hemos picado la Pica del Carlit, y ahora pensamos, mientras contemplamos las nubes que nos rodean por casi todos los lados, pero sobretodo por el occidental, que ha sido un acierto no haber ido a la Pica d’Estats, que lo que conviene es fotografiarlo todo, bajar con mucho cuidado la cresta NE pasando por la cumbre septentrional (2.915 m), y llegar a un lugar donde el viento no nos pique con la furia que nos ha acostumbrado a hacerlo todo el rato, para llenar un poco la barriga, ya que nos está picando a la puerta de la mochila para que la complagamos mínimamente.
Antes de acceder a sus legítimas peticiones, todavía tendrá que esperar a que dejemos la ventolada cresta -hacia las dos menos cuarto-; que bajemos, con la misma prudencia, las fuertes pendientes nevadas que conducen al Estany Sobirà, mientras comentamos las particularidades geográficas de la zona y las posibles ascensiones; que pasamos por el lado de la -casi invisible- cabaña que se encuentra cerca del mencionado lago y de los arroyos que lo siguen; y que pasemos los primeros trozos de bosque, con nieve ya un poco pastosa. El fuet, los higos, el queso, la naranja, el té, etc., etc. entran entonces con más ganas que nunca, es aquello que dicen “picar con ganas”, que es lo que hemos hecho …., o desear hacerlo, todo hoy.
Pero no llegamos a la presa hasta las cuatro y media, dado que nos enmerdamos siguiendo las huellas de unos gavachos, y hemos de soportar las malas jugadas del bosque del lado izquierdo del pantano de Les Bulloses, mala pasada que aprovechamos para criticar las animaladas toponímicas de las señalizaciones y cartografía oficial. Cuando ya llegamos, nos encontramos con uno de estos gavachos, los cuales reconocen que deberían de haber salido a la hora que lo hemos hecho nosotros -a las siete menos cuarto- e incluso demuestran que saben alguna palabra en catalán, ya que están en Perpinyà y conocen al difunto Lluís Mata, del cual hacen pródigos elogios. Las nubes siguen rondando el círculo, incluso dejan caer algun que otro copo de nieve, pero, el viento que los pica insistentemente, no les deja descargar la prodigiosa lluvia esperada.
El regreso lo hacemos por el valle del Aude, para pasar, sin muchos contratiempos, a la del Aglí, pues, así como el coll de la Quillana (1.789 m) y el coll de Sant Lluís (687 m) son puras divisorias de aguas entre el Aude y el Tet y la Bolzana, el congosto que forma el que da nombre a todo un departamento es uno de los más largos, bellos y espectaculares de los Pirineos. La variedad de vegetación desde que empieza hasta que llega a Atsat, junto con la combinación de los verdes de los árboles con el gris oscuro de las rocas pizarro-graníticas y las variantes trasparencias del agua, el blanco azulado ligeramente tostado de las calizas casi-garrotxinas, y las variantes trasparencias del agua que a sus pies se cuela, traspasada con bordados de oro por la magna aguja de luz del Sol crepuscular, da a este país del Sault, el reino de los bosques, lleno de exquisitas intrigas, que cruzaron tantas veces los condes de Carcasona para ir a visitar a sus parientes del Rosselló y del Urgell, de una belleza de exorbitante fuerza, que forzosamente ha de admirar el caminante o el automovilista que por ella transita, sobre todo si baja de la carcanetada pica del Carlit, el reino de “la nieve, y la piedra y la pura frialdad” del poeta rosellonés.
También exorbita fuerza, pero una fuerza crepuscular, el castillo de Puilaurens, uno de los últimos reductos de la esperanza cátara, que, como las pétreas moles catedralicias que velan por el norte de las “Gorges de Saint Georges”, aguanta -hasta que un rayo destruya sus piedras venerables-, para ver el soñado renacer occitano del milenio que llegará, de la mano catalana, que va haciendo, lentamente, sus pasos preceptivos.
El resto ya es ir viendo como los “vignobles de cote” hacen hoja y grano, como el mar lo vamos teniendo más cerca, como el Aglí, el Tet y el Tec van dejando los Pirineos que los han visto nacer para ir a su desembocadura, y como la frontera del Voló es simplemente este 24 de abril, un paso entre estados hermanos, paso que, hoy mismo, han hecho los asistentes catalanes a la fiesta de “lou Coupo Santo”, y que por muchos años la puedan seguir celebrando.
A las nueve y media de la noche estamos en Banyoles, tomando una jarra de cerveza para festejar la picada, puesto que …. “quien pica primero, pica dos veces”. El cuenta kilómetros marca 235 mil metros para la etapa de regreso, un buen paseo para los amantes del Pirineo que no es tan alto.
© Joan Fort i Olivella. Año 2.004.

2017 - Miquel Pavón