Blog de Miquel J. Pavón Besalú

Desvaríos escritos en cualquier hora intempestiva de la noche

Etiqueta: conseguido

Besiberri Sud (3034 m)

dot Situación: Es una montaña de más de tresmil metros situada en el Pirineo catalán (España). El macizo de los Besiberris está en la zona alta de la Noguera Ribagorçana y la Noguera de Tor que forma el valle de Boí.
dot Acceso: Para ir desde el norte o el oeste se remonta el valle de Besiberri que arranca en la boca sur del túnel de Viella. Para ir desde el norte o el este se remonta el valle del riu Malo que arranca en la presa de Cavallers (1723 m) que está cercana a la población de Caldes de Boí. Una última opción, es ir por el sur remontando el valle de Gémenes que tiene un buen montón de ibons y en este caso se sale desde Caldes de Boí.
dot Ruta normal:
Vertiente oeste (vall de Besiberri). F (I+). La subida es de unos 1468 metros de desnivel. No tiene unas dificultades técnicas especiales aunque la subida y bajada del collado tiene unos metros que conviene prestar algo de atención. Saliendo del refugio de Besiberri el camino parte siguiendo la ladera natural de la montaña y va siguiendo el valle a media pendiente siempre por su lado izquierdo y no perdiendo nunca el desnivel conseguido. El tramo final de la ascensión a la colladeta d’Estanys es la que presenta la dificultad más importante del recorrido aunque los hay que no le temen al peligro y son capaces de bajarlo incluso sin crampones ni cuerda … Eso sí se le ve como la sudoración hace acto de presencia … Una vez se llega a la colladeta d’Estanys, si se va “sobrado” y para hacer tiempo mientras el resto del grupo más rezagado llega, se puede subir paseando al Pic d’Avellaners en unos diez o quince minutos. El Besiberri Sud no tiene problemas y en una media hora se llega fácilmente a su cumbre por lo que podremos exclamar … ¡Fiesta!. El Coma Lo Forno también tiene acceso desde la colladeta haciendo todo un flanqueo al Besiberri Sud por la vertiente de Gèmenes y se puede llegar a la cumbre en una hora y media aproximadamente, eso sí, en invierno hay que cruzar unas pendientes que pueden ocasionar fácilmente aludes de placa por lo que es recomendable llevar alguna que otra estaca para asegurar el flanqueo. Tal y como comenta el “sherpa” la cresta de los Besiberris vista desde el Sur se ve francamente realizable …
Si buscas más información también tengo escrita una crónica sobre la ascensión al Besiberri Sud por el valle de Besiberri [ver crónica].
dot Otras rutas:
Vertiente sur (vall de Gémenes). F (I+). Es una excursión larga. Hay unas 6 horas para unos 1600 metros de desnivel desde Caldes de Boí. No tiene dificultades técnicas.
Vertiente este (vall del riu Malo). F (I+). Es una excursión larga gracias a los simpáticos gestores del parque nacional de Sant Maurici i Aigües Tortes que no dejan subir hasta lo alto de la presa de Cavallers (1723 m) y hay que hacer una cuestecita a su salud. Hay unas 6 horas para unos 1500 metros de desnivel desde el aparcamiento situado al pie de la presa. No tiene dificultades técnicas.
Cresta de los Besiberris. AD (III). Ver ficha del Besiberri Nord.
dot Refugios: refugi de Besiberri (2200 m).
dot GPS (RE50): 31T 321724 4718199.
dot GPS (WGS84): 31T 321635 4717998.
dot Datos GPS de la ruta normal por el vall de Besiberri (RE50):
Aparcamiento El Santet 31T 317440 4719883 1566
Puente sobre el Barranc de Besiberri 31T 318253 4719390 1720
Ruinas del refugi Pere Borès 31T 318545 4719375 2004
Refugi – vivac de Besiberri 31T 320494 4719341 2245
Colladeta d’Estanys 31T 321533 4718257 2902
Besiberri Sud 31T 321724 4718199 3034
dot Guía excursionista: Macizo del Besiberri.
dot Mapas: Tuc de Mulleres-Besiberri editorial Alpina 1/25000 y Pica d’Estats-Aneto IGN Rando 1/50000.

 

macizo del Besiberri

Besiberri Nord (3022 m)

La imponente cresta de los Besiberris vistos desde riu Malodot Situación: Es una montaña de más de tresmil metros situada en el Pirineo catalán (España). El macizo de los Besiberris está en la zona alta de la Noguera Ribagorçana y la Noguera de Tor que forma el valle de Boí.
dot Acceso: Para ir desde el norte es por la población de Artíes de la vall d’Aran y hacer noche en el refugio de la Restanca. Por el este es por el valle del riu Malo partiendo de la presa de Cavallers (1723 m) que está cerca de Caldes de Boí. Y una última opción, es ir por el oeste remontando el valle de Besiberri que sale de la boca sur del túnel de Viella.
Los Besiberris vistos desde las ruinas del refugio Pere Borèsdot Ruta normal:
Vertiente este (valle del riu Malo). AD (III). En principio con el coche se puede llegar hasta la misma presa de Cavallers pero los gestores del Parque Nacional de Sant Maurici i Aigües Tortes han decidido que no sea así. Por lo tanto, según sea la época del año puede haber una aproximación extra desde la barrera del parque hasta la parte superior de la presa más o menos larga. Desde Cavallers se bordea por un camino el pantano hasta llegar a su final. Superando unas pequeñas pendientes pronto se llega a la Pleta del riu Malo. Aquí, junto a unos puentes de madera, hay el cruce que va al refugio Ventosa i Calvell o hacia los Besiberris. En la Pleta hay sitio para vivaquear (independientemente de si el parque lo permite o no) sobre la hierba aunque hay pocos sitios buenos. Saliendo de la Pleta el camino se endereza rápido. Se cruza una cascada de agua y algo más tarde el mismo río para poder llegar al estanyet de Besiberri. Prácticamente, se podría decir que en este punto se encuentra seguro la última agua del recorrido. Para llegar al collado se puede subir directamente por unas pendientes rocosas aprovechando las diferentes canales herbosas siendo mucho más fácil para aquellos que sean especialistas en adherencias. Antes uno se encaminaba, normalmente, hacia el refugio metálico de la brecha Peyta pero ahora no existe. Eso sí se suele ver en la brecha gente alucinando y buscando el preciado cobijo con pocos resultados positivos. Las marcas dirigen hacia el antiguo emplazamiento. La subida directa hacia el collado del Besiberri Nord no está muy bien marcada. Una vez en el collado superior estaremos justo al pie de la pared. Los hay que se encuerdan en este punto y los hay que no. La verdad es que la cosa se pone aérea, la dificultad aumenta y los no escaladores acaban optando, tarde o temprano, por una retirada honrosa. Y es que este pico es serio. Recorrer los últimos metros se puede hacer por diferentes sitios. El itinerario considerado como normal empieza por una canal dificililla y que necesita fuerza de brazos para superarla. Hay que ir por esta canal hasta llegar justo al filo de la aérea cresta. Creo que la opción del diedro es tirando a más difícil que ir por el lado aéreo de la derecha. Una vez en este punto hay que realizar una travesía hacia la izquierda para ir a buscar otra canal que suele estar helada. Superando la canal en cuestión nos encontraremos con una pared que se supera aéreamente por la izquierda. Si llegamos arriba de la pared deberemos dirigirnos de nuevo a la derecha, después de otra travesía a la izquierda, para encajar un par de canales más que nos conducirán a la cumbre. La última de las canales es quizás la más difícil del recorrido igualando en dificultad a la primera de todas. Lo más seguro es que esta descripción no te sirva casi de nada y lo mejor es que una vez allí sigas las fitas. Cuenta que para subir y bajar este tramo, si vas encordado y con reuniones, puedes llegar a tardar de dos a tres horas para subir y otro tanto para bajar. Si para bajar lo ves francamente mal lo mejor es que te dejes de historias y tires de rapel. Yo el destrepe lo ví mucho más complicado y difícil que la subida. En fin, ¡suerte!. ¡Ah! Se me olvidaba … esta segunda vez que lo subo hice uno de los vivacs más bonitos de mi vida en la misma cumbre ….. aaaaa …. y lo afirmo fehacientemente por si se me desea multar …. En realidad en el vivac sólo caben dos personas. Pero comentábamos que si hubieran llegado dos excursionistas (femeninas) más para ellas seguro que hubiera habido sitio de sobra (jejeje).
Desde la presa de Cavallers hay unos 1200 metros de desnivel que se pueden hacer en unas 5 horas.
Si te interesa saber más sobre esta ruta tengo una crónica que relata esta excursión hecha unos años antes  [ver crónica].
Refugio vivac de Besiberridot Otras rutas:
Vertiente norte (por Estany de Mar). AD (III). Hay unas 4 horas y unos 1000 metros de desnivel desde el refugio de La Restanca. La ruta va a subir hasta la brecha Peyta para luego continuar la misma cresta que la ruta normal.
Cara oeste (vall de Besiberri). AD (III). Son unas 4 horas para unos 800 metros de desnivel. Es una pared de roca.
Cresta norte (canal de Rius). AD (III). Son unas 5 horas para unos 1000 metros de desnivel desde el refugio de La Restanca o el refugio de Besiberri.
Cresta de los Besiberris (Besiberri Nord al Besiberri Sud). AD (III). Es una cresta de un kilómetro aérea y muy bonita de hacer. Considerada una de las mejores del Pirineo. Son unas tres o cuatro horas. Terreno mixto. Ver: Besiberri Central (2995 m).
Vertiente noroeste (estany Tort de Rius). [ver epístola].
La cresta de los Besiberris vista desde el Besiberri Sud
dot Refugiosrefugi de Besiberri (2200 m), refugi Joan Ventosa i Calvell (2220 m) y refugio de La Restanca (2032 m).
dot GPS (RE50): 31T 321783 4719494.
dot GPS (WGS84): 31T 321692 4719274.
dot Datos GPS de la ruta normal por el vall del riu Malo (RE50):
Presa de Cavallers 31T 324196 4717090 1787
Pleta del riu Malo – cruce al refugio Ventosa i Calvell 31T 324366 4718792 1870
camino por el valle del riu Malo 31T 323411 4719030 2228
cruce del riu Malo I 31T 323142 4719092 2312
Estanyet de Riu Malo 31T 322768 4719277 2501
cruce del riu Malo II 31T 322425 4719204 2622
coll del Besiberri Nord 31T 321915 4719500 2940
Besiberri Nord 31T 321783 4719494 3022
dot Guía excursionista: Macizo del Besiberri.
dot MapasTuc de Mulleres-Besiberri editorial Alpina 1/25000 y Pica d’Estats-Aneto IGN Rando 1/50000.
dot Ver también la información del Besiberri Sud y Besiberri Central.

 

macizo del Besiberri

 

Conquista invernal del Pico del Moro Almanzor (2598 m)

ESTA CRÓNICA RELATA COMO UNA BOTA DE VINO CONSIGUE QUE BAJEN DEL PICO DEL MORO ALMANZOR UNOS ALPINISTAS POR SU PROPIO PIE. DE NO SER ASÍ, HUBIESE HECHO FALTA UN HELICÓPTERO PARA SACARLOS DE LA CUMBRE.
Es viernes, 30 de enero de 1.981. Miguel como todas las noches llega tarde. Ya ha tenido sus clases en la escuela y junto con los demás compañeros se disponen a cenar. Esta vez Juanjo también nos acompaña. La conversación se encamina alrededor del alpinismo: momentos inolvidables, técnicas del deporte, grandes expediciones, …. Hemos acabado de cenar. Siguiendo un poco más la conversación llega el momento que Juanjo propone a Miguel: “… ¿te animarías a organizar una excursión a Gredos para este fin de semana?” Tras un breve silencio se oye por parte de Miguel: “sí, por supuesto, vamos a ello”. No pasaron dos minutos y ya estaban llamando los dos por teléfono a sus respectivos amigos. A media noche ya estaban casi todas las gestiones hechas, saldríamos cinco: José Luis, Juanjo, Juan, Narcís y Miguel. Es muy tarde ya, dejaremos algunas gestiones para el día siguiente.
Como Juanjo tiene un examen se encargará Miguel de organizar el resto de la excursión. Se piden las comidas para la hora de comer, quedamos en salir a la una de Madrid y se pasará a recoger a cada uno en su propia casa, se hace una lista de material que hace falta conseguir, repasar las tiendas de campaña, …
Alrededor de las doce una llamada a Miguel nos da una mala notícia. El coche que se iba a usar para la excursión está estropeado. Miguel se pone de nuevo a mover el tema y al llegar Juanjo remata la jugada. Pepo nos deja un MG de exportación inglés. Todo resuelto.
Llega la hora de salir, ¿dónde está el coche?, se lo han llevado un momento para ir a recoger una “parrilla” para freir la carne a la brasa. Al alargarse el maldito momento, Miguel llama a todos los componentes y les dice que aprovechen para comer y así ganamos algo de tiempo.
El coche llega pasadas las dos y media. Lo paramos antes de entrar en el garaje y al instante ya salíamos a buscar a los demás. Salimos por la autopista de El Escorial pasadas las tres. En Hoyos paramos para tomarnos unas cañas y llenar la bota de vino. En la plataforma estuvimos el tiempo justo para prepararlo todo y empezamos a andar. Miguel animaba a los demás diciéndoles: “hay que haber franqueado Los Barrerones antes de que anochezca, de no ser así podemos tener problemas”. Llevábamos retraso a pesar de haber recuperado un poco de tiempo en la carretera.
Se hizo de noche, como es usual, empiezan a ser útiles las linternas. Nos encontramos un poco antes de Los Barrerones, todo parece marchar bien. José Luis saca un foco que facilitó la marcha. A pesar de todo nos confundimos un poco al bajar a La Laguna pero la intuición de Miguel consiguió dar de nuevo con el camino. Llegamos al lago y empezamos a buscar el refugio, todos éramos conscientes de que lo teníamos allí mismo pero no había forma de encontrarlo. Al fin se encendieron unas luces desde el refugio, el guarda había visto el foco y nos hizo señales para que pudiéramos llegar.
Después de pedir dormir en la parte libre del refugio el guarda nos dijo que no era posible usarla y debíamos dormir, por lo tanto, al raso. Ante la coyuntura propuesta de “picarnos” un vivac con poco equipo para ello, y de mala gana, optamos por pagar las tasas correspondientes y dormir en el refugio convencidos por el frío reinante. Como sea que no dimos nuestro brazo a torcer fácilmente nos fuimos a dormir muy tarde.
La salida de la excursión fue un poco más tarde de lo previsto dada la hora que era cuando nos fuimos a dormir. Nos levantamos, desayunamos y empezamos a andar al mismo tiempo que empezaba a salir el Sol. Habíamos sido de nuevo los últimos en acostarnos y los primeros en levantarnos y salir de excursión. Estaba la nieve muy dura. Hacía frío. Recorríamos un valle que nunca le da el Sol. Llegamos al cruce de valles. Miguel propone ir a La Galana al verse el valle mucho más practicable pero al querer ir todos los demás al Almanzor se cambia el plan sobre la marcha. Iremos al Almanzor.
Se forman dos grupos, en cabeza: Narcís, Juan y José Luis; detrás: Juanjo y Miguel. Llegamos al río, está helado. Miguel resbala aunque el equilibrio y los reflejos consiguen que no se caiga si consiguen asustar a Juanjo. Me explica que en la excursión anterior tuvo la desgracia de ver la caída de un amigo que estuvo a punto de tener fatales consecuencias. Juanjo no estaba todavía recuperado del trance. Miguel que conocía su situación le estuvo animando para que no diera importancia a lo sucedido. Cruzamos el río con algunas dificultades y nos dirijimos a la Collada del Crampón.
Miguel esperaba no encontrar ya más dificultades con el hielo puesto que no teníamos apenas material para trabajarlo. La subida era por un canchal de piedras. Paramos para desayunar un poco y reanimarnos un poco de los momentos que habíamos pasado al cruzar la cascada helada.
Iniciamos la marcha hacia el collado. Narcís va en cabeza con el piolet. Juanjo lleva la bota de vino. Miguel lleva la mochila con el material de abrigo de todos.
Ya está el collado allí arriba, hay un pequeño nevero entre piedras altas y lisas. Hay que ir por la nieve. Narcís, que va delante talla sobre el hielo unos escalones y se sitúa en el collado a esperar los demás. Era un pequeño paso, tenía mucha pendiente, pero es puro hielo. Como no disponíamos de material los demás subimos como los gatos: a cuatro patas y procurando no parar al subir ya que irremediablemente empezabas a deslizarte hacia el vacío. Por algo lo llaman Collada del Crampón, ¿no?
Creo que es obvio el estado de ánimo en el que nos encontrábamos. Teníamos que subir al Almanzor y lo que es peor, teníamos que regrasar por el otro lado impepinablemente. Teníamos detrás la casacada helada y el nevero del collado que hacían imposible el regreso por dónde habíamos subido sin que ocurriera nada.
Los fallos de la excursión estaban: en primer lugar, con el material que disponíamos (un piolet, tres pares de crampones y ninguna cuerda) no se podía subir al Almanzor con un grupo de cinco personas y, en segundo lugar, que en los momentos clave de la excursión (cascada y collado) el haberse fraccionado el grupo de tal forma que el que hacía las veces de guía no pudo ordenar un abandono honroso.
Así fueron las cosas; nos encontramos a pocos metros de la cima descansando y sin saber por dónde bajaremos. Miguel sube hasta la cima para ver mejor desde allí una vía de descenso. Aunque le tapa un picacho decide regresar realizando toda la cresta hasta La Galana si fuera necesario, al menos es un itinerario en roca por mucha dificultad que tenga, y una vez allí bajar por el valle que había visto en la subida con unas condiciones inmejorables.
Bajó de nuevo dónde estaban los demás mira atentamente las caras del grupo. El comentario fatídico no se hace esperar a la vez que se exclama con una rotundidad aplastante. Miguel, tú ¡haz lo que quieras! Nosotros nos quedamos aquí. No queremos bajar. Miguel les contestó: “si tuviéramos una cuerda o suficiente material regresaríamos por dónde hemos subido que es lo que hay que hacer siempre pero como no lo tenemos tendremos que hacer toda la arista en dirección a La Galana y una vez allí podremos regresar al refugio por el valle ya que no hay nieve en esa zona”. Como con estas palabras veía que lo único que conseguía era desanimar, prosiguió la arenga desviando el tema de la conversación: “… de todas formas, un buen trago de vino no me lo quita nadie”. Después de beber Miguel le siguieron los demás una ronda tras otra, ya sea por vicio o desesperación, se produjeron unos efectos milagrosos que animaron al personal a seguir. Juanjo, unos meses más tarde me comentó: “ten la más completa y absoluta seguridad que en aquellos momentos tuviste de mi parte una plena confianza, lo que decías era para mí lo mejor que podía y debía hacer; ahora bien, no por ello dejaba de ser para mí un completo absurdo y una locura sin lógica ninguna. Me encontraba en una situación en que me sentía totalmente inútil y abandonado y ya me daba lo mismo todo”.
La cresta era difícil, por no decir muy difícil y peor aún con un poco más de alcohol en la sangre de la cuenta, transcurre sorteando todos y cada uno de los picachos y agujas, había que hacer muchos pasos gimnásticos y poner las manos arriba y superar los obstáculos a fuerza de brazos; por suerte no había nieve que hiciera más difícil la marcha. Todas las indicaciones de Miguel eran acatadas al momento. Nos íbamos alejando poco a poco del Almanzor la cual cosa infundía ánimos al grupo.
¡Un momento! Se complican las cosas. Hay unos neveros empinadísimos que cortan el camino. JOD…!!! Miguel se pone serio. ¡ALTO todos parados! y prohíbe terminantemente que se crucen hay un abismo a cada lado alucinante y sólo nos falta que no sean muy sólidos, ya encontraremos otro camino. Dice a Narcís que suba un momento al filo de la cresta y que explore la posibilidad de bajar al refugio ya sea destrepando o dando un rodeo por ese lado. El Venteadero está justo detrás de las pendientes de nieve. Lo hubiéramos conseguido y no ha sido posible por muy poco. La espera se hace interminable y para colmo vas cogiendo frío. Al rato se oye a Narcís. Dice que se puede pasar. Hay que ir con cuidado ya que la piedra se desmenuza y está el terreno muy roto. Allí abajo habrá que cruzar una nieve pero se ve totalmente lisa. Hay que probarlo. En realidad es nuestra única posibilidad de salida.
Pasamos uno a uno para evitar catástrofes debido a algún inevitable desprendimiento de piedras y después de una fabulosa intervención de los pares de crampones nos encontramos en el Venteadero. Llegar al refugio fue fácil, ya pasó el peligro. Paramos para comer. Llegamos los últimos al refugio como también casi siempre. El guarda estaba ya impaciente. El colmo es que tenemos que discutir con él de nuevo ya que nos pretende cobrar un día más de estancia. Oscurece, nos dimos prisa para alcanzar a un grupo de chavales que son socorristas de la zona. Ellos conocerán la zona y así evitamos perder más tiempo. El regreso hasta el coche no tuvo más alicientes. Cruzamos el lago por encima y tuvimos que procurar en todo instante el pisar nieve puesto que en ese caso tienes la probabilidad de tu parte de no acabar en el suelo. Al final del día bajando de Los Barrerones a mí me parecía que me sería posible competir con los canguros australianos puesto que el saltar de piedra en piedra era ya un tema dominado.
Llegamos de noche a la plataforma. Tomamos rumbo a Madrid. Paramos en Hoyos, Ávila y para poner gasolina. En el camino nos pusimos a discutir cosas que en otras circunstancias no tendrían sentido. Algunos de los puntos que se trataron fueron: las dificultades que habíamos pasado y las que superamos fueron gracias a que en todo momento se trabajó en equipo y todos estuvieron pendientes de los demás despreocupándose de sí mismos; hacer caso al guía cuando no estaban muy claras las razones evitó una catástrofe; en toda excursión debe haber un guía que de alguna forma es el responsable de lo que ocurra en esa salida; y bla, bla, bla, bla, bla ….
Llegamos a Madrid. Acalorados aunque no por ello dejamos a un lado la amistad entre nosotros. Al lado de la Facultad de Biológicas nos quedamos sin gasolina, habíamos dejado a José Luis en su casa y pretendíamos llegar por la Avenida de la Moncloa a los colegios mayores para dejar a Juan y a Narcís. Taxi, lata, gasolinera, muy poco dinero, prisas, … Al fin, cansados, llegamos al colegio mayor de nuevo. ¡Habíamos derrotado al Almanzor en invierno en justa lid! “Que nos quiten lo bailao”, diría un muy buen amigo montañero en una situación semejante.
© Miquel J. Pavón i Besalú. Año 2.001.

El más invernal de todos: Bessiberri Sud (3034 m)

Una excursión realizada el 31 de octubre de 1977.

Pasar las Ferias de Girona en la montaña resultó una prueba más de este ambiente singularmente sencillo y compacto que hace tiempo que respiramos: por la altura conseguida, por los recuerdos de dos de la expedición y por la canal a la colladeta dels Estanys siempre interesante.
El equipo lo formábamos:
“PK” el jefe de la expedición.
“Gerald Ford” la cola de la cordada.
“Miquipa” la cabeza de la cordada.
“Robert Stack” el joven Rébuffat.
“EO” el chico de las chirucas … ¡ai! quina por (qué miedo).
“el Kimbal” el rey de la intuición.
“Vivo” en su primera gran excursión.
“Llusipú” el estímulo de la excursión …

Finalmente, describiremos brevemente el gran éxito conseguido en el Besiberri Sur. Detalles de la excursión los hubo y muchos: encontramos un piolet, un gorro, un ovni … Hay muchas anécdotas pero el Gerald es el encargado de describirlas.
Pondremos algunos ejemplos … Mientras Robert Stack hace prácticas a lo Rébuffat … Miquipa tira la cuerda y baja a Llusipú … ¿Quien lo paró? ¡Oh! … ¡Pues EO! Y el Gerald Fort apretó bien el piolo en el hielo … Mientras, el Kimbal se las apaña como puede sólo y le da al Vivo un palo … Y como es de suponer después de todas estas peripecias conseguimos la cumbre quedando ya ésta vencida a pesar de que hace un viento tan fuerte como seco ….. y tal y tal y tal … y así todo el rato.

© PK y traducido al castellano por Miquel J. Pavón i Besalú. Año 2.002.

2017 - Miquel Pavón