A más de un@ le puede sorprender que se incluya comentarios de libros de autoayuda en un blog muy dedicado a la montaña. Parece que son dos cosas que no tengan casi nada que ver. Pero no. Sí tienen bastante relación. Pienso que practicar montañismo de forma habitual proporciona una alta confianza en uno mismo y un aumento significativo de la autoestima. Es algo que parece como irreal por inconexo. Pensemos que el montañero se propone pequeñas metas: subir este fin de semana a tal cumbre. Bien. El hecho continuado de conseguir objetivos o aprender de los fracasos, que los hay, es la mejor forma para ir formando el carácter. Y, como consecuencia de ello, mejoraremos en el día a día. A ello, hay que añadirle que en la práctica de cualquier deporte se oxigena el cuerpo y la mente. O se crea adrenalina de forma natural que nos va a ayudar a enfrentarnos con los problemas con una visión más optimista. Por útltimo, y no menos importante, el estar rodeados de paisajes espectaculares, ambientes naturales o estar largas horas con un ritmo que facilite que se piense y reflexione acaba por afectar a cualquiera y que se reconozca que hay un antes y un después de cada experiencia alpina.
David D. BURNS en “Sentirse bien: una nueva fórmula contra las depresiones”, ver artículo: Fórmula contra las depresiones.
Ellen J. LANGER en “La mente creativa: perspectivas sobre el envejecimiento, la memoria y la salud”, ver artículo: Recobra el control de tu pensamiento.
Thomas MOORE en “El cuidado del alma: una guía para cultivar la profundidad y lo sagrado en la vida de cada día”, ver artículo: Llena tu vacío llenando tu vida de alma.
La teoría de los roles sexuales, de la que Gray es uno de sus máximos exponentes, afirma que los hombres son muy diferentes de las mujeres por naturaleza y que el género constituye la esencia de la identidad de una persona. Sus críticos encuentran a Gray especialmente insidioso ya que no presenta nunca su visión como una teoría sino, sencillamente, dice que así están las cosas (hecho biológico). El fin último de Gray, consciente e inconscientemente, es hacer que las mujeres se sientan mejor respecto a su rol subordinado en una cultura de hegemonía masculina.
Ideas principales de Gray:
La llave de oro para unas mejores relaciones está en la aceptación de las diferencias.
Una mujer tiene como fin el de mejorar a un hombre mientras que un hombre sólo quiere ser aceptado. Los consejos no requeridos de ellas nunca son bien recibidos y suelen ser interpretados como críticas negativas. Los hombres le dan mucha importancia a su propia competencia y si no logran resolver los problemas sienten que están perdiendo el tiempo. A las mujeres, por el contrario, les gusta hablar de los problemas, incluso si no hay solución a la vista, porque eso les brinda la posibilidad importantísima de expresar sus sentimientos.
Las mujeres son como olas suben hasta la cresta, luego caen en la depresión y de nuevo vuelven a subir. Los hombres deben de saber que es en las depresiones cuando las mujeres los necesitan más. Para sentirse motivado un hombre tiene que sentirse necesario mientras que una mujer necesita sentirse querida.
Los hombres pasan de la necesidad de cariño a la necesidad de espacio. Los hombres se esconden en su cueva no por una decisión consciente sino por instinto.
Las discusiones suelen resultar en sentimientos heridos por la forma en que se presenta un argumento más que por su contenido. Lo más irritante es el tono áspero. Los hombres no se dan cuenta de hasta qué punto sus comentarios hieren y provocan porque ellos se fijan en el contenido. La mayoría de las discusiones comienzan porque una mujer expresa una preocupación por algo y el hombre dice que no vale la pena preocuparse por eso. Esto le quita validez a ella que se enfada con él. Entonces él se enfurece porque le parece que ella se enfada con él sin motivo alguno. Él no se disculpará por algo que cree no haber hecho y de esta manera la discusión inicial puede prolongarse en el tiempo.
Los hombres discuten porque sienten que no se confía en ellos, que no se les admira ni alienta, que no se les habla con un todo de confianza y aceptación. Las mujeres discuten porque no se las escucha o no se sienten entre las prioridades más urgentes de su hombre.
Gray sugiere que en nuestra época histórica tenemos razón en esperar la máxima satisfacción en nuestra vida romántica. Sin embargo, nuestros cerebros y nuestros cuerpos, que han evolucionado durante milenios, requieren de los refinamientos de las diferencias sexuales para un mayor éxito de supervivencia. Tener la expectativa espléndida de una relación perfecta y al mismo tiempo ignorar incluso las diferencias más básicas entre los patrones de pensamiento del macho y de la hembra resulta ingenuo y suele provocar que invitemos estúpidamente a un saboteador a bordo del barco del amor.
John GRAY en «Los hombres son de Marte, las mujeres de Venus».
El libro transmite la calma de una persona que ha pasado por lo peor y ha sobrevivido. El libro es el mensaje de una persona que ha sabido escapar del victimismo y este aspecto ha suscitado una gran atracción especialmente entre las mujeres que han padecido historias similares a la suya. La esencia de sus ideas consiste en el amor hacia uno mismo y en la disolución de los sentimientos de culpabilidad un proceso que ella considera mentalmente liberatorio y físicamente curativo.
Sus principales argumentos son:
La enfermedad es el producto de los estados mentales. Cree que la incapacidad de perdonar es la causa de todas las enfermedades.
La curación exige que abandonemos el patrón de pensamiento que nos ha llevado a enfermar. El problema no suele ser casi nunca la cuestión central. Amarnos a nosotros mismos genuinamente es la base de cualquier autocuración.
Las afirmaciones tienen la función de hacernos recordar nuestra verdadera identidad para que podamos utilizar su poder.
Todo aquello en que concentramos nuestra atención aumenta así que mejor no concentrarse en las facturas o las deudas. Estaríamos creando más problemas si lo hiciéramos. El agradecimiento por lo que tenemos hace que se vuelva más abundante.
Tu seguridad no se basa en tu empleo, en tu cuenta corriente, en tus inversiones, en tu pareja ni en tus padres. Tu seguridad está en tu habilidad para conectarte con el poder cósmico que crea todas las cosas. Si tienes la capacidad de tranquilizar tu mente y de invocar sentimientos de paz, siendo consciente de que no estás solo, nunca más volverás a sentirte desamparado e inseguro.
La autora sugiere que paremos de criticarnos a nosotros mismos. El comienzo del amor a uno mismo es uno de los principales ingredientes para sanar la vida.