Blog de Miquel J. Pavón Besalú

Desvaríos escritos en cualquier hora intempestiva de la noche

Etiqueta: límite (Página 1 de 2)

Refugio Vittorio Emanuele II

dot Nombre oficial (en italiano): Rifugio Vittorio Emanuele II. Es propiedad del CAI (Club Alpino Italiano).
dot Situación: En el macizo del Gran Paradiso de los Alpes italianos. De la autopista que va de Turín al túnel del Mont Blanc hay que salir a la altura de Aosta. Coger la carretera que va a Villeneuve y desde allí a la localidad de Valsavarenche.
dot Ruta: De Valsavaranche hay una carretera que recorre el valle unos 9 Km que nos dejará en Pont (1899 m). Hay un aparcamiento donde poder dejar el coche. Desde allí sale un camino muy marcado y en unas tres horas se llega al refugio tras superar unos 800 metros de desnivel. El sendero de subida empieza cruzando unos prados y pasado el puente sobre el río. El sendero discurre paralelo al margen del río durante algunos metros hasta que se interna en el bosque y comienza a ascender de manera suave haciendo zig-zags. Continuar hasta dejar atrás el límite del bosque y llegar al refugio que está junto al pequeño lago de Moncorvé. No tiene dificultades técnicas.
dot Principales ascensiones: Gran Paradiso (4061 m), Becca di Moncorvè (3875 m), Ciarforon (3640 m), Becca di Monciair (3544 m) y Tresenta (3609 m).
dot Travesías: vivacco Ivrea (2770 m), rifugio Vittorio Sella (2584 m), rifugio Città di Chivasso (2604 m) y rifugio Federico Chabod (2750 m).
dot GPS (WGS 84): 32T 361700 5041440
dot Altura: 2735 metros.
dot Mapa: Grand Paradiso, la Grivola, Cogne (núm. 101). IGI 1/25000.

Guía alpina del Himalaya y el Karakorum

“… para llegar a comprender la ascensión a un 8000 debemos entender que se acerca más a una experiencia espiritual que a un objetivo meramente deportivo …”.
Maurice HERZOG.
dot El Himalaya y el Karakorum son cordilleras montañosas que está situada al norte del sub-continente indio. El Himalaya administrativamente se lo reparten entre los países del Nepal y la China, mientras que, el Karakorum está en el Pakistan. En ellas se encuentran las cumbres más altas de la Tierra (medido sobre el nivel del mar). Tienen oficialmente catorce cumbres principales que superan la altura de los 8000 metros. Vencer un ochomil es una aventura al límite que requiere destreza y preparación. Entre las cumbres más altas de la Tierra también podemos encontrar lo que podríamos clasificar como fáciles y difíciles pensando siempre en su ruta normal. Cada montaña dispone de aristas casi imposibles no realizadas o con muy pocas ascensiones exitosas.
dot Webcams: Webcam del Everest.

 

LOS OCHOMILES DEL HIMALAYA Y KARAKORUM

dot EVEREST
(Chomolungma)
8850 metros Cumbre principal
dot K2
(Chogori)
8611 metros Cumbre principal
dot KANGCHENJUNGA 8586 metros Cumbre principal
dot LHOTSE 8516 metros Cumbre principal
dot LHOTSE MEDIO Cumbre secundaria
dot MAKALU 8463 metros Cumbre principal
dot CHO OYU 8201 metros Cumbre principal
dot DHAULAGIRI 8167 metros Cumbre principal
dot MANASLU 8163 metros Cumbre principal
dot NANGA PARBAT 8125 metros Cumbre principal
dot ANNAPURNA 8091 metros Cumbre principal
dot HIDDEN PEAK
(Gasherbrun I)
8068 metros Cumbre principal
dot BROAD PEAK 8068 metros Cumbre principal
dot SHISHA PANGMA 8046 metros Cumbre principal
dot GASHERBRUN II 8035 metros Cumbre principal
dot ANNAPURNA ESTE 8026 metros Cumbre secundaria
dot SHISHA PANGMA CENTRAL 8012 metros Cumbre secundaria

PRINCIPALES TREKKINGS

Valle de Katmandú 3-4 días Nepal
De Dhulikhel al monasterio de Namo Buda 3 horas Nepal
Helambu 9 días Nepal
Gosaïnkund 9 días. Salida de Trisuli. Nepal
Valle de Langtang Salida de Trisuli con posibilidad de empalmar con Gosaïnkund o Helambu. Nepal
Everest Ida y vuelta a pie desde Katmandú en 34 días. Nepal
Circuito del Annapurna Nepal
Annapurna base camp 15 días Nepal
Jomsom – Monasterio de Muktinath 18 días Nepal
Jomsom – Manang Por Thorong Pass y regreso por Dumre. Nepal
P.N. del Lago de Rara En avión hasta Jumla. Nepal

OTRAS CUMBRES DEL HIMALAYA Y EL KARAKORUM

CHANGZHENG 6977 metros Cumbre principal

 

diccionario de montaña

Grado de dificultad

Lo primero que se tiene que hacer antes de programar una excursión es consultar la guía en la que se indica siempre el grado de dificultad de los itinerarios. La graduación tradicional responde al siguiente baremo:

 

GRADOS DE DIFICULTAD
0 MF Muy Fácil Creo que la nieve nunca es muy fácil
I F Fácil Pendientes de nieve: menos de 15 grados
II PD Poco difícil Pendientes de nieve dura: 15-25 grados
III AD Algo difícil Pendientes de nieve dura: 25-35 grados
IV D Difícil Pendientes de nieve muy dura: 35-45 grados
V MD Muy difícil Grandes pendientes: 45-55 grados
VI ED Extremadamente difícil Grandes pendientes: más de 55 grados
Willy Welzenbach, fallecido en el Nanga Parbat, describió las características de los grados de dificultad, en 1925, que vendría a ser más o menos como sigue:
GRADO 0: Hay picos que se denominan humorísticamente “pico de vacas“, o lo que es lo mismo, que nos podríamos llegar a encontrar a una vaca en su cumbre. Ello ya nos indica bien que su itinerario de ascenso va por un camino bien marcado hasta la misma cima. Por lo tanto, se podría llegar arriba tranquilamente y sin sacar las manos de los bolsillos.
GRADO I: En este primer nivel con las manos en los bolsillos ya no se llega. El uso de las manos es necesario aunque limitado a un uso estrictamente de apoyo y de búsqueda del equilibrio. En itinerarios muy aéreos puede ser necesario encordar, como precaución, a los miembros más inexpertos del grupo.
GRADO II: Yo, personalmente, cuando me ponen grado II ya me llevo todos los trastos. Empieza la escalada verdadera. Hay que aplicar la regla de los tres puntos de apoyo para la progresión. Las manos se usan para la elevación en los itinerarios graníticos. La aderencia de los pies es básica en los itinerarios calcáreos. Los principiantes irán encordados y los experimentados no suelen encordarse. Atención a los descensos: suele ser casi siempre imprescindible la cuerda (en especial fuera de temporada).
grado de dificultadGRADO III: Es un segundo grado en su máxima complicación. Se superan verticalidades. Hay realmente escasez de presas. Incluso los escaladores experimentados se encuerdan. Es imprescindible llevar todo tipo de material para el aseguramiento. El descenso es en rappel. Es realmente un grado límite para el que no está experimentado.
GRADO IV: El salto es realmente importante. Es ya escalada de dificultad. Se requiere, además de cierta predisposición, una buena preparación física. Las presas son buenas aunque ya no las hay para poder escoger: simplemente hay las que hay y si no se encuentran no se avanza.
GRADO V y VI: La dificultad en este nivel es muy elevada. La escasedad de presas es muy evidente: simplemente ya no las hay. La diferencia entre un V y un VI grado estriba en el tamaño de las presas aunque la gran diferencia está, creo, más en una estimación de las capacidades humanas. Yo diría, para explicarme mejor, que el V grado una persona normal, entrenada y con la suficiente capacidad técnica lo puede superar tranquilamente (dentro de lo que cabe), es decir y hablando claro, no existe riesgo de caerse en ningún momento. En cambio, el VI grado se diferencia claramente del V en que una persona excepcional, entrenada y con la suficiente capacidad técnica para ello puede no superarlo en un momento determinado, es decir, el “pire” debe de ser una posibilidad a la orden del día y más que esperable.
Hoy en las escuelas (en alta montaña no se abren vías con estos niveles de dificultad) se gradúan ya pasos de VII y VIII grado. No dejan de ser apreciaciones en función del tamaño de las presas siendo el riesgo de una caída cada vez mayor y, evidentemente, cualquier persona normal y entrenada no las supera por las buenas. Es necesario para ello una progresión y entrenamiento muy específicos. Suelen ser itinerarios en extraplomo.
Cada graduación, de las mencionadas anteriormente, se usa con un subíndice con el objeto de precisar más, si cabe, el itinerario. Se pone un inferior (-), medio (sin signo) o superior (+) en función de la estimación general que se le pueda dar a la vía. Para poner un ejemplo, un itinerario de segundo grado com muchos pasos de tercero, o incluso uno de IV, se le puede calificar tranquilamente y globalmente de II+.
Las ascensiones y escaladas invernales en nuestro hemisferio norte son las que se realizan entre el 1 de diciembre y el 31 de marzo. Fuera de estas fechas cualquier ascensión no se considera auténticamente invernal por muy malas que sean las condiciones climatológicas. En todo caso, como máximo, podrá considerarse una ascensión hecha “en condiciones invernales“.
En cuanto a la escalada artificial los grados que se contemplan son:
A1: Fácil de clavar. Paredes verticales. Roca buena. Asimilable al IV grado en libre.
A2: Poco difícil de clavar. Paredes verticales. Roca de mala constitución. Asimilable al V grado en libre.
A3: Bastante difícil de clavar. Extraplomos. Roca de buena constitución. Asimilable al VI grado en libre.
Otro tema, y controvertido ya que cada vez son más las voces que piden información al respecto, es que en los itinerarios se señale, aunque sea a modo indicativo, los peligros que pueden encontrarse. Conviene tener siempre presente la diferencia básica que existe entre dificultad y peligro ya que la primera se supera con técnica, mientras que, lo segundo con el sentido común.
En cuanto a los peligros los hay de dos tipos: los que no dependen del terreno que podrían englobarse en los de influencias meteorológicas y las ocasionadas por el cansancio, que no deben indicarse en las guías aunque puedan existir, y los que dependen del terreno. Entre éstos últimos, que sí deberían formar parte de la información de las guías de montaña, tenemos a:
– Las inherentes a las dificultades suplementarias debido a la naturaleza del terreno (roca descompuesta, bloques sueltos, …).
– La posibilidad de caída de piedras y riesgo de aludes (incluso por cordadas precedentes).
– La posibilidad de encontrar nieve helada (necesidad de crampones) y que aumente el grado de dificultad en función de la pendiente (ver tabla).
– Los itinerarios aéreos que afectan a los aprensivos al vacío y puede ocasionar graves problemas en los descensos.
Finalmente, destacar que podría existir un problema serio en el transcurso de una excursión si no llevamos el material adecuado para realizarlo o superarlo. Este supuesto, desgraciadamente muy habitual y que suele advertirse en los descensos, ya no se trata ni de una dificultad ni de un peligro de un itinerario sino que, simplemente, ha sido una grave imprudencia.

Alpinistas versus drogadictos

¿Es posible que realmente exista una estrecha relación entre el estado en que uno se encuentra en el límite de la zona de la muerte y la embriaguez producida por las drogas? Hay científicos, como por ejemplo el profesor Solomon Snyder de la universidad John-Hopkins de Baltimore, USA, que afirman que el sistema nervioso de las personas expuestas a situaciones límite produce unas sustancias similares a la morfina que amortiguan el dolor y provocan alucinaciones y sentimientos de felicidad.
Estos opiáceos que produce nuestro cerebro para sí mismo también provocarían la adicción. ¿Es por tanto el alpinismo una suerte de adicción a causa de que su práctica hace sintetizar a las personas unas sustancias equiparables a las drogas? ¿Serían impensables estas “subidas” naturales sin los opiáceos que produce el cuerpo? No lo sé. Sólo sé por propia experiencia que los que buscan el peligro vuelven a escalar montañas una y otra vez como si se encontraran en un estado de adicción física, y que muchos necesitan emprender recorridos aún más difíciles – unas dosis mayores por lo tanto.
Ya que los adictos a las drogas pueden tener realmente experiencias similares a las de los escaladores a gran altitud – salir fuera del propio yo, ruidos parecidos a la música, ausencia de cualquier temor – la anterior teoría queda reforzada. Pero también la falta de oxígeno y el exceso de dióxido de carbono pueden producir apariciones visionarias de ese tipo.
Todas esas explicaciones ya se trate de algo “manufacturado” por la Naturaleza – incremento en la producción de hormonas como reacción ante una situación límite, síntesis de opiáceos en el propio cuerpo para amortiguar el dolor o para incrementar el placer – o únicamente de “alucinaciones”, desde mi punto de vista no son suficientes para equiparar el “high natural” con el artificial. Creo que entre estos dos tipos de experiencias existen diferencias fundamentales. No se trata sólo de que el “high natural” no requiera el empleo de sustancias destructivas, sino que éste produce siempre un efecto liberador que amplía la consciencia. Por el contrario, en el caso de la embriaguez inducida por medio de drogas, se busca un asalto inmediato al subconsciente, y el despertar, si es que éste llega a producirse, resulta mucho más deprimente y la alineación es más fuerte que antes. Estos dos “highs” conducen ciertamente a otros estadios de consciencia, y en este sentido la experiencia de la zona de la muerte es, al igual que la iluminación por medio de las drogas, una puerta abierta a otras realidades. A los adictos a las drogas no se les puede apartar de ello agitando ante sus ojos el peligro de muerte que les amenaza. ¿Puede decirse lo mismo de los alpinistas?
Reinhold MESSNER en “La zona de la muerte”.

Extrañas experiencias que se viven en la montaña

En el instante de la caída en que se es consciente de la muerte, aparece la liberación de todo miedo, toda la vida pasa ante un ojo interior, se pierde el sentido del tiempo y frecuentemente se recuerda afectivamente a la familia y a los amigos y se tiene la sensación de estar fuera del propio cuerpo.
En las experiencias límite a gran altitud también es típica la experiencia de estar observándose uno mismo. Además, en la zona de la muerte se producen ruidos extraños, alucinaciones y, frecuentemente, un sentimiento de plenitud, una capacidad de comunicarse sin tener que hablar de viva voz.
Sin embargo, todas estas “extrañas experiencias” no sólo son posibles durante la caída y en la zona de la muerte, sino que también pueden encontrarse frecuentemente en otras situaciones límite, como en tormentas, después de haber superado un pasaje difícil o vivaqueando.
Peter Habeler y yo dejamos de hablarnos mientras escalábamos en el verano de 1975 las pendientes superiores del Hidden Peak (8068 m) en el Karakorum. El esfuerzo necesario para hablar hubiese sido demasiado grande. Pero a pesar de ello, yo entendí todo lo que Peter quiso decirme. Y pude percibir su pensamiento de respuesta siempre que quise preguntarle como deberíamos seguir, frecuentemente incluso sin tener que mirarnos. Conversábamos entre nosotros sin hablar.
Arriba en la cumbre sentí una profunda paz interior, una especie de “nirvana”. Mi actitud ante la vida había cambiado considerablemente cuando estuve de vuelta en el valle. Esto mismo pude experimentarlo más intensamente en 1970 cuando me dejé caer completamente agotado al pie del Nanga Parbat en el valle de Diamir. Yo había aceptado entonces la muerte por primera vez, y esto tuvo unas consecuencias decisivas para mi existencia de ahí en adelante.
Hoy sé que el ser humano no es algo indestructible, sino mas bien un proceso, una circunstancia cambiante. Le tengo a la vida tan poco miedo como a la muerte, y quiero estar tan poco constreñido como sea posible, no saber aquello que no he vivido.
Reinhold MESSNER en “La zona de la muerte: terreno fronterizo“.

Página 1 de 2

2017 - Miquel Pavón