Blog de Miquel J. Pavón Besalú

Desvaríos escritos en cualquier hora intempestiva de la noche

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Turisteando por los Alpes y coleccionando cumbres

Me gusta la montaña y tengo un hijo adolescente que me pide marcha. Está claro que no es cuestión de meterlo en una cara norte de los Alpes. Pero tampoco es cuestión de intentar muchos de los cuatromiles porque aún y ser catalogados de PD, o poco difícil, sé por experiencia que en estas rutas uno ya debe agarrar todos los trastos de faena y no es plan. Una pregunta que me hago yo, y supongo que muchos más, es si se puede llegar a poder hacer algo facilillo y de paso uno conocer un poco más los preciocismos que nos tiene reservada la Madre Tierra para los que son de corazón predispuesto para ello. Así que nada me agarré mis viejas guías de los Alpes y las repasé de arriba a abajo. Después de unos días de trabajo he llegado a la conclusión que lo más fácil y asequible de los top 4000 podrían ser los siguientes:
dot En el italiano valle de Aosta: el Gran Paradiso (4061 m). Se trata de una excursión larga, un pedazo pateo, porque hay un total de más de 8 horas de subida y otras tantas de bajada que se suelen hacer repartidas en dos días (con niños mejor dedicarle tres días) pero es accesible.
dot En los Alpes Berneses hay la gran atracción turística del tren que sube al Junfraujoch. Es impresionante. Desde allí hay dos cumbres realmente cercanas: el Jungfrau (4158 m) y el Mönch (4099 m) a las que se sube en unas 3-4 horas pero el problema está en la aclimatación y que no son cumbres del todo fáciles. Para colmo, tienen una estadística realmente alta de muertes. Los expertos recomiendan que una vez se ha subido arriba es mejor hacer una noche antes de subir. Mi experiencia me dice que si se está mal aclimatado se pasa una noche horrible y al día siguiente no queda más remedio que bajar.
dot En los Alpes Peninos hay otra gran atracción turística que es el funicular que deja en Metro-Alpin a casi 3500 metros donde hay un restaurante giratorio famoso por haber salido en muchas películas. Una pasada. Aquí la mejor opción es ir al Allalinhorn (4027 m) que está a unas dos horas y es fácil. Yo diría que es casi una de las mejores opciones de cumbre cuatromil fácil de todos los Alpes aclimatación aparte ….
dot En el macizo del Monte Rosa se consideran los cuatromiles más fáciles el Breithorn (4159 m) y el Bishorn (4159 m). Para ir al Breithhorn se puede subir con los telesféricos desde Zermatt hasta la estación de Klein Matterhorn que está a 3820 metros de altura. Para llegar a la cumbre hay que superar sólo 360 metros de desnivel que si se hacen a un ritmo normal se pueden hacer en algo menos de dos horas de subida. El camino suele estar muy marcado y concurrido. Suele ser necesario el uso de crampones en el último tramo, vigilar las grietas y andar con cuidado los días nublados porque el riesgo de perderse es alto. Para ir al Bishorn no hay dificultades técnicas de ninguna clase pero el pateo que hay para llegar al refugio Tracuit se las trae por lo largo que es. Ahora bien, una vez salimos del refugio en un par de horitas se llega bien a la cumbre.
dot En el macizo del Mont Blanc hay varias atracciones turísticas de primer orden. Seguramente la más increíble es la colección de funiculares con los que se puede cruzar de Francia a Italia pasando por las cumbres de l’Aiguille du Midi y la punta Helbronner volando por los aires a casi 4000 metros viendo cara a cara al Mont Blanc. Cuatromiles fáciles, lo que se dice fáciles, no los hay. Pero con un poco de experiencia alpina me atrevería a recomendar el Mont Blanc de Tacul (4248 m). Es empinado a más no poder sobretodo cuando se han de superar los séracs pero la gracia es que está a unas tres horas de la estación del telesférico de l’Aiguille du Midi. Eso sí, cuando yo salí del túnel con los trastos colgando dispuesto a ir al glaciar los turistas me pidieron permiso para hacerme una foto. Me dio una idea real de la estupidez generalizada y de lo que deben sentir esos famosos que estan a diario acosados por los paparazzis. Desde la punta Helbronner el cuatromil cercano es l’Aiguille de Rochefort pero yo me inclinaría más por recomendar ir a la Tour Ronde que es más fácil pero lo malo que tiene es que no llega a 4000.

Guía alpina de los Pirineos

dot Los Pirineos son un conjunto montañoso que forma el istmo de la península Ibérica. La cordillera va desde el Mar Mediterráneo al Cantábrico con numerosas cumbres de más de 3000 metros. Al Norte del macizo está Francia y al sur España. Enclavado casi en el centro del macizo hay un pequeño país rodeado de montañas: Andorra. El nombre del macizo proviene de la época romana que describe etimológicamente muy bien sus características alpinas que se pueden presentar en cuestión de minutos en un mismo día: “piri” = fuego + “neos” = nieve.
En la cordillera hay algo más de un centenar de cumbres que superan los 3000 metros y según sea el autor puede añadir o quitar alguna sin que exista un consenso. No pretendo imponer mi lista por lo que seguramente la que expongo estará sujeta a modificaciones a medida que visite las diferentes zonas y lo vaya comprobando personalmente.

brecha de Rolando

dot Foto: Vista de la brecha de Roland.
dot Información de refugios: Refugios de montaña.
dot Excursiones y paseos familiares: ¡¡¡ Sencillamente sublime !!!!!
dot Alojamientos: Turismo rural de Navarra.

 

LOS TRESMILES DE LOS PIRINEOS

GRUPO BALAÏTOUS – INFIERNO – ARGUALAS
dot Balaïtous 3144 Pico principal
dot Torre de Costerillou 3049 Pico secundario
dot Aguja d’Ussel 3022 Pico secundario
dot Aguja Cadier 3022 Pico secundario
dot Frondella Norte 3062 Pico secundario
dot Frondella Noroeste 3071 Pico principal
dot Frondella central 3055 Pico secundario
dot Frondella Suroeste 3001 Pico principal
dot Gran Facha 3005 Pico principal
dot Infierno occidental (I) 3073 Pico principal
dot Infierno central (II) 3073 Pico principal
dot Infierno oriental (III) 3076 Pico principal
dot Arnales 3006 Pico principal
dot Aguja de Pondiellos 3011 Pico secundario
dot Garmo Negro 3051 Pico principal
dot Antecima norte del Algas 3032 Pico secundario
dot Algas 3036 Pico principal
dot Argualas 3046 Pico principal
GRUPO VIGNEMALE
dot Pique Longue / Grand Vignemale 3298 Pico principal
dot Aguja inferior del Clot de la Hount 3043 Pico secundario
dot Aguja superior del Clot de la Hount 3115 Pico secundario
dot Clot de la Hount 3289 Pico principal
dot Cerbillona 3247 Pico principal
dot Aguja SW del Cerbillona 3051 Pico secundario
dot Pico Central 3235 Pico principal
dot Montferrat 3219 Pico principal
dot Punta superior del Tapou 3132 Pico secundario
dot Punta inferior del Tapou 3124 Pico secundario
dot Grand Tapou 3150 Pico principal
dot Pic du Milieu 3130 Pico principal
dot Piton Carré 3197 Pico principal
dot Punta Chausenque 3204 Pico principal
dot Espalda Chausenque 3154 Pico secundario
dot Petit Vignemale 3032 Pico principal
GRUPO MONTE PERDIDO
dot Gabietou Occidental 3034 Pico principal
dot Gabietou Oriental 3031 Pico principal
dot Taillón 3144 Pico principal
dot Casco del Marboré 3006 Pico principal
dot Torre del Marboré 3009 Pico principal
dot Espalda del Marboré 3073 Pico principal
dot Pico Occidental de la Cascada 3095 Pico principal
dot Pico Central de la Cascada / Pico Brulle 3106 Pico principal
dot Pico Oriental de la Cascada 3161 Pico principal
dot Pico Marboré 3248 Pico principal
dot Astazou Occidental 3012 Pico principal
dot Astazou Oriental 3071 Pico principal
dot Cilindro de Marboré 3328 Pico principal
dot Pitón del Cilindro 3194 Pico secundario
dot Dedo del Monte Perdido 3188 Pico secundario
dot Monte Perdido 3355 Pico principal
dot Punta de las Escaleras 3027 Pico secundario
dot Soum de Ramond 3254 Pico principal
dot Espalda de Esparets 3077 Pico secundario
dot Pico NW Baudrimont 3045 Pico principal
dot Pico SE Baudrimont 3026 Pico principal
dot Punta de las Olas 3002 Pico principal
GRUPO LA MUNIA
dot Pico Heid 3022 Pico principal
dot Troumouse 3085 Pico principal
dot Sierra Morena 3090 Pico principal
dot Pequeña Munia 3096 Pico secundario
dot La Munia 3133 Pico principal
dot Robiñera 3003 Pico principal
GRUPO NÉOUVIELLE – PIC LONG
dot Néouvielle 3091 Pico principal
dot Ramougn 3011 Pico principal
dot Pic des Trois Conseillers 3039 Pico principal
dot Turon de Néouvielle 3035 Pico principal
dot Punta Reboul-Vidal 3007 Pico secundario
dot Pale de Crabounouse 3021 Pico principal
dot Pico de Bugarret 3031 Pico principal
dot Dent d’Estibère Male 3017 Pico principal
dot Aguja Tourrat 3014 Pico secundario
dot Pico Maubic 3058 Pico secundario
dot Pic Long 3192 Pico principal
dot Aguja Badet 3135 Pico secundario
dot Pico Badet 3160 Pico principal
dot Pico Maou 3074 Pico principal
dot Campbieil 3173 Pico principal
dot Estaragne 3006 Pico principal
GRUPO CULFREDA – BACHIMALA
dot Lustou 3023 Pico principal
dot Pico NE del Culfreda 3032 Pico secundario
dot Pico Central de Culfreda 3028 Pico secundario
dot Culfreda 3034 Pico principal
dot Pico del Puerto de la Pez 3024 Pico principal
dot Pico de la Pez 3024 Pico principal
dot Abeille 3029 Pico principal
dot Pico de Marcos Feliu 3057 Pico principal
dot Pequeño Bachimala 3061 Pico secundario
dot Punta del Ibón 3100 Pico secundario
dot Punta Ledormeur 3120 Pico principal
dot Gran Bachimala – Schrader 3177 Pico principal
dot Punta del Sabre 3136 Pico principal
GRUPO POSETS – ERISTE
dot Pico de los Veteranos 3125 Pico principal
dot Pico de los Gemelos Ravier 3160 Pico principal
dot Posets 3375 Pico principal
dot Pico inferior de la Paúl 3073 Pico secundario
dot Pico de la Paúl 3078 Pico principal
dot Bardamina 3079 Pico principal
dot Diente de Llardana 3085 Pico principal
dot Tuqueta Roya 3273 Pico secundario
dot Tuca de Llardaneta 3311 Pico principal
dot Las Espadas 3332 Pico principal
dot Tuca del Forao de la Neu 3080 Pico secundario
dot Pavots 3121 Pico principal
dot Diente Royo 3010 Pico secundario
dot La Forqueta 3022 Pico principal
dot Turets – Punta SE de la Forqueta 3011 Pico secundario
dot Beraldi 3025 Pico principal
dot Gran Pico de Eriste 3053 Pico principal
dot Eriste Sur 3045 Pico principal
GRUPO CLARABIDE – PERDIGUERO – BOUM
dot Pico Occidental de Clarabide 3008 Pico secundario
dot Clarabide 3020 Pico principal
dot Gías 3011 Pico principal
dot Pico Oriental de Clarabide 3012 Pico secundario
dot Pico de Saint-Saud 3003 Pico principal
dot Camboué 3043 Pico principal
dot Punta Lourde-Rocheblave 3104 Pico secundario
dot Torre Armengaud 3114 Pico secundario
dot Gourgs Blancs 3129 Pico principal
dot Pico del Port d’Oô – Jean Arlaud 3065 Pico principal
dot Belloc 3008 Pico principal
dot Punta Belloc Central 3006 Pico secundario
dot Punta Belloc Sur 3007 Pico secundario
dot Spijeoles 3065 Pico principal
dot Gourdon 3034 Pico principal
dot Pico Audoubert 3045 Pico secundario
dot Cap dera Baquo Occidental 3097 Pico secundario
dot Cap dera Baquo Oriental 3103 Pico secundario
dot Seil dera Baquo 3110 Pico principal
dot Pequeño Pico del Portillón 3000 Pico secundario
dot Pico del Portillón d’Oô – Ollivier 3050 Pico principal
dot Hito W del Perdiguero 3176 Pico secundario
dot Perdiguero 3222 Pico principal
dot Hito E del Perdiguero 3170 Pico secundario
dot Gran Quayrat 3060 Pico principal
dot Lézat 3107 Pico principal
dot Aguja superior de Lézat 3069 Pico secundario
dot Aguja Central NW de Lézat 3058 Pico secundario
dot Aguja Central SE de Lézat 3058 Pico secundario
dot Aguja inferior de Lézat 3023 Pico secundario
dot Punta Lacq 3010 Pico secundario
dot Punta Mamy 3048 Pico secundario
dot Crabioules Occidental 3106 Pico principal
dot Crabioules Oriental 3116 Pico principal
dot Aguja de Literola 3028 Pico secundario
dot Punta de Lliterola 3132 Pico principal
dot Pico Royo 3121 Pico principal
dot Tuca de Literola 3095 Pico secundario
dot Aguja de Jean Garnier 3025 Pico secundario
dot Tusse de Remuñe 3041 Pico secundario
dot Pico Rabadá 3045 Pico secundario
dot Pico Navarro 3043 Pico secundario
dot Maupas 3109 Pico principal
dot Boum 3006 Pico principal
GRUPO MALADETA – ANETO
dot Gendarme de Alba 3054 Pico secundario
dot Pico de Alba 3118 Pico principal
dot Diente de Alba 3136 Pico principal
dot Muela de Alba 3118 Pico secundario
dot Punta Delmás 3170 Pico secundario
dot Maladeta Occidental III – Pico Mir 3185 Pico principal
dot Maladeta Occidental II – Pico Sayó 3220 Pico principal
dot Pico Le Bondidier 3185 Pico principal
dot Maladeta Occidental I – Pico Cordier 3254 Pico principal
dot Pico del Collado de la Rimaya 3265 Pico secundario
dot La Maladeta 3308 Pico principal
dot Pico Abadías 3279 Pico secundario
dot Gendarme Schmidt-Endell 3335 Pico secundario
dot Pico Maldito 3350 Pico principal
dot Aguja Haurillon 3075 Pico secundario
dot Aguja de Cregüeña 3043 Pico secundario
dot Aguja Juncadella 3021 Pico secundario
dot Aragüells 3037 Pico principal
dot Punta Astorg 3355 Pico principal
dot Pico del Medio 3346 Pico principal
dot Coronas 3293 Pico principal
dot Tuc del Collado de Coronas 3286 Pico secundario
dot Punta Oliveras-Arenas 3298 Pico secundario
dot Aneto 3404 Pico principal
dot Aguja Daviu 3350 Pico secundario
dot Aguja Escudier 3315 Pico secundario
dot Aguja Franqueville 3065 Pico secundario
dot Aguja Tchihatcheff 3052 Pico secundario
dot Aguja Argarot 3035 Pico secundario
dot Espalda del Aneto – Cap de los 5 hermanos Cadier 3350 Pico principal
dot Punta de la brecha de Tempestades 3274 Pico secundario
dot Tempestades 3290 Pico principal
dot Forca Estasen 3028 Pico secundario
dot Gendarme de Salenques 3111 Pico secundario
dot Primer resalte de Salenques 3127 Pico secundario
dot Segundo resalte de Salenques 3148 Pico secundario
dot Margalida 3241 Pico principal
dot Punta de la brecha de Russell 3192 Pico secundario
dot Russell 3207 Pico principal
dot Antecima SE de Russell 3205 Pico secundario
dot Aguja S de Russell 3146 Pico secundario
dot Punta Oriental de Russell 3034 Pico secundario
dot Aguja SW de Russell 3029 Pico secundario
dot Tuca de las Culebras 3062 Pico principal
dot Pico de Vallibierna 3067 Pico principal
dot Tuc de Mulleres 3010 Pico principal
macizo del Besiberri
dot Besiberri Nord 3008 Pico principal
dot Besiberri Sud 3034 Pico principal
dot Coma Lo Forno 3029 Pico principal
dot Punta Alta de Comalespada 3015 Pico principal
Macizo de la Pica d'Estats
dot Sotllo 3072 Pico principal
dot Montcalm 3077 Pico principal
dot Pic de Verdaguer 3159 Pico principal
dot Pica d’Estats 3169 Pico principal
dot Punta Gabarró 3114 Pico secundario
dot Pic Rodó de Canalbona 3004 Pico secundario

 

diccionario de montaña

La ruta del oso chiquito por la calzada helada

UNA TRAVESÍA INVERNAL POR EL PARQUE NACIONAL DE OULANKA (Finlandia)

Noitarumpu

“Las brisas del Amanecer tienen mucho que contarte.
Debes preguntarte lo que verdaderamente quieres saber.
No te entretengas entre los dos mundos.
Las dos puertas ya están abiertas”.
 
Cántico de los bruj@s Sami mientras tocaban el Noitarumpu (En el s.XI eran considerados indiscutibles expertos en las artes ocultas, la brujería, la adivinación y la hechicería).
 
Sábado, día 17 de diciembre del 2005.
 
El pronóstico del tiempo es que va a hacer la noche más fría del año. Llamo al mediodía a Josep para decirle que iremos mi hijo y yo con el grupo de excursión al Bassegoda que organiza el Centre Excursionista de Banyoles. Le comento que será la noche más fría del año y me contesta con su habitual despreocupación ……
– “Ya sabes como son estos del tiempo siempre exageran”.
Ellos saldrán a las 4 de la tarde pero nosotros dos iremos más tarde porque tenemos una comida familiar. El amigo de mi hijo y su padre tienen pensado añadirse al día siguiente por la mañana porque no les gusta quedarse a dormir. No tienen buen equipo para dormir con tanto frío.
Después de comer me voy un rato a casa a preparar la comida y a organizar todas las cosas. Lo coloco todo en la furgoneta. Cuando termino voy a buscar a Néstor a casa de su abuela. Me lo encuentro impaciente porque sus primos se fueron poco antes al reparto de juguetes que organiza un centro comercial de una conocida marca comercial.
Nosotros encarrilamos hacia Banyoles. Cuando pasamos por Besalú Néstor quiere saber el por qué coincide el nombre del pueblo con el de mi segundo apellido y el de su abuela. Seguramente es porque nuestros antepasados procedían de ese pueblo, le explico. Eso le entusiasma. Se imagina que el pueblo algún día será suyo y que sus antepasados construyeron las primeras casas. Ideas de niño ….. Pasamos por Montagut. Con una noche cerrada y circulando por un valle solitario llegamos a Sadernes. Es un pueblo casi de risa porque sólo hay una iglesia y una casa, comenta el niño. Más de risa va a ser la estrecha pista forestal que nos conducirá hasta el valle de Riu donde tenemos pensado pernoctar. Charlando y charlando se nos pasa rápida la media hora de estrecheces y dificultades.
Llegando nos encontramos a un grupo reducido si lo comparamos con los años anteriores. No nos encontramos la gran tienda que habitualmente se coloca como centro de reunión. Eso sí, nos encontramos tres chispeantes fuegos muy bien alimentados con leña recién recogida del bosque. Y también nos dan la buena notícia que mañana habrá para comer un arroz que se preparará para todos. Así, pues, podemos comernos toda la comida ya preparada para la cena. Lo vamos calentando todo en las brasas y poco tarda en desaparecer la tortilla de patatas y el pescado. Como la cuestión es que el frío arrecia de verdad y no es que haya mucha conversación pronto todo el mundo se dirije hacia el confort del saco de dormir. Dejo a Néstor que juegue un rato y regreso un último rato al calor del fuego. Cuando llego a la furgoneta me lo encuentro dormido con la máquina entre las manos. Está visto que le pudo más el sueño que las ganas de jugar. Yo me acurruco en mi saco de dormir y dejo una ventana abierta para seguir contemplando la Luna mientras me quedo absorto en mis pensamientos.
 
Domingo, día 18 de diciembre del 2005.
 
-7 grados centígrados. Aunque me he ido despertando varias veces he dormido muy bien. Lo primero que veo al abrir los ojos es la cara de Josep mirando por la ventana. Su maliciosa sonrisa da a entender lo agusto que estamos. Me advierte que ya son las 8:30 y que ya tendríamos que empezar a espavilarnos. Fuera la mañana está muy fría pero dentro de la furgoneta tenemos la calefacción puesta desde hace un rato y se está muy bien.
Pronto desayunamos y nos preparamos para la excursión. La cuestión es que Néstor se ha levantado con un poco de dolor de cabeza y el ver que su amigo no llega por la mañana lo acaba de desanimar. Hacemos la primera parte de la ascensión hasta llegar a la cresta. Una vez allí como no se acaba de encontrar bien del todo decidimos regresar y no acabar la excursión hasta la cumbre del Bassegoda. El resto del grupo continuará hasta la cumbre. Nosotros bajamos tranquilamente charlando y a la hora llegamos al punto de partida situado en los Plans de Riu. Acabaremos de descansar el resto de la mañana y esperaremos a comer el arroz prometido que sale bastante bueno. Una vez nos hemos hartado de comer coca entra el frío de la tarde y tardamos poco en marchar de nuevo a casa.
Debido a las estrecheces de la pista tenemos serios problemas para cruzarnos con otro vehículo que justo sube cuando nosotros bajamos hacia Sadernes. La cara de enfado del otro conductor es mayúscula cuando ve que detrás nuestro bajan otros cuatro o cinco coches más. No tiene más remedio que hacer él las maniobras para apartarse. Después de algo más de media hora de sube y baja consigue medio apartarse lo suficiente para que podamos pasar todos.
 
Martes, día 20 de diciembre del 2005.
 
Por la mañana recibo un mensaje al móvil. Me dicen de la agencia que no se ha podido pagar el hotel de Madrid para la noche del día 25 de diciembre y es que resulta que puse el número de una tarjeta Visa de débito en lugar de una de crédito cosa que hace que el sistema no sepa, o no quiera, cobrar. Pues nada le digo al chico de la agencia el nuevo número de la tarjeta de crédito y asunto solucionado. De todas formas ya podrían poner un aviso en la web y ahorrar problemas a la gente …. ¡¡¡¡¡ Digo yo !!!!!
Por la tarde hablo con Carolina de Tierras Polares y me dice que me acaba de mandar por mensajero los billetes de avión, contrato y póliza de seguro de la Ruta del Oso por el parque Nacional de Oulanka en Finlandia y que ellos tienen programado entre sus ofertas y a la que yo me he apuntado. También he concretado el material que ellos prestan y el que llevaré yo. ¡¡¡¡¡¡¡ Estupendo !!!!!!! Parece que ya todo está preparado para la marcha y no queda ningún detalle pendiente.
 
Miércoles, día 21 de diciembre del 2005.
 
No llegan los billetes ni nada de nada.
 
Jueves, día 22 de diciembre del 2005.
 
No llegan los billetes ni nada de nada. Por la mañana llamo a los mensajeros. Me dicen que efectivamente esta mi sobre en camino pero que está perdido entre tanto regalo de Navidad y que andan desbordados. Me aseguran que lo van a buscar y que me dicen algo al respecto. Llamo a Carolina de Tierras Polares y me dice que también va a insistir por su parte a ver si entre los dos conseguimos solucionar el tema. Al cabo de varias horas me llaman de la empresa de mensajería y me aseguran que me lo entregan esa misma tarde. Por fin han localizado el paradero misterioso de mi sobre en el que va la documentación y los billetes de avión. Efectivamente, pocos minutos antes de las ocho de la noche aparece el mensajero por mi casa y me lo entrega todo. ¡¡¡¡¡¡¡¡¡ Bufffffffffffff !!!!!!!!, ¡¡¡¡¡¡¡ Qué respiro !!!!!!!. Llamo inmediatamente a Carolina para decirle que todo está solucionado. Creo que da un suspiro de alivio mayor que el mío.
 
Domingo, día 25 de diciembre del 2005.
 
Por la mañana toca hacer las mochilas. Voy punteando cosa por cosa todo lo que hay que llevar. No sé porqué tengo el convencimiento que habrá que llevar todos los días todo el equipo. Procuro ahorrar el máximo peso y espacio posible. Luego va a resultar que no es así. En la cabaña que estaremos el primer y último día con algo más de confort se podría haber dejado cosas sin necesidad de llevarlas todos los días. Así que se hubiera podido cargar con algo más de ropa, por ejemplo. Pero tanto da porque una vez terminada la travesía tampoco he llegado a echar de menos nada en especial así que lo llevado ha sido más que suficiente.
Después de la comida familiar de Navidad: rumbo aeropuerto de Barcelona para ir a dormir a Madrid.
A la chica que factura las mochilas en Barcelona para ir a Madrid se lo digo una y mil veces que solo quiero enviarlas a Madrid porque me hacen falta para pasar la noche. La verdad es que no se entera y no se entera o no se quiere enterar ….. Total, escribe y escribe en el ordenador. Imprime etiquetas que luego rompe. Al final opta por hacer una etiqueta a mano y …. se le rompe la goma. Necesita hacer otra etiqueta. Así que con mala letra y con una cara de malas pulgas impresionante, sin mediar palabra, le pone una cochambrosa etiqueta a las mochilas. ¿Qué pasa? Pues lo que era de temer ….. Al llegar a Madrid las mochilas no aparecen. En el reclamo de equipaje dicen que en el ordenador indica que …. ¡¡¡¡¡ Estan facturadas a Amsterdam !!!!!!!! Mira que te mira en la pantalla y con mucha amabilidad me dice el responsable que las mochilas estan en una terminal de tránsito para enviarlas a Amsterdam al día siguiente y que si las reclamamos pueden tardar cosa de cuatro o cinco horas en llegar. ¡Vaya que llego antes si las voy a buscar a pie que si me espero a que el sistema me las devuelva!. Llorándole un poco y dado que ya son altas horas de la noche las pide urgentemente por teléfono. He conocido a dos miembros que van a formar parte del grupo, David y Alfonso, justo donde se recojen las maletas. Ellos se esperan amablemente a que se resolviera el problema de las mochilas pero les digo que se vayan a descansar al hotel una vez ya sé que las han reclamado y están de camino. La verdad es que al cabo de poco rato aparecen. Eso sí le agradezco amablemente al empleado el gran esfuerzo realizado por la compañía antes de ir a dormir.
 
Lunes, día 26 de diciembre del 2005.
 
Hemos quedado a las 7 de la mañana en el terminal del aeropuerto de Madrid todos los componentes del grupo. Al final seremos nueve: el guía de la expedición de la empresa Tierras Polares Jaime B. y el resto de los componentes del grupo David (de Sabadell), Jaime (de Barcelona), Ángel (de Madrid), Alfonso (de Alicante), Manolo (español afincado en Munich), Rosa (española afincada en Munich), Adriana (de Aguascalientes, México) y yo (de Girona). Estos negocios de Internet hace que se organicen grupos de lo más variado que uno se pueda imaginar.

mapa del centro de Finlandia

Una vez nos hemos presentado brevemente ya aflora cierto nerviosismo. Yo no me enteré que tenía que llevar una segunda mochila pequeñita para llevar un mínimo de equipo para pasar un día en el caso que haya algún percance con los bultos que se facturaran así que me atendré a las posibles consecuencias. Se redistribuyen los equipajes y se reparte el material personal a cada uno en especial las botas y parkas. La idea es llevar el máximo como equipaje de mano y procurar facturar lo mínimo posible para procurar preveer posibles problemas con las maletas. La cuestión es que al final hay que facturar trece grandes bultos porque es imposible materialmente llevarlo todo en la mano. Nos abandonamos a la suerte y a la eficacia de los servicios aeroportuarios. Pero aparece un problema de última hora: no encontramos los billetes de Jaime por ningún lado. Mira aquí, mira allá y nada de nada. Pensando, pensando se llega a la conclusión que deben de estar por casa. Mal asunto. No habrá más remedio, al final, que comprar otros billetes y a la vuelta pedir el reembolso de los billetes extraviados caso que se encuentren. No es plan quedarse en Madrid en estas circunstancias.
El viaje es mas bien aburrido aunque no deja de ser entretenido con tanto trasbordo. La ruta la hacemos de Madrid a Amsterdam, de Amsterdam a Helsinki y de Helsinki a Kuusamo. Iberia no te da ni las gracias pero los de Finnair tienen el detalle de darnos algo de comer en cada trayecto. Lo malo es que dan un arroz y pollo con una salsa al curry que acabas necesitando beberte dos coca colas para que te pase el picor de garganta. Ahora entiendo porque casi todos se piden para beber una botellita de vino navarro.
Lo que realmente sorprende cuando llegas a Finlandia es que a eso de las tres de la tarde ya se hace de noche. Lo que realmente no sorprende nada cuando llegas a Finlandia es que de trece bultos solo llegan once. Yo siempre he pensado que soy una persona algo inteligente y me cuesta bastante hacer todos los trasbordos en esos complicados aeropuertos internacionales. Por lo tanto, una maleta que no piensa creo que le es mucho más difícil saber encontrar el mismo camino que debo hacer yo. Resumiendo: la cara de enfado de David es para grabarla en video porque un bulto de los que falta es su mochila. El otro bulto que falta es el petate de Alfonso que se lo toma con mucha más filosofía. Ayer ellos tuvieron más suerte en Madrid con las mochilas y hoy les ha tocado a ellos la mala suerte. Creo que para los próximos viajes de avión que haga me plantearé muy en serio llevar en el bolsillo unos calzoncillos de repuesto para solventar las pérdidas de equipaje. Mi hermana me sugirió la idea de ponértelos al día siguiente del revés ….. jejejejeje. Y es que las compañías de avión además de dar tan prolija información sobre seguridad deberían añadir algunos consejos de este estilo para el caso que te pierdan el equipaje. En mi caso, al llegar a Madrid, me supieron informar. No me daban la mochila pero estaba acotado el problema. Ahora la cosa tenía aspecto más complicado porque no eran capaces de decir nada. Los ordenadores no facilitaban información de ninguna clase al respecto. Como hoy ya no llegará otro vuelo de Helsinki es imposible que lleguen los bultos que faltan más tarde. Así que no hubo más remedio que cargar las cosas en un pequeño autobús y nos dirijimos a Kitkajoen donde nos esperaba nuestra cabaña equipada con servicios y sauna.

Kitkajoen
Kitkajoen

Al llegar a la cabaña hay un rato de relajo. Más o menos todos empiezan a organizarse la estancia. Jaime B., el guía, nos da la primera lección: ¿Cómo se hace una sauna finlandesa?. El tema va que primero la sauna tiene que estar a temperatura. Una vez la sauna ya está preparada entras en ella y te das un buen sofocón de calor. Cuando ya no aguantas más el tema está en salir a la nieve y darse un revolcón en ella para entrar rápidamente de nuevo a la sauna y coger temperatura de nuevo rápidamente. El proceso se repite tantas veces como guste el consumidor. Asímismo, aclara que se puede hacer con ropa interior, bañador o desnud@. Y ya puesto en alforjas, cuenta que hubo un año que un marido al ver a su esposa desnuda por la nieve casi le da un desmayo ….. Y es que en estas tierras un@ pierde la noción básica de casi todo ….. jejejejejejeje seguro que tod@s los componentes del grupo estarían encantados de las vistas a excepción del marido ¡¡¡¡¡ claro!!!!!. En fin, acaba diciendo que es voluntario y que cada un@ haga lo que le venga en gana.

 
sauna finlandesa

Ya durante la cena se hacen las parejas para llevar las pulkas, que son los trineos que se van a arrastrar. Jaime B. explica que es casi lo mismo una pareja de hecho que una pareja de pulka. Y es así porque las parejas de hecho tarde o temprano se enfadan entre sí y las parejas de pulka más temprano que tarde acaban enfadándose entre sí. Y no es para menos porque el peso que hay que arrastrar es impresionante. Menos mal que David anda muy eufórico hoy. Cada vez que se dice quien quiere llevar algo del material común se presta muy animosamente a llevarlo. Jaime, pareja de pulka de David, no aplaude tan entusiásticamente el peso que poco a poco se acumula en su pulka. Con un ambiente animado y una buena tertulia acaba el día y todos van desfilando poco a poco a dormir.
 
Martes, día 27 de diciembre del 2005. Kitkajoen.
Coordenadas GPS [Datum WGS84]: 35 W 596090 7354455 257m 27-12-05 09:51

Kitkajoen

El horno no está para bollos. Nos faltan dos bultos todavía. Jaime B. se pone a primera hora a gestionar su localización. Jaime ha dejado a su compañero de pulka David unos calzoncillos limpios porque está sin mochila todavía. Así que el día va a transcurrir mas bien tranquilo. Aprovechamos para dar un paseo por los alrededores para familiarizarnos con el equipo de abrigo y manejarnos con las raquetas. Más de uno termina varias veces tropezando y cayendo sobre la nieve. Por la tarde Jaime B. nos da una charla sobre supervivencia y los ambientes fríos. Terminamos aprendiendo cómo se hace un fuego sobre la misma nieve y las increíbles posibilidades que ofrece el abedul para hacer un refugio en su interior. A última hora aparecen los bultos extraviados. La alegría y entusiasmo para empezar la marcha se nota en el ambiente. Una sauna antes de cenar y a dormir pronto que al día siguiente hay que madrugar para empezar a andar.

sauna finlandesa

Miércoles, día 28 de diciembre del 2005.
Karhunkierroksen lähtöpiste. Coordenadas GPS [Datum WGS84]: 35 W 591368 7364403 28-12-05 07:34
Torrente (escaleras). Coordenadas GPS [Datum WGS84]: 35 W 591396 7364381 28-12-05 08:16
Llano. Coordenadas GPS [Datum WGS84]: 35 W 592967 7364481 28-12-05 10:00
Zona acampada y leñera. Coordenadas GPS [Datum WGS84]: 35 W 593192 7364594 28-12-05 11:14
Cruce cartel indicador falta 2,2 Km. Coordenadas GPS [Datum WGS84]: 35 W 593529 7365009 28-12-05 11:49
Cartel indicador paso collado. Coordenadas GPS [Datum WGS84]: 35 W 594643 7365857 28-12-05 13:08
Cabaña Ristikallio. Coordenadas GPS [Datum WGS84]: 35 W 594716 7366176 28-12-05 17:31

Cruce escaleras torrente

-13 grados centígrados. Nos levantamos pronto. Es la primera jornada y la que va a ser más dura y más larga. Serán unos 5 kilómetros en total y tardaremos algo más de 6 horas en realizar todo el recorrido. El autobús nos deja en un aparcamiento a la entrada del parque natural de Oulanka. Pocos minutos después de empezar ya nos encontramos con una primera seria dificultad. Hay unas escaleras muy pronunciadas que bajan primero a un torrente y poco después otras escaleras suben para superar el cauce profundo del río. Las escaleras en sí no tendrían mucha dificultad. Lo complicado es bajar y subir los grandes pesos de las pulkas sin que no se vaya el cargamento a tomar aires. Primero se impone la fuerza bruta pero al poco montamos un sistema de poleas para reducir el esfuerzo a realizar. El camino está bien señalado con marcas de un color anaranjado que resaltan en los árboles. De todas formas la gran cantidad de nieve que hay por doquier tapa muchas de ellas. Esto hace que a la hora larga ya nos despistamos por primera vez. Es debido a que las pisadas que seguimos marcadas sobre la nieve se alejan de las marcas que señalan el camino. Jaime nos explica que hay que comprobar siempre las huellas sobre la nieve porque no son fiables nunca del todo. Pasa a ser necesario el uso del GPS para encarrilar y encontrar de nuevo la ruta. Los nervios hacen que en lugar de poner como objetivo el siguiente punto se ponga el anterior y hacemos unas cuantas vueltas por el precioso bosque ártico. En un momento de confusión total el guía necesita que le ayude con el GPS. No puede ir abriendo huella y mirar el GPS a la vez. Aunque la máquina indica hacia otro lado mi intuición me dice que el camino debe de estar por otra dirección. Acabo bien hartito de la maquinita. Al final Jaime va hacia la dirección que creo es la correcta. El resultado es que al rato damos de nuevo con la huella y todos damos un suspiro de alivio.

Bosque ártico de abedules

Llegamos a una zona de acampada en la que hay una leñera y se impone un pequeño descanso. La ruta es cansada por la cantidad de veces que la pulka se atasca. Se oye decir repetidamente muchas maldiciones. Incluso hay quien asegura que es mil veces mejor recorrer la banquisa del polo que el camino que hacemos. El motivo es que el camino está lleno de tablones que protegen el suelo. Como hay poca nieve todavía y la nieve está muy poco compactada puedes acabar bloqueado en algún agujero por culpa de los tablones. Yo tengo la suerte de no atascarme muchas veces porque procuro andar algo despacio y mirar de no errar el camino. Los que tengo delante van como desbordados. No paran de caer una y otra vez. Aunque nos hayamos levantado pronto acaba anocheciendo cuando llegamos a la cumbre de una loma y eso que no son ni las tres de la tarde. Vamos muy lentos. Otra vez nervios. Otra vez no encontramos el camino. Nos ponemos los frontales. Vuelvo a ponerme detrás del guía con el GPS en la mano. Hay que abrir huella con la pulka por un terreno muy accidentado. Está claro que la cumbre del collado está en el camino correcto porque recuerdo haber visto unos carteles indicadores. Eso sí no indican la cabaña, pero bueno. El GPS me indica una dirección muy rara porque me apunta hacia un barranco. No está bien inicializado todavía. Para colmo me dice que la cabaña está a unos 340 metros primero, 350 metros poco después y 360 metros poco más tarde. Tengo claro que estamos descendiendo por el lado que no es por lógica aplastante. Menos mal que Jaime da media vuelta. La gente se queja por el cansancio. Varias parejas de pulka discuten a quien le toca arrastrar las pulkas. El GPS sigue marcando como dirección correcta hacia donde Mahoma perdió la camiseta pero la distancia que falta para llegar al objetivo se reduce a marchas forzadas. 320 metros, 310 metros, 300 metros, 290 metros, ….. voy cantando en voz alta. Cuando marca que faltan 280 metros para la cabaña se ve perfectamente como seguimos una loma que desciende hacia un lago que se ve al fondo de todo entre los árboles. Estamos en el buen camino seguro por mucho que diga el GPS que es hacia otro lado.

equilibrios con la pulka

Justo después de dos bajadas pronunciadas nos damos de narices con la cabaña de Ristikallio. Llegando a la cabaña nos organizamos un poco. Al rato reina el buen ambiente de nuevo. Se oye maullar un lindo gatito una y otra vez. Pero en realidad no hay ninguno. Resulta que Rosa quiere tener un gato, o varios, y está mentalizando a su marido de ello. Para convencerlo no se le ha ocurrido mejor idea que comprarse una especie de sonajero que maulla como un gato. Nos explica que convencerá a su marido a base de torturarlo con el maullido de marras. Y es que parece que no hay nadie muy cuerdo en este grupo.
Por la noche después de una comida-cena nos explica Jaime B. algunas nociones de orientación. Adriana me comenta que no acaba de estar muy convencida de beber el agua obtenida de fundir la nieve. No hay otra, le comento yo. Jaime B. ha explicado el sistema de filtrado de suciedades con un colador. Su duda está en si se abrá escojido un buen lugar que sea limpio para recojer la nieve. Una duda más que razonable porque alrededor de la cabaña está sucio de la gente que ha ido haciendo sus necesidades.
Luego empalmamos directamente con los chistes y la tertulia. Tiene mucho éxito un chiste que va de un mono que le hace una guarrería española a un león, el rey de la selva. La verdad es que ya no me acuerdo del final. Eso sí de lo mucho que nos reímos ni me enteré de como acababa. Cuando aparece la risa tan fácil es que hay cansancio básicamente y lo que procede es descansar.
 
Jueves, día 29 de diciembre del 2005.
Puente. Coordenadas GPS [Datum WGS84]: 35 W 594804 7366910 29-12-05 09:13
Cabaña Puikkokamppä. Coordenadas GPS [Datum WGS84]: 35 W 596164 7367231 29-12-05 10:22
Inicio escaleras. Coordenadas GPS [Datum WGS84]: 35 W 597746 7367206 29-12-05 11:45
Cabaña Taivalköngas. Coordenadas GPS [Datum WGS84]: 35 W 597793 7367166 29-12-05 12:18

Torrente

-8 grados centígrados. No he dormido casi nada. La sinfonía de ronquidos de la noche ha sido de lo más variada. El repertorio musical ha dado mucho ambiente. He entendido porque en la lista de material que facilitó Tierras Polares sale que hay que llevar tapones para las orejas. Es para poder dormir con ronquidos de fondo. Es altamente recomendable llevarlos.Parece que el día va a ser menos duro que el anterior. Hay que recorrer 4 kilómetros en lugar de los 5 kilómetros de ayer. El terreno va a ser mucho más cómodo. No nos vamos a encontrar tantos tablones. La cuestión es que con unas 4 horas de marcha llegaremos a nuestro destino. Y la verdad es que el camino es mucho más cómodo. Podemos hacer una buena parte a un ritmo constante. No nos perdemos mucho. Pronto pasaremos por un primer puente colgante que supera un torrente. Hay que ir con cuidado. Maniobrar algo la pulka pero se pasa bien.

Puente colgante

El día nos va a deparar paisajes preciosos. Justo ahora pasamos por el primero. Al cabo de una hora más de marcha tranquila llegamos al llano donde se ubica la cabaña de Puikkokampa. En ella hacemos un buen merecido descanso. Aprovechamos para comer y beber algo. Está muy bien la idea de llevar un termo con bebida caliente. La verdad es que en este ambiente frío se agradece mucho más que la bebida fresca que apetece más cuando se llega a las cabañas al final del día.

 
cabaña de Puikkokampa

Después de algo más de una hora de marcha a través de un terreno con pendientes suaves y superar un montón de lomas llegamos a unas escaleras que hay que descender. Otra vez se impone montar un sistema de poleas para bajar las pulkas directamente a la cabaña de Taivalköngas.

puentes colgantes de Ruppusillat

Jaime B. nos apresura para que no nos entretengamos mucho. Dejamos las cosas en la cabaña y a toda prisa le seguimos. Hay un pequeño sendero salpicado de puentes colgantes que cruzan la zona de Ruppusillat. Las vistas merecen la pena. El mejor puente colgante es último de todos. Ya casi no hay luz. Pero el recorrido es espectacular.

 
Ruppusillat
En la cabaña de Taivalköngas

Por la noche volvemos a oir maullar al proyecto de lindo gatito de Rosa varias veces. ¡¡¡¡¡ Cómo no !!!!!!! Pedimos a Jaime que nos cuente de nuevo el chiste del mono que le hace una guarrería española al león. Pero esta vez lo que nos provoca una hilarante risa global es cuando Jaime nos aserta sobre los aludes de nieve. Parece ser que una vez te ha pillado un alud y vas a rescatar al accidentado hay que hacerle una primera pregunta …. ¿Te sientes las piernas? Y si tu compañero te contesta ….. ¡¡¡¡¡¡¡ NO, NOOOOOO ME SIENTO LAS PIERNASSSSS !!!!!!!!!!! No tienes ante tí al famoso actor holliwoodiense ….. ¡¡¡¡¡¡ NO !!!!!!! Se trata de tu compañer@ o amig@ que está muy cascao, pero muy, muy cascao ……. No sé bien bien como salió la memez en cuestión pero la cosa está en que estuve mucho rato con un tremendo dolor de barriga por culpa de la tontería que nos dio una risa larguísima.
 
Viernes, día 30 de diciembre del 2005.
Cartel señalizador. Coordenadas GPS [Datum WGS84]: 35 W 596620 7368556 30-12-05 11:15
 
-28 grados centígrados marca el termómetro cuando salgo por la mañana a hacer mis necesidades matutinas. El frío es intenso y se nota sobretodo en la nariz porque su interior se congela a pesar de la temperatura corporal. Es quizás algo menos de frío de lo que viví en la cumbre del Mont Blanc o un invierno en el fondo del valle de Benasque. Como la necesidad aprieta salgo. Me alejo de la cabaña en dirección a la leñera y la pequeña cabañita que se usa como servicio o letrinas. La cuestión es que el tremendo mal olor me hace desistir de entrar y me situo justo detrás. Al poco rato llega Ángel que va directo a la letrina. Cada uno a lo suyo en silencio pero Ángel me oye. Pregunta en voz alta …. “¿Quién anda por ahí?” ….. y no le contesto. Al llegar de nuevo a la cabaña mientras desayunamos cuenta lo sucedido. Explica que ha oído a alguien, que no le contestó, que medio vio pasar a alguien con un anorak naranja porque tenía la puerta medio abierta y queda el misterio en el aire. Yo llevaba un anorak rojo y negro. Seguramente vio algo mal el color del anorak y eso ocasionó el misterio. Hasta el último día se citó al misterioso personaje una y otra vez. Incluso se le llegó a poner el nombre de Sr. Mojón. Pero como su mención era objeto de risa no me empeñé en desvelar el misterio en ningún momento. Hubo todo tipo de especulaciones sobre el misterioso personaje. Que si era un oso. Que si era un guarda forestal en motonieve. Que si se lo había imaginado. Que si el anorak se parecía al de David. En fin …. de todo.
Para ir a la cabaña de Savilampi hay que subir las pulkas por las escaleras de nuevo. Como hay de vez en cuando un rellano la subo a la brava aprovechando que hay ya la traza bien marcada de todos los demás que me han precedido. Una vez arriba nos encontramos con una pareja de chicos finlandeses que hacen la ruta a la inversa. Serán los únicos humanos que veremos en todo el recorrido. Nos comentan que la cabaña está muy bien. Eso sí ellos ya terminan su ruta. Nosotros justo la empezamos ahora. A medida que va pasando el día el cielo se tapa de nubes de nuevo. Ello hace que suba la temperatura rápidamente. Hay bastante relación entre el cielo despejado y las bajas temperaturas. De la misma manera que si el cielo está tapado hay temperaturas relativamente altas.

Maniobrando la pulka

Los cuatro kilómetros del día los hacemos en poco más de dos horas. Sólo nos perdemos una vez que hacemos una especie de zigzag unos 20 metros. Esta vez no nos representado perder mucho tiempo. Esta vez fueron Alfonso y Manuel los que ayudaron dirigiendo ya que es muy difícil abrir huella y llevar el GPS en la mano. El problema que tienen los GPS es que no indican la dirección correcta hasta que no ha transcurrido un buen rato. Esto hace que hasta que no para de oscilar y no da la dirección correcta marea a cualquiera. El terreno de este día es muy suave.

 
Buscando la ruta
vista sobre Kanjoni

Por la noche ya ubicados en la cabaña se vuelve a oír maullar al gatito de Rosa hasta que encuentra una revista finlandesa titulada Erotica. Rosa quiere hacer sufrir al personal masculino sin dejarles ver la revista y la esconde. Como represalia le esconden el gatito. Durante la noche se intenta pactar un cambio, revista por gatito, pero no se llega a ningún acuerdo. Después de oir de nuevo el chiste del mono junto con otros más divertidos nos vamos a dormir.
 
Sábado, día 31 de diciembre del 2005. Kanjoni.
-11 grados centígrados. El día nos lo tomaremos casi de descanso. Vamos a subir por la mañana a la parte alta para ver el cañón de Kanjoni y hacer algunas fotos.

vista sobre Kanjoni
vista sobre Kanjoni
vista sobre Kanjoni
vista sobre Kanjoni
vista sobre Kanjoni
vista sobre Kanjoni

De regreso paramos cerca de la cabaña para hacer unas prácticas de rappel. Como al empezar ya tenía frío me ofrezco voluntario para asegurar a la gente que quiere rapelar. Pienso que así me voy a mover más. La realidad es que estar tumbado mucho rato sobre la nieve me sienta peor. El resultado es que me paso el resto de la tarde dormitando con algo de escalofríos. Mientras, el grupo se enfrasca a construir un igloo con la ayuda de un par de pulkas para que el techo no se desplome. Aún y así son necesarios tres intentos hasta que el techo coje cierta consistencia. Tal y como asegura Jaime B. al día siguiente el techo estará ya tan duro que aguantará el peso de una persona. Alfonso lo comprobó y explicó que era cierto. La cena de fin de año es a base de carne de reno y salmón ahumado regado con cava y vino. A la hora de las campanadas ya me recupero y las celebramos con pasas a falta de uvas. La animación continua todavía unas horas. Tanto es así que Alfonso y David deciden terminar el año con algo realmente diferente y se van a dormir al igloo bien pertrechados y decididos.

prácticas de rappel
cena de fin de año

Domingo, día 1 de enero del 2006.
Cabaña de Savilampi. Coordenadas GPS [Datum WGS84]: 35 W 596206 7369727 168m 01-01-06 08:07
Aparcamiento Rupakivi. Coordenadas GPS [Datum WGS84]: 35 W 596418 7370865 01-01-06 10:55

Savilampi
Savilampi
Savilampi
Savilampi
Aparcamiento Rupakivi

-10 grados centígrados. Hay que recorrer los dos últimos kilómetros. Otras dos horas largas nos quedan para llegar al aparcamiento cercano a Rupakivi. En el camino nos cruzamos con cuatro renos que llevan un collar rojo. Son los únicos animales que veremos aparte de algún que otro pájaro. Estos días hemos visto restos de arce, huellas de liebre y poca cosa más. Hemos quedado para que nos recojan con una motonieve a las once y media de la mañana. Hemos llegado media hora antes. La verdad es que con el camino complicado que hemos seguido estos días podíamos habernos despistado muchas más veces. Gracias a la experiencia de Jaime B. por estos parajes hemos llegado al final del recorrido sin contratiempos especiales. Lo primero que te viene a la cabeza ahora es que parece mentira poder conseguir cruzar un bosque ártico de estas características. Tiene el mismo aspecto siempre. Tienes todos los números para perderte una y otra vez. La oficina de turismo de Finlandia advierte que hay que ir con precaución porque incluso en verano hay que rescatar gente perdida. No ha sido nuestro caso. Sólo hemos tenido despistes provocados por una huella que no seguía las marcas correctamente. A través de una pista de unos 6 kilómetros nos llevarán hasta un cruce en el que nos esperará un autobús que nos conducirá de nuevo a la cabaña de Kitkajoen en la que estuvimos los primeros dias. La pista de motonieve no está muy bien marcada todavía. A medio camino acabo sepultado en la nieve. El remolque en el que iba vuelca y acabo literalmente enterrado en una nieve polvo de más de un metro de espesor. Menos mal que con el grito el conductor se para rápido y no me pasa el remolque por encima. Ya en el autobús iré cojiendo calor. El dolor que me queda en el costado me durará algo así como una semana pero poco a poco se me irá pasando.

MP
mapa de la ruta realizada

Llegando a la cabaña lo que más se desea es un buen baño después de tantos dias sin lavarse. Cada uno expresa sus caprichos. Los hay que no tardan ni un minuto para acercase al supermercado cercano. Lo malo es que está cerrado y habrá que esperar hasta mañana. Una sauna después de la ducha es casi obligatoria. Antes de la cena más o menos todo queda recogido. Queda una última charla que va sobre nudos. El material común se lo queda Jaime porque espera la llegada de otro grupo para repetir la ruta.

sauna finlandesa

Lunes, día 2 de enero del 2006.
 
Es el día de las despedidas y del regreso a la civilización cotidiana. Muchos van en una escapada al supermercado a satisfacer pequeños placeres. Hay quien no aguanta ni un día más sin comer un yogurt. Otro se muere por unas patatas fritas. Y yo voy a comprar un plano del parque natural de Oulanka. No compro ninguna coca cola porque solo hay pepsis.

regreso en autobús
en el aeropuerto de Kuusamo

A media mañana nos recoje el autobús para desplazarnos al aeropuerto que está a unos 40 kilómetros. Vemos el paisaje que no pudimos ver a la ida porque ya era de noche. Se ve todo muy bonito. Al llegar al aeropuerto Jaime B. se entera que el grupo que tendría que llegar hoy han perdido la conexión de Amsterdam debido a que Iberia llegó con más de dos horas de retraso. Ya empieza su nueva ruta con los percances habituales ocasionados por los aviones. Nosotros, en cambio, no vamos a tener ningún problema de ningún tipo. Incluso las mochilas están en la cinta cuando llegamos a Barcelona. Asombroso pero cierto …..

Néstor

Jueves, día 5 de enero del 2006.
 
-8 grados centígrados. Debo padecer alguna enfermedad que me hace que no sepa vivir lejos de la nieve seguramente. Estoy durmiendo en el parking de las pistas de esquí de Beret. Son las 4 de la mañana. Me despierta un tractor de las pistas de esquí que empieza a trabajar a esta hora. Estaba aparcado justo al lado de la furgoneta. Va a limpiar de nieve la zona. Cae una ligera nevada, muy ligera. Me viene a la cabeza la queja de mi hijo: quiere acompañarme a los próximos viajes que haga. Yo le recrimino que para viajar hay que comer casi de todo. Esa condición ya no le gustó tanto ….. Pero para la próxima vez me lo plantearé en serio que me pueda acompañar. Sí.

Néstor
Néstor

Hace unos días estaba en las tierras de Santa Claus. Termino en las tierras de los Reyes Magos ….. Desde las tierras de bruj@s por excelencia …… ¡¡¡¡ Gracias a todos !!!!!! Y en especial a Jaime y al equipo de Tierras Polares. ¡¡¡¡¡¡¡ Buen año 2006 !!!!!!
© Miquel J. Pavón i Besalú. Año 2.006.

Las vías ferrattas de Canillo al bolsillo

A veces es sorprendente como pueden salir las cosas. La realidad puede superar incluso la ficción. Resulta que tuve la acertada idea de poner un anuncio en la página web de la FEEC -Federació d’Entitats Excursionistes de Catalunya-. Ponía que buscaba compañero, o compañera, para realizar excursiones y que se pusieran en contacto conmigo. La verdad es que no esperaba que me contestara nadie. Pero esta vez no fue así. Resulta que cada vez más la gente que practica el mismo tipo de montaña que yo con el tiempo se quedan sin amigos para salir. Acabas o no saliendo o saliendo solo. Cualquiera de las dos cosas no entran mucho en mi concepto de montañismo. Total. Un buen día recibo un email. Es de Joan, tiene la misma edad que yo y vive casi al lado de mi casa en Girona. Realmente increíble. Le contesto el email y le propongo quedar para comer o cenar y poder intercambiar ideas y propuestas. No soy de los que le guste que una relación de internet se eternice en este medio. Creo que rápidamente el contacto debe pasar a formar parte de la vida real. Resulta que para temas de montaña este pensamiento es muy fácil de llevarlo a la práctica. En otros temas ya la cosa pasa a ser harinas de otro costal. En fin. ¡Qué se le va a hacer!
La comida transcurre muy fluida y se hablan de muchos temas. Quedamos para hacer unas canales de hielo en el macizo del Cadí. El fin de semana escojido es el del puente del 1 de mayo del 2003. Recuerdo perfectamente como en un momento de la comida mi nuevo compañero me hizo, según él, una pregunta casi indecente … ¿Si ahora te preguntara la montaña que más te gustaría intentar ahora cuál sería? Yo le contesté casi sin dudar … el Ama Dablam. ¡Joe! … me contestó … yo creo que ni tú ni yo ahora estamos preparados para enfrentarnoa a semejante reto. No … le contesté yo convencido … o … igual no tanto. Tiempo al tiempo.
La cuestión es que el día acordado ya íbamos camino del Cadí. Hemos quedado con Emilio a la hora de la cena. También es otro contactado por la web de la FEEC. Los tres nos conoceremos gracias a internet. Durante el viaje yo le pregunto a Joan como es que no sale con su grupo excursionista a la montaña. El motivo básico que me alude es que no le gusta ir con ellos porque siempre cambian de plan a última hora. Claro eso no es serio. Si se queda para ir a un sitio pues hay que respetarlo. Ya lo entiendo yo perfectamente. Pero … a nosotros nos va a pasar lo mismo que criticamos … Resulta que al llegar al Cadí vemos que ya no queda nieve en las canales y dedicimos cambiar radicalmente de plan … nos vamos a ir a hacer vías ferrattas a Andorra. Como resulta que todo el material que llevamos es para hacer hielo no llevamos nada para roca. Total que antes de empezar tenemos que pasar por una tienda y comprar un disipador, un cordino y un par de mosquetones de seguridad. Ya estamos listos.

Roc del Quer
Roc del Quer

El primer objetivo del sábado 3 de mayo fue la directísima al Roc del Quer de la parroquia de Canillo. Esta vía ferratta sube por la parte más vertical y extraplomada de la pared. Esto hace que se sucedan una serie de pasos muy atléticos desde el primer momento. La vía en cuestión no es que sea muy difícil, precisamente, pero es exigente. Dejamos el coche en un aparcamiento que hay en la misma carretera que sube de Canillo hacia Ordino. El aparcamiento está después de una primera curva muy cerrada y una recta. El inicio de la ferratta está en esta misma recta hacia el centro de la misma y hay una placa indicativa. El itinerario nos lo encontramos perfectamente equipado con cables, cadenas, peldaños y presas muy divertidas. Hay, de vez en cuando, puntos para rapelar por si la cosa se pone fea y conviene hacer un abandono honroso.

Roc del Quer
Roc del Quer

Nosotros disfrutamos la vía y del día. No paramos de hablar y no paramos de hacer fotos. El resultado es el que se puede ver en el reportaje fotográfico. Estuvimos casi un par de horas que pasaron casi sin darnos cuenta. El punto clave de la ascensión está hacia el final que se sortea un gran extraplomo por su izquierda y luego se supera con una travesía de vértigo. Realmente no es apto para cardíacos.

Roc del Quer
Roc del Quer
Roc del Quer
Roc del Quer

Una vez terminamos la vía en el mirador nos fuimos a comer a Canillo. Engullimos unos macarrones en un santiamén. Medio en broma medio en serio comentamos si hacíamos otra vía para aprovechar la tarde. Yo como pensaba que Joan estaba mas bien de broma le dije que vale. Pero la broma acabó en serio. Joan y yo nos dirijimos a la vía ferratta de Racons mientras nos despedíamos de Emilio que ya regresaba a Barcelona. Racons es una vía francamente difícil. En la directísima del Roc del Quer cuando necesitas hacer un paso siempre te encuentras un peldaño. En Racons ni de broma. Ahí radica su dificultad. Tiene peldaños pero estan tan espaciados el uno del otro que casi siempre hay que hacer una presa intermedia en la misma roca. Francamente elegante, seria y atlética. Tiene a mi manera de ver dos pasos interesantes. Uno es un largo en el que se transcurre por una roca vertical sin un puñetero escalón que si fuera en libre sería como mínimo de cuarto. En este caso tienes una cadena y un cable de seguridad. Pero nada más. Y el otro paso es el extraplomo. Superar el extraplomo que está al final de la vía tiene su intríngulis. Simplemente te quedas sin fuerzas de brazos. La torta que te espera es de campeonato. Y el brazo ya no responde. Se supera con una dosis de sangre fría fuera de lo normal y una inyección adrenalítica sin parangón. Eso sí la recomiendo. Es una vía que hay que hacer para el que se dedique al ramo este nuestro de las locuras de conquistas de lo inútil.

Racons
Racons
Racons
Racons

Ya cansados de las dos vías nos dirijimos de nuevo al mirador del Roc del Quer. Allí nos encontramos con un grupo en el que había unas cuantas escaladoras. Mi locuaz compañero enseguida entabló conversación. La cuestión es que ni nuestro vino ni nuestra oferta de compartir vivac tuvo mucho éxito entre las féminas. Seguramente fue porque nos dijeron que eran de Andorra y claro siempre puede ser mejor dormir en una cómoda cama que en un cómodo prado de hierba. De todas formas yo creo que esa bella noche se equivocaron de elección. El vivac bajo las estrellas después de haber bebido el vino fue realmente una experiencia única.

Canal del Grau
Canal del Grau

Al día siguiente nuevo objetivo: la Canal del Grau. Resulta que cuando terminas la vía ferratta de Racons puedes empalmarla con la de la Canal del Grau. Por poder todo se puede en esta vida pero son dos vías francamente duras. Para hacer el mencionado empalme hay que tener una fuerza física ya importante. La vía de la canal del Grau es tan difícil como la de Racons ni más ni menos.

Canal del Grau

Tiene un aire diferente con sus travesías y sus puentes colgantes pero no deja de ser difícil. Tiene sus extraplomos pero son bastante más limitados que el último de Racons. Se sube a una espectacular aguja y después tiene a mi modo de ver quizás el paso más comprometido. Se trata de una travesía que sólo se puede superar en oposición a lo Dülfer.

Canal del Grau
Canal del Grau
Canal del Grau
Canal del Grau

La bajada la hicimos por la misma canal dando un primer rodeo inicial. Después de comer estuvimos de tiendas por este caótico pequeño país pirenaico y por la tarde dirijimos nuestros doloridos cuerpos hacia un merecido descanso.

Canal del Grau
croquis vías ferrattas de Canillo
croquis vías ferrattas de Canillo

© Miquel J. Pavón i Besalú. Año 2.003.

Asalto al Mont Blanc ….. el primer 4000 por mí pisado: el Dôme du Goûter

2 de julio de 1.982.
Todas las cosas que suceden suelen tener una explicación. En este caso también la hay. Lo que a lo mejor difiere de las demás es su complejidad. De todos modos trataré de simplificar lo complicado. Y muchas cosas sólo se van a poder entender si se sabe leer entre líneas.
Ahora hace ya unos meses que realicé la excursión. Muchas veces el relato lo escribo con mucha posterioridad con el objeto de saber y poder recojer más datos. En esta ocasión, evidentemente, hubo una repercusión mayor de la que me hubiera podido imaginar. No fue una excursión más. Cuando lo veo una vez trascurrido cierto tiempo incluso me asusta, en cierta forma, lo que realmente supuso. Rompió esquemas. Y es que ir al Mont Blanc ya no es cualquier cosa.

Miquel J. Pavón Besalú
Robert

Tal como se desarrolló puede parecer como si se hubiera preparado sobre la marcha. Pero en realidad no fue así. Veamos como realmente fue la cosa. Para empezar copiaré algunos fragmentos de las cartas que me envió Robert desde Barcelona a Madrid algo más de un año antes de la aventura.
26 de marzo de 1.981. La escribe en catalán pero la traduzco al castellano.
(…) “Me ha gustado mucho tu misiva. A pesar de que ayer te envié una carta ahora mismo te contesto. Ya tenía ganas de leer unos cuantos “¡va parir!” bien puestos. En la carta anterior te explico algún detalle más de nuestra aventura, pero ya tengo ganas de hacer algo bueno, y lo que has pensado es brutalmente interesante (quería decir cojonudo pero me lo he callado). Haré todo lo posible para encontrar un coche y un par de personas. Con Joan no podemos contar ya que es casi seguro que se va con unos amigos en plan de hacer algunas visitas arqueológicas. Ya veremos que hago pues algo así no se puede dejar pasar. No sé hasta que punto son factibles todos estos planes. Si el tiempo sigue así todo es posible, si no, la cosa se puede presentar complicada pero como me dices que pueden apuntarse expertos en la materia igual nosotros podemos aprender alguna cosa”.
(…) “En cuanto a lo de los Alpes me parece todavía mejor. No estaría nada mal subir al Mont Blanc. Dicen que a finales de agosto o principios de septiembre son buenas fechas. Tenemos que hacer algún ‘truqui’ para hacer algún ‘dinerillo'”.
(…) “Aquí en Barcelona he hecho un poco de amistad con un vendedor de material de montaña que ha estado en el Aconcagua, los Alpes y en los Pirineos y como se conoce estas cosas creo que nos podría aconsejar en el momento oportuno.
P.D. Tan solo se me ocurre una cosa más para decirte, una sola palabra que condensa muchas ideas, es la abstracción de muchos momentos pirenaicos, es nuestro lema, es … ¡va parir!”.
Yo recibí la carta unos pocos días más tarde y la verdad es que me impactó profundamente. Dice muchas más cosas de las que se pueden leer y pasan ocultas a cualquier otro interlocutor. Pero sigamos que aún no hemos salido. Avanza el tiempo. Unos meses. Robert está en Lloret lugar en el que trabaja los veranos y me envía en otra carta.
22 de agosto de 1.981 el día que pone en el correo lo siguiente …
(…) “Iré al grano: montaña. Tengo ganas de hablar de ello y de ir, claro. Hoy que me has mencionado de nuevo los nombres de Chamonix y de los Alpes ya no podrán dejarme. Joan tenía la propuesta de ir el año que viene. Hemos hablado de hacer un aprendizaje progresivo y adquirir experiencia en el hielo. La idea es ir a subir un par de canales por el Cadí, hacer una invernal y a principio de temporada intentar el Swan y el Arlaud al Posets que dicen que es bastante ‘potente’ para acabar con el Mont Blanc aunque si hay la oportunidad de ir este mes de septiembre yo no me la pierdo. También pensamos que hay que ir adquiriendo material progresivamente como algún tornillo de hielo, mosquetones y a lo mejor para el Arlaud un martillo-piolet y el casco. Evidentemente sin dejar de hacer escaladas en roca aunque nos tienta más ir a probar canales y más después de haber visto una proyección de diapositivas de vías de hielo en los Pirineos y Alpes (era del corredor Couterier a la Verte, la cara norte a las Courtes, les Droites y el couloir de Gaube).
Son muchos planes y ya veremos que hacemos al final de todo esto. En fin que ya tengo ganas de que vengas y nos vamos con Joan a hacer algo”.
A muchos les sorprenderá que ya habláramos del Mont Blanc con más de un año de anticipación. Pero en realidad no es tanto. Para los que formaríamos parte de la gran aventura esto ya era suficiente preparativo. Un dato a tener, creo, en cuenta: tenemos justo los veinte años recién cumplidos. Una locura. Con lo hablado cualquier persona sensata, no loca como nosotros, no ve nada más que un hablar entre jóvenes de un remoto-plan-teórico-poético-deductivo que no va más allá. Muy bonito y nada más. Pero ya son muchas vivencias en la montaña juntos las que hemos pasado y los dos sabemos perfectamente que se habla muy claro y muy en serio. Con lo dicho a la mínima oportunidad que pudiera encajar el plan se engancharía una cadena que ineludiblemente nos conduciría al objetivo fijado.
Una serie de sucesos en los últimos meses a mí me han cambiado totalmente la situación. Ya era el tercer año que vivía en Madrid. Me había desplazado a la capital para estudiar una carrera. Tras una serie de problemas durante los últimos meses del curso escolar tuve una serie de crisis a todos los niveles. El problema que vivía sólo lo podía compensar con algo de su mismo nivel. Necesitaba realizar algo en la montaña lo suficientemente audaz para que me compensara y me indicara que la angustia mental y los problemas se podían superar de la misma forma. El que no ha hecho montaña quizás no entienda el paralelismo. Pero existe. Cojo el teléfono en Madrid. Soy muy escueto.
– “Robert esta noche llego a Girona. tendré unos días libres. Mañana por la mañana si quieres vamos aunque sea los dos solos al Mont Blanc. ¿Te parece bien?”.
– “Sí”.
– “¡Vale! Llamaré otra vez cuando llegue. Llama a Joan. Tengo coche. ¡Va parir!”.
– “¡Va parir!”.
En Madrid digo que me voy a buscar nuevas posibilidades para estudiar el curso siguiente. Y mientras piensan que el coche se va a Barcelona en realidad se va a Suiza.
Hemos quedado en el restaurant La Llarga de Girona a las nueve de la mañana. Robert llega de Lloret con el autobús. Va a pillar los francos que pueda del hotel puesto que con el cambio podemos ahorrarnos algo y la comida que crea necesaria para todos los días. Joan no se anima. Comenta que para ir al Mont Blanc es necesario como mínimo un mes para irse mentalizando. Ni siquiera el interés turístico lo ve dentro de las posibilidades aceptables por su mente. En fin. Otra vez será. Yo voy embalado. Todo son prisas y gestiones pendientes. La mochila la preparo en Girona una vez llego del viaje de Madrid. Robert no falla. A Joan le vaticino que es muy difícil que lo subamos en un primer intento pero con el estudio de la situación a la segunda sí es bastante probable que se pueda subir aunque si se deja se deja. No habíamos encontrado mucha información de la zona. Íbamos a la aventura pura y dura.
Cuando me levanto acompaño a mi madre a comprar al supermercado. Con un fuet en la mano acaba por preguntarme, intrigada, a dónde vamos. Yo, con un esfuerzo de naturalidad, le digo que vamos a comernos unas butifarras a Nuria. Si le digo que me voy al Mont Blanc se me desmaya allí mismo o me sopla una torta de alucine. Estoy seguro. Y como no quiero saber cual de las dos opciones hubiera preferido opto por la ‘salida de emergencia’. Y coló. Eso sí, me insiste en que regrese para poder ir a hacer la matrícula a la universidad el día cinco. Hoy es 30 de junio. Hago mis cálculos rápidamente. Tengo los días justos. Adelante.
Llego media hora tarde a la cita convenida. No tenemos suficientes francos. No me ha dado tiempo a cambiar moneda. Tanto da. Nos vamos. Robert se despide de Meritxell. Nos ponemos en marcha hacia la frontera.
Cruzar el puesto fronterizo es de risa. Hacen la vista gorda para todo. Nosotros por no saber no sabíamos que teníamos que cojer la carta verde. Nos enteramos al regresar. Pero con el control que hace la policía pasamos sin ella. En Els Límits cambiamos 3000 pesetas en francos y compramos un carrete de fotos para la máquina de Robert.

Els Límits

Llenamos el depósito de gasolina en La Jonquera y entramos en la autopista en Le Boulou.
Narbonne. Béziers. Montpellier. Nîmes. Avignon. Orange. Montélimar. Valence. Grenoble. Chambéry. Albertville. Megève. Saint Gervais les Bains.
Fue un viaje rápido y sin incidentes. Hablamos mucho. Paramos en una gasolinera para comer un bocadillo y comprar un mapa de carreteras de la France. En Orange paramos de nuevo para poner más gasolina y cambiar otras 3000 pesetas en francos antes de que cerraran los bancos. En Valence compré unas postales para mi hermano Juanjo que hace colección. Otra parada más para poner más gasolina y llegamos a la estación del cremallera de Saint Gervais les Bains.

Estación del Tramway Mont Blanc

Hemos perdido el último cremallera que ha salido al mediodía. Hasta mañana no habrá otro. Vemos que la “meteo” prevee algo llamado “l’orage” (o algo similar) para pasado mañana. Eso no sabemos que quiere decir pero el nombre como se ve feo nos da mala espina. Comemos tranquilamente. Discutimos el plan. Decidimos caminar el recorrido del cremallera esa misma noche para procurar ganar un día.
Empezamos a andar por la vía del tren a las ocho de la noche. Interpretamos mal lo que hay que andar porque no nos damos cuenta que el mapa es un 50000 en lugar de ser un 25000 y pasó que lo que pensábamos que serían tres horas acabaron siendo seis. El recorrido realizado es inmenso: Saint Gervais les Bains (808 m), col de Voza (1653 m), La Hutte (1790 m), col du Mont Lachat (2077 m) y refugio Le Nid d’Aigle (2372 m) unos 1500 metros de desnivel en unos 25 kilómetros. Toda una prueba a nuestra preparación física. De vista nada de nada pero se percibía un ambiente sobrecogedor que nos empezaba a preparar nuestra psique para lo que nos iba a suceder al día siguiente. A eso de las cuatro de la madrugada nos encontramos con el refugio cerrado. Sin pensarlo dos veces instalamos el vivac en la misma puerta.

Le Nid d'Aigle

Primer día de julio. Nos despiertan unos rebecos que estan pastando plácidamente a unos metros de nuestra cama de hormigón. No tengo ni tiempo de hacer un bostezo que oigo un ruido estrepitoso y horrorizante. Es el glaciar que tenemos enfrente al que se le ha desplomado un sérac y ha provocado un alud. Es el primero que veo en mi vida en vivo y en directo. Es como si vieras el miedo delante tuyo cara a cara. La montaña aquí habla muy clarito y empieza a prepararnos mentalmente.
Nos movemos lentamente. Lo recojemos todo. A las ocho de la mañana empezamos a andar de nuevo siguiendo el camino que nos ha indicado la dueña del refugio. No se va a nadie. Hacemos la parada de rigor para desayunar a la luz del Sol. Hemos pasado por una especie de cabaña y nos encontramos a un francés que sube muy ligero de equipaje y solo. Nuestro francés es muy elemental pero hay algo que nos tiene inquietos desde ayer …
– “Monsieur, qué-est-que-cer l’orage?”.
Ya se nota que no somos de la tierra o algo parecido que el hombre se pone a gesticular con los brazos de arriba abajo muy acaloradamente y con un ruido nos representa un …
– “Brrrrrroooooummmmm, esssssquitxxxxxxxx, criiiic, buuuuuugggggggg”.
¡Va parir! L’orage significa ¡tormenta! Y la previsión era para mañana por la tarde. ¡Ostras! Pero la conversación no acaba aquí. Se nos debe notar algo en la cara. Nos hace entender que es necesario llevar casco. ¿Un casco? Pero, ¿para qué podemos necesitar el casco? Como no sabemos francés resolvemos una intriga, la de l’orage, y nos aparece otra la del casco. Y la cuestión es que el buen hombre llevar, lo que es llevar, lleva poco, poco, poco pero de lo poco que lleva lleva un casco. ¡Jolín! También parece que el sitio por el que hay que subir es por la arista que veamos que va por el medio, nos asegura que es el itinerario normal y que aquí la conocen con el nombre de Payot. No sabemos si el francés nos ha querido hacer de padre o nos estaba alucinando pero la cuestión es que nos quedamos bastante preocupados a medida que vamos sabiendo más datos. Pero como el camino se va viendo bien continuamos por unos pedregales y unos neveros hasta que llegamos al refuge de la Tete Rousse a 3167 metros. Estamos en la puerta de las dificultades y nosotros ya estamos extenuados. Decidimos parar bastante rato, aprovechar para comer y preparamos un té con el hornillo ya que hemos de empezar a fundir nieve si queremos beber. Por fin ya empezamos a ver algo de gente: guías, clientes arrastrados por la cuerda, japoneses, alemanes y trabajadores que acondicionan el refugio para empezar la temporada veraniega. Al fondo tenemos de marco la impresionante cara norte de l’Aiguille de Bionnassay.

cara norte de l'Aiguille de Bionassay

El tramo que va del refuge de la Tete Rousse al refuge de Goûter (3817 m) es el de mayor dificultad y peligro. Transcurre, efectivamente, por la arista Payot que tiene algunos pasos claramente de III, digan lo que digan, y es que es casi imposible seguir una ruta determinada puesto que a la que te sales un metro del camino la dificultad se dispara siempre. Pero aún no hemos llegado a la arista de marras. Antes que hay que cruzar una canal de nieve infernal. El peligro es evidente. Cuando lo cruzas, si es que te atreves a hacerlo, te ves bombardeado constantemente con piedras que caen a una velocidad increíble. Piedras francamente grandes. Ya sabemos ahora qué es lo del casco. Hay puesto un cable para que le pongas un mosquetón. No sirve para nada. Bueno, miento. Caso de que te dé una china en el coco el pobre que te viene a recoger lo que quede de tí no tiene el trabajo de irte a recoger al quinto infierno. Se te quedan tus pedazos allí atados al cablecito de marras.

cruzando el couloir con caída de piedras

Son unos cincuenta o sesenta metros. Creo que no se pueden hacer a la carrera. Hay que mirar arriba constantemente. Hay que seguir a cada una de las piedras y estar atento al último bote. Casi imposible. Nosotros optamos por cruzar de uno en uno mientras el otro ayuda a vigilar por lo de que cuatro ojos ven más que dos. Una vez hemos cruzado no hablamos. Es un silencio sepulcral. Respiramos hondo. Y eso que miro la canal una y otra vez. Todavía no sé cómo lo he hecho pero la he pasado y sigo vivo. La vuelvo a mirar. Está cruzándola ahora un japonés que va solo. Está como enloquecido. Sólo mira al suelo y corre mucho. No mira a las piedras. Le caen una tras otra. Va con suerte no le tocan. Pero …
– “¡Pedra! ¡Pedra!”, le grito en catalán ya que en japonés no tengo ni idea de como se dice.
Afortunadamente mi grito le ha hecho parar un instante. El justo para evitar un impacto mortal. Le pasa un pedrusco a menos de un palmo de la cara. Si no se hubiera parado ahora estaría en el otro barrio. Ni gesticula. Es japonés. Tampoco rie ya. Esa típica risa del japonés. Llegando me hace unas reverencias. Las típicas de los japoneses. Pero sin decir nada sigue su camino y continua sin detenerse. ¡Japonés tendría que ser!

subiendo por la cresta a l'Aiguille du Goûter

Subir por la cresta nos ha costado lo nuestro. De telón de fondo hemos tenido constantemente aludes por doquier. Cae alguna que otra piedra pero la cosa no es como lo de la canal. Toda la cresta está muy descompuesta y los montañeros que van delante te tiran piedras sin querer. Es indescriptible nuestro estado de ánimo al llegar al refugio. Sería alrededor de las seis de la tarde. Esta maravilla de la técnica está emplazada en la misma cumbre de l’Aiguille du Goûter. Es nuestro récord de altura. En las mesas están sentados los grupos que han ido llegando. Al fondo los dos japoneses y uno de ellos es el que hace unas horas le salvé de un impacto con una piedra. Sigue un guía y su cliente muy callados y con caras de pocas migas. Luego los alemanes que nos vienen a decir que se van a dormir con la tienda de campaña un poco más adelante. A continuación estamos nosotros los jóvenes intrépidos. Y detrás nuestro cierra el panorama un matrimonio ya entrado en años. Todos se desenvuelven con una soltura impresionante menos nosotros. Nuestra atención acaba con la mirada fija en el plano intentando escudriñar una escapatoria mínimamente aceptable mientras derretimos nieve en el hornillo.

refugio de Goûter

Pasan las horas y no resolvemos mucho. A Robert lo veo muy preocupado por el descenso. No hay que ser adivino. Tampoco hace falta decirlo. Simplemente no vamos a bajar por donde hemos subido. Punto final. Para colmo de males el guarda no nos aclara nada. Su genial solución es subir al Mont Blanc y descender a l’Aiguille du Midi cresteando y poder bajar con el telesférico. Pero en el plano vemos una ristra de cuatromiles que hay que cruzar. El muchacho nos insiste que sólo es necesario saber cramponear bien. No nos convence. Vamos a dormir. Ya resolveremos la papeleta mañana.
¡Esto es inhumano! A las dos de la madrugada se despierta todo el mundo. Y todos una vez equipados van a desayunar lo que les ha preparado el guarda. Como nosotros no tenemos dinero no desayunamos y así resulta que salimos los primeros. Toca abrir vía. Camina que camina. Un paso tras otro. Metro a metro avanzamos. Lentamente nos alcanzan los otros grupos y nos piden paso. Llegamos a la cumbre del Dôme du Goûter a 4304 metros. Es oscuro. Negra noche. Paramos brevemente y seguimos adelante. En el siguiente collado, el col du Dôme a 4237 metros, están los alemanes con su tienda de campaña. A continuación tenemos otro repecho y en su cumbre está el refuge Vallot a 4362 metros. Su interior está en muy mal estado. Robert se encuentra mal y se tumba en las cochambrosas colchonetas. Al poco rato se queda dormido. Se le ve como tiembla de frío y, dormido, insiste una y otra vez que tiene mucho frío. Me asusto mucho. Le miro de tapar con lo único que hay a mano las colchonetas y miro de pasar el rato. Yo también me encuentro mal pero no tengo sueño. A mi me duele profundamente la cabeza. Supongo que es debido a la altura a la que estamos. Pasa el tiempo. Todo queda cubierto rápidamente por nieblas bajas. Cuando han pasado casi tres horas intento despertar a Robert. La cosa se pone muy mal. Se acabó el Mont Blanc aquí mismo. Hoy hemos de bajar como sea. Una vez se despierta visto lo posible y lo imposible nos damos por satisfechos y nos lanzamos glaciar abajo. Vamos a intentar ir directamente a Chamonix por el glaciar de Bossons. Una salvajada pero es lo único que hay. No tenemos elección.

descenso por el glaciar de Bossons

Dentro de la niebla no sabemos si se va a formar una tormenta o no. Tenemos una bajada de más de 3000 metros de desnivel por delante.

glaciar de Bossons

El descenso fue toda una dura prueba de audacia y técnica. No existía ninguna señal que nos dijera por donde va el camino. Vamos a bajar por donde se pueda.
Lo peor es que de vez en cuando te encontrabas que estabas literalmente sobre una visera de una cornisa que colgaba en el vacío de una de las muchas grietas. Había que sondear cada paso con el piolet. Testear la resistencia de la nieve y mirar si podía aguantarte o no.

glaciar de Bossons
glaciar de Bossons

Evitamos aludes de nieve y piedras. Sorteamos grietas, saltamos grietas, nos metimos dentro de las grietas, escalamos grietas, grietas y más grietas. Más de una vez hubo que desandar tramos de camino porque conducían a un punto que no te dejaba continuar. Es lo mismo que estar metido en un laberinto. Pero aquí no sabíamos si realmente éste tenía realmente una salida.

glaciar de Bossons

Tambien tienes que saber bien la longitud que eres capaz de saltar con seguridad. Después de bajar muchos metros de desnivel y muchas horas más tarde llegábamos a la boca del túnel a unos 1300 metros sobre el nivel del mar. Estamos extenuados, hambrientos y muertos de sed.

al fondo Chamonix

A partir del túnel todo fue un caos. Simplemente estábamos agotados. Nos era difícil pensar y hacíamos las cosas por inercia. Hicimos auto-stop. Unos madrileños nos bajaron del túnel. Como no nos paraba nadie Robert, harto de esperar, simplemente se puso en medio de la carretera y les paró literalmente el coche. En Chamonix más rápidos que la luz nos engullimos cuatro botes de Orangina en un momento. Luego dos auto-stops más nos llevaron hasta Saint Gervais que era donde estaba nuestro coche aparcado. Con el coche tuvimos que regresar de nuevo a Chamonix para cambiar todo el dinero que nos quedaba en un chiringuito que abría por las tardes y … carretera y manta.
Robert se durmió para no despertar hasta llegar a España. El regreso lo hicimos por otro camino que era algo más largo pero resultó que era de mejor carretera. De haber tenido tiempo hubiera sido interesante haber visitado algunas localidades. Cluses. Bonneville. Annecy. Aix les Bains. Chambéry. Voiron. Romans. Valence. Montélimar. Avignon. Nîmes. Montpellier. La Jonquera.
En Nîmes me comí un paquete de galletas y eso que me despisto y me paso un semáforo en rojo. Al rato empezaron a perseguirnos los gendarmes franceses pero les despisté. En Montpellier intenté llamar a la familia para decirles que nos quedábamos sin dinero y sin gasolina antes de llegar a la frontera pero no acabé de saber marcar correctamente los prefijos y me quedé con las ganas. Entramos en la autopista y tuve dos sustos cuando me despierto con el ruido de las bandas sonoras que me indicaban que me salía de la calzada por lo que tuve que parar para refrescarme la cara. Llegando a la frontera resulta que como no llevamos la carta verde nos hacen bajar las cosas y empiezan a revisarnos todo el equipaje de arriba abajo. Realmente una bromita de mal gusto a eso de las tres de la madrugada. En la primera estación de servicio del país pudimos cambiar un cheque de gasolina por dinero y resolvimos la papeleta. Aún no sé cómo el coche andó tanto tiempo con la reserva. Llevé a Robert a Lloret y me fui a Girona a dormir. Entro en la cama a eso de las seis de la madrugada después de 28 horas seguidas de actividad frenética.
Cuando me despierto al día siguiente veo a mi padre sonriendo y sentado en mi cama que me dice …
– “Tú no has ido a Nuria a comer butifarras … ¿verdad?”.
– “¿Y cómo lo has adivinado?”, le respondo adormilado.
– “Pues porque anoche al subirte las cosas te dejaste las postales que has comprado en el coche y, la verdad, no se ve precisamente nada de Nuria”.
– “Jejeje”.
© Miquel J. Pavón i Besalú. Año 2.002.

El orden de los factores no altera el producto

7 de julio del 2002.
Pocas veces he salido de excursión solo y esta vez ha sido una de ellas. Según mi madre, que aún tiene humor de leer los periódicos, en el día de hoy aparece un artículo en la prensa que dice que no hay que salir sólo a la montaña. Como a lo largo de mi vida me ha gustado sistemáticamente ir a la contra de todo lo que se supone que hay que hacer yo atiendo estas sabias indicaciones haciendo lo que no hay que hacer. La verdad es que no me lo he pasado mal dejando aparte el terrible calor que se notó ya desde las nueve de la mañana y de una acidez importante en el estómago resultado de un experimento culinario poco afortunado. Sería eso de las seis de la mañana, o algo antes, que estaba exprimiendo unos limones, cuatro para ser exactos, en mi cocina. Como ya sabía que iba a pasar mucho calor y que últimamente sufro unos ataques de sed impresionantes en la montaña no se me ocurre nada mejor que prepararme una limonada natural para combatir la futura sed. El resultado del concentrado de limón junto con una buena dosis de azúcar y una pequeña cucharadita de sal lo pongo en mi cantimplora y espero a añadirle agua a que llegue al Pirineo y recojerla de cualquier fuente o riachuelo. Otra cosa que no hay que hacer porque resulta que puedes salir contaminado … Pero como a estas alturas de mi vida ya debo estar requete-contaminado disfrutaré de una refrescante y fría bebida durante todo el día. Absorto en este pensamiento acabo de preparar la mochila y, un poco antes de las siete de la mañana, salgo por el portal. Sé que es algo antes de las siete porque la panadería que tengo delante de mi casa, aún y siendo domingo, no ha abierto sus puertas al público. Aunque tiene ya la luz abierta y, según tengo entendido, puedes intentar comprar lo que puedas necesitar si tienes un poco de paciencia después de llamar a la puerta. Y es que hoy día lo primero es el trabajo y luego la diversión. Aunque suelen ser los que acaban de divertirse los primeros clientes de los primeros que empiezan a trabajar. Pienso que quizás puedo comprarme algo de pan o algún que otro bollo pero la verdad es que voy ya desayunado y con el estómago lleno dicen que se suele comprar menos. Algo de verdad debe tener este dicho puesto que yo no compro nada y me voy al coche directamente.
Salgo de Girona cruzando una ciudad desierta. En la entrada de la ciudad no están los “Mossos” haciendo soplar al personal por lo que pienso que ya voy un poco tarde pero tanto da. Hoy no funciono al ritmo del reloj. Tengo tiempo de disfrutar de un amanecer algo sombrío porque todavía queda un cielo encapotado como continuación del mal tiempo que hizo ayer. Pienso hay que tener algo de fe en las predicciones del tiempo pero la verdad es que todos los pronósticos apuntan para el día de hoy un tiempo magnífico. ¡A ver si será verdad! La carretera me la conozco de memoria y voy más absorto en mis pensamientos que en la ruta que hay que seguir. Son algo menos de dos horas lo que hay de coche desde Girona hasta el aparcamiento de las pistas de esquí de VallTer 2000 por lo que llegaré sin ningún imprevisto remarcable a eso de las nueve menos cuarto de la mañana.
La cuestión es que voy todo el trayecto algo adormilado y se me queda en la cabeza eso del trabajar de la panadera y de un pensamiento salto a otro. Me viene a la memoria la conversación que tuve el día anterior con el director de la caja por teléfono. Resulta que me dice que termina las vacacines hoy domingo y que se ha ido a trabajar anteayer viernes. Es raro, ¿no? Debo estar muy dormido pienso yo … ¿Cómo es posible que alguien que termina unas vacaciones hoy vaya a trabajar anteayer viernes? Le van a pagar lo mismo … ¿o no? ¿Y porqué lo ha hecho? Y si lo ha hecho es porque seguramente se ha pasado unas vacaciones de “perros” pensando que le han quedado cosas importantes pendientes a la caja. Pero ¿qué cosas importantes pendientes puede tener alguien que trabaja para una caja y que cobra lo mismo tanto si la caja tiene cosas importantes pendientes como si no las tiene? ¿Será lo que me ha dicho por teléfono una cosa importante pendiente de la caja motivo suficiente para que un director de una oficina disfrute de un día menos de sus preciadas vacaciones? La verdad es que sigo conduciendo muy adormilado y la cadena de pensamientos continua … Vamos a ver … Pero si a mi me ha llamado por algo que es una estupidez. Claro que es una estupidez a mi modo de ver las cosas. Supongo que al modo de ver de una caja mi tema es importante y requiere una pronta resolución caso contrario le ejecutaremos lo que tenga hasta que se quede en calzoncillos y tal y tal … ¡Oooooossstraaasssss! En definitiva: no estoy adormecido lo que estoy es soñando porque esto es metafísicamente imposible. Algo que para mí no es importante y para otro sea cuestión de vida o muerte, más de muerte que de vida, no puede ser posible en el mundo real. Pero una vez más en esta vida estoy equivocado. Analicemos la cuestión. Resulta que me ha llamado, preocupado, amenazante, agobiado y sin un día menos de vacaciones porque en una cuenta tengo unos novecientos euros en negativo desde no sé cuantos días … ¿y qué? le respondo yo algo alucinado. ¿Eso es algo novedoso o realmente importante que merezca una llamada agonizante? me pregunto yo algo idiotizado. ¿No verdad?. Pues resulta que es algo importantísimo tanto que el mundo puede llegar a una crisis económica de índoles incalculables … ¿Veis? Nunca os ireis a dormir sin saber algo más … Os lo anuncio: voy a ser yo el responsable por deber no sé cuantos días algo más de cien mil cochinas pesetas a la caja de que se vaya esta inocente entidad a la quiebra. Y como resultado de ello no habrá podido cumplir con sus acreedores y ellos a su vez a sus otros acreedores y así hasta el infinito momento en el que el mundo va a llegar a un paro económico de gravedades irreversibles. Y todo por mi culpa. Tranquil@s. No todo está perdido … Se va a poder evitar la hecatombe económica mundial. Continuando con mi simpleza telefónica le contesto al representante legal de una caja a punto de quebrar por mis pasivos … oye … ¿y por qué no traspasas el dinero que te falta de forma tan imperiosa de alguna de las otras cuentas que tengo en tu agónica entidad y la salvamos del fiasco? ¡En fin! Miserias del mundo aparte. Ahora que estoy despierto sigo sin entenderlo. Pero a lo tonto a lo tonto ya he llegado al aparcamiento de las pistas de esquí y empiezo a ver algo de normalidad a mi alrededor. Salgo del coche y a pesar de que voy sólo oigo un agradable “bon dia” que me pone en situación.
Con las botas puestas me pongo a caminar hacia las ruinas del antiguo refugi de Ull de Ter para llenar mi cantimplora de fresca y contaminada agua para terminar de preparar mi limonada. Delante mío hay un grupo de un club excursionista que ha llegado en autobús. Lo típico. Después de bajar se oyen los consabidos consejos y recomendaciones de última hora y el guía o cabeza de grupo se las pira a toda velocidad dejando a la peña distraída a su suerte. Hay una pobre chica que ha pensado al bajar del bus que necesitaba embadurnarse con la crema para protegerse del Sol y ha necesitado rescatarla del fondo de la mochila. Para ello ha tenido que deshacerla toda en medio del aparcamiento, embadurnarse y rehacer la mochila de nuevo. Mucha tarea es esta en un mundo en el que impera la velocidad puesto que al terminar esta cadena de innumerables cosas y mira en busca de los integrantes de su club resulta que ya casi no se ven el horizonte. No tardaré en verla dentro de una hora, extenuada del esfuerzo que representa poder intentar alcanzarlos, en el coll de la Marrana planificando su abandono en lugar de disfrutar del paisaje reinante.
Al poco rato y a un paso realmente lento llego a las ruinas del antiguo refugio después de subir un par de largas cuestas herbosas. Me paro. Lleno la cantimplora de agua. La agito. La cantimplora … evidentemente … Y bebo el primer sorbo de mi refrescante limonada … ¡Agggggggggggggg! ¡Más ácida imposible! ¡Esto quita la sed hasta al mismo Mahoma después de cruzar el desierto y de haber perdido todo su aliento! La relleno de nuevo de agua para rebajar la acidez todo lo que pueda y continuo por unos suaves repechos rodeado de vacas. Al final del llaneo se llega al camino que es el GR-11 y empieza la subida propiamente dicha al coll de la Marrana. La palabra camino no es lo que lo define mejor puesto que la cosa se parece más a una autopista que a un camino. Aquí ya se puede ver a más gente y se aprecia bien los diferentes tipos de aficionados a la montaña en una situación de crudeza sin igual. El Sol aplasta con su agobiante calor. La subidita de marras conduce al coll de la Marrana por lo que la pendiente de la subida es una “marranada”. No es que sea lugar de paso del Tour pero en este tramo se suelen ver todas las miserias de la humanidad. Veo a una familia con el padre delante cargado con la mochila, los hijos quejándose a pesar de que no llevan mochila y allí, rezagada, a la madre que está dudando del porqué de su existencia viendo a sus seres queridos allí en la lontananza. Me adelanta un grupo de fornidos y jóvenes chicos vestidos todos con la misma kamiseta a todo “meter” y entre ellos una única chica con un paso igual de rápido que el de los machos y con la única diferencia de la kamiseta que, aparte de ser diferente, la lleva remangada al igual que los pantalones largos porque habrá pensado que hoy es una buena ocasión para rebajar alguna que otra caloría y es un buen momento para coger algo de morenez para su blanca piel. Unos minutos más tarde también me adelantará otra chica que ha perdido ya el tren de su grupo. Conozco a qué grupo pertenece por la kamiseta que lleva y entiendo que este es un buen sitio para rebajar esos molestos kilos que la sociedad se encarga de recordarnos que hay que perder y así mejoramos, de paso, la economía de los hospitales públicos. Como la subida es larga ya casi en la coronación del collado me alcanzan dos abueletes que han venido a pasar el domingo y haciendo uso de su incontestable experiencia ya van preguntándose si esas nieblas que se ven a lo lejos hoy van a derivar hacia una tremenda tempestad de consecuencias impredecibles. Aunque soy lento pero no tanto llego finalmente yo al coll de la Marrana y me los encuentro a todos retozando o recuperando el precioso aliento. No me entretengo mucho. Apunto los datos que me indica el GPS mientras muchos me miran intrigados y de reojo. Sólo un simpático y listo niño de unos cinco o seis años que sabe bien que el aparato que tengo entre las manos no es un móvil viene con toda naturalidad a preguntarme que es. Yo con la garganta algo dolorida por culpa de otro trago a mi exquisita y ácida limonada le contesto muy brevemente que es un GPS pero antes de que pueda explicarle algo más detalladamente su utilidad prefiere ir corriendo a preguntárselo a su madre que le reconoce desconocer qué aparato es un GPS. Mientras yo ya he recojido todos mis bártulos y emprendo camino hacia el coll de Tirapits siguiendo el GR-11.
Voy parando cada vez que encuentro algo que pueda ser de interés de medir con el GPS y me voy cruzando con la avanzada de otro grupo excursionista que ya van algo agobiados por la falta de agua y que van a poder saciar su sed en las fonts del Freser. En la cabaña de Tirapits aprovecho para comer aguna cosa y por uno de esos misterios que tiene la ciencia no se me queda grabado el punto en la memoria del aparato. No me doy cuenta de ello hasta que estoy ya en el coll de Tirapits y la verdad es que me da mucho palo volver a bajar para grabar el punto de nuevo. Paso de todo y me quedo analizando el paisaje. Me viene a la memoria lo mal que lo pasé aquí un mes de febrero del año 1979 haciendo la travesía Nuria – Setcases porque estábamos perdidos y también recuerdo lo que me comentaba en una carta mi primo Narcís que en este mismo sitio se perdieron aún y ser verano. No me extraña. El mapa está equivocado por lo que espero que mis datos GPS puedan servir algun día a alguien de ayuda. Me cruzo aquí con dos montañeros que aún y salir juntos de excursión cada uno va a su aire y a uno lo ves por aquí y al otro lo ves por allá pero que muy allá. No tanto como dos perdices que van muy juntitas y que no sé muy bien de qué marca son puesto que me llevan en plena coronilla una cresta de un rojo intenso que no había visto nunca. Ya se nota que no corre por esta zona mucha gente porque no huyen con mi presencia. A lo tonto a lo tonto llego a la primera cumbre del día el Pic Inferior de la Vaca (2832 m). Tiene muy buena vista hacia los Torreneules y la olla de Núria por un lado y hacia el Pic de l’Infern por el otro. En frente se empiezan a ver los lagos franceses y detrás quedan el Pastuira y el Balandrau.
Empieza aquí mi recorrido de hoy por unas cuantas cumbres de más de 2800 metros. A partir de aquí ya el camino deja el GR-11 y sigue ya siempre por la cresta cimera con pocas excepciones casi simbólicas. En la bajada al collado siguiente me encuentro de nuevo al grupo excursionista que me ha acompañado en la bajada del coll de la Marrana. Aquí la madre del niño que me preguntó qué era lo que tenía y que yo le dije que era un GPS no resiste su curiosidad. Me pregunta su utilidad y cuando comento que los datos van a ser publicados en una web ya me miran casi todos los del grupo con una cara de admiración que consigue disimular el evidente cansancio que tenían anteriormente. Más de uno dice que van a visitar mi web por lo que si leen la crónica aprovecho la ocasión para saludarlos. No sé por qué pero el jefe de este grupo que voy encontrando en estas últimas dos horas cada vez que me mira lo hace con una cara como si yo le hubiera hecho algo y estuviera dolido por ello … ¡En fin! Igual la cosa viene de mis anteriores reencarnaciones. No sé. Absorto en el pensamiento de la reencarnación dirijo mis pasos hacia el Pic de l’Infern. Me miro bien los repechones anteriores que hay antes de llegar a la cumbre para intentar descubrir el Pic dels Gorgs que aparece en el mapa de la Alpina. La verdad es que no lo se ver por ningún lado y concluyo que o es un pico fantasma o se trata de alguno de los repechones de la cresta que alguien lo debe considerar como si fuera un pico de verdad. Aún y seguir bastante por la cresta no sé resolver esta geográfica cuestión por lo que la voy a dejar como pendiente para resolverla en una próxima vez y después de estudiarme bien las fotos que he hecho hoy.

Llego al collado sur del Pic de l’Infern y me encuentro con otro grupo excusionista que llevan todos la misma kamiseta. Será que hoy va la cosa de kamisetas y yo no me he enterado. Hay un señor que se planta en el collado renunciando subir a la cumbre mientras comenta sus problemas de corazón y la cantidad de pastillas que debe tomar una y otra vez a casi todos los miembros del grupo a medida que van descendiendo de la cumbre. Otro lo consuela comentando los problemas que le ocasiona su gorda barriga. También hay una chica en el grupo que desentona de la tipología general que se la ve muy a lo suyo en plan “flipe fotográfico”. Veo que la cumbre después de tanto ajetreo me la han dejado para mí sólo y aprovecho para disfrutarla y comer algo acompañado de mi menos ácida limonada que la he podido hacer bebible gracias a que en las fuentes del Freser pude rebajar su ardor al rellenarla una vez más de agua. Eso sí cada vez antes de beber hay que agitarla bien. La cantimplora … evidentemente … más que nada para que el azúcar del fondo la suavice un poco. En la solitud de la cumbre oigo ruido a mi espalda. Es un simpático perro de un no tan simpático solitario excursionista francés. Y al rato llega otro algo más simpático excursionista solitario que me comenta el tremendo calor que hace hoy. Parece que todos llevan prisa y se quedan poco rato en la cumbre que está a 2880 metros. Yo como es la primera vez que sé seguro que la he subido después de muchos años de intentarla la disfruto algo más de tiempo y me voy sentado mirando un rato hacia alguna dirección diferente. Creo que como resultado de mi larga estancia puedo concluir que la mejor vista es hacia el lado francés.
Empiezo a bajar y la cosa va de parejas hasta que llego al Pic Freser (2843 m). La primera pareja es la del típico hombre que va como loco por la montaña de aquí para allá y la mujer que le intenta seguir bastante rezagada. Yo la saludo pero la pobre va tan cansada que no le sale ni tan siquiera un proyecto de saludo. La segunda pareja que me encuentro es de niñas que empiezan a ir por la montaña y van más de cháchara que de montaña. Y a la tercera pareja me la encuentro en el casi único lugar de la travesía que hay que utilizar las manos. Son dos abueletes que van preocupados por que no quieren que les pille la tormenta y nos quejamos de que ahora ya no hay nadie que se dedique a marcar los caminos. Total que estamos allí como tontos buscando el mejor paso posible. Pero como yo ya he hecho la mitad de la dificultad y ellos la otra mitad nos intercambiamos la información y así salimos todos airosos.
En la cumbre del Pic Freser ya no me encuentro más parejas me encuentro a un trío. Mientras una está preocupada porque no ve la cruz que indica que ha llegado a la cumbre otro comenta que le gusta mucho ir al Infierno. Después de leer en la guía excursionista la explicación del camino que deben realizar para ir al Infierno y confirmar que deberían estar en un sitio con una cruz repasan de nuevo todo lo leído con una brújula. Parece que no acaban de estar del todo seguros. Al final les acabo aclarando sus dudas indicándoles tanto el camino que deben tomar como que hace unos diez años yo ví justo en mis pies una pequeña cruz que hoy, efectivamente, ha desaparecido. Esperamos todos que no haya sido esta desaparición por algún fenómeno sobrenatural o infernal dado que estamos al lado del mismísimo Infierno. También comentamos que ellos hacen la travesía del Bastiments al Infierno y yo, en cambio, la hago en el sentido contrario. Discutiendo si puede ser mejor un sentido u otro acabamos concluyendo que el orden de los factores no altera el producto. Es decir, que cansado acabas igual de cansado tanto si lo haces de una manera como de la otra.

Una alegría grande en el día de hoy hubiera sido, por ejemplo, haber podido encontrar y tener de acompañante de excursión a la Araceli Segarra pero no ha sido así evidentemente. En cambio, gracias a que voy solo y alejado del bullicio que hacen los excursionistas en la collada de les Comes de Mal Infern me he encontrado, por primera vez desde hace muchos años por esta zona, a un solitario “isard”. El encuentro ha sido de las cosas más entrañables que me han sucedido en esta vida. Resulta que al vernos por primera vez él me lanza como un grito y yo le contesto intentando imitarlo lo mejor que sé. Sorprendidos tanto el uno como el otro vamos “hablándonos” y consigo irme acercando a él lentamente hasta tenerlo a unos pocos metros. Realmente es un animal inteligente mucho más que muchos de los hombres que nos presuponemos inteligentes. A mi me fascina. Una vez llego a la collada ya no nos gritamos empezamos a jugar. Primero el juego va de mirarnos y escondernos. Cuando yo me acerco él se esconde retirándose collado abajo. Cuando yo me retiro hacia el collado él se me acerca hasta que consigue verme. Si me escondo se me acerca hasta que me ve y al revés. Luego el juego deriva a las proezas animalísticas. Aquí él me gana la partida. Empiezo haciendo un salto. Menos mal que nadie humano me ve … A continuación me imita con unos botes impresionantes. A partir de aquí, de verdad, ya alucino. Me pasa el tiempo volando y yo debido a las miserias de esta sociedad debo partir puesto que me queda una subidita nada desdeñable hasta el Bastiments (2892 m). Me acompaña durante toda la subida el isard que me sigue siempre a distancia. Vuelve a lanzarme su grito característico pero con un tono algo más melancólico. A mí me da mucha pena. Al final también le grito esperando que me salga un tono menos melancólico que el suyo. No sé si lo conseguí o no. Él esperaba mi despedida. Con mi último grito alzó sus orejas. Nos miramos. Y parece que regresó tranquilizado a su reino, a su aire y sin prisas. Yo me encamino hacia el mío la cumbre del Bastiments que me hará parar alguna que otra vez para cojer aliento y es que mi forma física ya no me perdona y debo hacer los últimos metros mucho más despacio que el resto de las subidas.
En la cumbre me encuentro francamente mal. Me empieza a doler la cabeza y tengo un ardor de estómago impresionante como resultado de la limonada de las narices. Sed lo que es sed no he pasado nada de sed pero la acidez de estómago me hace pasar un mal rato. Me obligo a comerme una manzana y me voy a la segunda cumbre del Bastiments medio “grogui”. Allí me encuentro a un grupo de chicos y chicas que acaban de llegar. Les oigo decir que temen una tormenta. La verdad es que no estoy para conversaciones y no les digo nada porque me encuentro mal. Les iba a decir que no habrá tormenta hoy porque hay un isard arriba cerca de las cumbres de las montañas pero esto me requeriría un gran esfuerzo de pedagogía. Si quieres saber qué tiene que ver una cosa con la otra puedes verlo en mi artículo “Las vacas suben, los sarrios bajan; entonces … a las cuatro va a llover”. Son las tres de la tarde. Mientras los chicos del grupo van a la segunda cumbre y las chicas se quedan en la primera yo bajo lentamente hacia el valle. No sé si es que estoy muy “grogui” o que pero me parece ver a dos que estan subiendo al Bastiments a estas horas. Fueran chico y chica pensaría que éstos se lo han pasado de miedo esta noche y después se han decidido subir pero como son dos chicos no entiendo nada. Si yo ya he pasado calor imagínate ellos. Siempre es un consuelo.
Me pongo el piñón fijo y empiezo a bajar lento pero sin parar hasta que llego al río que hay cerca de las ruinas del antiguo refugi d’Ull de Ter. El agua me reanima y me pasa algo el dolor aunque me va a acompañar hasta que llegue al coche. Pienso tomarme una aspirina pero al final prefiero superar la crisis sin ella. Llegaré al coche a eso de las cinco de la tarde pero a medida que voy llegando acaba apareciendo el otro tipo de colectivo que frecuenta habitualmente la montaña: el “botejara”. Es decir, rollo familia incluidos normalmente abuelos, tíos y sobrinos que van a pasar el domingo al monte. A medida que desciendes hacia Setcases la cosa aumenta en “horterismo” puesto que acabas viendo al mismo tipo de familia pero incluyendo tumbona, mesa de camping y cesta de comida. Comprendo que es una actividad como otra, yo mismo lo he hecho, pero ponerse con la mesa a dos metros de la carretera ya es un poco patético, pienso yo, con la de sitios que hay en la montaña. Y es que hoy la gente sólo va hasta donde llega el coche y ni un metro más allá. Menos mal que el contrapunto lo ponen una pareja cargados con voluminosas mochilas que se ve de una hora lejos que están haciendo el trayecto del GR-11 hacia Setcases. Como no hacen autostop continuo. Me paro en la fuente que hay en la entrada de Setcases para beber y llenar la cantimplora de agua. Se acabó por hoy las limonadas. Y ahora ya sí sin parar voy bajando tranquilamente hacia Girona. Poco a poco se me va pasando el dolor de cabeza y la acidez de estómago hasta casi desaparecer.
Una vez llegado a casa me ducho y al poco rato llega mi ex que me trae a Néstor. ¿Dónde has estado que estés tan rojo? En la montaña. Papá, me dice mi hijo, la próxima vez que vayas a la montaña yo quiero ir contigo. Pues el fin de semana que viene nos vamos a intentar tú y yo el Montardo d’Aran …
Datos GPS de los puntos clave de la travesía desde el Coll de la Marrana
Coll de la Marrana (GR-11) 31T 437770.33 4696571 2536.33
Estany Feixa Llarga (GR-11) 31T 437114 4696616 2447
Fonts del Freser (GR-11) 31T 436527 4696790 2423
Cabaña de Tirapits 31T     2706
Coll de Tirapits (GR-11) 31T 435016 4696428 2790
Pic Inferior de la Vaca 31T 434840 4696603 2832
El Portell dels Gorgs 31T 435049 4696905 2747
Coll Sur del Pic de l’Infern 31T 435473 4697301 2854
Pic de l’Infern 31T 435413 4697354 2880
Coll Pic de l’Infern – Pic Freser 31T 435657 4697237 2802
Pic Freser 31T 435871 4697244 2843
Coll Pic Freser – Bastiments (secundario) 31T 436065 4697404 2744
Collada de les Comes de Mal Infern 31T 436287 4697551 2716
Pic de Bastiments II (piolet) 31T 436822 4697663.50 2882.50
Pic de Bastiments I (vértice geodésico) 31T 436988 4697590 2892
Coll de la Marrana (GR-11) 31T 437770.33 4696571 2536.33
© Miquel J. Pavón i Besalú. Año 2.002.

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2017 - Miquel Pavón